La situación del mercado por Vila Viniteca

Lunes 13 agosto 2012

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La ambigua situación económica global afecta de maneras muy diferentes en cada mercado y en concreto a cada elaborador y zona productora. Mientras que en algunos países en estado de choque las bodegas que no exportan lo tienen realmente muy complicado, las que llevan años haciendo los deberes y abriéndose a nuevos mercados ahora tienen una gran oportunidad frente numerosos nuevos consumidores deseosos de descubrir y disfrutar del vino. Este nuevo cliente chino o brasileño –para poner un ejemplo– no está dispuesto a pagar un precio que no toca, igual que lo hace el tradicional cliente europeo o americano. Así pues, llega una buena temporada de desinflar precios y en la que los amantes del vino pagarán lo que crean justo y seguramente sólo cantidades extraordinarias para los más deseados grandes vinos de talla mundial.

Los vinos de Alvaro Palacios continúan vendiéndose a muy buen ritmo. Al terrible esfuerzo de la bodega para la mejora continuada se apunta un gran grupo de incondicionales que hacen que las cosechas se sucedan con más rapidez. ¿Cómo explicar sino que ya tengamos Camins del Priorat 2011 (PVP: 14,75€) y Les Terrasses Velles Vinyes 2010 (PVP: 26,95€)? En los grandes vinos se consolida Gratallops, y se reafirma Dofí. L’Ermita es, por su limitadísima disponibilidad, un vino deseado por los amantes de los grandes vinos y los coleccionistas de medio mundo. En el Bierzo, Descendientes de J. Palacios triunfa con su vino-fruta Pétalos del Bierzo 2010 (PVP: 13,70€), y las poquísimas botellas disponibles de La Faraona se agotan a la avanzada. Dominio de Pingus sigue como un cohete en estos tiempos convulsos. A un mercado interno que continúa comprando y bebiéndose todo el preciado Pingus que hay disponible –y que pide más y más Flor– se le suma una ya imparable demanda internacional forjada por el prestigio ganado por Peter Sisseck y sus vinos. De Estados Unidos a Shanghai, los vinos están presentes en las mejores cartas y bodegas privadas. Flor de Pingus tiene una gran plusvalía, y es difícil comprarlo a buen precio sino es a la avanzada. El otro proyecto de Peter en la Ribera del Duero, PSI, se consolida. 50.000 botellas para España, casi todas vendidas a la avanzada. Realmente es difícil encontrar alguna cosecha anterior en las cartas de los restaurantes. Estos tres vinos salen a la avanzada a los mismos precios que la cosecha 2010. El último proyecto de Peter Sisseck es casi una confidencia: Château Rocheyron en Saint-Émilion (Bordeaux). Este excepcional terruño bordelés fue comprado en 2010 por Peter Sisseck y Silvio Denz (Château Faugères, Château Cap de Faugères, Château de Chambrun y socio de Clos D’Agon). La primera cosecha comercializada ha sido la 2010, y las poquísimas botellas disponibles se han agotado. La Familia Eguren ofrece uno de los abanicos más amplios, completos y seductores que uno pueda pedir. De sus vinos iniciales de Tierra de Castilla (Protocolo 2011, PVP: 2,90€), de Rioja (Sierra Cantabria Tempranillo 2010, PVP: 5,65€) o de Toro (Románico 2009. PVP: 8,95€), a los escasos parcelarios como La Nieta o Alabaster, cada vino es uno de los referentes en su segmento. La Nieta continua casi agotándose a la avanzada, y El Bosque este año se oferta por primera vez. Los dos a un mejor precio, igual que todos sus vinos de Toro. Especial atención a la salida de su nuevo Teso La Monja 2008, disponible en otoño, un gran Toro que juega la liga de los vinoa a precio estrafalario. Para Artadi, los 2011 son superiores a los 2010 y siguen la estela de los 2009. Los vinos se resitúan a precios similares a los 2009. Las parcelas de Jiménez-Landi y Comando G empiezan a ser un bien preciado. La microdistribución a numerosos países hace que en la península queden pequeñas cantidades de estas raras garnachas que se agotan rápidamente y tienen una plusvalía segura. Tardieu-Laurent ofrece los mismos precios que la cosecha pasada. Gran nivel de los vinos del norte del Rhône, difíciles de conseguir si no es a la avanzada. Clos des Fées muestra una seriedad y un respeto hacia sus clientes impresionante. Más de 5 añadas sin incremento de precios en la oferta a la avanzada. Para Hervé Bizeul, la cosecha del siglo. Batuta y Charme 2011 de Niepoort se presentan muy concentrados, potentes y con buen equilibrio. Dos de los vinos más deseados de Portugal que casi los vendemos en exclusiva mundial a la avanzada. Tenuta di Trinoro, una de las bodegas de culto de la Toscana, ha incrementado precios. La gran demanda en los mercados asiáticos hace que la disponibilidad sea limitadísima.

