El Malbec, breve historia y su cultivo en Argentina

Por Roberto de la Mota

Su selección, material disponible, las selecciones masales y los nuevos clones. El dilema del productor: ¿Qué Malbec plantar?

Se acerca el 17 de abril y haremos pronto una nueva conmemoración del “Día del Malbec”. Evento que realizamos no sólo en Argentina, sino también en los principales mercados donde exportamos nuestros vinos. Se estableció ese día como el representativo de ese cepaje, pues su introductor desde Francia, el célebre Michel Aimé Pouget, fundó el 17 de abril de 1853 la Quinta Agronómica de Mendoza, Escuela Superior de Agricultura. Pouget además de ser su fundador fue designado como director de la misma y esta escuela se transformó casi un siglo más tarde en la Facultad de Agronomía de la Universidad Nacional de Cuyo.

Algo de historia de este cepaje

Según menciona el ampelógrafo Pierre Galet (1962; 1988) y también Guy Lavignac (2001), este cepaje se parece mucho al descrito por Columella en su tratado de Agronomía del siglo I llamado Dere rustica como Aminées por su atractivo frente a las abejas. Guy Lavignac cita también a Brudel (1972) quien afirma esta hipótesis diciendo además que sería el famoso cepaje de la campaña romana cantada por Horacio y Virgilio. El Malbec habría llegado a la Narbonesa romana con sus ejércitos y conquistado el sudoeste de Francia. La producción de vinos coloreados y de buen cuerpo justificarían ésta y su difusión en la Gironde.

Ciertamente, esta hermosa historia es cautivante y llena de “glamur”, pero no cierta ya que es una variedad originaria del sudoeste de Francia, más precisamente de la zona de Quercy, cerca de Cahors donde es muy importante. Jean Michel Boursiquot, ampelógrafo, discípulo y sucesor de Pierre Galet, profesor de la Escuela Nacional Superior de Montpellier y autor de varias obras, nos explica en su trabajo Paternidad del Merlot y la relación entre los cepajes de sudoeste de Francia: El eslabón perdido (2004) el parentesco entre los distintos cultivos de la zona y su origen. Efectivamente, basado en un trabajo de investigación genética (Estudio del DNA y SSR o estudio de la repetición de los alelos) sobre más de 2.300 variedades demuestra que el merlot es fruto del cruzamiento entre magdeleine noir de Charantes y el cabernet franc. Este mismo estudio nos confirma que el Malbec o cot desciende de la misma madre, es decir de la magdeleine noir de Charantes que es una variedad muy antigua usada como uva de mesa en el Medioevo y su padre sería un viejo cepaje de la zona, el prunelard noir. Este último aún se puede encontrar en la zona de origen, especialmente en Gaillac.

Como afirma Galet, el cot o Malbec fue muy difundido durante el siglo XVII, XVIII y especialmente el XIX. Por sus características enológicas viajó hasta Libourne. El Dr. Pressac lo llevó a Saint-Émilion y Malbeck – médico según algunos, comerciante para otros, lo introdujo en Santa Eulalia de Amberes. Así tomó el nombre con el que lo conocemos en nuestro país.

Hasta la invasión filoxérica se expandió por sus cualidades. P. Galet menciona a Cavoleau quien afirma que es capaz de dar vinos que envejecen muy bien por 20 o 30 años en toneles y 40 o 50 embotellados.

Sensible al corrimiento, sufrió al ser injertado sobre portainjertos americanos. Era usual podarlo con generosidad, especialmente cuando joven, pues de lo contrario podía producir sólo madera, (nosotros lo llamamos que se va en vicio o se amachorra), y su sensibilidad a los fríos de invierno lo limitaron aún más. Especialmente durante el frío invierno de 1956.

La zona de Lot donde está Cahors tenía casi 60.000 ha de viñedos en 1850 y actualmente menos de 10.000.

Siendo un cepaje antiguo de gran extensión y, si se quiere, viajero durante el siglo XVIII, tiene una gran cantidad de sinónimos, pero sólo mencionaremos los más importantes. Cot, nombre que según Guy Lavignac proviene del Occitano y que deriva de una de sus características principales que es la de contar con dos tipos bien diferentes y conocidos. Los de “queue rouge” o los de “queue verte”, es decir los de pedúnculo rojo o aquellos de pedúnculo verde. Los de cola roja son más interesantes y buscados pues cuentan con más taninos y polifenoles en general, dando vinos más concentrados y coloreados. Cabe destacar que ambas formas se encuentran en Argentina. El otro sinónimo significativo es el de Auxerrois y si bien alguien consideró que la variedad podría venir de Borgoña, es decir de Auxerre, esta versión ha sido descartada.

Como ya mencionamos al comienzo, Pouget introdujo el Malbec en Argentina y fue la variedad europea que más rápidamente se extendió llegando a las casi 50.000 ha sólo en la región de Mendoza. (Censo vitivinícola INV de 1968).

