Madrid 2011 por Daniel Gómez Jiménez-Landi

Miércoles 1 agosto 2012

Versió en català

Cosecha 2011 por Daniel Gómez Jiménez-Landi

“Como todos los años, la viña nos volvió a enseñar cuál es nuestro sitio, cuál es nuestra condición. Una vez más, nos mostró que somos meros barcos de papel movidos por los vientos que ella genera. Ella tiene la sartén por el mango. Ella es la maestra y nosotros los alumnos. Nosotros somos aprendices a través del tiempo. Y eso es lo mejor y lo peor de este oficio. Cada año empezar de nuevo, cada año saber que, en realidad, no sabes mucho. Cada año sentir que estás a merced de una lluvia, de una tormenta, de una granizada, quizá un sol demoledor o un viento desgarrador. Hacer vino no es apto para aquellos que quieren seguridad en sus vidas, que les gusta planificar los resultados desde el despacho, que hacen balances a espaldas de aquello que no pueden controlar. Cuántos contables y gerentes no han entendido todavía realmente el mundo en el que se encuentran. No es lugar para aquellos que enumeran y clasifican. El vino no es un número.

Esta incertidumbre, esta desnudez, esta fragilidad nos hace a la vez grandes, nos hace sentir jóvenes, nos rejuvenece cada vendimia con una ilusión desbordante que nos hace sentir un cosquilleo estremecedor. Cada septiembre es un inicio, cada septiembre hay una luz diferente. Cada año nos enfrentamos a un reto que nos hace sentir vivos, que nos hace sentir que nuestra vida tiene sentido. En septiembre volvemos a nacer.

El vino es el resultado de una íntima relación entre las viñas y el viticultor. El trabajo de todo un año expresado en racimos de uvas. No debe ser un producto industrial monótono y repetitivo. La naturaleza tiene mil caras distintas y nosotros mismos no somos ni siquiera la misma persona de un año a otro. Todo lo que nos rodea nos condiciona y nos hace cambiar de ánimo, de energías y de espíritu. Si hay una verdadera relación de unión entre el viticultor y sus vinos, estos últimos notarán estos cambios de ánimo. Nuestra interpretación será distinta. Por todo ello, tiene sentido hablar de añadas y compar las diferencias. Hablar de añadas es hablar de vino, es hablar de nuestro trabajo e inquietudes, es hablar de nuestras ilusiones

En la Sierra de Gredos (DO Méntrida; DO Vinos de Madrid; Ávila), tuvimos un invierno seco y caluroso que provocó un adelanto en el ciclo vegetativo de una o dos semanas dependiendo del pueblo al que nos refiramos. Este adelanto se ha hecho evidente durante todo el ciclo: en brotación, en floración, en el envero y en la vendimia. La primavera fue bastante buena y lluviosa favoreciendo un buen desarrollo de las plantas. Es el segundo año que llueve más litros que la media en la zona y las temidas heladas no causaron daños. Por el contrario, las lluvias en floración provocaron que se perdiera mucha cosecha (30-40%) sobre todo en las viñas de Garnacha, variedad muy sensible al corrimiento en el momento de floración-cuajado. Una primavera más, perdíamos en pocas horas gran parte de nuestro trabajo. El comienzo del verano fue pausado con un Julio de temperaturas moderadas, brindándonos una tregua que hizo que el ciclo de la vid se ralentizase y las uvas tuviesen más acidez. Ya a finales de Agosto el tiempo cambió y empezó a hacer bastante calor volviendo a una situación más acorde con la época estival. Exceptuando una lluvia a primeros de Septiembre, el resto de la vendimia estuvo marcada por altas temperaturas y ausencia de precipitaciones. Una vendimia muy sana, sin problemas de enfermedades pero también con cierta deshidratación en algunas bayas teniendo que hacer una gran labor de selección, tanto en el campo como posteriormente en la bodega. En total, en 2011 habremos perdido el 50% de la uva. Un alto coste para conseguir aquello que buscamos.

La variedad Albillo tuvo graves problemas con los ataques de los pájaros, dado que al adelantarse su maduración, las uvas era lo único que tenían para comer. Las moras y los higos no estaban todavía maduros como pasa otros años. Para la variedad Albillo, la vendimia se empezó a realizar en los primeros días de Agosto. Yo, en concreto, vendimié mi parcela de Albillo Las Uvas de la Ira, situada en las laderas de Cebreros, el 17 de agosto con 14,5% y una gran acidez. Al Albillo parece que le sienta bien el calor y añadas no excesivamente frías. El vino tiene un buen perfil, con una nariz sutil y elegante. Es un vino más preciso que en 2010, un vino más recto, eléctrico, longitudinal, mejor acidez, más frío y menos evidente que la añada anterior. En definitiva, un albillo más fino.

