La Denominación de Origen Empordà, ¿es o será una D.O. emergente?

 Por Delfí Sanahuja

Cuando llegué al Empordà en el año 1993, concretamente a la bodega de Perelada, a vendimiar por primera vez como estudiante en prácticas, estaba convencido de que la Denominación de Origen Empordà, en aquellos momentos Empordà-Costa Brava, se convertiría en no demasiados años en una de las zonas vitivinícolas más importantes y de referencia en términos de calidad y prestigio.

En los primeros vinos que elaboré, vi cómo influía el territorio y el potencial que tiene por diferentes motivos:

EL PAISAJE es uno de los factores que te animan a dejar huella en el territorio. Debemos preservar uno de los más bonitos que he visto nunca (para mí una mezcla entre la Toscana y la Provenza). Como decía Josep Pla, las viñas son el elemento que da color al paisaje, y este paisaje se debe mostrar dentro de la copa de vino. Y de maravilloso paisaje no nos falta.

LA TRAMUNTANA. Para mí uno de los factores más importantes que, creo, no hemos sabido explicar entre todos. Este fuerte viento del norte aporta diferenciación, personalidad, autenticidad, concentración, intensidad y carácter a los vinos. Seca las viñas, pudiendo pasar del 80-90% de humedad relativa al 30% en unos minutos, y por lo tanto es un fungicida natural que reduce el número de tratamientos que necesitan las cepas, estresa los viñedos y consigue que en general no tengamos cepas vigorosas. Por tanto, las bayas son más pequeñas, las uvas más sueltas y en consecuencia los vinos son más intensos, equilibrados, frescos y con personalidad. También tiene una parte negativa, ya que cuando sopla con mucha intensidad, puede romper los brotes tiernos al inicio del ciclo vegetativo y por tanto reducir la producción final.

LAS VIÑAS VIEJAS son otro de los patrimonios que tenemos que conservar. En los últimos años se han arrancado muchas viñas viejas, y entre todos deberíamos conservar este magnífico patrimonio que nos ayudaría a dar más autenticidad e historia del territorio. Y de viñedos viejos tenemos bastantes.

LA HETEROGENEIDAD DE TERRENOS Y MICROCLIMAS en el Alt y el Baix Empordà (tenemos arenas, arcillas, pizarras y granitos) consiguen que se puedan elaborar vinos complejos ensamblando uvas de diferentes terrenos. Como me gusta decir, los coupages no sólo se pueden hacer con las variedades. Los microclimas también son muy diversos: viñedos muy cerca del mar, viñedos más montañosos, viñedos en la llanura, viñedos encarados al norte, viñedos más protegidas de la tramuntana… Esto nos permite hacer vinos bien diferenciados, pero a la vez cuesta más dar un único discurso de la zona y de los vinos resultantes. Te ayuda a elaborar vinos de calidad, pero cuesta mantener una identidad propia y muy marcada, por lo que cuesta más explicar cómo son los vinos de la D.O. Empordà. Quizás deberíamos clasificar los vinos para los diferentes tipos de terrenos o delimitar muy claramente los “terroirs”.

LAS VARIEDADES AUTÓCTONAS. De las 1.756 ha de superficie de viñedo, el 62% (1.094 ha) está plantada con variedades autóctonas (samsó, lledoner negre, lledoner blanc, macabeu y moscatell). Creo que en este apartado nos queda mucho camino por recorrer, ya que todavía hay pocos vinos monovarietales de excelente calidad elaborados con variedades autóctonas. Hace pocos años colaboré en una cata de garnachas blancas y tintas 100%, de diferentes D.O. catalanas y me tocó llevar las de la D.O. Empordà. Por desgracia sólo pude encontrar ocho. Creo que es un tema importante a llevar a cabo entre todos: más vinos monovarietales excelentes de variedades autóctonas, teniendo más del 60% de las viñas plantadas.

LOS RENDIMIENTOS DE LAS VIÑAS. El promedio de producción de 2010-2016 ha sido de 8.700.000 kg de uva que, para las 1.756 ha de viñedo que tiene la D.O. Empordà, supone un rendimiento medio de 4.950 kg/ha. Esto nos obliga a elaborar vinos de alta calidad y a un precio medio-alto, ya que los costes en viticultura son más elevados respecto a otras denominaciones de origen.

