Añada 2018 en la Sierra de Gredos por Daniel Landi

El ritmo de las añadas

La vida es un tiovivo de añadas que se suceden sin dilación, una detrás de otra, pasando de vendimias tempranas a tardías, pasando de aquellos años donde la lluvia es escasa a los que su abundancia nos inunda de felicidad. El corazón se aflige o se expande según vengan las tormentas o las temperaturas. La viticultura se adapta. Todo parece ser más extremo en los últimos años, todo se acentúa.

2016 fue una gran añada, magnífica y plena, para la cual tuvimos que esperar muchos años en Gredos. Un regalo de la naturaleza que pensábamos que quizá no volveríamos a ver en una década. Pero, contra todo pronóstico, en 2018 fuimos bendecidos por otra añada excepcional, que nos emociona profundamente y nos permite respirar después de haber perdido el 50% de la cosecha el año anterior.

Los cuatro jinetes del Apocalipsis del 2017 salieron por la ventana llevándose consigo el mal recuerdo del granizo, y dejando en casa la maravillosa luz de sus vinos de carácter mediterráneo, añada temprana, pero de larga y segura satisfacción en el tiempo.

La 2018 llamaba a la puerta.

La vendimia más tardía

Una añada que llamaba con el ímpetu de un invierno tardío pero frío, la nieve en la viña, la lluvia atlántica, las tardes grises, la persistente lluvia de primavera, las temperaturas sosegadas del estío. Todo en su sitio y en el momento adecuado. No hubo tragedias griegas esta vez.

Un año de ciclo tardío, el más retrasado que conocemos hasta la fecha, en cuyas circunstancias nos encontramos felices y donde nuestros vinos expresan mejor nuestra búsqueda. La brotación tuvo lugar en la tercera semana de abril, la floración a finales de junio e incluso a primeros de julio en algunas de las viñas más extremas, el envero en torno al 20 de agosto en la vertiente sur de la Sierra y, un mes más tarde, en las viñas del Alto Alberche. Una vendimia que comenzaba más tarde que nunca, el 18 de septiembre, cuando en otras viñas apenas habían empezado a cambiar el color las uvas. Gredos y sus diferentes mundos entre las montañas.

En la última semana de septiembre, como de costumbre, las lluvias otoñales llegaron con insistencia dejando 100 litros en los primeros días de octubre. Tiempo de espera, de trabajo en las viñas más tardías, trabajo meticuloso en busca de la maduración, que se juntó con la vendimia en otras zonas y la elaboración de los vinos en la bodega.

Amanecer en Reina de los Deseos, 24 de septiembre

La belleza del clasicismo

Una vendimia cuyo final se complicó con otras dos oleadas de lluvias a mediados de octubre y que finalmente terminamos el 18 de octubre cortando las últimas uvas en Las Iruelas, apenas tres horas antes de que se abriese de nuevo el cielo y cayesen otros 100 litros en dos días.

Nos quedamos con la sensación de haber vivido algo único, que nos hace imaginar lo que debían vivir los viticultores en décadas pasadas donde solía hacer mucho más frío, donde las viñas orientadas al sur eran las más apreciadas.

Añada de carácter vegetal, racial, clásica, estrecha, sutil, de vinos delineados y de una enorme belleza.

Carácter atlántico, donde la garnacha en ocasiones abraza a la poulsard en su eléctrico y jugoso zumo de mandarina, vientos del norte que perfilan los vinos. 

Una añada 2018 donde, por primera vez, aparece en venta a la avanzada la otra parte de El Tamboril, la parte tinta, las garnachas viejas que conviven con las uvas blancas.  Un vino que hemos ido cocinando a fuego lento en nuestras cabezas desde que en 2010 comenzásemos a elaborar este paraje. Una garnacha a 1.200 metros de altitud, de apenas 13,5% y con un pH final de 3,0. Un vino cuyo capitán es el cuarzo del que se compone su suelo. Un vino estricto en la trama, punzante en su acidez y de final vertiginoso que para nosotros representa el filo.

X Aniversario

2018 ha sido un año muy especial también para nosotros pues cumplíamos diez años desde que dimos los primeros pasos de Comando G. Algo que comenzó con la idea de hacer un vino para nosotros, un vino de amigos, y que fue avanzando según descubríamos viñas increíbles, muchas de ellas abandonadas, y que no podíamos dejar pasar ante nuestros ojos. Gredos nos hipnotizó.

Y desde aquí queremos agradecer a todas aquellas personas que han confiado en nosotros y nos han ayudado durante estos años. A la familia y a los amigos, que no sólo nos prestaron sus ahorros cuando los bancos en plena crisis económica no daban crédito, sino mucho mas importante, nos han dado siempre su apoyo y aliento; a personas como Quim, Eric, Pitu, Miguel, Carlos y muchos otros que, ya fuera desde su restaurante o desde su importadora de vinos, apostaron por nuestro trabajo cuando nadie conocía Gredos; a Marc, que estuvo con nosotros muy al principio, nuestro recuerdo y cariño; también a todos aquellos compañeros de profesión que nos habéis enseñado y emocionado con vuestro trabajo; y también, a todos vosotros que disfrutáis con nuestros vinos y nos hacéis sentir vuestro calor. Y, desde luego, muy en especial a nuestras mujeres, que son nuestro baluarte y nuestro lugar en el mundo. Sin ellas nada de esto sería posible.

Gracias de verdad, nos sentimos unos privilegiados por trabajar la tierra, por hacer lo que nos gusta y poder vivir de ello. Sabemos que nuestra historia es corta. Si miras hacia atrás, diez años no son nada en el mundo del vino, pero a nosotros nos gusta mirar hacia adelante. Lo mejor está aún por llegar. La agricultura es un trabajo de surco largo. Y así es como nos gusta trabajar, entendiendo que las viñas son transmisoras de la historia, uniendo a las generaciones en el tiempo a través de la tierra.

La Rubia y la Colorá arando la viña de Reina de los Deseos

 

Añada 2018. Fechas de vendimia y cantidades
CANTOS DEL DIABLO, 21 de septiembre, un fudre de 1.400 litros.
EL REVENTÓN LADERA (RVL), 23 de septiembre, una barrica de 700 litros.
REINA DE LOS DESEOS, 24 de septiembre, dos barricas de 700 litros.
LA MUJER CAÑÓN, 25 de septiembre, tres barricas de 500 litros y una de 300 litros.
LAS UMBRÍAS, 26 de septiembre y 2 de octubre, un fudre de 1.200 litros.
EL REVENTÓN (RV), 4 de octubre, una barrica de 700 litros.
REY MORO, 8 de octubre, un fudre de 1.000 litros.
TAMBORIL TINTO, 16 de octubre, una barrica de 500 litros.
RUMBO AL NORTE, 17 de octubre, un fudre de 1.000 litros.
TAMBORIL BLANCO, 17 de octubre, un huevo de hormigón de 700 litros.
LAS IRUELAS, 4, 9 y 18 octubre, una barrica de 228, otra de 600 y un fudre de 1.400 litros.

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