Bierzo 2015 por Ricardo P. Palacios

Añada 2015 en Corullón, El Bierzo

Año seco, vendimia lluviosa: un raro y precioso equilibrio.

La primavera y el verano de 2015, muy secos y calurosos, fueron perfilando un típico año de los que hemos dado en llamar continentales. Al final, la vendimia, muy lluviosa, vino a equilibrar esa percepción, dando unos vinos muy frescos, suaves y a la vez muy aromáticos.

La añada

Con 518 litros, el año 2015 ha sido el más seco desde que en 1999 llegamos a Corullón. Según los registros, lo ha sido también del último medio siglo. Como es habitual en los últimos años, ya nos vamos acostumbrando a que cada añada traiga un nuevo récord. Las semanas de vendimia sumaron la tercera parte de las lluvias del año. ¡El día 15 de septiembre llegaron a caer 100 litros! De constantes y moderadas se pueden calificar las temperaturas de primavera y verano. El ciclo vegetativo, que en algunos momentos llegó a ir con casi dos semanas de adelanto, se contuvo lo suficiente.

Panoràmica de la Vinya Las Lamas

Panorámica de la Viña Las Lamas

Vendimias y madurez

La vendimia se inició, como todos los años, la primera semana de septiembre. Independientemente de las condiciones meteorológicas, las zonas más tempranas maduran todos los años en las mismas fechas. Esto se debe al corto ciclo vegetativo de la variedad Mencía y a lo explosivo de su tramo final de madurez. La combinación de ambos factores hace aumentar el grado casi una unidad por día en las últimas jornadas antes de la recolección. Cuanto más subimos de cota, más diferencias encontramos. En algunos casos incluso de un mes, como este año en La Faraona.

Los años secos no adelantan el comienzo de la vendimia, pero sí la concentran en menos días. En 2015, por ejemplo, la vendimia apenas duró 20 días, cuando lo habitual son 40 días y hasta dos meses en las añadas más húmedas.

Los vinos

Siguen el carácter fresco y atlántico de las añadas 2013 y 2014. Como si su aroma viniese, paradójicamente, de la uva madurada por el sol del verano, y su sabor, de la suavidad y frescura que asociamos a una nublosa y húmeda vendimia típica del clima atlántico. Verdaderamente bonitos, con una delicadeza que toca lo sublime con las yemas de los dedos. Taninos fluidos y sedosos, aroma en el sabor intenso, frutas estrujadas al lado del perfume de muchas flores, feliz armonía del todo y todo con una gracia que envuelve nuestra emoción al sentir lo más puro.

El final de la vendimia en el Bierzo se denomina “remate”. Es típico que en el último viaje, el tractor o el carro lleven el “ramo”, especie de adorno hecho con las ramas de la viña.

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Panorámica viña Moncerbal

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