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GARNACHAS DE GREDOS

SELECCIÓN NÚM. 266. ABRIL DE 2017. SELECCIÓN GARNACHAS DE GREDOS

Precio club 92.45 €


2 Agrícola de Cadalso Garnacha 2015, DO Vinos de Madrid
2 Terrazas de Serapia 2014, VT Castilla y León
2 Los Confines de Prieto Pariente 2014, VT Castilla y León

Gredos es una zona a caballo entre las provincias de Ávila, Madrid y Toledo, repartida entre las denominaciones de Méntrida, Madrid y VT Castilla y León (Ávila). En la selección de este mes, hemos escogido para nuestros socios vinos de tres de los últimos proyectos de la zona que, seguro, serán una referencia en los próximos años. De Comando G y la Cooperativa de Cadalso de los Vidrios, Agrícola de Cadalso Garnacha 2015; del enólogo Oriol Illa y Susana Pastor, Terrazas de Serapia 2014; y de los hermanos Martina e Ignacio Prieto Pariente, Los Confines de Prieto Pariente 2014.

AGRÍCOLA DE CADALSO. DO VINOS DE MADRID
La Cooperativa de Cadalso de los Vidrios nació en 1956 fundada entre todos los viticultores de la localidad madrileña del mismo nombre. Eran 400 familias que entonces elaboraban 6 millones de kilos anuales. Sin embargo, hoy día la situación ha cambiado sobremanera. El desarrollo urbano de los años 60 y la reciente burbuja inmobiliaria han ido menguando la extensión de los cultivos hasta el punto que se calcula haber perdido hasta un 80% del viñedo. Fue en la Edad Media de la mano de los monjes cistercienses del Monasterio de Valdeiglesias cuando se extendió la viticultura en la Sierra de Gredos. Desde entonces, siempre ha sido una región en la que los pueblos han vivido sobre todo de la agricultura y el cultivo de la vid, destacando la garnacha y el albillo.
En la otra cara de la moneda, Gredos también está viviendo un renacimiento promovido por las pequeñas bodegas, a la par que la región tiene cada vez un mayor potencial y atrae a un gran número de elaboradores. Este panorama contrasta con las cooperativas que han cerrado o lo van a hacer inminentemente y así lo demuestran los escasos 300.000 kg/anuales que se elaboran en la actualidad.
En esta compleja situación regresiva aparece el proyecto de colaboración entre Comando G y la Cooperativa de Cadalso de los Vídrios. Que los viticultores puedan ganarse la vida dignamente y evitar el abandono y la pérdida del patrimonio histórico son algunos de los objetivos que se han propuesto ambas partes. Con Agrícola de Cadalso Garnacha se quiere apoyar el trabajo de los agricultores que dibujaron los paisajes y la naturaleza de la zona. 

Agrícola de Cadalso Garnacha 2015 es 100% garnacha de Cadalso de los Vidrios, de viñedos de entre 10 y 80 años que crecen a una altitud de 600-800 m sobre suelos de granito con arena en la superficie. Una vez cosechada la uva en el punto óptimo de maduración, se despalilló y se realizó la fermentación, que tuvo lugar en depósitos de hormigón con dos remontados al día y maceraciones de entre 15 y 20 días. La crianza se realizó durante 7 meses en depósitos de hormigón.

Agrícola de Cadalso Garnacha 2015 tiene un color granate precioso, de intensidad media y reflejos rojizos. En nariz es fragrante y con multitud de frutas rojas, destacando por encima de todo las cerezas crujientes y las frambuesas. Debajo de la fruta aparece una parte fresca con aromas de laurel, hierbas mediterráneas, hinojo y piel de cítrico. En boca en suave y voluminoso, sin astringencia ni estridencia. Los taninos se funden en una sopa de frutas con recuerdos de regaliz. Buen equilibrio y longitud. Un tinto perfecto para acompañar carnes de cerdo, charcutería y pescados azules. Tomar entre 14 y 16ºC en la copa Pinot/Nebbiolo de la serie Grape de Riedel (6404/07).

