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SELECCIÓN ESPECIAL N. 144, MARZO DE 2006
“ VINOS CON PERSONALIDAD ”
Esta selección de marzo está llena de personalidad.
La identidad y la filosofía de cada bodega nos trasmite unos
vinos muy particulares. De zonas tan diversas como El Bierzo, Jerez,
Penedès y Montilla-Moriles. Todos están elaborados con
variedades autóctonas y cada vino expresa las características
de un terruño característico y un máximo respeto
a la viña para magnificar la variedad.
Un recorrido emocionante por diferentes zonas, con el vino emblemático
de Álvaro Palacios y su sobrino Ricardo Palacios en El Bierzo,
un personal rosado de sumoll de una de las bodegas emergentes del
Penedès, una manzanilla de referencia de la familia Barbadillo,
y uno de los mejores pedro ximénez de la prestigiosa bodega
Alvear.
Esta excepcional selección cuesta normalmente 98,35 €
y para los socios del Club lo ofrecemos a un precio muy especial,
79,30 €.
DESCENDIENTES DE J. PALACIOS
La bodega Descendientes de J. Palacios está situada en el municipio
de Villafranca del Bierzo (León), y elabora sus vinos bajo
la D.O. Bierzo. Álvaro Palacios y su sobrino Ricardo llegaron
al Bierzo en el 1999 con la ilusión de destacar los encantos
vitivinícolas de una región de absoluto origen histórico-religioso.
Después del importante dominio Romano (Minas de oro de las
Médulas), el Bierzo se convirtió en parada de descanso
obligatoria en el duro peregrinaje del camino hacia Santiago de Compostela,
que tanta atracción producía en el cristianismo europeo
desde el siglo XI, y en el que comparecían reyes, príncipes
y santos. El máximo esplendor es a partir del siglo XII, cuando
se desarrolla el auténtico asentamiento eclesiástico
en la región, dando lugar a la convivencia de innumerable órdenes
religiosas. Serían estos monjes del norte de Europa quienes
desarrollarían esta especial viticultura que, con la simbiosis
de sabiduría, precisión y tiempo, se ha mantenido inalterable
hasta nuestros días, ofreciéndonos la singularidad de
una uva tinta única, la mencía, y un patrimonio vitícola
incomparable por su arraigo y personalidad.
Álvaro Palacios y Ricardo Pérez Palacios cultivan 16
hectáreas de viña muy vieja en propiedad, siguiendo
la disciplina de la biodinámica en busca de la definición
y la pureza. Estos viñedos se encuentran repartidos en unas
sesenta pequeñas parcelas con exposiciones muy diversas y sobre
diferentes escalas de altitud, debido a la orografía compuesta
por laderas con acentuadas pendientes. El origen de la formación
del suelo pertenece al periodo cámbrico inferior, caracterizado
por una estructura de pura roca pizarrosa laminar y gruesa, muy mineral,
con cuarcitas, areniscas y arcillas, combinando una disposición
horizontal y oblicua respecto al suelo, aspecto que acentúa
el carácter del terruño. El clima continental de influencia
atlántica y la pluviometría, superior a los 600 mm/año,
de esta verde y montañosa región, refleja la frescura
y fragancia en sus vinos de importante profundidad y volumen, y esa
sensación viva y jugosa de pulpa de cereza dentro de una textura
y carácter sedoso y amable.
CORULLÓN 2001
En el municipio del mismo nombre, se encuentra este preciado viñedo
de 15 hectáreas a una altitud sobre el nivel del mar que varía
de los 500 a 800 metros. La climatología es continental y con
una gran influencia atlántica. Los intervalos de temperatura
son amplios, con mínimas de 12,3ºC y máximas de
23,6ºC de media, disfrutando de unas 2.100-2.200 horas de sol
al año. En estas condiciones medioambientales la mencía,
podada en vaso, con una edad que oscila de 50 a 90 años, y
plantada en una densidad que varía entre 6.000 y 7.000 cepas
por hectárea según su orografía, desarrolla sus
mejores virtudes. La aplicación del riego no se contempla y
la vendimia en verde no se realiza. El laboreo del terreno es tradicional,
con mulas como se ha hecho toda la vida, ya que la orografía
del suelo no facilita otro tipo de trabajo. La producción por
hectárea es de 20 a 30 hectolitros. En esta añada la
vendimia empezó el 10 de septiembre y terminó el 22
de octubre, bajo una estricta selección según las parcela.
La vinificación se realizó en pequeñas tinas
de madera abiertas. Crianza en barricas de roble francés durante
14 meses. Producción de 38.207 botellas, 450 mágnums,
11 doble mágnums y 9 jeroboams.