De esa gran extensión, se originaron muchos tipos o grupos de individuos de características singulares y distintivas de Malbec que justificaron y aún justifican su selección de acuerdo a sus distintas aptitudes de producción y los diferentes tipos de vinos a que dan origen.

Luján de Cuyo, la primer D.O.C. de Argentina y América

En el Departamento de Luján de Cuyo se encuentran muchos de los mejores terruños para esta variedad y también parte de los viñedos más antiguos. La mayoría en el cono de deyección del río Mendoza. Los suelos aluviales están formados por material proveniente de la Cordillera de los Andes. En general ricos en potasio, muy pobres en nitrógeno y materia orgánica, de profundidad variable que va desde los escasos centímetros hasta los 2 a 2,5 metros y apoyados en canto rodado. La mayoría de muy buena permeabilidad o drenaje. Se pueden encontrar a diferentes altitudes a medida que se alejan de la Cordillera de los Andes los más renombrados y tradicionales terruños. Así, en el margen izquierdo del mencionado río, en la zona más alta y a medida que descendemos, encontramos Las Compuertas, luego Vistalba y Chacras de Coria y en la margen derecho Perdriel, Agrelo, Lunlunta, etc. Las zonas más altas van hasta los 1.150 metros sobre el nivel del mar y llegan en las zonas más bajas a los 700 msnm.

El clima es templado, árido con lluvias estivales que llegan a los 250 mm por año por lo que es obligatorio regar. La altitud es especialmente importante para la regulación de la temperatura, siendo los viñedos por encima de los 950 msnm los que tienen mejor microclima para la calidad y en los que se alcanzan más de 15°C de amplitud térmica diaria por sus noches frescas.

La mayoría son viñedos plantados a comienzos del siglo XX, en pie franco, es decir no injertados sobre portainjertos americanos, con 5.555 plantas por hectárea (1,80m entre filas y 1,0 m entre plantas) y podados en Guyot simple o doble según el vigor de las plantas.

En 1989, mi padre y yo trabajábamos en una bodega llamada Cavas de Weinert, y con otros once productores de Luján de Cuyo comenzamos a trabajar para la creación de la D.O.C. Yo venía de estudiar en Francia, en Montpellier, y me entusiasmaba la idea que, de hecho, mi padre siempre había tenido. El resultado fue que en 1991 quien era director de la O.I.V, el Dr. Robert Tinlot nos visitó dándonos no sólo la aprobación de dicha denominación, sino que se transformó en el padrino de la misma.

Las selecciones masales

En la actualidad, Argentina cuenta con 38.500 hectáreas de Malbec (33.300 en Mendoza), de las cuales gran parte corresponden a selecciones masales, es decir, a aquellas que proceden de poblaciones locales y sin injertar sobre portainjertos americanos. Cuando decimos selecciones locales, nos referimos a individuos seleccionados dentro de los viñedos plantados en Mendoza con material que llegó a nuestro país desde Francia o desde Chile, a mediados del siglo XIX, es decir antes de la llegada de la filoxera a Francia. Esta población local es muy heterogénea en cuanto a su vigor, fertilidad o productividad e incluso en algunos aspectos morfológicos y lo que es más importante, en sus cualidades enológicas. Tal como acontece en el pinot noir, el Malbec está citado como un cepaje de dimorfismo foliar, es decir, individuos con hojas enteras y algunas trilobadas; brotes erectos o decumbentes. Dichas diferencias pueden manifestarse incluso dentro de la misma planta. Por lo general y al igual que en otras variedades en las que se produce este fenómeno, los individuos de hojas más lobadas y porte más decumbente son menos productivos y de uvas de mejor calidad enológica que aquellos de hojas más enteras y brotes más erectos.

Incluso, podemos destacar que dentro de las selecciones masales locales existen individuos en los que se observan pedúnculos rojos cerca de la madurez. Esos individuos citados en la bibliografía francesa como de À queue rouge (o cola roja), son aquellos que tienen bayas de piel más gruesa o lo que es lo mismo, más taninos y color.

Los objetivos de la selección masal son variados, pero en la mayoría de los casos las primeras selecciones se realizaron con el objetivo de conseguir individuos de mayor y productividad. Es decir, eligiendo las cepas de mayor rendimiento, más y mayores racimos y menor corrimiento. Sin embargo, existen otras en las que se privilegió la selección por aquellas plantas de producción más equilibrada, bayas más pequeñas, ricas en taninos o de pedúnculo rojo.

Existen varias selecciones masales locales. La mayoría de ellas llevan el nombre del lugar de donde se obtuvieron como Perdriel, Las Paredes, Las Compuertas, La Consulta, Lunlunta, etc. e incluso algunas con los nombres de las empresas de las que se extrajo el material.