En la última semana de agosto, se comenzaron a recoger las primeras viñas de garnacha en El Real de San Vicente utilizadas para el vino regional de Jiménez-Landi: Sotorrondero. Más tarde, comenzó la vendimia de las parcelas. La más temprana es siempre Ataulfos, un viñedo que año tras año muestra su potencial. En esta ocasión se vendimió el 3 de septiembre. En total son 2.800 litros (17Hl/Ha.) en seis barricas de fresca fragancia de cítricos y violetas, de fruta roja y textura sedosa. Un vino que aúna la rectitud del granito y la mineralidad polvorienta que recuerda a la tiza del calcáreo. Un vino puro y sutil.
También en El Real de San Vicente, se encuentra la viña de El Fin del Mundo (The End). La orientación norte y un paraje más fresco le conceden siempre una maduración más pausada que a su vecina Ataulfos. A pesar de que la viña es sólo 1 hectárea, hay bastantes diferencias entre la parte de arriba y la parte de abajo. Este año, la parte de arriba se vendimió el 11 de septiembre y la de abajo el 20 del mismo mes, nueve días después. Aunque ambos vinos cuentan una historia similar son también un buen reflejo de la orografía y las diferencias de la viña. La parte de arriba es más delicada, más fina, más vertical y mineral expresando la menor profundidad de las arenas y mayor presencia de la roca granítica. Es un vino con más verticalidad y de acidez más punzante. La parte de abajo, con mayor profundidad de suelo y algo más de vigor, da lugar a un vino más frutoso, algo más ancho y de sensación más globosa. En definitiva, 1.800 litros (18 Hl/Ha.), cuatro barricas de la viña más elegante y fina de El Real de San Vicente. Una fina brisa de hinojos y una acidez vibrante. Un escalofrío.

En las viñas de Cebreros el suelo de pizarra confiere a los vinos un toque más racial, más opulento, más Mediterráneo. La delicadeza del granito es sustituida por la complejidad de la pizarra. Comencé la vendimia el 4 de septiembre con Las Uvas de la Ira (Viña El Pescadero y La Oliva), un paraje de lavandas y tomillos donde las viñas son batidas por los vientos del monte a 950 metros de altitud. Un vino de paraje con un enorme potencial en donde llevo tres años haciendo una labor de recuperación. Viñas, antes abandonadas, que son tesoros y en donde lo mejor está por llegar. Más tarde, el 12 y el 16 de septiembre se vendimió El Reventón. Una hectárea situada al fondo de un estrecho valle a 900 metros donde las viñas tienen dos horas de luz menos al día porque están tapadas por las altas montañas que las rodean. Un paraje especialmente interesante dada su altitud y su frescura. Son 1.200 litros en dos barricas (12 Hl/Ha). El Reventón es una garnacha que expresa la riqueza, la opulencia y el esplendor de la pizarra pero con una frescura y acidez continental y de altitud, lo que permite ser un vino potente pero no cansado, complejo pero fresco. Es la unión de la opulencia y el frescor.

En Comando G, Fernando, Marc y yo trabajamos los parajes más fríos y extremos de la Sierra de Gredos. Dentro de Madrid, en Rozas de Puerto Real recogimos el 17 de septiembre Las umbrías, la viña más alta de la comunidad. Una viña entre castaños y robles que expresa siempre una sensación etérea, aérea, fluida, delicada, fruta floral y especiada. Un vino difícil de expresar en palabras y difícil de olvidar.

Como todos los años, terminamos de coger uvas en Ávila, en las altas colinas de Navarrevisca. Cara norte de la Sierra de Gredos, allí donde nace el río Alberche, donde sólo habitan los piornales y las rocas graníticas, entre las cuales desafían a los vientos unas cuantas cepas que rozan lo imposible. A 1.200 metros la viña Rumbo al Norte supone un espectáculo para cualquier viticultor. Un mes antes que el año pasado, el 29 de septiembre, vendimiamos esta viña que recoge el frío, la austeridad del paisaje, los vientos de la alta montaña, un vino de piedra con mineralidad fría y vertical.

