Etiquetas de vino.  Tendencias, moda y basura

Por Claret Serrahima

Las tendencias culturales son globales y tienen un lenguaje visual de largo recorrido, ya que reciben la influencia del comportamiento social y cultural del momento. En estos casos el marketing y los medios de comunicación no imponen su criterio y, normalmente, se apuntan al carro, por decirlo de alguna manera. Podemos citar el arte recordando el impresionismo o la arquitectura con el racionalismo.

Las modas, en algunos sectores culturales, tienen vivencias temporales y de poco recorrido, como ocurre en el ramo textil y, evidentemente, esta moda está influenciada y dirigida por el marketing y los medios de comunicación. La moda cuando se extiende por toda la sociedad deja de existir y se busca otra para sustituirla: “esto está pasado de moda”.

La basura es aquel elemento que no sirve para nada, no dice nada o no tiene discurso. Es un proceso visual sin análisis ni diagnóstico, y como consecuencia sin ninguna posibilidad de llegar con garantías de éxito a una conclusión comunicativa. La basura es individual, egoísta y no aporta ninguna influencia social.

Tendencias, modas y basura, ¿qué quiere decir todo eso aplicado a las etiquetas de vino?

Para poder disfrutar de un buen vino, antes tienes que amarlo; este hecho también ocurre normalmente con el sexo. Cuando hablo de amar me refiero al contenedor y al contenido, es decir, a la botella y al vino. Como todos sabéis, la botella lleva un delantal llamado etiqueta y es por este motivo que siempre hemos de hablar de todo el conjunto. El paisaje que nos encontramos al entrar en una vinoteca es emocionante, uniforme en el conjunto pero a la vez diverso a medida que se acerca la mirada al producto, ya que la variedad de etiquetas y formas de las botellas enriquecen el entorno.

Creo que los dos tipos de tiendas que más me gustan son las librerías y las vinotecas. Las dos tienen en común la uniformidad dentro de la diversidad: cubiertas de libros y etiquetas de vino.

Las tendencias a lo largo de la historia de las etiquetas son bien visibles. Por ejemplo, en el caso de Rioja en los años 70-80 podríamos decir, sin miedo a equivocarnos, que tenemos encima de la mesa un Rioja por el diseño de la etiqueta. Letras inglesas, negra y oro, escudos familiares, etc. Son tendencias que van perdiendo fuerza aunque todavía hay muchas bodegas que las siguen utilizando. Tenemos los Burdeos con los châteaux grabados en la etiqueta o los vinos de Alsacia con sus etiquetas barrocas y de mal gusto. Todas ellas son diseños que siguen unas tendencias gráficas históricas y, posiblemente, no se entendería que fuera de otra manera y, en muchas ocasiones, estas tendencias crean marca. La modernización de los vinos en España nos llevó hace unos 20 años a las etiquetas diseñadas de manera más racional y también más tipográficas que las históricas. Tenemos como ejemplo los Ribera del Duero, Somontano y algunos Priorat. Yo personalmente me encuentro más cómodo con este tipo de diseños.

Primera serie etiquetas_Claret Serrahima_Vila Viniteca

Las modas aplicadas a la etiqueta empiezan a surgir para romper con el clasicismo pero las modas, como he dicho antes, están más preocupadas por estar al día que por identificar el vino o la bodega. Aquí empezamos a liarnos, ya que la etiqueta no identifica el vino, sino la modernidad del momento social. También corremos peligro de no poder identificar el tipo de consumidor, no es lo mismo una etiqueta de un vino de 6€ que aquella para uno de 30€, dado que el receptor y/o consumidor son diferentes. Si sólo nos guiamos por diseñar la moda del momento difícilmente podremos diferenciar los tipos de vino y/o bodegas, ya que estaremos más pendientes de la moda exterior que del sector interior.

Segunda serie_etiquetas_Claret Serrahima

La basura desgraciadamente está en todas las vinotecas. Son etiquetas diseñadas desde una visión individual, se le da más importancia a la gracieta del diseñador que a la identificación del vino/bodega. Sólo se entendería una etiqueta basura en un vino de 0,50€ ya que el vino es malo, la botella es de plástico y el diseño es insoportable. En este caso, sería racionalmente comprensible y correcto desde el punto de vista de la coherencia profesional, ya que la etiqueta sería insoportable y el vino imbebible. Personalmente, no estoy de acuerdo con los inventos formales fuera de contexto y no entiendo que la forma esté por encima del concepto, dado que la forma ha de ser una consecuencia de todo el proceso conceptual. No puedo servirme un buen vino o un gran vino y cada vez que llene la copa ver la estúpida ilustración de un diseñador gracioso. Me gustaría preguntar a los enólogos y propietarios de las bodegas si las etiquetas basura consideran que representan a sus vinos y bodegas. Si la respuesta es positiva he de callar y felicitar al diseñador, por coherencia a pesar de que no me gusten. Si es negativa recomiendo que cambien de diseñador o que el cliente explique bien sus necesidades. La única manera de hacer un buen diseño es crear un equipo diseñador-cliente, ya que el cliente ha de enseñar eso que el diseñador no sabe y el diseñador enseñar aquello que el cliente desconoce.Tercera serie_etiquetas_Claret Serrahima