Buena cosecha en Bordeaux después de las excelentes 2009 y 2010. A nivel de precios, continua la montaña rusa a la que nos tienen acostumbrados. Si llevábamos tres años de fuertes subidas, con una escalada casi impensable, ahora es el momento de la bajada, un descenso repentino que en los grandes vinos ha sido cercano al 60%. ¿Y a qué es debida la bajada? La cosecha 2009 marcó un récord histórico. Todo el mundo decía que los precios eran insostenibles y que esto no acabaría bien. Que a pesar de la excepcionalidad de los vinos, los clientes no estarían dispuestos a pagar lo que se pretendía pedir. Pero los châteaux, haciéndose los sordos y poniendo como excusa los antecedentes de 2000, 2003 y 2005 –con una situación parecida y después de fuertes plusvalías– decidieron estirar más la cuerda y elevar los precios casi hasta el cielo. La cosecha se vendió entera a pesar de la locura de precios. Con 2010 sucedió una cosa parecida, pero los mercados se habían encogido, sobre todo el poderoso cliente asiático, que frenó de golpe sus compras provocando un embudo de los magníficos y superpreciados 2010. Con los 2011 se tenía que bajar. Los négociants, importadores y clientes lo clamaban. Algunos opinaban que se debían bajar los precios al nivel de los 2008 (Château Lafite Rothschild 2008 a 165€, 2009 a 1.050€, 2010 a 1.250€ y, finalmente, el 2011 a 595€). Pero los châteaux más caros han bajado “tan sólo” un 30%, 40%, 50% o 60%; quedando los precios de los 2011 a la mitad de los 2010 y 2009, pero todavía al triple de los “baratos” 2008. Al final, algunos châteaux han vendido bien la cosecha 2011 y otros se han quedado con un gran stock. Un problema que de momento parece preocupar sólo las finanzas de los négociants, y no la de los adinerados châteaux que en los últimos 5 años se han ganado muy bien la vida y prácticamente no necesitarían vender a la avanzada. Para acabar de revolucionar la plaza de Bordeaux, Château Latour anunciaba que dejaría de vender a la avanzada a partir del año que viene ya que sus vinos se acaban consumiendo demasiado pronto y no se llegan a disfrutar en su esplendor. Château d’Yquem, este año, y a pesar de la excelencia de la cosecha en Sauternes, no ha ofrecido su vino a la avanzada. ¿Y qué pasará en las próximas añadas? ¿Continuará la caída libre de precios? ¿Qué peso tendrá la calidad de la cosecha y cuál la situación económica mundial? ¿Se producirá un looping y los precios harán una remontada? Preguntas imposibles de responder incluso para los videntes más afinados.

¿Qué es y por qué comprar a la avanzada?
En los circuitos internacionales de los grandes vinos es habitual que los courtiers o négociants reserven los vinos a la avanzada antes de su salida al mercado. Los compradores prueban el vino directamente de la barrica antes de que finalice todo el período de crianza –antes de embotellar– y valoran la calidad de la cosecha. De este modo analizan las posibilidades del vino, compran un número determinado de cajas, según las disponibilidades de la bodega, las pagan al elaborador y después las ofrecen a sus clientes a un precio ventajoso unos meses antes de la entrega física de las botellas. La plusvalía del vino depende de la calidad de la cosecha, del prestigio del elaborador y del número de botellas puestas a la venta. Algunos vinos míticos fácilmente duplican el precio e incluso llegan a triplicarlo cuando unos meses después se entregan las botellas. Esta práctica, que es normal en zonas de prestigio como Burdeos, es relativamente nueva en nuestro país, donde sólo en 10 bodegas exclusivas, y a causa de la gran demanda en todo el mundo, hacemos nuestra reserva y compramos a la avanzada para no quedarnos sin. Así pues, le ofrecemos la posibilidad de comprar a la avanzada y disfrutar de dos grandes ventajas: comprar al mejor precio y asegurarse algunas botellas antes de que se agoten.

¿Por qué comprar avanzadas en Vila Viniteca?
Cuidada selección: Degustamos en barrica para garantizarle una selecta elección, acompañada de información detallada de cada vino y de nuestras opiniones personales. Experiencia: Desde 1932. Nos avala una larga tradición, muchos años de experiencia y un gran equipo de profesionales que le ayudarán a hacer una buena elección. Desde hace 12 años somos pioneros en España en ofrecer la posibilidad de comprar a la avanzada. Compra por unidades: A diferencia de la mayoría de négociants de la plaza de Burdeos, le ofrecemos la posibilidad de comprar por botellas al mismo precio sin necesidad de quedarse con una caja completa de cada vino. Esto le permite seleccionar sus botellas preferidas sin obligación de comprar más vino del que le interese. Amplia oferta: Tenemos los mayores cupos de algunos vinos. Más de 180 vinos blancos y tintos entre los que escoger. Sin intermediarios: Recibimos los vinos directamente de bodega. Exclusividad: Posibilidad de comprar en diferentes tamaños. Algunos de los formatos se embotellan en exclusiva para nosotros. Entrega gratuita: En cualquier punto de la Península a partir de 1.500 € de compra.

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Domaine du Clos des Fées 2011 por Hervé Bizeul

Viernes 10 agosto 2012

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Cosecha 2011 por Hervé Bizeul

“¿Qué es una añada del siglo? A lo largo de las vendimias 2011, ésta es una pregunta que me ha rondado por la cabeza… Una calidad excepcional, por supuesto. Sin duda, una impresión de abundancia. Una sensación de “facilidades” a lo largo del ciclo vegetativo y de recolección. Las vendimias alegres, largas y serenas, hasta el punto en que nos decimos que no las reviviremos jamás. Buenos vinos desde la maceración, lo que probablemente continuará hasta el último día de sus vidas, es decir, durante un largo tiempo.

