2016 – El mejor de todos

No vamos a contener nuestro entusiasmo, tenemos una muy buena añada en nuestras manos. Un milagro según algunos, si recordamos las condiciones adversas de principios de año. Sin embargo, el resultado está incuestionablemente, aquí en los depósitos, el mosto es de una calidad excepcional ya que las uvas maduraron perfectamente. Una alquimia especial de increíbles niveles de sol y lluvia llegados en el momento preciso. Los viticultores no guardaban en su recuerdo un nivel de éxito tan alto y tan consistente, con la única excepción de las viñas jóvenes en los terruños más secos.

2016 quedará en la memoria por varias razones. En los primeros 6 meses del año, se registraron más de 700 mm de lluvia —el doble que un año normal—. Desde enero a junio, la precipitación mensual fue mayor que la media con unos ratios increíbles entre un 20% y un 133%, dependiendo del mes. La constante humedad durante la primavera trajo con ella una considerable presión por enfermedades en las viñas. Unos ataques agresivos de mildiu causaron inquietud por el estado de los viñedos. Los viticultores tuvieron que trabajar incansablemente para salvar la futura cosecha. Al mismo tiempo y durante un paréntesis de tiempo favorable hubo una floración consistente. Sin embargo se respiraba una profunda preocupación.

Precipitaciones 2016 – Estación Meteorológica de Mérignac, Bordeaux.

El escenario cambió a partir de la tercera semana de junio. Los períodos de sol empezaron a ser más abundantes y las temperaturas empezaron a subir. Un gran cielo azul nos persuadió de que podría haber verano. Las cepas parecían muy cómodas, el desarrollo fue regular y las bayas crecieron normalmente. Fue todo bastante inesperado permitiendo respirar optimismo como un viento beneficioso soplando en el viñedo. Pero los viticultores tuvieron que mantener la guardia —La Madre Naturaleza nos enseña a ser vigilantes—.

Después de un casi perfecto mes de julio sin ni una gota de lluvia, el viñedo tenía una apariencia sana y las bayas se desarrollaban bien a pesar del déficit de agua (las cepas se aprovisionaban de las reservas de agua acumuladas en el suelo durante los seis primeros meses del año). Algunas parcelas de viña perdieron sus hojas, pero fue un hecho insignificante si lo comparamos a escala de toda la región.

El mes de agosto empezó de la misma manera hasta el día 15, días soleados con buenas temperaturas y noches frescas. Los viticultores están acostumbrados a las tormentas durante este período trayendo, a menudo, gotas de agua salvadoras. Un período de sequía serio puede causar bloqueos en el ciclo de crecimiento y retrasos en la maduración de las uvas. Este año no vimos ninguna tormenta y lo peor, las temperaturas no pararon de subir y la sequía de aumentar. Así que la preocupación y la inquietud volvieron a las mentes de los viticultores. Todo el mundo estaba rezando para que lloviera. 2016 fue indiscutiblemente uno de los años más cálidos registrando temperaturas récord tanto altas (3,5ºC por encima de la media), como bajas (0,8ºC por debajo de la media), comparándolo con las medias estacionales.

Promedio máximo de temperaturas 2016 – Estación Meteorológica Mérignac, Bordeaux

La falta de agua acumulada hasta septiembre, -72% en julio, -79% en agosto y -11% en septiembre, evidenciaba una dificultad para alcanzar una maduración óptima, aunque se temía la llegada de unas fuertes lluvias que podrían arruinar la cosecha. Afortunadamente, una lluvia fina y ligera llegó los días 13 y 14 de septiembre.

Un total de 30 y 40 mm, exactamente lo que se necesitaba. Día tras día los viñedos recobraron su encanto, a excepción de las viñas más jóvenes que padecieron una deshidratación considerable. En las zonas más susceptibles al estrés hídrico, las cepas perdieron sus hojas muy temprano.

La limitada cantidad de lluvias en septiembre y octubre disminuyó el tradicional riesgo de botrytis en este período, permitiendo una cosecha tardía. La vendimia fue por lo tanto tranquila y relajada —a lo mejor la más larga de la historia ya que los viticultores pudieron tomarse su tiempo—. Esto permitió el extraño fenómeno de varias selecciones en las parcelas de variedades tintas. El mosto mostró un moderado nivel de alcohol dada la alta producción y al bloqueo en la producción de azúcares causados por la sequía y las temperaturas diurnas razonables. Hubo también una acidez satisfactoria con un nivel de ácido málico bajo gracias al increíble nivel de insolación. En los tintos la porción de orujo comparado con el mosto fue muy buena. Además, los vinos blancos también se presentan muy prometedores gracias a que las temperaturas nunca fueron excesivas. También hay una excelente cantidad de mosto.