Las selecciones clonales

Se llama selección clonal a aquella población cuyos individuos provienen de la multiplicación agámica, (de partes vegetativas, yemas, estacas, etc.), de una planta o planta madre. Es decir, todos los individuos son exactamente iguales o contienen idéntica carga genética.

Deberíamos dividir las selecciones clonales en las importadas o francesas y las locales.

Las selecciones clonales francesas

Fueron las que llegaron primero a nuestro país y a su vez deberíamos dividirlas en tres generaciones.

La selección clonal en Francia comenzó en la posguerra, desarrollada y fiscalizada por el ENTAV, siendo el objetivo principal el conseguir viñedos más homogéneos, con buena productividad y tal vez lo más importante, conseguir una selección sanitaria, eliminando muchos de los virus que afectan este cultivo.

Los primeros clones de Francia fueron importados en 1989-90. Efectivamente en ese momento comencé con la importación de material clonal desde un vivero de Francia. El objetivo de aquella importación estaba lejos del Malbec, pues en primer lugar buscaba buenos clones de variedades como pinot noir de Borgoña y Champaña, pues son muy diferentes en cuanto a su fertilidad y productividad, calidad de sus vinos e incluso desde el punto de vista morfológico.

También chardonnay de Borgoña, merlot, cabernet sauvignon, riesling, etc. Algunas variedades de mesa como red globe, así como variedades que consideré importante cultivar en nuestro país como petit verdot, viognier y cabernet franc. En segundo lugar, buscaba conseguir plantas que estuviesen injertadas sobre pies americanos o portainjertos resistentes a la filoxera y a los nematodos, pues habíamos comenzado a plantar viñedos con riego por goteo y con ello se hacía más dudoso el control de las citadas plagas por parte del riego tradicional.

Los clones franceses de Malbec podrían dividirse en tres etapas o generaciones. Los de la primera generación (seleccionados entre 1971-73), procedentes en su mayoría del Departamento de Lot (Cahors) entre los que se destacan el 46, 42, 594. Los de segunda generación procedentes de Lot y también de Gironde, desde 1978 donde aparecen algunos clones más cualitativos como el 595 y, finalmente, los de tercera generación el 1061 de 2001 y los clones logrados luego de 2009 donde se destacan los 1127 y 1128. Estos dos últimos seleccionados por su calidad enológica y aparentemente de gran tipicidad varietal.

En aquel momento, se importó sólo el clon 46 ya que de los disponibles era considerado como uno de los mejores en calidad. Pero en nuestro medio se mostró siempre muy productivo. Los clones más modernos o de última generación no han llegado a nuestro país.

Los clones de Malbec realizados en Argentina

A partir de los años 90 el INTA realizó una selección clonal con objetivos productivos y también sanitarios. De esa selección se lograron varios clones, entre ellos Mb 9 INTA, Mb 12 INTA, Mb 18 INTA y Mb 27 INTA que llegaron a la etapa de multiplicación en 2011, pero que no se consiguen en los viveros en forma comercial.

También el vivero Mercier de Mendoza desarrolló una selección clonal. Como resultado, se obtuvieron a partir de 2010 clones como el 136, 501, 505, 506 y 713. Este último es el que se puede conseguir en forma comercial. Otras empresas desarrollaron sus selecciones clonales entre las que se destacan Catena y Tempus Alba.

En algunos casos, se refiere a los clones, especialmente los extranjeros, como cot, como si se tratase una variedad diferente del Malbec local o de selecciones de Argentina. Eso es un error pues es la misma variedad. Así lo pude reconfirmar esta semana con el reconocido ampelógrafo francés Jean Michel Boursiquot –titular de la cátedra de Viticultura y del Máster en Viticultura & Enología de l’Ecole National Superieur d’Agronomie de Montpellier en Francia– quien me confirmó que luego de los análisis genéticos de las muestras tomadas en 1989, 2003 y 2014 de material local, el Malbec argentino y el cot francés son exactamente el mismo cepaje, pero coincidió que al igual que en el caso del pinot noir hay grandes diferencias entre las distintas selecciones y también los clones. Sin embargo, es importante destacar que la riqueza genética del material local es enorme y mayor que la de su lugar de origen, pues ese Malbec llegó a la Argentina antes de la filoxera en Francia y nuestra población llegó a ser 10 veces mayor en Argentina. En Francia, había 4.800 ha a finales de los 70 contra las 48.000 ha en Mendoza. En 2011 Francia llega a 6.200 ha.

¿Qué deberíamos hacer con el Malbec desde el punto de vista de la selección?

