Añada 2020 en Corullón (Bierzo) por Ricardo P. Palacios

Año de calor, vinos de inédita textura
Tras un otoño de temperaturas suaves y con abundantes precipitaciones (más de 500 litros entre octubre y diciembre de 2019) el invierno llegó seco y cálido, casi en extremo. El dato global es revelador: la media térmica del invierno de 2020 fue entre 1,5 y 2,5 grados superior a la media histórica en el Bierzo.

Sin apenas nieves y con heladas limitadas, buena parte de la estación invernal se caracterizó por un tiempo de incipiente primavera. Debemos detenernos en febrero, cuando las temperaturas medias se situaron 3 ºC por encima de lo normal; no se registraba algo así desde 1990.

Este ambiente persistió a lo largo de una primavera también seca, con algún pequeño paréntesis de lluvia en abril. En el viñedo, el efecto más notorio fue el adelanto del ciclo fenológico de la vid en unos quince días.

Los días se sucedían ufanos, suaves y agradables, sosteniendo en todo momento el anticipado desarrollo de las plantas. Junio trajo medias algo frescas, pero no tardamos en recuperar el ambiente cálido, con un inicio de verano astronómico caluroso y algo tormentoso.

El mes más cálido
Del mes de julio hay que destacar que fue el más cálido desde que se tienen datos. Algunas noches fueron incluso de las que la meteorología denominada “tropicales”, es decir, con mínimas superiores a 20 grados. Fue también un mes muy seco, con mínimas excepciones como la tormenta con granizo que el día 11 dañó alguna uva en el valle.

En la misma tónica empezó agosto, si bien pronto se impuso una mayor normalidad, ejemplificada en una característica propia de los climas de interior: la oscilación térmica entre el día y la noche. A mediados de mes cayó alguna tormenta y luego se sucedieron días de lluvias de cierta abundancia. Los registros confirman que agosto en Corullón precipitó aproximadamente el doble de la media normal.

Con tiempo cálido y seco entramos en septiembre, lo que ayudó a una vendimia no solo temprana sino también bastante rápida. Por supuesto, con la uva en un excelente estado sanitario. El final del ciclo conoció un normal descenso de las temperaturas y algunas lluvias heterogéneas, con las que abrimos un otoño bastante suave en su conjunto.

Una mencía que sorprende por su dimensión fluida
En los primeros meses, los vinos de 2020 nos maravillaron por su espíritu cambiante, pero ya emergen con una imponente estructura y una fluidez definida y emocionante.

Avanzamos la excéntrica textura de la mencía, que tras la fermentación fue ganando volumen con el paso de los días. Su estructura tánica llama la atención, y notamos cómo parece crecer del alma cálida del año una dimensión vinosa. Es extraña y atrayente, y muestra signos de una frescura diferente, tan inusual como el comportamiento de este año caliente y de lluvias irregularmente distribuidas. Estas condiciones y el carácter de los vinos nos invitan a un disfrute y una observación apasionante.

Esperanza y vida
Los rincones de los castros se llenarán de un vino entusiasta, vibrante y a la vez amable, donde al jarrearlo en las celebraciones, inspirará el momento de quien ya lo prepara para su servicio. Su aroma de encanto, flores y frutas es el preludio de una experiencia íntima, caudal fluido de sabores puros y honestos al origen de sus campos hechizados por la naturaleza de la noche. Magia del norte, vino que te arropa con su vivacidad cremosa, zarzamora y jara, esperanza y vida.

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Este artículo tiene 2 comentarios

    • admin Reply

      Hi Margaret,
      Sorry, but unfortunately, we don’t have non-alcohol wines.
      Thanks a lot for your comment

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