Si esta es la definición de una “añada del siglo”, entonces 2011 lo es para nosotros.
Al escribir estas líneas, me digo a mi mismo, sin embargo, que todo esto no estaba realmente previsto ni anunciado. Recordad que, en primavera, el pronóstico del tiempo anunciaba una sequía memorable, como 1976, y en última instancia, el verano fue uno de los más grises jamás visto en Francia. ¿Y qué paso?
En primer lugar, como siempre en nuestra casa, todo lo contrario que en el resto de Francia. Unas bellas lluvias en primavera, mientras que en el resto de Francia sufrían por su ausencia, y así pues una buena brotación de todas las cepas. Una floración magnífica, sin corrimiento en la garnacha. Por encima de todo, un verano fresco, nublado y gris, pero sorprendentemente, libre de lluvias. Si bien la precocidad fue anunciada en todas partes como memorable, en nuestra casa todo siguió su curso normal…
Llegó el momento de las vendimias. La última semana de agosto fue, para Clos des Fées, esencial: tiempo cálido, mucha brisa marina que añadía humedad a las cepas, noches frescas, algunos buenos días con temperaturas suficientemente cálidas, pero siempre cubiertos, evitando la desecación y las quemaduras. Todo estaba reunido para que las maduraciones fenólicas avanzaran serenamente, sin un solo día con más de 30ºC. La vendimia empezó temprano, el 29 de agosto para el syrah de la Chique, que no ganaban nada si se esperaba, y el 30 para la garnacha gris y blanca de Clos des Fées.
Un momento crucial de la añada ha quedado grabado en la memoria: el 2 y el 3 de septiembre, un viernes y un sábado. Una gran tormenta pasó por la región, afectando gravemente las zonas costeras, sin que una gota de lluvia cayera sobre nosotros. Si hubieran caído las lluvias, las uvas, infladas y gorditas, se hubieran roto en parte, dificultando o imposibilitando las maduraciones totales. En esos momentos, el campesino en el que me he convertido evitó tocar las uvas a la ligera.
Sobre el día 10 empezamos a vendimiar las zonas más precoces y los syrah, parcela por parcela, en la mayoría de casos con un desfase total en la madurez respecto de las cosechas anteriores. Rápidamente, después de comentarlo con los ancianos del pueblo, parece que en la memoria del hombre no se recuerda una cosecha tan bella y generosa. Se nos impone una evidencia: no tendríamos suficiente espacio en la bodega…
Acostumbrados a unos rendimientos medios de 18 hl, llegar a los 28 hl/ha en los vinos de Clos de Fées y a 40 en Les Sorcières en lugar de los 30, ¡parecía una tarea imposible!
Ante los primeros mostos, decidimos hacer “contra mala fortuna buen corazón”,.. ¿Nos quedaremos sin espacio? Sin duda ¿Y entonces? Ante tales jugos, tal frutosidad, tales colores, tales extracciones, decidimos dedicarnos al momento presente, “el aquí y el ahora”, sin pensar en el mañana…
Pero entonces, afortunadamente, los días de buen tiempo se encadenaron, ¡más de sesenta en total!
Los primeros vinos estaban preparados para descubar, los depósitos nuevamente disponibles para los terruños y las variedades tardías. Todo se terminó de manera oportuna, como si un destino feliz lo tuviera todo organizado, en una ambiente bíblico de “multiplicación de los panes”…
Creo que fue en el momento del primer trasiego cuando esta noción de añada del siglo me apareció como una certeza. Ésta no es para nosotros una añada del siglo como se entiende en Bordeaux o en Borgoña, de un tipo de vino particular, de uvas maduras, tánico, apto para la guarda; este tipo de vino, gracias a nuestro clima, lo hacemos cada año. No, es otra cosa. Una sensación de hacer vinos diferentes, un poco mágicos, explosivos de fruta, de energía, de equilibrio…
No creo, como algunos de mis colegas, que el enólogo deba ser condenado a dar a luz a sus vinos en el dolor porque sean grandes y esta cosecha 2011 es para mi una nueva prueba que no me equivoco…
En pleno invierno, los ensamblajes ya estaban acabados y los vinos dormían en barricas nuevas o usadas, en depósitos de acero inoxidable o de cemento. Catamos los vinos con Michel Bettane, el último sábado a la hora del desayuno, y al ver su cara, pienso que quedó estupefacto por la fruta y el resplandor de la añada en el Roussillon. Una buena señal”.

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Madrid 2011 por Daniel Gómez Jiménez-Landi

Miércoles 1 agosto 2012

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Cosecha 2011 por Daniel Gómez Jiménez-Landi

“Como todos los años, la viña nos volvió a enseñar cuál es nuestro sitio, cuál es nuestra condición. Una vez más, nos mostró que somos meros barcos de papel movidos por los vientos que ella genera. Ella tiene la sartén por el mango. Ella es la maestra y nosotros los alumnos. Nosotros somos aprendices a través del tiempo. Y eso es lo mejor y lo peor de este oficio. Cada año empezar de nuevo, cada año saber que, en realidad, no sabes mucho. Cada año sentir que estás a merced de una lluvia, de una tormenta, de una granizada, quizá un sol demoledor o un viento desgarrador. Hacer vino no es apto para aquellos que quieren seguridad en sus vidas, que les gusta planificar los resultados desde el despacho, que hacen balances a espaldas de aquello que no pueden controlar. Cuántos contables y gerentes no han entendido todavía realmente el mundo en el que se encuentran. No es lugar para aquellos que enumeran y clasifican. El vino no es un número.