LAS BODEGAS. El equilibrio entre las bodegas pequeñas y familiares, y las bodegas medias o grandes. 35 bodegas comercializan menos de 70.000 botellas al año y 14 bodegas más de 70.000 anuales. Son las bodegas las que tenemos que difundir un discurso auténtico y autóctono, hablando tanto de nuestro trabajo como de nuestro territorio. No podemos esperar a que sean los demás los que nos digan cómo somos y cómo nos ven. Siempre está muy bien escuchar y aprender, pero la identidad la tenemos que construir nosotros.

UNA GENERACIÓN DE ENÓLOGOS JÓVENES Y PREPARADOS con ganas de elaborar excelentes vinos en sus bodegas. En pocos años han llegado técnicos y enólogos preparados y profesionales con nuevas visiones y técnicas que harán que se elaboren vinos con más personalidad. Cuando yo mismo llegué a la D.O era de los enólogos más jóvenes y actualmente cuando nos juntamos veo que soy de los mayores.

LAS VARIEDADES AUTORIZADAS. Otro tema complicado para explicar en unas líneas. Actualmente, la D.O. Empordà autoriza 20 variedades de uva. Sobra decir que existe la tendencia de valorar muy positivamente las variedades autóctonas y más negativamente las llamadas internacionales. Como he dicho antes, creo que hay que trabajar mucho las variedades autóctonas y que son éstas las que consiguen diferenciarte y dar personalidad con respecto a otras zonas del mundo. Sin embargo, también creo que no hay que renunciar a lo que no hace muchos años se llamaban “variedades mejorantes”, siempre que se adapten bien al territorio y se demuestre que brindarán excelentes vinos. Si no es así, no hay que decir que entonces es mejor re-injertar para aprovechar las raíces y cambiarlas por variedades que nos resulten más adecuadas, que es lo que están haciendo la mayoría de bodegas en los últimos años.

LA RESTAURACIÓN de altísima calidad en la zona obliga a los vitivinicultores elaborar excelentes vinos para poder maridar con la gran cocina que nos rodea, y que tanto nos está ayudando a darlos a conocer y promocionarlos. De las 5.814.000 botellas que se comercializaron en el año 2016, el 50% (2.907.000 botellas) se vendieron en la provincia de Girona, y el 22% (1.279.000 botellas) en el resto de Cataluña.

EL TURISMO. La cantidad de turistas de alta calidad que tenemos en la zona busca cada vez más los productos de la zona y, por tanto los vinos, deseosos de disfrutar de los productos de proximidad. No podemos olvidar que la D.O. Empordà es la única D.O. de la provincia de Girona.

LA EXPORTACIÓN es uno de los puntos importantes si se quiere crecer y crear marca fuera de tu territorio. Actualmente, sólo se exporta el 15% (872.100 botellas). Por lo tanto, este es otro aspecto al que le podemos dedicar más esfuerzos y aún tenemos mucho camino por recorrer. El precio medio de las botellas vendidas a exportación ha sido de 4,30€/botella, un precio bien aceptable teniendo en cuenta los precios medios de venta de los vinos a exportación, aunque creo que aún podemos vender con más valor y percepción de marca, una de las asignaturas pendientes.

RELACIÓN CALIDAD-PRECIO o cómo me gusta llamarlo, precio-placer. Actualmente, el precio medio de los vinos de la D.O. Empordà se sitúa en los 3,70€/botella en el mercado interior. Como se ve es una diferencia de 0,60€/botella entre el mercado interior y el exterior. Considero que los vinos de la D.O. Empordà tienen una magnífica relación precio-placer, pero quizás deberían incrementarse un poco más los precios de venta y posicionarse un poco más altos.

EL ENOTURISMO. No es necesario decir que nos espera un prometedor futuro en la D.O, y en la mayoría de las D.O. Todavía queda mucho por recorrer y aprender de otras zonas del mundo. La mayoría de las bodegas nos estamos preparando para poder recibir muchos visitantes y hacer visitas de calidad, pero creo que aún somos unos recién nacidos y tenemos muy poca experiencia en este tema que cada vez va a más. El 11% (639.500 botellas) de las botellas se venden dentro de las bodegas. Más que la cantidad, aunque es bastante importante para las ventas, creo que lo más importante es la calidad de la visita, ya que si el visitante está contento con lo que se le ha explicado y ha visto, junto con la cata final de los vinos, se convierte en embajador de la marca y de la zona. Por este motivo, necesitamos personal cualificado, profesional y que entienda y comprenda bien el discurso de cada bodega y de la zona.