MÀQUINA&TABLA. VT CASTILLA Y LEÓN
Detrás de esta joven y prometedora bodega se encuentran el viticultor Oriol Illa y Susana Pastor que elaboran vinos en el Bierzo, Rueda, Ribera del Duero, Toro y Sierra de Gredos. Màquina&Tabla también apuesta por la peculiaridad del territorio a la hora de escoger sus viñedos. En esta última zona es donde nace Terrazas de Serapia, de cepas de más de 80 años cultivadas en vaso sobre suelos de granito.
Tras una década buscando pagos, viejas cepas y aprendiendo técnicas olvidadas, nació esta bodega formada por viñedos singulares y de gran valor. La mayor parte de las fincas son recuperadas y permiten cultivar las cepas siguiendo un sistema tradicional de cultivo (sin selección clonal ni patrones productivos, por ejemplo). Desde la vendimia de 2014, Màquina&Tabla cuenta con 8 ha trabajadas en biodinámica, valedoras de la certificación Demeter, que distingue aquellos productos que proceden de la agricultura biodinámica. Todas las cepas tienen más de 60 años con producciones muy bajas (entre 8-18 hl/ha). Generalmente, la vinificación es sencilla: encubados largos –en algunos casos con raspón– con extracción delicada y sin adición de sulfuroso (SO2). La crianza se realiza en foudres de 25 hl o en depósitos de cemento y barricas de 600 L, en el caso de Laderas de Leonila, Páramos de Nicasia y Terrazas de Serapia, sus vinos de pueblo.

Terrazas de Serapia 2014 se elabora con garnacha de viñedos situados en Navarrevisca, en el extremo sur de la ladera norte de la Sierra de Gredos. Al tratarse de los últimos viñedos de la zona, dada su altitud, su cultivo es más extremo. Por su situación viven un clima continental de montaña con influencia mediterránea y se orientan hacia el falso sur-sureste, lo que genera una maduración más lenta y armoniosa. Los viñedos tienen una edad de 80 años y crecen sobre suelo de granito con una producción de 20 hl/ha siguiendo la viticultura biodinámica. La añada 2014, en concreto, fue complicada. De hecho, se perdió cerca del 20% del fruto debido a las lluvias de mediados de julio. Después de un invierno extremadamente frío y húmedo, la primavera comenzó con temperaturas suaves y el ciclo de crecimiento dos semanas después de una cosecha habitual. El verano continuó durante el mes de agosto, con días calurosos y alta humedad, que dio paso a los días cálidos de principios de septiembre. Las lluvias habituales complicaron la cosecha y la decisión de cuándo vendimiar. El vino tuvo maceraciones largas (unos 70 días) en depósitos de 10 hl de inoxidable, cubos de plástico y demimuids (6 hl) de roble. La crianza fue de 15 meses en barricas de roble francés de 225 y 500 L. El vino, del que tan sólo hay 3.600 botellas, se embotelló en abril de 2016.

Terrazas de Serapia 2014 es de color granate casi rojo teja, de intensidad media y muy brillante. En nariz destacan los aromas frescos de la garnacha con unos matices de hierbas de bosque, como el laurel o el romero, así como aromas de fruta roja, frambuesas y cerezas con un punto de regaliz rojo. En boca tiene una entrada franca y fresca, y una textura formada de pequeños taninos marcados que le dan volumen. Sobresalen los aromas de hierbas frescas con un punto floral. Deja un recuerdo de frutas rojas con un pequeño punto amargo. Perfecto para acompañar entrantes de paté, así como aves de caza y quesos blancos semi curados. Servir entre 14 y 16ºC en la copa Cabernet/Merlot de la serie Vinum de Riedel (6416/0).