En general, los vinos 2011 tienen algo más de estructura y una tanicidad más presente. Una añada que necesita de más reposo, de más tiempo. Esto, junto con una buena acidez y pH muy bajos, hace que a priori sean vinos con mayor capacidad de guarda que en otros años. Además, conservan un perfil elegante y complejo que recuerda a 2010. Son vinos raciales, vibrantes y delicados. Vinos de textura fluida y frescor punzante, vinos delineados y cristalinos. Ha sido una añada complicada para trabajar, con muy pocas botellas pero de excelsos resultados. Quiero creer que tendrán una gran evolución que el tiempo nos permitirá descubrir. Una añada más que nos permite aprender, mejorar y seguir soñando con la magia de alguno de los parajes más bonitos de toda España. Ha sido un año sin descanso. Espero que lo disfrutéis!!

Quiero dar las gracias a todas las personas que hicieron posible estos vinos, que hicieron posible cumplir nuestras ilusiones. A todo el equipo de Jiménez-Landi en especial a Javi, Nicusor y Neculae, por su continua entrega, trabajo y fidelidad; a Pablo de Comando G por la vendimia sin descanso; a José por todo lo que nos une y nos separa; a todos los amigos que estuvieron cerca durante este año; a Fer y a Marc por todo lo que aprendo de vosotros y sobre todo por ser como sois y tener el honor de ser vuestro amigo; a Beatriz por su cariño, comprensión, apoyo y amor.
Quiero dedicar esta añada a mi tío Pedro, sin el cual yo no habría hecho posiblemente vino nunca. Por eso y por todo lo que une. Tú estás en cada botella.
Y en especial este año a mi madre, por todas las razones que pueda haber, se puedan encontrar y se puedan expresar con o sin palabras”.

Leer más

Madrid 2011 per Daniel Gómez Jiménez-Landi

Miércoles 1 agosto 2012

Collita 2011 per Daniel Gómez Jiménez-Landi

“Com tots els anys, la vinya es tornà a ensenyar quin és el nostre lloc, quina és la nostra condició. Un cop més, ens mostrà que som tan sols uns vaixells de paper moguts pels vents que ella genera. Ella té la paella pel mànec. Ella és la mestra i nosaltres els alumnes. Nosaltres som aprenents a través del temps. I això és el millor i el pitjor d’aquest ofici. Cada any començar de nou, cada any saber que, en realitat no saps molt. Cada any sentir que estàs a mercè d’una pluja, d’una tempesta, d’una calamarsada, potser un sol demolidor o un vent desgarrador. Fer vi no és apte per aquells que volen seguretat a les seves vides, que els agrada planificar els resultats des del despatx, que fan balanços d’allò que no poden controlar. Quants comptables i gerents no han entès encara realment el món en el que es troben. No és lloc per aquells que enumeren i classifiquen. El vi no és un número.

Aquesta incertesa, aquesta nuesa, aquesta fragilitat ens fa a la vegada grans, ens fa sentir joves, ens rejoveneix cada verema amb una il·lusió desbordant que ens fa sentir un pessigolleig escruixidor. Cada any ens enfrontem a un repte que ens fa sentir vius, que ens fa sentir que la nostra vida té sentit. Al setembre tornem a néixer.
El vi és el resultat d’una íntima relació entre les vinyes i el viticultor. La feina de tot un any expressat en gotims de raïm. No ha de ser un producte industrial monòton i repetitiu. La natura té mil cares diferents i nosaltres mateixos no som ni tan sols la mateixa persona d’un any a un altre. Tot el que ens envolta ens condiciona i ens fa canviar d’ànim, d’energies i d’esperit. Si hi ha una veritable relació d’unió entre el viticultor i els seus vins, aquests últims notaran aquests canvis d’ànim. La nostra interpretació serà diferent. Per tot això, té sentit que parlem d’anyades i comparem les diferències. Parlar d’anyades és parlar de vi, és parlar de la nostra feina i inquietuds, és parlar de les nostres il·lusions.
A la Sierra de Gredos (DO Méntrida; DO Vinos de Madrid; Ávila), vam tenir un hivern sec i calorós que provocà un avançament en el cicle vegetatiu d’una o dues setmanes depenent del poble al que fem referència. Aquest avançament s’ha fet evident durant tot el cicle: a la brostada, a la floració, al verol i a la verema. La primavera fou força bona i plujosa afavorint un bon desenvolupament de les plantes. És el segon any que plou més litres que la mitjana a la zona i les temudes gelades no van causar danys. Pel contrari, les pluges a la floració van provocar que es perdés molta collita (30-40%) sobretot a les vinyes de garnatxa, varietat molt sensible al corriment en el moment de floració-quallat. Una primavera més, perdíem en poques hores part de la nostra feina. L’inici de l’estiu fou pausat amb un juliol de temperatures moderades, brindant-nos una treva que feu que el cicle de la vinya es ralentís i els raïms tinguessin més acidesa. Ja a finals d’agost el temps canvià i començà a fer força calor tornant a una situació més acord amb l’època estiuenca. Exceptuant una pluja a principis de setembre, la resta de la verema estigué marcada per altes temperatures i absència de precipitacions. Una verema molt sana, sense problemes de malalties però també amb certa deshidratació en algunes baies, obligant-nos a fer una gran feina de selecció, tant al camp com posteriorment al celler. En total, al 2011 haurem perdut el 50% del raïm. Un alt cost per aconseguir allò que busquem.
La varietat albillo va tenir greus problemes amb els atacs dels ocells, donat que en avançar-se la seva maduració, els raïms era l’únic que tenien per menjar. Les móres i les figues no estaven encara madures com passa altres anys. Per la varietat albillo, la verema es començà a realitzar als primers dies d’agost. Jo, en concret, vaig veremar la meva parcel·la d’albillo Las uvas de la Ira situada als vessants de Cebreros, el 17 d’agost amb 14,5% i una gran acidesa. A l’albillo sembla que li escau la calor i les anyades no excessivament fredes. El vi té un bon perfil, amb un nas subtil i elegant. És un vi més precís que el 2010, un vi més recte, elèctric, longitudinal, millor acidesa, més fred i menys evident que l’anyada anterior. En definitiva, un albillo més fi.

