LA BARRICA DE ROBLE

La barrica de roble nació por la necesidad de transportar el vino en recipientes fáciles de manejar y que garantizaran su conservación. Indirectamente descubrieron que el aroma y el gusto del vino mejoraba, aunque se oxidaba con facilidad. En consecuencia los bodegueros empezaron ha envejecer los vinos en barricas.
Las maderas que se utilizaban en un principio eran de castaño, cerezo y olmo, y los vinos envejecidos en ellas eran rudos. Poco a poco se descubrió que la utilización de roble americano y francés aumentaba la calidad del vino. Los vinos eran mucho más agradables de aroma y sabor. En la actualidad la inmensa mayoría de barricas utilizadas por las bodegas son de roble.
La barrica aporta al vino unas cualidades que contribuyen a mejorarlo y capacitarlo para evolucionar bien con el paso de los años.
Los aromas y sabores que aportan las barricas viejas que han criado muchos vinos son distintos a cuando estas son jóvenes y han tenido pocos vinos en su interior. En la actualidad las bodegas escogen el tipo de barricas que quieren utilizar para criar sus vinos y darles su carácter personal.

  Las ánforas y cubas fueron los primeros medios para transportar el vino.

 Fueron los romanos los que aportaron la cuba de madera.

El volumen aproximado de unos 225 litros de la barrica es herencia del pasado, ya que esta medida era más cómoda para transportar el vino en carruajes.

El roble que se utiliza actualmente es americano y francés, y que los matices aromáticos entre uno y otro son distintos. 

También existe roble de Bosnia, Rusia, Chechenia, Canadá y en el norte de España. El tostado interior de la barrica que se produce al moldearla con fuego aporta aromas y sabores al vino como, vainilla, coco, toffe, café, tostados,...

En la actualidad existen muchas tonelerías que fabrican barricas con carácteres muy diferenciados. Algunas bodegas disponen de la suya propia.

Que el roble francés es mas blando que el americano y requiere unos cortes de la madera especiales para poder utilizarlo en las barricas sin que estas pierdan vino.

La mayoría de whiskies de malta se crían en barricas de roble que antes contenían Jerez o Bourbon.

La vida útil de la barrica para criar el vino puede prolongarse más de 20 años.

El oxígeno que pasa por los poros de la madera ayuda ha madurar y estabilizar el vino.

Una barrica de roble nueva puede costar entre 40.000 y 100.000 pesetas, representando una importante inversión e inmovilización financiera.

Las barricas de roble también se usan parar envejecer aguardientes como el armagnac, cognac, whisky, bourbon, brandy, ron,...

El bourbon sólo envejece en roble americano.

Muchos whiskies de malta son criados en barricas de roble que antes han contenido vinos de Jerez.

El roble que se utiliza en las tonelerías se deja secar al aire libre durante dos o tres años para que pierda la humedad y no aporte aromas y sabores extraños.

El roble no es un material inerte, modifica las características del vino. Este hecho justifica el poder hablar de una verdadera crianza y no de una simple conservación. Sus efectos sobre el vino son diversos:

  • El aroma se vuelve más complejo, adquiriendo notas de vainilla, especias, tostados,...

  • Facilita la limpidez del vino por precipitación natural de partículas suspendidas en él.

  • Facilita la pérdida del gas carbónico originado en la fermentación del mosto.

  • Ayuda a estabilizarse el color del vino, la aportación del oxígeno a través de los poros de la madera provoca una combinación entre la materia colorante y los taninos.

  • Se disuelven en el vino algunas sustancias del roble. La cantidad difundida depende de la naturaleza primero y las características del segundo. El origen del roble, francés, americano, bosnio, canadiense,… y la manipulación final del tonelero influyen directamente sobre estas sustancias.

  • El vino criado en roble se fortalece al obtener mayor carga tánica (tanino), de forma que podrán prolongar su juventud y vivir más tiempo en botella.

  • El aspecto negativo seria la posible contaminación microbiana que puede picar el vino (acidez volatil) pero, con los estrictos controles analíticos se amortigua esta posibilidad. Otro aspecto negativo seria la posible aportación de sabores poco agradables por defectos naturales de la barrica.

En la actualidad se utilizan las barricas de roble para fermentar los mostos de vinos blancos. Estos al ser más pobres en taninos y color, no pueden prolongar tanto su estancia en la barrica como los vinos tintos, sin perder el carácter frutal que debe tener. El resultado son vinos de color más dorado, algo más resistentes a la oxidación, con un paladar más graso, untuoso, un abanico aromático más rico, complejo y con un mayor potencial para soportar mejor el paso del tiempo en botella.