Sequía en la Toscana, 2017

Este año tuvimos de repente, heladas durante tres noches en el mes de mayo. Prendimos troncos de madera situándolos cada 20 metros en las zonas más llanas. El pesado humo salvaguardaba las viñas de la alta presión. Comparado con el quemado y desnudo viñedo de la parte inferior de Chianti (y hasta en Chablis, todos hemos visto imágenes de lo que han tenido que hacer contra el hielo), las heladas han sido menores, así que las viñas están hoy tan altas y verdes como todos los años.

Las heladas de primavera pasaron de largo en una tierra que estaba completamente seca, ya que no ha llovido desde diciembre hasta hoy. Con 45ºC, hay una luz ámbar que danza en la distancia sobre la tierra arcillosa. Tanto para la sequía como para la helada, el remedio llega por las noches. Las hojas abren sus poros en la oscuridad, así que, durante 60 días, hemos esparcido una niebla de agua en el campo; las máquinas trabajaban hasta que nos levantábamos al alba. La sequía ha dejado los lagos de Trinoro, de dónde viene el agua que utilizamos, bajos y estas son nuestras últimas gotas. Lo peor del calor está por llegar, pero al final podremos solucionarlo usando muchos trucos.

Después de este trabajo, todo nuestro viñedo muestra sus viñas verdes que se unen con impresionantes cielos, campos rodeados de árboles oscuros que destellan una luz dorada. Camino por el viñedo, pensando que parece una pequeña ópera, algo precario, que parece colapsarse con el escenario a punto de convertirse en polvo.

Andrea Franchetti

Entrevista a Andrea Franchetti en RAI Italia

 

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