Desde los organismos especializados como INTA, Facultad de Agronomía, etc. deberíamos continuar con la selección, pues tanto las técnicas, como el descubrimiento de nuevas poblaciones y también los objetivos de la selección progresan y evolucionan. De tal forma, desde selecciones masales a clonales, debemos continuar. Se podrá lograr así material de mejor productividad o de mejores características enológicas. Desde aromas, calidad y cantidad de polifenoles, elegancia o concentración, mayor o menor cantidad de azúcares y acidez, etc. Tanto las nuevas zonas de cultivo, la altitud, tipos de suelo y el cambio climático nos imponen necesidades diferentes y para ello requeriremos de plantas diferentes. Por ello es fundamental continuar con la investigación y la obtención de nuevas selecciones.

Como productores, ¿qué Malbec elegir o plantar?

En primer lugar, debemos saber que el productor que decide plantar un viñedo se enfrenta a una inversión enorme y de un retorno a largo plazo. Por ello, deberá tener muy en cuenta el objetivo del viñedo que está por plantar. Es decir, si es producir uvas para vinos varietales de buen color, aromas frutados y volumen medio, o vinos más exclusivos, concentrados, intensos, etc. Tener en cuenta el lugar, es decir, zona, suelos, calidad y cantidad de agua de riego, sistema de riego, etc. Con estos datos podrá decidir el uso o no de portainjertos resistentes a la filoxera y los nematodos –considero siempre una ventaja su uso, en especial cuando se usa riego por goteo, pues los viñedos son más homogéneos– y, finalmente, decidir qué selección de Malbec utilizar.

Hemos visto como, en muchas ocasiones, erróneamente se presta especial atención a la estructura del viñedo, es decir, al sistema de conducción, madera, alambres, sistemas de riego, etc. Y después se eligen plantas de calidad media a baja o, lo que es peor, se hace sólo referencia a la variedad, pero sin conocer ni el origen del material ni sus cualidades enológicas. No basta con saber qué es Malbec, necesitamos saber su potencial de producción y la calidad de los vinos que podremos obtener.

Así, para viñedos ubicados en zonas más bajas en altitud, de suelos más ricos y profundos donde se busque obtener producciones más importantes en cantidad se puede recurrir a material de selección clonal tanto local como importado. Los productores en estas zonas necesitan obtener viñedos homogéneos de buenas características enológicas, pero especialmente buena productividad o rendimiento, pues es la única forma de conseguir la rentabilidad suficiente. Siempre y a ser posible, se recomienda cultivar más de un clon, pero nunca mezclados, es decir en parcelas diferentes, ya que pueden tener diferentes requerimientos, épocas de madurez, aptitudes agronómicas y enológicas, etc. Cabe destacar que, por encima de ciertos rendimientos elevados (más de 12 a 14.000 kg/ha), los clones suelen tener mejores características que las selecciones masales.

Para viñedos ubicados en zonas de mayor altitud, suelos más pobres, pedregosos y especialmente cuando los objetivos cualitativos son mayores y el vino obtenido podrá tener mayor valor, debemos apuntar a aquel material que nos asegure las mejores características enológicas, tanto en color y aromas como en la cantidad y elegancia de sus taninos. En ese caso lo más recomendable, luego de decidir el uso o no de portainjertos y de ellos el más adecuado, es recurrir a selecciones masales locales reconocidas y de calidad de vinos comprobada. Aquí también es recomendable plantar más de una selección. Siempre y de ser posible en parcelas separadas.

Recordar que el uso de un portainjerto adecuado nos asegura no tener problemas frente a filoxera y nematodos, no confiere un vigor excesivo, puede economizar agua y lo más importante nos permite obtener viñedos más homogéneos. También es importante tener en cuenta que, para estos viñedos, recurrir a densidades de plantación más elevadas nos garantiza una mejor calidad y cantidad de uva, pues la exploración de las raíces es más eficiente en un volumen de suelo determinado y cada planta produce menor cantidad de uva manteniendo la productividad por hectárea.

Roberto de la Mota
A Roberto de la Mota le gusta bromear sobre que nació en una bodega, ya que su educación y formación enológica comenzó mucho antes que estudiara en la Universidad Nacional de Cuyo. Dio sus primeros pasos de la mano de su padre, el más famoso enólogo argentino, Raúl de la Mota. Posteriormente, cursó estudios de másters de enología en la École Nationale Supérieure Agronomique en Montpellier, recibiendo el Diplome Nationale d’Oenologue de France en 1989. Ha sido director de una de las bodegas más importantes y prestigiosas de Argentina y con Mendel, está llevando a cabo el sueño de su bodega propia.

Este artículo tiene 1 comentarios

  1. Giggetta Mazzamuto Reply

    Entre taninos barbechos. Parras Uva vino querido y deseado. Que placer leerte querido amigo Roberto de la Mota. Bella historia. Me la baje. Para leerte bien. Y leer entre lineas. El vino. Literatura musica paisajismo. Historia geografia van de la Mano abrazo

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