Bierzo 2014 por Ricardo P. Palacios

Atlántico desde su comienzo

En esta tierra de paso que es el Bierzo, atravesada por el camino de peregrinación hacia Santiago, tan crucial para la apasionante historia vitivinícola de la comarca, es muy palpable y representativa la amalgama de climas que marcan el carácter de las añadas de una manera determinante. Tras la experiencia de 16 cosechas en Corullón, podríamos asegurar que la doble influencia, atlántica y continental, suele alternarse en ciclos de tres o cuatro años.

La primera etapa que aquí vivimos fue de encuentro con el clima atlántico. Son ya lejanos los lluviosos 1999 y 2000, el histórico 2001 y finalmente 2002, que tanto nos enseñó sobre el manejo del viñedo y la convivencia con la humedad. Con la perspectiva que nos dan los años y la increíble evolución de estos vinos en botella, estamos convencidos de que lo atlántico saca el aspecto más fragante de la zona.

Los ciclos continentales quizás sean los más difíciles de manejar, pues las viñas se sienten menos confortables. Así, años marcados por la canícula, como 2003 y 2005, los sentimos en su momento llenos de garra y pretensiones, pero con el tiempo no llenaron del todo las expectativas esperadas. 2004 fue una pequeña luz atlántica y fresca entre ellos, seguidos de la finura de los, una vez más, oceánicos 2006 y 2007. Las añadas 08 a 11 fueron continentales y tranquilas, con la respuesta de unos vinos armoniosos y estables, bonitos desde su nacimiento. Pero una vez más la auténtica raza de la región se demuestra en las complicadas y lluviosas cosechas atlánticas como las que llevamos viviendo desde el glorioso año 2012.

La cosecha 2014

Terminó la añada 2013 con una vendimia cargada de agua, y las lluvias continuaron en un otoño que apenas nos dio un respiro entre los meses de noviembre y diciembre, extremadamente fríos (hasta -8ºC): todo un aviso de continuidad con respecto a las añadas anteriores.

El invierno fue templado, y solo trajo temperaturas negativas en marzo. A partir de entonces empezó una suave primavera, seguida de un verano agradable. La brotación llegó con dos semanas de retraso respecto a un ‘año normal’, pero aquí deberíamos empezar a plantearnos hablar de ciclos vegetativos diferentes respecto a la influencia climatológica de la añada, ya  que en estos últimos tres años la viña ha comenzado a brotar en abril, de una manera algo irregular, siempre más tarde de lo que lo suele hacer en años más continentales.

Con una pluviometría total de 1.007 mm, podría definir este 2014 como el año atlántico arquetípico. Otoño e invierno muy húmedos (de 100 a 150 mm cada mes). Primavera y verano suaves y con precipitaciones continuas, intercaladas a veces en días sueltos, entre 25 y 50 mm mensuales cada mes. Y la sorpresa de los meses de julio y agosto, marcados por una influencia mediterránea que, además de alterar la teoría de los dos grandes climas, da una complejidad mayor a la ya de por si rica diversidad presente en la zona, que incluso se manifiesta en la flora arvense, conjunto heterogéneo de especies atlánticas y mediterráneas.

Las Lamas_Bierzo_Avanzadas 2014_Vila Viniteca

Una vendimia difícil e inquietante

Hasta el cénit del verano todo llevaba a pensar que los vinos del año podían ser una perfecta y delicada imagen de la frescura tan característica del ciclo atlántico. Pero al llegar los últimos días de agosto, un calor bochornoso que rozó los 40 ºC disparó la madurez de la mencía y amenazó su equilibrio.

A esta tardía y breve canícula, le siguieron las ya tradicionales lluvias de septiembre, lo que complicó la decisión sobre las fechas de vendimia de los diferentes parajes, y la laboriosa selección y limpieza de racimos en la propia cepa.

El día 8 de septiembre de 2014, con una celeridad poco habitual, comenzamos a vendimiar las laderas más bajas de Corullón. Quizás haya sido la vendimia más corta que hayamos tenido. Los continuos cambios de una zona a otra, y las paradas por culpa de la lluvia, intensa y casi continua durante las cinco semanas de cosecha, nos llevaron a la extenuación.

La zona del Sufreiro de Moncerbal, de donde salen las uvas para el vino que lleva el nombre del paraje, se vendimió en dos días. A pesar de ser fincas muy pequeñas, tuvimos que dilatar la cosecha debido a las grandes diferencias causadas por el desequilibrio del calor y la lluvia. Las Lamas, habitualmente más temprana, sólo se pudo vendimiar el día 22 de septiembre, y La Faraona se adelantó unos veinte días a su fecha de referencia. Terminada la parte más importante el día 17 de octubre, todavía quedaron algunas fincas, como Valdafoz y La Muria, para los últimos días del mes. Acabamos la recolección definitivamente el día 29.

El milagro de la imperfección

Es difícil entender la gran riqueza de los vinos de esta añada convulsa e incierta. Riqueza y armonía dentro de una mezcla de voluptuosidad y frescura floral que difícilmente podíamos haber imaginado.

2014 nos obsequia así con las bondades de la naturaleza más difícil de interpretar y nos agasaja con un fruto originario del misterio más imprevisible. Un año más nos permite presumir y disfrutar de unos vinos hijos de unas plantas llenas de fuerza para batirse con las desavenencias climáticas y arribar a las copas con el orgullo de lo sublime.

Fechas de vendimia:
Villa de Corullón, 2014: del 8 de septiembre al 16 de octubre
Moncerbal, 2014: del 10 al 16 de septiembre
Las Lamas, 2014: el 22 de septiembre
La Faraona, 2014: el 4 de octubre

Consulta los vinos a la avanzada de Descendientes de J. Palacios aquí.

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