La última setmana d’agost es van començar a veremar les primeres vinyes de garnatxa a El Real de San Vicente utilitzades pel vi regional de Jiménez-Landi: Sotorrondero. Més tard, començà la verema de les parcel·les. La més primerenca és sempre Ataulfos, una vinya que any rere any mostra el seu potencial. En aquesta ocasió es veremà el 3 de setembre. En total són 2.800 litres (17 hl/ha) en sis bótes de fresca fragància de cítrics i violetes, de fruita vermella i textura sedosa. Un vi que uneix la rectitud del granit i la mineraltat polsinosa que recorda el guix del calcari. Un vi pur i subtil.
També a El Real de San Vicente, es troba la vinya El Fin del Mundo (The End). L’orientació nord i un paratge més fresc li concedeixen sempre una maduració més pausada que a la seva veïna Ataulfos. Tot i que la vinya és només 1 hectàrea, hi ha força diferències entre la part d’adalt i la part d’abaix. Enguany, la part d’adalt es veremà l’11 de setembre i la d’abaix el 20 del mateix mes, nou dies després. Tot i que ambdós vins expliquen una història similar són també un bon reflex de l’orografia i les diferències de la vinya. La part d’adalt és més delicada, més fina, més vertical i mineral expressant la menor profunditat de les sorres i major presència de la roca granítica. És un vi amb més verticalitat i d’acidesa més punxent. La part de sota, amb major profunditat de sòl i una mica més de vigor, dóna lloc a un vi més afruitat, una mica més ample i de sensació més globosa. En definitiva, 1.800 litres (18 hl/ha), quatre bótes de la vinya més elegant i fina d’El Real de San Vicente. Una fina brisa de fonolls i una acidesa vibrant. Un calfred.
A les vinyes de Cebreros el sòl de pissarra dóna als vins un toc més radical, més opulent, més mediterrani. La delicadesa del granit és substituïda per la complexitat de la pissarra. Vaig començar la verema el 4 de setembre amb Las Uvas de la Ira (vinya El Pescadero i La Oliva), un paratge d’espígols i farigoles on les vinyes són batudes pels vents de la muntanya a 950 metres d’altitud. Un vi de paratge amb un enorme potencial on porto tres anys fent una feina de recuperació. Vinyes, abans abandonades, que són tresors i on el millor està per arribar. Més tard, el 12 i el 16 de setembre es veremà El Reventón. Una hectàrea situada al fons d’un estreta vall a 900 metres on les vinyes tenen dues hores de llum menys al dia perquè estan tapades per les altes muntanyes que les envolten. Un paratge especialment interessant donada la seva altitud i frescor. Són 1.200 litres en dues bótes (12 hl/ha). El Reventón és una garnatxa que expressa la riquesa, l’opulència i l’esplendor de la pissarra però amb una frescor i acidesa continental i d’altitud, fet que permet que sigui un vi potent però cansat, complex però fresc. És la unió de l’opulència i la frescor.
A Comando G, Fernando, Marc i jo treballem els paratges més freds i extrems de la Sierra de Gredos. Dins de Madrid, a Rozas de Puerto Real vam recollir el 17 de setembre Las Umbrías, la vinya més alta de la comunitat. Una vinya entre castanyers i roures que expressa sempre una sensació etèria, aèria, fluïda, delicada, fruita floral i especiada. Un vi difícil d’expressar en paraules i difícil d’oblidar.
Com tots els anys, vam acabar de collir raïms a Àvila, als alts pujols de Navarrevisca. Cara nord de la Sierra de Gredos, allà on neix el riu Alberche, on tan sols habiten les ginestes i les roques granítiques, entre les quals desafien als vents uns quants ceps que freguen l’impossible. A 1.200 metres la vinya Rumbo al Norte suposa un espectacle per a qualsevol viticultor. Un mes abans que l’any passat, el 29 de setembre, vam veremar aquesta vinya que recull el fred, l’austeritat del paisatge, els vents de l’alta muntanya, un vi de pedra amb mineralitat freda i vertical.
En general, els vins 2011 tenen una mica més d’estructura i una tanicitat més present. Una anyada que necessita de més repòs, de més temps. Això, juntament amb una bona acidesa i pH molt baixos, fa que a priori siguin vins amb major capacitat de guarda que en d’altres anys. A més a més, conserven un perfil elegant i complex que recorda al 2010. Són vins racials, vibrants i delicats. Vins de textura fluïda i frescor punxent, vins delineats i cristal·lins. Ha estat una anyada complicada per treballar, amb molt poques ampolles però de resultats excels. Vull creure que tindran una gran evolució que el temps ens permetrà descobrir. Una anyada més que ens permet aprendre, millorar i seguir somniant amb la màgia d’algun dels paratges més bonics de tota Espanya. Ha estat un any sense descans. Espero que el gaudiu!!