“Para nosotros que siempre buscamos vinos fluidos, la añada 2014 fue complicada por las condiciones cálidas. Terrazas muestra aromas primarios de frutos rojos que transmiten frescura, el roble se siente muy integrado y el conjunto es limpio. El paso por boca es bastante fresco, con buena acidez, sabores limpios de frutos rojos, taninos pulidos y un final bonito, jugoso pero fresco”, afirma Susana Pastor.

PRIETO PARIENTE. V.T. CASTILLA Y LEÓN
En 2012, Martina e Ignacio Prieto Pariente decidieron iniciar un proyecto propio en diferentes páramos de Valladolid. La tercera generación de Bodegas José Pariente se propuso recuperar viñedos, elaborar vinos con personalidad, centrarse en pequeñas producciones y no perder el espíritu innovador. Diferencia, territorio y selección son las tres palabras que utilizan para definir su filosofía que se centra en respetar las raíces y la viticultura de Castilla y León.
Ignacio Prieto Pariente tiene formación en gestión empresarial y Martina Prieto Pariente es ingeniera agrónoma y enóloga, de modo que conforman el equipo perfecto para llevar a cabo este proyecto que ya va por su segunda añada. El inicio de esta familia de viticultores empezó con su abuelo José Pariente en Rueda. Su hija, María Victoria, estudió enología y, tras trabajar en la Estación Vinícola de Rueda, fundó las Bodegas José Pariente en homenaje a su padre. Hace más de cuatro años fue el turno de sus hijos, que decidieron poner en valor la gran diversidad vitícola que existe en Valladolid.
Para conseguirlo recuperaron algunos viñedos de poca producción y con un carácter único, destinados a desaparecer. Actualmente, cuentan con cepas en Mucientes (Cigales), Pedrosa del Rey (Toro) y Valbuena de Duero (Ribera del Duero). Cada parcela se vinifica por separado. Vinos complejos, elegantes y equilibrados, en los que el ensamblaje aporta lo mejor de cada variedad y parcela. Su único blanco es el elaborado con la viognier que se trabaja en un pequeño viñedo escondido en el municipio vallisoletano de La Seca.
El último reto de los hermanos es el vino Los Confines de Prieto Pariente, cuyas viñas de 80 años se sitúan en los confines de su región, en la Sierra de Gredos. En total cuentan con 16 hectáreas y elaboran en una antigua bodega con un calado subterráneo.

Los Confines de Prieto Pariente 2014 es 100% garnacha de dos viñedos de la Sierra de Gredos, uno en Cebreros a 1.005 metros de altitud y con suelos de pizarra, y el segundo de suelo de granito a 1.059 metros, en San Bartolomé de Pinares. Los viñedos se plantaron entre 1922 y 1935 y no sobrepasan los 2.100 kg/ha de rendimiento. Tras la fermentación, tuvo una crianza de 17 meses en barrica usada de 600 litros de roble francés. Se embotelló el 12 de abril de 2016.

Los Confines de Prieto Pariente 2014
es de un bonito color granate con reflejos violáceos. En nariz revela aromas de fruta negra y roja madura acompañados de un punto de caramelo tostado y hierbas mediterráneas. En boca está lleno de frescor y envuelve el paladar con unos taninos dóciles pero presentes. Sobresalen los aromas de fruta roja como las frambuesas con un punto de café. De final persistente y con recuerdos de especias y un punto de chocolate y violeta. Perfecto para acompañar carnes rojas guisadas con salsas suaves, así como quesos curados de intensidad media. Servir entre 14 y 16ºC en la copa syrah de la serie Grape de Riedel (6404/30).

Los Confines de Prieto Pariente es un vino original y profundo. A través de los aromas de frutos rojos envueltos por los cítricos amargos y la sensación de piedra mojada, muestra las sensaciones de estar en los viñedos de los que procede”, explica la enóloga Martina Prieto Pariente.