La vinificación transcurrió sin complicaciones. Es cierto que cuando la materia prima es de calidad, cuanta más pequeña es la intervención, menos errores se cometen. Todo lo que se necesitaba era controlar las temperaturas durante la fermentación y asegurarse de que los remontados y los trasiegos se realizaban de la manera más suave posible. No hubo necesidad de prolongar el tiempo en los depósitos ya que la extracción fue inmediata y rápida.

Lo que los viticultores dicen de la añada 2016

Pauline VAUTHIER – Château Ausone

“La añada 2016 fue complicada para los viñedos de Vauthier desde un punto de vista climático con 6 meses de lluvia (alrededor de 600 mm entre enero y junio) y luego ni una sola gota hasta el 10 de septiembre. Afortunadamente una tormenta el 13 de septiembre de 30 mm permitió a las uvas continuar su maduración y crecer. Nuestros terruños (arenosos en Simard, Haut-Simard y Fonbel y arcillo-calcáreos en Ausone, Moulin Saint-Georges y La Clotte) no sufrieron la sequía exceptuando algunas viñas recién plantadas.

Empezamos la vendimia el 27 de septiembre con el merlot en Haut-Simard. Todo salió adelante en calma gracias a unas condiciones meteorológicas idóneas. No hubo presión por podredumbre. Acabamos la vendimia el 19 de octubre con el cabernet franc en Ausone. El mosto pasó entre 25 y 30 días en los depósitos realizando los trasiegos y bazuqueos normales”.

Pierre GRAFFEUILLE – Domaine Delon

“En primer lugar, contrariamente a otras regiones, Bordeaux fue muy afortunada en 2016 ya que no sufrió los terribles efectos de la piedra o las heladas. Desde primavera hasta verano, el clima fue frío y muy lluvioso, pero conseguimos evitar la lluvia durante el momento crucial de la floración que fue como una seda. No hubo por lo tanto abortos. 

El verano fue cálido, pero sin excesivo calor, con noches frías que favorecieron un gran diferencial en las temperaturas entre noche y día. El inconveniente real fue la sequía durante el verano de 2016, —sólo tuvimos 21 mm de lluvia en total en Leoville Las Cases durante julio y en agosto, prácticamente nada—. El estrés hídrico fue un factor importante. Bajo tales condiciones, los suelos arcillosos y las viñas con raíces profundas tienden a resistir mejor y no sufren el bloqueo durante el ciclo vegetativo.

Afortunadamente unas gotas salvadoras de agua cayeron a mitad de septiembre, justo cuando las necesitábamos, la naturaleza fue clemente con nosotros hasta el final, una vez el equinoccio de otoño pasó, el tiempo se volvió seco otra vez y pudimos volver a vendimiar cuando nosotros quisimos obteniendo la madurez óptima en cada variedad y en las diferentes parcelas. La vendimia fue por lo tanto serena generalmente y durante un período largo. Los días soleados fueron seguidos por noches frías permitiendo la obtención de uvas sanas y perfectamente equilibradas.

Empezamos la vendimia el 26 de septiembre y terminamos en el Château Nenin el 12 de octubre y el 19 de octubre en Leoville Las Cases y Potensac. Con una madurez excelente, las vinificaciones fueron, prácticamente, sin interrupciones. La extracción se dio rápidamente, así que decidimos limitar el número de remontados hacía el final de la fermentación evitando una maceración más larga de lo normal.

Los vinos resultantes de la vinificación son potentes pero elegantes, con un equilibrio extraordinario y una calidad jugosa que hace que te los quieras beber ya. Los vinos se cerrarán en algún momento, el tiempo lo dirá. Los taninos son extremadamente sedosos y sabrosos. Todas las variedades son de una gran calidad. Es, sin duda, una excepcional añada en Bordeaux”.