Esta incertidumbre, esta desnudez, esta fragilidad nos hace a la vez grandes, nos hace sentir jóvenes, nos rejuvenece cada vendimia con una ilusión desbordante que nos hace sentir un cosquilleo estremecedor. Cada septiembre es un inicio, cada septiembre hay una luz diferente. Cada año nos enfrentamos a un reto que nos hace sentir vivos, que nos hace sentir que nuestra vida tiene sentido. En septiembre volvemos a nacer.

El vino es el resultado de una íntima relación entre las viñas y el viticultor. El trabajo de todo un año expresado en racimos de uvas. No debe ser un producto industrial monótono y repetitivo. La naturaleza tiene mil caras distintas y nosotros mismos no somos ni siquiera la misma persona de un año a otro. Todo lo que nos rodea nos condiciona y nos hace cambiar de ánimo, de energías y de espíritu. Si hay una verdadera relación de unión entre el viticultor y sus vinos, estos últimos notarán estos cambios de ánimo. Nuestra interpretación será distinta. Por todo ello, tiene sentido hablar de añadas y compar las diferencias. Hablar de añadas es hablar de vino, es hablar de nuestro trabajo e inquietudes, es hablar de nuestras ilusiones

En la Sierra de Gredos (DO Méntrida; DO Vinos de Madrid; Ávila), tuvimos un invierno seco y caluroso que provocó un adelanto en el ciclo vegetativo de una o dos semanas dependiendo del pueblo al que nos refiramos. Este adelanto se ha hecho evidente durante todo el ciclo: en brotación, en floración, en el envero y en la vendimia. La primavera fue bastante buena y lluviosa favoreciendo un buen desarrollo de las plantas. Es el segundo año que llueve más litros que la media en la zona y las temidas heladas no causaron daños. Por el contrario, las lluvias en floración provocaron que se perdiera mucha cosecha (30-40%) sobre todo en las viñas de Garnacha, variedad muy sensible al corrimiento en el momento de floración-cuajado. Una primavera más, perdíamos en pocas horas gran parte de nuestro trabajo. El comienzo del verano fue pausado con un Julio de temperaturas moderadas, brindándonos una tregua que hizo que el ciclo de la vid se ralentizase y las uvas tuviesen más acidez. Ya a finales de Agosto el tiempo cambió y empezó a hacer bastante calor volviendo a una situación más acorde con la época estival. Exceptuando una lluvia a primeros de Septiembre, el resto de la vendimia estuvo marcada por altas temperaturas y ausencia de precipitaciones. Una vendimia muy sana, sin problemas de enfermedades pero también con cierta deshidratación en algunas bayas teniendo que hacer una gran labor de selección, tanto en el campo como posteriormente en la bodega. En total, en 2011 habremos perdido el 50% de la uva. Un alto coste para conseguir aquello que buscamos.

La variedad Albillo tuvo graves problemas con los ataques de los pájaros, dado que al adelantarse su maduración, las uvas era lo único que tenían para comer. Las moras y los higos no estaban todavía maduros como pasa otros años. Para la variedad Albillo, la vendimia se empezó a realizar en los primeros días de Agosto. Yo, en concreto, vendimié mi parcela de Albillo Las Uvas de la Ira, situada en las laderas de Cebreros, el 17 de agosto con 14,5% y una gran acidez. Al Albillo parece que le sienta bien el calor y añadas no excesivamente frías. El vino tiene un buen perfil, con una nariz sutil y elegante. Es un vino más preciso que en 2010, un vino más recto, eléctrico, longitudinal, mejor acidez, más frío y menos evidente que la añada anterior. En definitiva, un albillo más fino.

En la última semana de agosto, se comenzaron a recoger las primeras viñas de garnacha en El Real de San Vicente utilizadas para el vino regional de Jiménez-Landi: Sotorrondero. Más tarde, comenzó la vendimia de las parcelas. La más temprana es siempre Ataulfos, un viñedo que año tras año muestra su potencial. En esta ocasión se vendimió el 3 de septiembre. En total son 2.800 litros (17Hl/Ha.) en seis barricas de fresca fragancia de cítricos y violetas, de fruta roja y textura sedosa. Un vino que aúna la rectitud del granito y la mineralidad polvorienta que recuerda a la tiza del calcáreo. Un vino puro y sutil.
También en El Real de San Vicente, se encuentra la viña de El Fin del Mundo (The End). La orientación norte y un paraje más fresco le conceden siempre una maduración más pausada que a su vecina Ataulfos. A pesar de que la viña es sólo 1 hectárea, hay bastantes diferencias entre la parte de arriba y la parte de abajo. Este año, la parte de arriba se vendimió el 11 de septiembre y la de abajo el 20 del mismo mes, nueve días después. Aunque ambos vinos cuentan una historia similar son también un buen reflejo de la orografía y las diferencias de la viña. La parte de arriba es más delicada, más fina, más vertical y mineral expresando la menor profundidad de las arenas y mayor presencia de la roca granítica. Es un vino con más verticalidad y de acidez más punzante. La parte de abajo, con mayor profundidad de suelo y algo más de vigor, da lugar a un vino más frutoso, algo más ancho y de sensación más globosa. En definitiva, 1.800 litros (18 Hl/Ha.), cuatro barricas de la viña más elegante y fina de El Real de San Vicente. Una fina brisa de hinojos y una acidez vibrante. Un escalofrío.