Vull donar les gràcies a totes les persones que van fer possible aquests vins, que van fer possible complir les nostres il·lusions. A tot l’equip de Jiménez-Landi en especial a Javi, Nicusor i Neculae, per la seva contínua entrega, feina i fidelitat; a Pablo de Comando G per la verema sense descans; a José per tot el que ens uneix i ens separa; a tots els amics que van estar a prop durant aquest any; a Fer i a Marc per tot el que aprenc de vosaltres i sobretot per ser com sou i tenir l’honor de ser el vostre amic; a Beatriz pel seu afecte, comprensió, suport i amor.
Vull dedicar aquesta anyada al meu tiet Pedro, sense el qual jo no hauria fet possiblement mai vi. Per això i per tot el que uneix. Tu estàs a cada ampolla.
I en especial aquest any a la meva mare, per totes les raons que pugui haver, es puguin trobar i es puguin expressar amb o sense paraules”.

Leer más

Dominical 12/02/2012 – La Viña Escondida 2008

Lunes 13 febrero 2012

MÉNTRIDA

Los hermanos Fernández (Restaurante Asturianos en Madrid) coincidieron con Alfonso Chacón estudiando enología, y en el año 2004 deciden fundar la bodega Canopy en Méntrida. Enamorados de los tintos del Rhône, sus vinos exploran la syrah y la garnacha de la Sierra de Gredos. La Viña Escondida 2008 es una de sus parcelas más singulares. Solo garnacha de 68 años, criada en un fudre nuevo de 2.000 L. Con mucho color. En nariz fruta madura, con grosellas y arándanos, acompañados de pera blanquilla y pétalos de flores con un twist de vainilla. En la boca es fresco, con un buen volumen, una textura espesa y taninos periféricos. Magníficas 2.250 botellas. Imprescindible decantar.

TEL: 696 467 691

PVP: 31,95€

QUIM VILA

- -

MÉNTRIDA

Els germans Fernández (Restaurant Asturianos a Madrid) van coincidir amb Alfonso Chacón estudiant enologia, i l’any 2004 decideixen fundar el celler Canopy a Méntrida. Enamorats dels negres del Rhône, els seus vins exploren la syrah i la garnatxa de la Sierra de Gredos. La Viña Escondida 2008 és una de les seves parcel·les més singulars. Tan sols garnatxa de 68 anys, criada en un fudre nou de 2.000 L. Molt de color. Al nas fruita madura, amb groselles i nabius, acompanyades de pera blanquilla i pètals de flors amb un twist de vainilla. A la boca és fresc, amb un bon volum, una textura espessa i tanins perifèrics. Magnífiques 2.250 ampolles. Imprescindible decantar.

TEL: 696 467 691

PVP: 31,95€

QUIM VILA

Leer más