Bruno BORIE– Château Ducru-Beaucaillou

“¿2016? Yo lo describiría como una añada bíblica. Primero, experimentamos unas inundaciones con una primavera húmeda, luego las plagas de Egipto con enfermedades (mildiu y podredumbre gris) y, por supuesto, después tuvimos que cruzar el desierto con la sequía. Sólo 22 mm de lluvias en el mes de julio y agosto. Y luego, la tierra prometida, cuanto más cerca estábamos de Jerusalén, más bonito se volvía. El 14 de septiembre el agua bendita llegó con 30-31 mm de lluvia salvadora. El secado tomó un poco de tiempo, pero no hubo ningún peligro de enfermedades.

El 24 y el 25 de septiembre vendimiamos el merlot y a partir del 7-14 de octubre el cabernet sauvignon y franc y el petit verdot —todos increíblemente consistentes ¡creedme!— El tiempo beneficioso nos permitió alcanzar el mejor punto de madurez. Desde 2003 que no veía unas uvas tan extraordinarias, maduras pero equilibradas y con una acidez excelente.

En Bordeaux podemos decir que la añada fue generalmente un éxito. Actualmente, todos remamos en la misma dirección y estamos cosechando las recompensas. ¿Cómo podríamos no estar felices?”

Bernard MAGREZ– Château Pape Clément, Château Fombrauge, Château La Tour Carnet, Clos Haut-Peyraguey

“Los más sabios, siendo o no propietarios de Château, dicen que esta añada 2016 se acerca a la 2010. Es, sin ninguna duda, una añada remarcable incluso superior al 2015. Bordeaux se lo merece después de las dificultades de 2011, 2012 y 2013. 2016 será el mejor antídoto para “la paliza de Bordeaux”.

Aunque no todo el mundo esté de acuerdo, Bordeaux con sus vinos de gran clase y su encanto, es imbatible. Tan sólo hace falta recordar las añadas 2009 y 2010.

Contrariamente a lo que se estaba pensando, el sémillon es increíble este año junto con el cabernet sauvignon y el franc. La lluvia incesante de los primeros meses del año nos preocupó, pero otoño calmó nuestros nervios. La viticultura igual que la vida, es interesante por sus cambios continuos.

En lo que concierne a los precios, nosotros permanecemos fieles a nuestra filosofía y nuestras promesas con precios razonables en toda nuestra gama. No escogemos los precios según los de nuestros vecinos, sino más bien para atraer a nuestros consumidores en todo el mundo”.

Daniel CATHIARD – Château Smith Haut Lafitte

“La añada 2016 empezó mal y al final presenciamos algo parecido a un milagro. Hay que recordar que tuvimos muy pronto problemas de heladas, luego nos ahogamos en agua y luego sufrimos el calor del verano. En otoño sufrimos una falta terrible de agua. Incluso granizó. Afortunadamente fue un pequeño y ligero granizo que no dañó las bayas. Para parafrasear a Nietzsche “lo que no mate la viña, la hace más fuerte.

¿El milagro? Un magnífico otoño que trajo un aire puro y seco. Nos salvó y resolvió todos los problemas que experimentaron las viñas. Tuvimos mucho tiempo para vendimiar una misma variedad, sin presiones y teniendo un grupo pequeño de vendimiadores (80 en lugar de 200 como otros años).

Al principio pensamos que el fenómeno climático tendría consecuencias en el producto final. Sin embargo, al final, gracias a que los días mejoraron, estuvimos más tranquilos y seguros. ¡Y no nos equivocamos! Los vinos están en el estilo de 2010 con un contenido más noble. Los blancos son de excelente calidad, pero hay que decir que los tintos son superiores gracias a una selección estricta y a una perfecta madurez de las bayas que fueron pequeñas y concentradas.

Puesto que en todas las zonas de Francia hubo tantas bodegas dramáticamente golpeadas de alguna forma u otra, habrá una producción limitada de vino, pero en Bordeaux estamos bendecidos”.

Michel ROLLAND – Consultor y enólogo

“Después de 44 añadas en los viñedos de Bordeaux, espero que creáis que puedo hacer un juicio sobre la calidad de la añada que acaba de cosecharse. Me atrevo a decir y con convicción que la añada 2016 ¡es la mejor de todas! La madurez tuvo lugar bajo unas condiciones excelentes y en todas las variedades, resultando en un perfil aromático de gran calidad. Tiene el frescor, la precisión y la concentración que sólo las mejores añadas pueden alcanzar. Un año excepcional gracias al trabajo hecho en los viñedos y en la bodega. Hemos sido particularmente afortunados aquí en Bordeaux, la única región vitícola en Francia en estar a salvo de los serios problemas climáticos vistos en otras regiones”.

Impactos: 16

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