En las viñas de Cebreros el suelo de pizarra confiere a los vinos un toque más racial, más opulento, más Mediterráneo. La delicadeza del granito es sustituida por la complejidad de la pizarra. Comencé la vendimia el 4 de septiembre con Las Uvas de la Ira (Viña El Pescadero y La Oliva), un paraje de lavandas y tomillos donde las viñas son batidas por los vientos del monte a 950 metros de altitud. Un vino de paraje con un enorme potencial en donde llevo tres años haciendo una labor de recuperación. Viñas, antes abandonadas, que son tesoros y en donde lo mejor está por llegar. Más tarde, el 12 y el 16 de septiembre se vendimió El Reventón. Una hectárea situada al fondo de un estrecho valle a 900 metros donde las viñas tienen dos horas de luz menos al día porque están tapadas por las altas montañas que las rodean. Un paraje especialmente interesante dada su altitud y su frescura. Son 1.200 litros en dos barricas (12 Hl/Ha). El Reventón es una garnacha que expresa la riqueza, la opulencia y el esplendor de la pizarra pero con una frescura y acidez continental y de altitud, lo que permite ser un vino potente pero no cansado, complejo pero fresco. Es la unión de la opulencia y el frescor.

En Comando G, Fernando, Marc y yo trabajamos los parajes más fríos y extremos de la Sierra de Gredos. Dentro de Madrid, en Rozas de Puerto Real recogimos el 17 de septiembre Las umbrías, la viña más alta de la comunidad. Una viña entre castaños y robles que expresa siempre una sensación etérea, aérea, fluida, delicada, fruta floral y especiada. Un vino difícil de expresar en palabras y difícil de olvidar.

Como todos los años, terminamos de coger uvas en Ávila, en las altas colinas de Navarrevisca. Cara norte de la Sierra de Gredos, allí donde nace el río Alberche, donde sólo habitan los piornales y las rocas graníticas, entre las cuales desafían a los vientos unas cuantas cepas que rozan lo imposible. A 1.200 metros la viña Rumbo al Norte supone un espectáculo para cualquier viticultor. Un mes antes que el año pasado, el 29 de septiembre, vendimiamos esta viña que recoge el frío, la austeridad del paisaje, los vientos de la alta montaña, un vino de piedra con mineralidad fría y vertical.

En general, los vinos 2011 tienen algo más de estructura y una tanicidad más presente. Una añada que necesita de más reposo, de más tiempo. Esto, junto con una buena acidez y pH muy bajos, hace que a priori sean vinos con mayor capacidad de guarda que en otros años. Además, conservan un perfil elegante y complejo que recuerda a 2010. Son vinos raciales, vibrantes y delicados. Vinos de textura fluida y frescor punzante, vinos delineados y cristalinos. Ha sido una añada complicada para trabajar, con muy pocas botellas pero de excelsos resultados. Quiero creer que tendrán una gran evolución que el tiempo nos permitirá descubrir. Una añada más que nos permite aprender, mejorar y seguir soñando con la magia de alguno de los parajes más bonitos de toda España. Ha sido un año sin descanso. Espero que lo disfrutéis!!

Quiero dar las gracias a todas las personas que hicieron posible estos vinos, que hicieron posible cumplir nuestras ilusiones. A todo el equipo de Jiménez-Landi en especial a Javi, Nicusor y Neculae, por su continua entrega, trabajo y fidelidad; a Pablo de Comando G por la vendimia sin descanso; a José por todo lo que nos une y nos separa; a todos los amigos que estuvieron cerca durante este año; a Fer y a Marc por todo lo que aprendo de vosotros y sobre todo por ser como sois y tener el honor de ser vuestro amigo; a Beatriz por su cariño, comprensión, apoyo y amor.
Quiero dedicar esta añada a mi tío Pedro, sin el cual yo no habría hecho posiblemente vino nunca. Por eso y por todo lo que une. Tú estás en cada botella.
Y en especial este año a mi madre, por todas las razones que pueda haber, se puedan encontrar y se puedan expresar con o sin palabras”.

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Tenuta di Trinoro 2011 por Andrea Franchetti

Viernes 20 julio 2012

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Cosecha 2011 por Andrea Franchetti

“Incluso el ensamblaje de la cosecha 2011 sugiere qué clase de año fue: con olas de calor y sequía.
A mediados de septiembre en la mayoría de bodegas de la Toscana se había decidido recoger rápidamente todas las bayas de sangiovese antes que se convirtieran en pasas, especialmente en los viñedos plantados por debajo de los 400 metros de altitud. No obstante, en Trinoro decidimos esperar durante la sequía hasta que cada viñedo alcanzara su mejor madurez.

