Château Climens 2016

Por Marta Puparelli

Cada año esperamos con una ilusión especial nuestra tradicional visita a Château Climens, casi siempre la última de nuestra semana de cata de vinos a la avanzada en Burdeos. Este año, en cambio, empezamos la semana con la dulzura de Climens en los labios el Domingo 2 de abril. Allí, como ya es habitual, disfrutamos de los diferentes lotes de la vendimia catados directamente de la barrica.

Cuatro apuntes sobre la añada 2016: empezó con un invierno muy suave hasta febrero y con muy pocas heladas matinales hasta el mes de abril. Esta bajada de las temperaturas durante la última semana del mes provocó una ralentización del crecimiento vegetativo y la helada blanca del 29 por la mañana provocó algún daño localizado sobre 10 hectáreas. Fue en ese momento cuando aplicaron un tratamiento natural de valeriana para favorecer la brotación. La primavera fue, de manera generalizada, lluviosa y con algunos daños por el mildiu que no tuvieron mucha importancia durante el resto del desarrollo vegetativo de la cepa. El verano llegó tarde y de manera cálida y seca (con 83 mm acumulados en el mes de junio y 12 mm durante julio y agosto). En otoño la alternancia de condiciones húmedas y secas favoreció el desarrollo de la podredumbre noble. Las lluvias de los días 14 y 15 de septiembre (47 mm) y las nieblas acabaron de impulsar el desarrollo de la Botrytis. El desarrollo del tan deseado hongo fue rápido, empezando por las vendimias el miércoles 28 de septiembre bajo una niebla que invadía las viñas y donde el sol se impuso a partir de las 11. Las primeras bayas que se vendimiaron fueron las frutas confit, con una selección de racimos bastante fácil en los viñedos viejos y más complicada en aquellos con podredumbre no deseado o escondida. Cada vendimiador dispone de una cesta numerada y es estrictamente revisada antes de entrar en la bodega. La Botrytis se hizo bastante fuerte gracias a la noche lluviosa (39 mm) del último día del mes de septiembre y por el sol radiante de la primera semana de octubre.

El programa de vendimias es flexible y se va adaptando a cada parcela, a cada cepa, alternando la cosecha de los viñedos viejos, donde se seleccionan unos racimos confit magníficos, con algunas parcelas arenosas más complicadas de vendimiar por la aleatoriedad de afectación de la podredumbre noble. Gracias a la mirada atenta tanto de vendimiadores como del equipo de la bodega, se ha evitado la entrada de Penicillium, la podredumbre agria y hasta del Aspergillus niger, que decolora la uva y deja un polvo negro similar a la del poso del café. Esta primera selección de vendimia finalizó el 11 de octubre, con 8 días de descanso para empezar la segunda y última selección bajo condiciones de ensueño. La Botrytis se instala de manera homogénea y concentrada durante una semana nublada, pero sin precipitaciones. Del martes 18 al sábado 22 de octubre se van seleccionando los racimos confit para alcanzar el objetivo de 22º potenciales. Sólo el último día de vendimias se sobrepasaron los 23º, pero el conjunto del año está en equilibrio. Cada día de esta última semana de vendimia empieza con pequeñas heladas matinales rápidamente compensadas por un sol radiante.

En resumen, una gran añada repartida en dos selecciones, la primera entre el 28 de septiembre y el 11 de octubre, que se representó el 67% de la cosecha; y la segunda, entre el 18 y el 22 de octubre, que ha representado el 33% de la cosecha restante. Rendimientos impensables de 20 hl/ha en un total de 15 lotes, de los cuales catamos 8.

El Lote I1 corresponde al primer día de vendimia y tiene un azúcar residual de 132 g/l. Tiene un carácter meloso y floral, con recuerdos de flores blancas dulces. En boca tiene mucha densidad azucarada y un picante toque de pimienta blanca.

El Lote I2 se vendimió el 29 de septiembre y tiene un poco menos de azúcar: 110 g/l. En nariz recuerda a la tinta china y más perfume de fruta que de flor. En boca parece más concentrada, más pesada y más rica en alcohol.

El Lote I4 se vendimió el primer día de octubre e igual que el anterior lote tiene 110 g/l de azúcar. Tiene una percepción aromática más elevada de la Botrytis. En boca es concentrado, tánico y con aromas de limón y café recién molido.

El Lote I6 corresponde a la vendimia del 4 de octubre, en el que se alcanzaron 143 g/l de azúcar. En nariz es extraordinariamente intenso, más maduro, más licoroso y con recuerdos de naranja confitada. En boca tiene un final picante y un recuerdo ligeramente amargo.

El Lote I7 corresponde al micro-ensamblaje de los días 5 y 6 de octubre y tiene 138 g/l de azúcar. En nariz se mostraba más tímido que el resto de lotes. En boca parece tener una menor concentración de azúcar y una acidez mucho más marcada. Delicado y profundo.

El Lote I8 se vendimió el 7 de octubre. Un lote con una concentración de azúcar ligeramente superior: 143 g/l. En nariz aparecen los aromas de melocotón maduro. La boca es más dulce y un poco menos equilibrada. Buenísima textura.

El Lote II9 corresponde ya a la segunda selección, concretamente al día 18 de octubre. Con 136 g/l de azúcar tiene un perfume menos cítrico y con más recuerdos de melocotón y pimienta blanca. Final amargo y con una buena percepción de alcohol.

El Lote II10 se vendimió el 19 de octubre y tiene una concentración de 136 g/l de azúcar. Aquí se nota más el alcohol y en boca hay una mayor densidad y equilibrio. Largo y muy interesante. Cada lote tiene pequeñas diferencias, pero con una línea similar.

Para acabar, y como ya es tradición, catamos las cuatro últimas añadas de Château Climens. Château Climens 2015, acabado de embotellar, aparece la madera y la fruta más lejana, pero está. En boca es dulce, equilibrado y con un delicioso final que recuerda al limón y a un caramelo de café con leche. Buenísima botella. Château Climens 2014 es más denso en la copa. En nariz aparecen recuerdos mentolados y de manzanilla. En boca la acidez brilla por encima de la dulzura. Más volumen, menos perfume y escasos rendimientos de 9hl/ha. Château Climens 2013 hay una percepción más elevada de la Botrytis. Una añada clásica donde la boca tiene más tanino y una ligera percepción alcohólica. Largo recuerdo de limón. Château Climens 2012 tiene un perfume delicioso de sotobosque. En boca tiene un buen equilibrio y longitud. Sápido y placentero.

En definitiva, la 2016 es una añada completa, compleja y profunda que crecerá más –si cabe– sabiendo que los desastres meteorológicos de esta añada 2017 han dejado sin producción las 30 hectáreas de viñedo de Château Climens.

Marta Puparelli
Directora del Departamento Técnico de Vila Viniteca. Estudió Ingeniería Técnica Agrícola en la Escuela Superior de Agricultura de Barcelona y Enología en la URV de Tarragona. También dispone de la titulación WSET Level III, AWARD in Wine and Spirits entre otros cursos especializados (Aromas y fragancias, seminarios específicos, educación olfativa, etc.).

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