Añada 2021 en Côtes du Roussillon por Hervé Bizeul

“No hay que culpar a los acontecimientos” – Marco-Aurelio

Queridos amigos de Clos des Fées,

Como cada año, empiezo mi oferta de avanzadas con dudas: ¿voy a encontrar las palabras para hablaros de la añada, esta diabólica añada 2021, cuya cosecha ha sido sin duda la más desafiante de mi carrera? Este año, tengo la curiosa impresión de que la carga mental se ha prolongado hasta marzo…

Empiezo por una evidencia, pero hay que decirla: en contacto directo con la naturaleza, el viticultor está frente a la catástrofe prevista, el muro del cambio climático. Ya queda claro que no se tratará de un calentamiento, sino de una perturbación. Brutal. De repente.

El año 2021 –seguro que lo sabéis si os gusta el vino– fue para todos los viñedos de Francia, una especie de annus horribilis a nivel climático. Son raros los viticultores que no se han visto afectados por la escarcha, granizo, mildiu, oídio o, incluso, por los 4 sucesivamente. Aquí no fue nada de eso, sino una sequía total de casi 6 meses.

¿Cómo lo hizo la viña para resistir? A menudo me lo pregunto. Mientras caminaba entre mis viñedos esta mañana, viendo esos trozos raros de madera muerta mezclados con brotes jóvenes, signo de vida y de renacimiento, pensaba en mi ansiedad invernal, y en la capacidad para, una vez más, renacer después de tantas privaciones en 2021.

En esto de la supervivencia, el viento ha jugado un gran papel: La Tramontane, fría y seca, ha dado paso poco a poco como viento dominante al Marin, pesado y húmedo. Cargado de humedad, ha aportado a la vid los medios para abrir y cerrar sus estomas, respirar y reducir la pérdida de humedad nocturna.

Esenciales también, nuestras “buenas prácticas vitícolas” que han influido claramente en la añada: ahora sembramos las entrelíneas de más de la mitad de la propiedad con leguminosas y flores de miel; aramos continuamente el suelo, aireándolo y siendo cada vez más equilibrado en materia orgánica; el trabajo de análisis de la madera y las hojas nos permite compensar los déficits anuales en oligoelementos, punto esencial en el equilibrio de las viñas, pero también de los vinos; nuestro sistema de viticultura “en claro” donde cada parcela o islote de parcelas está rodeada de bosque salvaje o en barbecho, sembradas. Todo esto ha contribuido a compensar la falta de agua. Gracias a vosotros, tenemos los medios para llevar a cabo una cultura “Grand Cru”…

Pero más que nada este año, fue una vez más la arcilla y la piedra caliza las que han marcado la diferencia, jugando su papel de regulador térmico e hídrico. En las pizarras era mucho más complicado y una cifra resume perfectamente la diferencia: 50% menos de volumen de pizarra, 15% menos de arcilla. Esto va a misa, habrá poco vino este año.

Lo bueno de Marco Aurelio es que cada uno de sus aforismos nos puede enriquecer y animarnos a superarnos a nosotros mismos. O reflejarse en una oferta a la avanzada de Clos des Fées: “Nada es malo según la naturaleza”…  Desde julio tuve que entender –después de aceptar que esta cosecha no sería generosa–, que ciertas cuvées deberían ser sacrificadas (nada de Faune Blanc, un poco de Modeste y de Sorcières), que vinificar uvas del tamaño de arándanos iba a ser complicado, requiriendo adaptación y trabajo.

No tenía ni idea. TODO iba a ser complicado: la vendimia, el despalillado, la vinificación, las fermentaciones, la acidez volátil, las malolácticas, los ensamblajes…

Todo se ralentizaba o no arrancaba, cada bota parecía tener su propia personalidad, una demasiado vital, demasiado rápida, que quería coger caminos diferentes, la otra imponiéndome una lentitud despiadada como debe ser la famosa tortura china de los ocho cuchillos… En diciembre, estaba desesperado por ver acabarse algunos azúcares, en particular de la Petite Sibérie. Y en Nochebuena, hop, empezó de nuevo a fermentar. ¿Por qué? Nadie puede explicar todavía los antojos de la levadura…

Así que, como has deducido, imposible hacer los ensamblajes. Y siempre he hecho que sea una cuestión de honor, una obligación moral, venir a hablaros solo de vinos acabados, tal y como los tendréis un día en vuestra bodega, en vuestra copa de vino y no “ideas” de vino. Esto explica el retraso en mi carta este año. Necesitaba los vinos ya ensamblados para explicároslos.

Tengo esta mañana aquí delante, cuando me he decidido finalmente a escribir, una copa de Clos des Fées 2021, adquiriendo los taninos de la madera, que acabo de sacar de la barrica nueva. El color del vino oscila entre ciruela y magenta oscuro, fucsia si queréis. Su color es nuevo para un Clos des Fées en esta fase, el vino tiene energía, justo antes del big-bang. La nariz me traslada a los años 80, a mi retorno de Berlín, cuando a menudo cocinaba para mis amigos una «rote Grütze», una mezcla de frutos rojos cocidos, como unas gachas de fruta, que impregnaba mi cocina. Si añadimos un poco de violeta, aguda, contundente, tienes la nariz de este formidable vino. Este año los grados son más bajos de lo habitual, el vino es oscuro, cerrado, verde, los polifenoles todavía no redondeados con la crianza, el final largo y fresco, digestivo. Estoy cada vez más a favor de hacer vinos que me gusta beber, en la mesa y he aceptado que hace falta tiempo para que muestren todo su potencial (La Petite Sibérie 2003 ha sido “wine of the show” en el último salon Vinapogée…).

Las viñas viejas están ahora totalmente en su lugar. No más cosechas en verde, no más sangrado, el 100% de las uvas producidas por la viña, ahora también es totalmente libre (no más poda en verde ni desnietados) para el equilibrio agrónomo perfecto. Los vinos son evidentes, esbeltos, serán formidables en cinco años.

La Petite Sibérie lo admito, pensé durante mucho tiempo que este año no lo haría. Con las fermentaciones paradas no sé cuántas veces, las malolácticas antes de tiempo, tuve confianza hasta el final y he sido recompensado. En boca es increíble, la finura de los taninos sorprendente para tal concentración.

Después de haber pensado lo contrario durante casi 6 meses, es evidente, 2021 es una gran añada. Habrá poco vino, comprar a la avanzada es pues más que nunca una manera de garantizar tenerlo, a un precio de amigo. Continuamos privilegiando al mercado francés (más del 80% del volumen de Clos des Fées se vende en Francia, una elección personal) y, aunque la demanda es alta, y la cosecha escasa, hemos decidido no aumentar los precios, los mismo desde hace 20 años. Sin embargo, la inflación y el aumento de todo, nos obligará sin duda a hacerlo el año que viene.

Os doy las gracias de antemano por vuestra atención, vuestras risas, vuestro apoyo incondicional y, quién sabe, por vuestra compra,

Hervé Bizeul
Vingrau, abril 2022

PD: Nos hubiera gustado proponeros a la avanzada la cuvée “100 phrases pour éventail” cuyo éxito nos asombró. Con toda honestidad, la metodología (dejar hacer, aceptar) hace que hoy no podamos estar seguros, Jean-Yves Bizot y yo mismo, de que lo comercializaremos. Avisaremos a los futuros clientes a finales de verano para un posible pedido adicional de una botella.

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