Protegimos la fruta, la rociamos por la noche, se removió la tierra alrededor de las vides para mantenerlas madurando; los viñedos perdieron velocidad y entonces se pararon; las extensiones de merlot empezaron a marchitarse y fuimos por las parcelas cortando las pasas muchas veces durante el continuo calor; perdimos la mitad de ellas antes que el resto lo hiciera por una maduración tardía y repentina. Recogimos esas buenas zonas en 6 pasadas entre el 4 y el 10 de octubre; esto implicaba días en la mesa de selección para separar escoger, separar y deshacerse de las pasas que quedaron en los racimos.
A mediados de mes, en una noche, tuvimos una tormenta extraordinaria y larga que rompió la racha de mal tiempo y nos trasladó al otoño, bajaron las temperaturas y comenzaron a conferir un estado de fruta más fresco a las uvas cabernet franc: las uvas finalmente reavivaron y cuando las recogimos a finales de octubre estaban en condiciones excelentes con distintos grados de madurez.
Cabernet sauvignon y petit verdot siguieron, satisfechos con la cantidad de sol que habían acumulado durante la estación.
Los mostos fermentaron lentamente hasta el punto que los azúcares residuales aún se estaban procesando, incluso en primavera. Muchos vinos eran grandiosos de una u otra manera, cuando los caté, encontré el mejor ensamblaje de Tenuta, especialmente los sorprendentes matices de cabernet franc; los mezclé en un rico líquido y ahora constituye el 90% de Tenuta2011 luego añadí el cabernet sauvignon (6%) y petit verdot (4%).
La producción de Tenuta di Trinoro este año es de 650 cajas”.

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Rhône 2011 por Michel Tardieu

Viernes 6 julio 2012

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Cosecha 2011

2011 ha sido un año salvado por los meses de septiembre y octubre, que fueron excepcionales. Una primavera estival, un verano primaveral y un otoño óptimo… Así se puede resumir más o menos la añada.
Las condiciones climáticas durante la primavera hicieron pensar que la añada sería precoz, pero el verano primaveral ralentizó las maduraciones, sobretodo en la garnacha, y el otoño lo mejoró todo, ¡ofreciéndonos un tiempo magnífico durante la vendimia!

El sur
2011 ha sido una añada favorable para el syrah y el mourvèdre. La garnacha sufrió un mes de julio frío y lluvioso. Los rendimientos han sido más generosos de lo normal, hecho que no ayuda en la evolución de las maduraciones y del estado sanitario de las uvas.
Como es normal en estas condiciones, sólo los grandes terruños de viejas viñas estuvieron a nivel. Los vinos elaborados con estas viñas y las que siguen serán, en mi opinión, excepcionales. Son una excepción, representan una pequeña proporción de la producción total. ¡Atención pues, cuando escojáis vuestros vinos!

El norte
Estuvimos muy cerca de una gran añada. El fresco mes de julio favoreció al syrah. Desgraciadamente, las lluvias caídas entre finales de agosto y principios de septiembre alteraron ligeramente el extraordinario potencial de la añada.
Por lo tanto, 2011 es de un gran nivel, con mucha fruta, representando dignamente los terruños admirados por los aficionados del mundo entero.

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Toro 2011 por Marcos Eguren

Miércoles 4 julio 2012

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Cosecha 2011 por Marcos Eguren

“Tras finalizar la vendimia de la añada 2010, caracterizada por la ausencia de lluvias y altas temperaturas, comienzan unos meses de octubre y noviembre frescos y con pequeñas precipitaciones, produciéndose algunos días con temperaturas muy bajas que provocaron las primeras heladas de invierno.

Con la caída de la hoja la vid entra en reposo vegetativo, llegando a un mes de diciembre frío y muy lluvioso, aumentando de manera importante la reserva hídrica del suelo y comenzando a partir de aquí un invierno seco y con temperaturas suaves.

En la primavera las temperaturas aumentan, se produce el lloro de la vid por los cortes de poda y las yemas comienzan a hincharse, llegando el 13 de abril a la brotación de las yemas o estado de punta verde.
Un cálido mes de abril provoca un adelanto en el ciclo vegetativo de unos 10 días y cabe resaltar la no existencia de heladas primaverales.
El final de abril y comienzo de mayo es algo inestable y se producen algunas lluvias.
A partir de aquí comienza un periodo más cálido donde se alcanzan temperaturas de hasta 30ºC, lo que favorece un correcto desarrollo del viñedo, observando las primeras flores abiertas en torno al 17 de mayo y alcanzando la plena floración unos días después.

En los primeros días de junio se registran unas tormentas con pequeñas precipitaciones y fuertes rachas de viento que coinciden con el cuajado, produciendo un leve corrimiento de algunos de nuestros viñedos. Junio continúa con altas temperaturas y seco, al que le sigue un mes de julio suave, fresco en las mañanas y totalmente seco, comenzándose a ver bayas enveradas hacia el 20 de julio y llegando al pleno envero unos días después.

Tras un agosto cálido y con pequeñas tormentas, septiembre se presenta muy cálido y totalmente seco, comenzando la vendimia a partir de la tercera semana de septiembre con algunos síntomas de stress hídrico en las parcelas más jóvenes, pero manteniendo un correcto estado vegetativo en todos los viñedos. La vendimia se desarrolla con elevadas temperaturas y ausencia de lluvias, con una completa madurez tanto fisiológica, como aromática y fenólica, y destacando un elevado grado alcohólico”.