Corullón 2001 tiene una personalidad desbordante. Cuesta emplazarlo
en la península y parece descendiente o primo lejano de algún
Ródano norte. Una bocanada de frescura -inusual- en simbiosis
con la pulpa jugosa de una cereza madura, el matiz de una buena crianza
en madera de alta costura y el alma latente de un magnífico
terruño.
Una botella para compartir, que conviene mantener alejada de concursos
y fuera del alcance de los amantes de los vinos súper potentes
y concentrados como la sopa de chocolate. La temperatura ideal de
servicio está entre los 15 y 17ºC, acompañando
pescados y carnes delicadas.
PARDAS
Esta pequeña bodega está situada
en la finca de Can Comas, en el municipio de Torrelavit, bajo la D.O.
Penedès, concretamente al Alt Penedès. Es una bodega 100%
familiar y relativamente joven, ya que este proyecto empezó el
año 1997, aunque no presentaron sus vinos hasta el año pasado
con cosecha 2004.
La bodega hizo un gran estudio antes de escoger las nuevas variedades
plantadas (cabernet sauvignon, cabernet franc y merlot), y viendo los
resultados que daban las primeras vinificaciones con viñas viejas
que había en la finca, también han apostado por las autóctonas
monastrell, xarel·lo y sobretodo, lasumoll, entre otras.
La bodega cuenta con una superficie de 30 hectáreas repartidas
con las diferentes variedades. Sus dos propietarios se ocupan de todos
los procesos, tanto en el campo como en la elaboración, siguiendo
la filosofía de viticultor-agricultor. Sus vinos expresan toda
la pasión, tradición e inquietud de estos jóvenes
emprendedores en una zona marcada por la falta identidad.
Las viñas están situadas en terrazas sobre tierra arcillo-calcárea
en Riudebitlles. Su prioridad es controlar los rendimientos por hectárea
de la viña para obtener la máxima concentración y
aprovechar toda la madurez fenólica de los racimos.
La bodega está construida, con el objetivo de aprovechar la gravedad,
con diferentes alturas desde la recepción de la uva hasta la fantástica
sala de barricas, con el fin de facilitar el trabajo y evitar oxidaciones
del mosto.
Actualmente la bodega elabora 3 vinos, un cabernet franc, un xarel·lo
fermentado en barrica y el rosado de sumoll.
PARDAS ROSADO DE SUMOLL 2005
Es el único vino rosado elaborado con esta variedad, últimamente
despreciada como vulgar, en franca decadencia y a punto de desaparecer.
Este vino nos demuestra que con esfuerzo los resultados son extraordinarios.
La variedad sumoll no está legalizada por la D.O. Penedès,
por lo tanto, este vino se encuentra en el mercado como vino de mesa.
Está ensamblado con un 10% de monastrell, que le aporta un grado
más de color, estructura y potencial.
El trabajo en viña ha sido impresionante, digno de los grandes
vinos negros del país. Viñas viejas de 50 años con
rendimientos de 3000-4000 quilogramos hectárea (realmente sorprendente
en una variedad tan productiva). Se hacen aclareos y deshojados. Se practica
la poda en verde. Las densidades de plantación son altas para provocar
un cierto estrés hídrico. Se realiza una minuciosa selección
de racimos, todos ellos vendimiados a mano entre la tercera y la cuarta
semana de septiembre y transportados en cajas de 25 quilogramos. No hay
tolva de recepción, por lo tanto todos los racimos son examinados
en una mesa de selección. Este es un elemento indispensable para
conseguir una vinificación posterior madura y equilibrada, ya que
el sumoll sin su estado óptimo de maduración nos puede dar
sensaciones herbáceas y desagradables.
Se hace una premaceración en frío antes de macerar las pieles
durante 12-14 horas.
Después se utiliza el método del sangrado, con el objetivo
de no extraer excesiva materia tánica que le aporte desequilibrios
ni percepciones extrañas.
La producción total del Pardas Rosado de Sumoll, es de 9.700 botellas.
La cosecha 2005 para el sumoll ha sido excelente, el vino presenta un
color rojo muy vivo y limpio, típico de la variedad. Mucha personalidad,
intensidad aromática y complejidad, aromas balsámicos,
anisados, fruta roja (grosella), higos maduros y almíbar.
En boca se muestra una entrada suave, untuoso, con un buen recorrido
con aromas que recuerdan de nuevo a la grosella y unos toques lácticos
muy agradables. Tiene un final largo y amargo delicadamente seco pero
muy agradable. Invita a repetir.
Ideal para beber en los aperitivos o durante toda una comida, ya que
tiene suficiente estructura como para aguantar la mayoría de
platos.
Servir no demasiado frío, entre 10-12ºC para mantener toda
su complejidad. Está magnífico hasta principios del 2007.

