Álava 2016 por Juan Carlos López de Lacalle

Biodiversidad: el gran reto

Estudié Enología en Madrid e Ingeniería Técnica Agrícola en Pamplona en los años setenta. En aquel entonces, la naturaleza era una riqueza incuestionable e inagotable. Nadie pensaba, ni siquiera nosotros los agrónomos, que habría un momento en el que el hombre sería capaz de consumir las enormes fuentes de riqueza que nos brindaba la tierra. Unos treinta o cuarenta años después, la humanidad está preocupadísima por el agotamiento y destrucción de los recursos naturales de este planeta.

¿Qué ha pasado? ¿Qué cosas hemos hecho mal o qué se nos ha olvidado hacer para que esto sucediera? Es obvio que la naturaleza nunca se equivoca y que, por el contrario, es el hombre, el que tiene la capacidad de hacer cosas y el que ostenta el liderazgo de la naturaleza, quien debería asumir la responsabilidad de salvaguardar y respetar los derechos a la vida del resto de las especies del planeta. La verdad es que interactuamos con tanta fuerza y nos interponemos de manera tan irrespetuosa a las leyes de la naturaleza, que al final los equilibrios naturales se precipitan y llegan a romperse. Además, hacemos que los ecosistemas y las formas de vida más débiles se tensionen de tal forma que estamos consiguiendo que desaparezcan.

Como referencia, los científicos nos dicen que el número de especies vivientes en el planeta es muy difícil de enumerar. Calculan que existen entre 2 y 22 millones de formas de vida y los paleontólogos estiman que al menos el 99,9% de todas las especies de organismos que han existido durante los 3.000 millones de años de existencia de vida en la tierra están ahora extintas. Es decir, el gran patrimonio de la humanidad que llamamos ahora “biodiversidad” está empobreciéndose o lo que puede ser más grave, lo estamos destruyendo por la constante agresión del hombre al entorno natural.

Nuestros ecosistemas y la riqueza genética de las especies deben mantenerse vivas y reconciliadas bajo criterios de sostenibilidad.

Cuando hacemos esta reflexión parece que esta problemática no va con nosotros o, en el mejor de los casos, la sentimos muy lejos y difícilmente asumimos alguna responsabilidad por lo que ocurre. Nuestras aparentes pequeñas intervenciones en el entorno natural son quizás también culpables de esta situación.

Si llevamos esta reflexión a lo que más nos gusta, la viña y el vino, estamos convencidos de que los grandes avances en los medios de cultivo del viñedo y las nuevas tecnologías en los métodos de elaboración, crianza y envejecimiento de los vinos han propiciado el empobrecimiento de nuestro patrimonio histórico vitivinícola.

En definitiva, somos mejores haciendo vinos tecnológicos pero somos más pobres haciendo vinos más parcos en mensajes, sensaciones y emociones.

Es por ello que en Artadi creemos que ha llegado el momento de sumergirse en la naturaleza, de hacer un esfuerzo por minimizar el uso de las nuevas técnicas de elaboración e intentar leer el mensaje que nuestros viñedos proyectan a través de la diversidad de suelos y los climas. Dejemos el protagonismo al viñedo. Este es el mensaje de reflexión que, con el mayor respeto, queremos lanzar a todos aquellos a los que nos gusta el vino y que amamos la naturaleza.

Apasionados por esta riqueza natural, este año hemos elaborado de forma separada 12 nuevas parcelas para intentar conocer el potencial de cada unidad de producción. Nuestro objetivo es el de salvaguardar nuestro patrimonio vitícola y afrontar el reto de esta micro-biodiversidad que guarda la viña y el vino.

Creemos que ha llegado el momento de sumergirse en la naturaleza e intentar leer el mensaje que nuestros viñedos proyectan a través de la diversidad de suelos y climas.

Disponemos de viñedos de pequeñas extensiones y por lo tanto, las producciones de estas parcelas son muy pequeñas. El resultado son vinos de una gran autenticidad que reflejan su verdadero origen: el viñedo. Representan expresiones sinceras, sensaciones nobles donde los valores son su impronta y en la mayoría de las ocasiones su sencillez. Así nos gustaría que fueran todos nuestros vinos: sencillos. Qué definición tan limpia, bella y compleja al mismo tiempo: sencillo. Y así entendemos a la naturaleza, sencilla y compleja al mismo tiempo.

Les invitamos a descubrir las sensaciones que se encierran en estas parcelas en esta añada 2016. Es una pena no disponer hoy de más tiempo para poder catarlos todos. Este año vamos a añadir a nuestras elaboraciones clásicas de El Pisón, El Carretil, La Poza de Ballesteros y Valdeginés dos parcelas más: San Lázaro y Quintanillla.

Hablemos un poco de la cosecha del 2016

Las condiciones climatológicas de este año se caracterizan por un invierno templado con escasas precipitaciones. Una primavera lluviosa aportó una reserva hídrica importante que favoreció una brotación enérgica y un crecimiento vegetativo notable.

Durante el ciclo estival se registraron altas temperaturas atípicas en la comarca. Fue un verano muy cálido y sin precipitaciones. Como aspecto positivo, este período de sequía que continuó hasta el mes de septiembre propició un buen estado sanitario del viñedo con ausencia total de enfermedades.

Llegamos a la segunda semana de septiembre con una vendimia muy sana, aunque con un acusado estrés y casi parada vegetativa. Los 23,6 litros de lluvia registrados en la segunda semana de septiembre hicieron que pudiera continuar el desarrollo de la planta hasta el 3 de Noviembre, día en el que acabamos las labores de recogida de la cosecha.

Vinos de porte esbelto con aromas de frutas llenas de vida y energía, mensajes de limpidez y transparencia. Limpidez grandiosa que te emociona por su honestidad natural. Vinos abiertos, de fácil acceso para disfrutar de la sencillez natural. Así sentimos los vinos de esta cosecha 2016.

Diagrama ombrotérmico de Laguardia comparativo año medio 2014-2015 // 2015-2016

No quería dejar pasar esta oportunidad para reseñar la helada registrada el pasado 28 de abril de este año 2017 en nuestra comarca.

Un fenómeno natural muy habitual en otras latitudes y regiones vitícolas como Borgoña, Chablis, Champagne e incluso Bordeaux, que este año se ha manifestado implacable en gran parte de los viñedos septentrionales españoles y se ha llevado un alto porcentaje de nuestras cosechas sin poder hacer nada. La naturaleza nos ha dado un duro mazazo. Ha aplicado sus leyes implacables y la sensación de impotencia es absoluta. Pero seguiremos trabajando como aliados de la naturaleza y con la esperanza de seguir compartiendo su energía generosa.

Impactos: 18

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