Claret Serrahima de Riba
Claret Serrahima es diseñador gráfico y creador de los vinos dulces Rasim junto con L’Olivera. Durante su trayectoria profesional, iniciada en los años setenta, ha participado en numerosos proyectos que superan las tareas asignadas a un diseñador gráfico para moverse en el ámbito de la creación de proyectos culturales, la docencia y, como una opción más profesional, el de la creación y la comunicación dentro del sector del vino, diseñando etiquetas e identidades para diferentes bodegas. Paralelamente a estos proyectos, se le reconoce por su profesión, donde ha investigado sobre la capacidad comunicativa y expresiva de la creación gráfica. Serrahima ha sido presidente de ADG, vicepresidente del FAD, profesor y vicepresidente de EINA, Centre Universitari de Disseny i Art de Barcelona, y miembro del consejo directivo del Museu d’Art Contemporani de Barcelona (MACBA), entre otros. Fundador de Clase Bcn y Clase Mad. Ha sido premiado en diversas ocasiones, entre las cuales destaca el Premi Nacional de Cultura, el Grand Laus de Diseño 2013 y el Premio Laus de Honor 2014 en reconocimiento a la trayectoria profesional. Su obra ha sido expuesta y publicada en diferentes países de todo el mundo. El Museu d’Art Modern de Ceret i l’Arts Santa Mònica de Barcelona le dedicaron recientemente una exposición.

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Este artículo tiene 3 comentarios

  1. Pingback: La Locomotora Crianza 2014. La Etiqueta que me Hizo Catar un Vino – Vida entre vinos

  2. Noelia Collado Reply

    Hola buenos días. Lo primero y antes de nada, felicitaros por el post ya que me parece una información muy interesante y relevante para tener otro punto de vista sobre las etiquetas que acompañan al vino. Por otro lado es muy interesante que dediquéis este tiempo a crear contenido como este. Un saludo y buen trabajo!!

  3. Ana Meler Reply

    Buenas tardes,
    hasta ahora no había topado con su post, me encantaría responder a su comentario: “Me gustaría preguntar a los enólogos y propietarios de las bodegas si las etiquetas basura consideran que representan a sus vinos y bodegas. Si la respuesta es positiva he de callar y felicitar al diseñador, por coherencia a pesar de que no me gusten.”
    Como enóloga y una de las propietarias de Bodegas Meler quería hacerle una aclaración, aún no dándome por aludida, sino fuera porque éste comentario va respaldado con una de mis etiquetas. Me parece muy interesante que post como el suyo acerque diferentes puntos de vista a los consumidores, fomentar el conocimiento sobre los vinos pasa por hablar de ellos en todas sus facetas, pero cuando uno habla sobre algo sin ni siquiera saber sobre ello, duele un poco. Le resumo, el nuestro es un pequeño proyecto familiar situado en el Somontano, los pilares de la bodega son mis dos hermanas y yo. Partimos de nuestro propio viñedo, el cual durante generaciones ha servido para que la viticultura fuera el sustento familiar. Tras mi padre y mi abuelo, nos ha llegado el relevo de seguir cultivando con mimo nuestra tierra y ésto nos hizo decidir en 2004 el empezar a elaborar nuestra propia gama de vinos. En concreto, hacemos pequeñas series limitadas de vinos de parcela. No me extenderé mucho más, pero dentro de los vinos que hacemos, hay una colección de tres vinos jóvenes: Los jóvenes Meler, entre los cuales se encuentra ella, la botella con la que ha ilustrado ese apartado. Le diré que ese vino representa a una de las tres jóvenes Meler, mi hermana, habla de su variedad de uva, la Cabernet, habla de la tierra, con el traje regional de baturra del Somontano, habla de un pelo trasformado en racimo de uva, por la voluptuosidad de éste cabernet en concreto, por su comportamiento en la zona más de valle dentro de nuestra finca… habla de demasiadas cosas que se han recogido con mimo en esa etiqueta…..juventud, frescura Y SI, RESPONDIENDO A SU POST, NOS REPRESENTA Y MUCHO. A veces es demasiado fácil hablar de lo desconocido, respeto muchísimo que no le guste, pero sólo era mostrarte que hay detrás de una imagen. En nuestro caso el objetivo está conseguido, representar lo que encierra la botella, darle un guiño de frecura y procedencia y todo bajo un estilo juvenil. Un afectuoso saludo desde Bodegas Meler. Ana Meler

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