BODEGAS BARBADILLO
Bodegas Barbadillo, fundada el 1.821 en Sanlúcar de Barrameda
(Cádiz), cumple una tradición centenaria como bodega familiar
productora de Jerez-Xerès-Sherry, Brandy de Jerez, Vinagre de
Jerez, Vinos de la Tierra de Cádiz y Manzanilla-Sanlúcar
de Barrameda (donde se encuentran más del 50% de las existencias).
Sus viñas están situadas en el famoso triángulo
que forma el Marco de Jerez, constituido por terrenos ubicados en los
términos municipales de Jerez de la Frontera, El Puerto de Santa
María, Sanlúcar de Barrameda, Chipiona, Trebujena, Rota,
Puerto Real, Chiclana de la Frontera y determinados pagos de Lebrija.
Aunque las viñas se encuentran en estos 9 términos municipales,
las bodegas tienen que localizarse en Jerez de la Frontera, El Puerto
de Santa María o Sanlúcar de Barrameda.
Sobre onduladas y suaves colinas, se extienden sus viñas “Gibalbín”
y “Santa Lucía”. El terreno se caracteriza por tener un elevado
contenido en carbonato cálcico, esponjoso y fresco con las llamadas
“Albarizas”. Suelos muy aptos para la producción de vinos de
calidad. La climatología benigna, con más de 3.000 horas
de sol, suavizadas por las influencias atlánticas, la pluviometría
entre los 500 y 600 mm anuales y una temperatura media anual sobre los
17,5ºC, hacen de ésta, una zona donde la variedad palomino
llega a una óptima maduración con un elevado grado baumé
y una acidez moderada.
La vendimia empieza a mediados de septiembre y la fermentación
de los mostos seleccionados tiene lugar en tanques de acero inoxidable,
controlados a baja temperatura. Los vinos nuevos se clasifican para
su posterior envejecimiento. La bodega elabora vinos blancos de mesa,
“Castillo de San Diego”, “Maestrante”, y “Señorío de Barbadillo”
que proceden de los mostos denominados “Yema”, obtenidos de un suave
prensado de la palomino y seleccionados entre los más afrutados.
Los vinos seleccionados para elaborar finos y manzanilla también
son de “Yema”, pero en este caso se adiciona alcohol hasta los 15º,
dejándolos decantar y filtrándolos con posterioridad.
Estos vinos con adición de alcohol y del año reciben el
nombre de sobretablas. La crianza de estos vinos en barricas de roble
americano, se realiza por el sistema tradicional de criaderas y soleras.
Las criaderas son las diferentes edades del vino, siendo la solera la
de más edad y de la que se extrae el vino para su posterior embotellado.
En extraer una parte del vino de cada solera, éste deberá
ser reemplazado con vinos un poco más jóvenes, los procedentes
de la primera criadera (la inmediatamente superior a la solera). Esta
primera criadera, a la vez se rellena con la segunda, y así sucesivamente
hasta la última que se llenará con la sobretabla.
La ubicación de las criaderas en un ambiente fresco, con cambios
suaves de temperatura y humedad no es casual. Este ambiente es necesario
para el correcto desarrollo de las levaduras sobre la superficie del
vino (la flor), y evitar así su oxidación. El contacto
directo de las levaduras o flor favorece una serie de transformaciones
en el vino que le aporta características diferenciales. El especial
microclima que encontramos en Sanlúcar de Barrameda, creado por
la conjunción de la desembocadura del Guadalquivir, las marismas
y los vientos atlánticos de poniente, permite que la capa de
flor viva durante los 365 días del año. Este fenómeno
ecológico, único en esta ciudad gaditana, es el que origina
la manzanilla. Este conjunto de factores favorece, además, a
la actuación de la flor sobre el vino con más intensidad,
dándole un acabado especial, más delicado y sutil que
el resto de finos.
Cada bodega tiene un nombre, hasta un total de 17 bodegas de crianza
distribuidas por todo el casco urbano de Sanlúcar de Barrameda.
En total tienen una capacidad para más de 65.000 barricas de
roble americano de 500 litros.
BARBADILLO MANZANILLA SOLEAR
Solear no es una manzanilla más. Sus soleras están formadas
por 10.000 barricas repartidas en 10 criaderas. Éste hecho la
convierte en una de les manzanillas de más crianza. Esta gran
partida de barricas se encuentra repartida por las mejores y más
aclimatadas bodegas de la ciudad, como “El Potro”, “El Toro” y sobretodo
“La Arboledilla”.
El proceso productivo es muy cuidadoso, desde la fermentación
del mosto de la variedad palomino, la adición de alcohol vínico
al15% hasta su crianza biológica por el sistema de criaderas
y soleras típico de la zona.