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Douro 2011 por Dirk Van Der Niepoort

Martes 3 julio 2012

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Cosecha 2011 por Dirk Van Der Niepoort

“El año 2011 vitivinícola fue atípico y se ha caracterizado por una fuerte anticipación de lo ciclo de la viña. La precipitación de invierno fue generosa y por encima de la media de los últimos 30 años, desde finales de primavera hasta al inicio del otoño el tiempo fue seco, con la excepción de 21 de agosto y 1 de septiembre con precipitaciones superiores a 35 mm.
Las olas de calor en abril, y en mayo en el que se verificaron noches tropicales, junto con la disponibilidad de agua en el suelo, han contribuido a una fuerte aceleración de la temporada con fuertes incrementos de vigor vegetativo. El julio ha sido muy ventoso, con temperaturas por debajo del normal, agosto fue inestable con cambios bruscos de temperatura. Por otro lado el mes de septiembre tuvo días calurosos de verano, especialmente desde la segunda mitad de mes. La estación de crecimiento se inició con una brotación temprana en 15 días, con un continuo avance de la floración de 10-14 días, continuando hasta el final anticipado del envero, sólo con las lluvias de agosto se desaceleró un ciclo anormalmente adelantado. El clima verificado y el fuerte crecimiento de las vides en general, contribuyen a una alta presión moho y hongos, como resultado, se produjo una pérdida significativa de rendimiento en la región asociada con una añada que en sí no era ya muy abundante. La cosecha se inició en agosto, una fecha muy temprana en la quinta de Nápoles. La baja productividad y las condiciones climáticas contribuyeron a unos excelentes vinos de oporto.
En el comienzo de la cosecha, la uva tinta se equilibró con altos niveles de ácido málico y colores muy intensos, pero un mes de septiembre inusualmente cálido, nos dio uvas más desequilibradas, con altos niveles de alcohol, sobre todo al final de la cosecha. Contrariamente a lo esperado, y también porque nosotros utilizamos viñedos de vinos blancos a gran altitud, lo vinos blancos muestran gran mineralidad, frescor y equilibrio, la presencia de mayor cantidad de ácido málico contribuye a una acidez más incisiva y a una mayor vitalidad en nuestros vinos blancos”.

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Ψ PSI – Ribera del Duero 2011 por Peter Sisseck

Jueves 28 junio 2012

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Cosecha 2011 por Peter Sisseck

“La añada 2011 puede ser un gran año en Ribera del Duero y al tiempo generar controversia. A un invierno húmedo y suave le han sucedido una primavera y un verano cálidos y muy secos.
Fue especialmente relevante la segunda quincena de septiembre, cuando la combinación de sequía y de viento cálido hizo perder peso a las bayas. Estas condiciones exigían un planteamiento muy cuidado de la fecha de vendimia y de la extracción en bodega, para no confundir potencia y concentración con desequilibrio de uva (alcohol y tanino verde).
Este año ha avalado la estrategia de colaboración con los viticultores asociados a nuestro proyecto. Sin este trabajo coordinado, las condiciones climáticas habrían hecho difícil conseguir la expresión de la pureza aromática y del equilibrio de las uvas que busca el proyecto PSI.
PSI se apoya sobre las cepas de viñedo viejo de pueblos libres de la concentración parcelaria. Sin ésta, las parcelas son pequeñas y dispersas, los trabajos costosos y los viticultores muy diversos. Pero se ha preservado la herencia de las generaciones pasadas: los mejores suelos (microparcelas) y las mejores cepas (selección masal).
En años como éste, el equilibrio aportado por un buen suelo (microparcelas históricas), un buen material vegetal (cepas seleccionadas en los propios pueblos y no clones importados de otras regiones) y un sistema radicular maduro (cepas viejas) contrasta con las dificultades de muchos viñedos recientes, incluso los mejor manejados, que han sufrido importantes pasificaciones.
PSI 2011 proviene de seis grandes zonas de la Ribera del Duero. Representan una gran parte del viñedo que proviene de las generaciones pasadas. Para el futuro planeamos llegar al resto de la zonas de Ribera del Duero sin concentración parcelaria, así como reforzar la simbiosis con los viticultores que ya trabajan en el proyecto PSI.”

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Ribera del Duero 2011 por Peter Sisseck

Miércoles 27 junio 2012

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Cosecha 2011 por Peter Sisseck

“El final del otoño y comienzo del invierno fue moderado, permitiendo un buen agostamiento de las cepas. Se presentó el invierno con temperaturas de media más bajas que los años anteriores y con abundante lluvia, que contrarrestaría con la prolongada sequía que nos esperaría en verano.
En un principio, la brotación tuvo un ligero adelanto debido a las altas temperaturas de marzo y abril aunque no se registraron ni heladas ni granizos que pudiesen alterar la evolución del ciclo.
Luego entró un verano más cálido que en años precedentes y muy seco (301 mm/año 2011). La escasez de humedad favoreció una sanidad excelente en los viñedos que se mantuvo hasta el primer día de vendimia.
Podemos destacar de la añada 2011 el riesgo de deshidratación de las cepas por las altas temperaturas y la falta de agua del verano. Gracias a su profundo sistema radicular y su gran adaptación a la climatología de la zona, nuestras viñas de elevada edad han prevenido por completo el proceso de pasificación de las bayas.
A pesar de que la vendimia 2011 en Ribera del Duero se inició el 10 de septiembre, en Dominio de Pingus empezamos a vendimiar el 23 de septiembre, prolongándose hasta el 14 de octubre con parcelas de maduración muy lenta y completa.
Añada especialmente caracterizada por un tiempo casi veraniego durante la vendimia, especialmente la última semana de septiembre que favoreció a las mejores parcelas. A pesar de este tiempo peculiar la uva llegó en perfecto estado a la bodega.
Añada de una madurez casi nunca vista en la Ribera del Duero, con ausencia de taninos ásperos que permite augurar vinos en la línea de 2009, vinos muy potentes, redondos y concentrados pero a su vez muy equilibrados con una finura y madurez de los taninos”.