VINOS DULCES NATURALES. Tampoco hemos sabido promocionar ni dar a conocer nuestras garnachas dulces, moscateles y mistelas. Las ventas de vinos dulces en el año 2016 han sido de 101.200 botellas (1,7%) de las ventas totales. Ya sabemos que el consumo de vinos dulces es minoritario y la tendencia es que cada vez se consuma menos. También creo que las bodegas han dedicado pocos esfuerzos para dar a conocer estos vinos tan especiales, auténticos, autóctonos y de marcada personalidad.

EL INTERÉS DE OTRAS BODEGAS. En los últimos años se están embotellando vinos en la D.O. Empordà de bodegas importantes de Cataluña, y esto muestra el interés que tienen bodegas de fuera de la zona en comercializar vinos de esta DO, que posiblemente ven el potencial de esta zona.

Vamos a terminar y analicemos pues, si creo que la D.O. Empordà es, o será, una D.O. líder o de referencia como he anunciado en los apartados anteriores.

Se han vivido muchos cambios en estos 25 años y, aunque todavía no hemos llegado, estoy convencido de que tenemos la mayoría de los factores para poder demostrarlo. Entonces, ¿por qué creo que todavía no se ha conseguido?

Todavía no hemos sabido elaborar grandes vinos de variedades autóctonas (palabra que no me gusta utilizar demasiado en los vinos de esta región), ya que algunos de los factores que deben tener los grandes vinos, entre otros, son muchos años de historia elaborando vinos de prestigio por parte de la bodega y sobre todo continuidad año tras año. Aquí, a día de hoy, todavía estamos lejos de todo esto.

Tenemos buenas y magníficas puntuaciones en la mayoría de guías de vinos conocidas y reputadas, contamos con muchos vinos con puntuaciones excelentes, pero casi no hay ningún vino con puntuaciones excepcionales. Creo que deberíamos tener más vinos punteros.

Entre todas las bodegas, primero tenemos que creernos que podemos llegar a ser una D.O. de referencia, y segundo, quizás, que no hemos sabido dar un mensaje conjunto de lo que es y de lo que queremos transmitir como D.O. Empordà, aunque el Consejo Regulador está haciendo un muy buen trabajo y nos está ayudando como aglutinador de todas las bodegas para poder transmitir un discurso único y auténtico.

Si entre todas las bodegas mostramos territorio, le aportamos más valor a los vinos que elaboramos, seguimos haciendo vinos excelentes, y llegamos a elaborar algunos excepcionales con marcada identidad y fuerte personalidad, creo que con poco tiempo la Denominación de Origen Empordà sería puntera y una denominación de origen de referencia.

Sólo me queda decir que soy un afortunado por poder desarrollar mi trabajo de enólogo en un entorno privilegiado como es el Empordà, que muestra muy claramente y pone a nuestro alcance los cuatro elementos básicos de la vida: Tierra (edafología privilegiada), Agua (Mediterráneo), Sol (clima cálido y benigno) y Viento (tramontana y marinada). Esta maravillosa combinación es lo que quiero transmitir en nuestros vinos.

Delfí Sanahuja
Nació en Valls (Tarragona) en 1970. Estudió Enología en la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona de 1992 a 1997. Su primera vendimia como estudiante tuvo lugar en 1992 en Bodegas Torres. Las añadas de 1993 a 1996 las hizo en Perelada en la bodega experimental. De 1997 a 1998 trabajó en las cavas de Perelada de Vilafranca del Penedès, aunque durante los veranos continuaba vendimiando en la bodega del Empordà. En 1998 se traslada a vivir a Peralada y empieza a trabajar en la Bodega Castell de Perelada hasta la actualidad. Desde el año 2004 es profesor del curso de sommeliers en la Escola d’Hostaleria Sant Narcís de Girona. En la bodega ha creado vinos como Ex Ex (primera añada en 1998), Finca Malaveïna (primera añada en 1999), Finca Garbet (primera añada en 2001), Finca La Garriga (primera añada en 2004), Finca Espolla (primera añada en 2006), así como Cigonyes, Jardins, Collections, entre otros.

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