Solear es una manzanilla muy limpia, de color amarillo muy pálido
con reflejos verdosos, muy brillante e intenso. En nariz, aparece franca,
con intensidad y finura dada por la prolongada crianza en flor, con
toques salinos y yodados. En boca se presenta extraordinariamente seca
pero suave y armoniosa al postgusto. Sabor muy persistente, con grasa
y a la vez delicada y con un postgusto extraordinario. Ideal como aperitivo
acompañando cualquier tapa de marisco, olivas y jamón.
También es magnífica como vino de mesa con arroces y pescados
a la plancha o fritos. Servir a 7ºC de temperatura y degustar antes
de un año. Una vez abierto, conservar la botella en la nevera.

ALVEAR
La bodega Alvear está situada en las fincas más famosas
de la Sierra de Montilla (Córdoba), y elabora sus vinos bajo
la D.O. de Montilla-Moriles.
La familia Alvear aparece en la provincia cordobesa a mediados del sigo
XVII, y es en la segunda generación cuando se construye la bodega
Alvear (1.729). Al principio se caracterizó por tener grandes
extensiones vitícolas, siendo un negocio sin demasiadas pretensiones.
Es a final del siglo XVIII cuando consiguen relaciones comerciales con
Inglaterra y donde los vinos cordobeses tuvieron una gran aceptación.
A lo largo de 275 años de historia, la bodega ha conservado su
carácter comercial, transmitiéndose la titularidad de
padres a hijos, de tal manera que, hoy en día, la propiedad de
la empresa está en manos de la octava generación, con
Fernando Jiménez y de Alvear como portavoz e imagen pública
de la bodega. Actualmente la empresa que está en continua ampliación,
con una nueva bodega en Extremadura y otra en Argentina.
La bodega tiene diferentes bodegas de crianza, con una capacidad de
crianza de 10.000.000 de litros en barricas de roble, distribuidas bodegas
como “La Sacristía”, “el Liceo”, “la Grande” y del “Escudo”,
donde tiene lugar la crianza de los vinos viejos.
La variedad plantada es la pedro ximénez. Esta es una variedad
precoz que se vendimia normalmente a finales de agosto o principios
de septiembre. La elaboración y crianza se realiza según
los métodos tradicionales, aunque aprovechándose de los
últimos avances tecnológicos, desde la vendimia al embotellado.
Una vez pasado el invierno, los mostos son catados y clasificados para
su crianza. El vino se introduce en barricas de roble americano, distribuidas
en criaderas y soleras. Es una crianza dinámica, lenta y laboriosa.
El suelo es un factor primordial en la calidad de todos los vinos, pero
en el caso de los generosos elaborados y criados en Montilla-Moriles,
su influencia es todavía más notable. Los suelos típicos
de la región son los llamados alberos o albarizas, caracterizados
por ser ricos en carbonato cálcico, formado por margas blandas,
pobres en materia orgánica natural y poco fértiles. Su
composición mineralógica es simple, prácticamente
de carbonato cálcico y sílice, con estructura granulosa.
El subsuelo tiene un alto poder de retención de la humedad que
oscila alrededor del 30%. La elevada presencia de carbonato cálcico
da el característico color blanco, de donde proviene el nombre
de alberos o albarizas. Su color también favorece la reflexión
de la luz sobre los racimos, mejorando así su maduración.
El clima es semicontinental mediterráneo, con veranos cálidos,
largos y secos e inviernos cortos. Temperaturas máximas medias
de 25,7ºC, alrededor de 3000 horas de sol efectivo y pluviometría
entre 500 y 1000 mm/año. Todas estas características climáticas
dotan la zona de una peculiaridad que se imprime en los vinos de esta
región, únicos en el mundo.
ALVEAR PEDRO XIMÉNEZ DE AÑADA 2003
El Pedro Ximénez de Añada 2003 es un vino elaborado con
racimos de la variedad pedro ximénez, secadas al sol, procedente
de una sola cosecha, y con una crianza en madera durante seis meses. Este
vino se elabora extendiendo, los racimos de pedro ximénez, sobre
alfombras de esparto donde se pasifican lentamente. Después, y
una vez prensadas, se obtiene un mosto muy denso que se cría en
madera.
El vino presenta un color ámbar brillante con reflejos rojizos.
Tiene una buena intensidad aromática, con recuerdos de esencia
de pasa y miel, con fondo de dátiles y orejones. En boca es dulce
y con una sorprendente textura untuosa y densa. Más pasas y más
orejones, postgusto de caramelo toffee y agradables notas licorosas
bien integradas.
Es un vino ideal para acompañar postres, frutos secos y sorprendente
con queso azul, especialmente con el Stilton, donde se funde como un bombón.
La temperatura de servicio óptima está entre los 6 y 8ºC.
Una vez abierta, conservar la botella en la nevera. Está en su
buen momento pero pueden guardarlo hasta el 2010 o más.

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