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Bierzo 2011 por Ricardo P. Palacios

Jueves 21 junio 2012

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Cosecha 2011 por Ricardo P. Palacios

“Una añada tranquila nos ofrece unos vinos de sorpresiva carga de seducción, cuyo alcance insondable aún está maravillándonos.

Quizás cegados por la histórica añada anterior, 2011 nos resultó algo anodino al principio. Pero con el curso de los meses, con el tiempo húmedo, la generosidad de fruta y las extraordinarias condiciones del Bierzo, entendimos que también los años menos excepcionales en un sentido climático pueden alcanzar cotas sublimes.
También se confirma en 2011 que la influencia del clima es tan importante durante el periodo vegetativo de la vid como en el transcurso de la elaboración y la crianza del vino.
Con noviembre empezó uno de los períodos de frío más continuo desde que estamos en la comarca; durante semanas enteras las temperaturas mínimas rondaron los siete grados negativos. Y ello a pesar de que las lluvias alcanzaron un nivel alto durante todo el invierno: 120 litros en noviembre, 134 en diciembre de 2010, 128 en enero y 83 en febrero de 2011. Tal conjunto de condiciones apareció como muy beneficioso para la salud de las cepas, que llegaron a la primavera en perfecto estado, sin problemas relacionados con hongos y plagas. Hasta finales de mayo de 2011, el frío y las nieves dominaron las montañas.

Armonías primaverales
El rasgo que determinó los meses de la primavera, y que tan diferente hizo esta añada de la anterior, fue el ambiente extremadamente húmedo. Si bien las lluvias no fueron excesivas en términos absolutos (76 litros en marzo, 40 en abril y 39 en mayo), sí destacaron por su persistencia y regularidad. Sin pasar nunca de los 10 mm diarios, las cepas gozaron de una armonía de sol, buenas temperaturas y humedad que iba a ofrecer como resultado una cosecha abundante. En las zonas arcillosas, con el paraje de Las Lamas, la mayor retención de la humedad y la temperatura en ese tipo de suelos todavía acentuó más la gran cantidad de uva que recogeríamos.
Durante la brotación y el desarrollo de las inflorescencias, el crecimiento de la planta fue espectacular. En las zonas de altura, como el Ferro, La Faraona y Viariz, la vid tuvo un desarrollo más comedido debido a la coincidencia de la floración con una semana lluviosa. El granizo dejó incluso sin uvas la zona de Casas Novas, que provee parte del vino Villa de Corullón. En suma, estas condiciones retrasaron la vendimia de esos parajes más elevados.

Verano de luz y diferencias térmicas
El verano llegó pronto, cálido, con la humedad justa y con esa intensa luz anaranjada que baña los atardeceres en las laderas de Corullón. Una conjunción que en las añadas más típicas del Bierzo es responsable del misterioso desenlace que hace posible, en una región tan septentrional, elaborar vinos sutiles y voluptuosos a un tiempo.
En las más calurosas jornadas de junio, los 38º C diurnos –nada habituales en la zona– contrastaron con tardes y noches frescas. Esta diferencia anticipó la pauta que iba a seguir todo el verano, caracterizado por oscilaciones térmicas extremas que en muchas ocasiones superaron los 35 grados. Pero la brusquedad del cambio de temperaturas entre días y noches forma parte del carácter primordial de la comarca, una fuerte impronta del clima continental matizado por influencias atlánticas y mediterráneas que permite a los vinos llegar a ese equilibrio delicado en el punto óptimo de la madurez.
Una breve mirada a la pluviosidad estival nos descubre registros moderados: 22 litros de junio, 25 en julio y 34 en agosto. Con esta tónica de lluvias escasas llegamos a la vendimia de 2011, que iniciamos aún con el recuerdo del magnífico año anterior.

Una vendimia de alcance sobrenatural
En un ambiente seco recogimos la abundante uva, pletórica de madurez, llena de color y de sabor, y en envidiables condiciones sanitarias. Todos los atributos necesarios para reflejar con el tiempo la expresión discreta y serena de una buena añada.
Esa fue nuestra percepción hasta que hubo terminado la fermentación maloláctica, cuando nos dimos cuenta de lo que realmente podíamos tener entre manos.
La oculta grandeza de los vinos fue mostrándose en el momento en que, más tranquilos, perdían poco a poco las vibraciones de su segunda fermentación. Descubrimos entonces una fuente de riqueza de indescriptible emoción. En nuestras copas emergía el eco de un gozo profundo. Una llamada de paraísos perdidos que reencontramos en una felicidad inconcreta, duradera, conmovedora”.

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