Bodegas y Viñedos Artadi: reflexiones sobre la salida de la DOCa Rioja

Por Juan Carlos López de Lacalle

Después de más de 800 días desde que en Artadi abandonáramos el Consejo Regulador de Rioja, quizá es el momento de reflexionar con un poco más de perspectiva sobre el origen y los motivos de aquella decisión.

Para entrar un poco en materia nos gustaría recordar el contenido de aquella nota de prensa del 31 de diciembre de 2015, en la que hicimos llegar a la opinión pública nuestra decisión de iniciar una nueva andadura reivindicando la diversidad, la diferenciación y el origen de nuestros viñedos y de nuestros vinos.

NOTA DE PRENSA
Laguardia, 31.12.2015
Bodegas y Viñedos ARTADI abandona el Consejo Regulador de la D.O. Ca. Rioja.

Bodegas y Viñedos ARTADI nace en Laguardia en 1985 fruto de la asociación de un grupo de cosecheros ilusionados por un proyecto empresarial basado en la riqueza vitícola de una comarca:  Rioja Alavesa.

Aquel proyecto se ha ido forjando en el transcurso de estos treinta años de trabajo y ARTADI es hoy, gracias a ese afán por descubrir los grandes valores que encierra nuestra tierra, un referente dentro de la viti-vinicultura española e internacional.

Desde nuestros inicios trabajamos con el convencimiento de que el valor de los grandes vinos está íntimamente ligado a la tierra, a los viñedos y a sus gentes.

Regiones vitivinícolas de reconocido prestigio como Burdeos, Borgoña o Champagne ofrecen al consumidor vinos reflejo de zonas determinadas y que han sabido poner en valor estas diferencias como algo enriquecedor, lleno de mensaje y contenido. En ARTADI creemos que es fundamental ofrecer al consumidor la oportunidad de descubrir la diversidad de nuestra tierra, que dota a los vinos de valor, carácter diferenciador y autenticidad.

Consecuentemente a lo anteriormente expuesto y sin renunciar a nuestro origen, ARTADI ha tomado la decisión de abandonar el Consejo Regulador de la D.O.Ca. Rioja.

Ha sido una decisión larga y meditada, fundamentada en la intención de ofrecer, a través de nuestros vinos, un mensaje claro de nuestra tierra, de nuestros viñedos y nuestros paisajes. ARTADI ha abandonado este órgano regulador, pero no abandona su origen: Rioja Alavesa.

Creemos sinceramente y queremos transmitirlo con humildad que, desde fuera de este organismo, podremos seguir siendo útiles a la hora de crear sensibilidad por los grandes valores de nuestra comarca.

Desde el respeto a todos los viticultores y bodegueros de esta región, afrontamos esta nueva etapa con optimismo e ilusión, con la responsabilidad de mantener viva la historia y la cultura heredadas de nuestros antepasados y procurando que este mensaje llegue al consumidor. Queremos conservar este legado y pasar el testigo a las nuevas generaciones, a través de una viticultura que genere ilusión y pasión entre nuestros jóvenes: esta es nuestra apuesta de futuro.

Bodegas y Viñedos ARTADI, S.A.

Después de este tiempo transcurrido queremos reafirmarnos en nuestra decisión para seguir trabajando en la idea de identificarnos al máximo con nuestra tierra, con nuestro paisaje y con nuestro origen.

Para ello, me gustaría introducir en este discurso tres importantes conceptos que vienen a corroborar las ideas y las decisiones que tomamos en su momento:

  • Las pequeñas explotaciones vitivinícolas familiares.
  • La demanda actual del mercado ligada a los vinos de pequeñas producciones.
  • La identificación de los vinos producidos en lugares y sitios dotados de carácter propio.

El Consejo Regulador de Rioja cuenta con casi 100 años de historia y sus estructuras organizativas se han mantenido prácticamente inalterables.

En aquellos años las empresas dedicadas a la comercialización de sus vinos eran muy pocas con una producción de vino, según los datos que he podido recopilar un tanto inconcretos, de unos 15-20 millones de litros anuales.

Hoy en día, hay unos 16.000 viticultores y 600 bodegas registrados en nuestra región que se afanan en el trabajo de cultivar sus viñedos y llevar al mercado sus vinos. Por otro lado, el numero de hectáreas cultivadas y sobre todo la producción de vino que se produce en la región se ha quintuplicado en los últimos 25 años llegando a elaborar más de 400 millones de litros de vino anuales.

Esta evolución del sector es evidente que nos lleva, al menos, a alguna reflexión.

Nuestra reflexión ante esta situación es que los pequeños viticultores y bodegueros, aferrados a sus explotaciones, están perdiendo espacio vital y necesitan de un discurso diferenciado del resto de las grandes estructuras empresariales para poder sobrevivir.

Hoy existen en nuestra región pequeños viticultores y bodegueros a los que les apasiona su trabajo, que aman el viñedo, que viven por el vino y que quieren ser pequeños porque quieren sentir muy de cerca el trabajo que hacen con sus manos y no quieren perderse en un proceso de industrialización y burocracias morbosas. Ven en el cultivo de la vid y la elaboración de sus vinos algo más cercano, más intimo.

El respeto al entorno natural unido a las practicas ecológicas y biodinámicas tan presentes en el mundo entero ya se dejan sentir, aunque incipientemente, en nuestra comarca como una nueva forma de interpretar la viticultura y una nueva forma de vida.

Si bien es cierto que los volúmenes de producción y de comercialización con este esquema empresarial no son muy grandes, entendemos que estas pequeñas estructuras familiares de viticultores reclaman un estatus diferenciado dentro del sector, no por lo que representan en volumen sino por lo que representan como alternativa comercial y socio-económica.

En el ámbito comercial, los volúmenes de producción que las importantes empresas vinícolas manejan en nuestra región y por consecuencia los precios a los que colocan sus vinos en el mercado hacen inviables las explotaciones familiares que se ven, muchas de ellas obligadas a vender sus producciones de uva, cuando no sus propiedades y cerrar sus negocios. Esto es una realidad, solamente en Álava han desaparecido más de 400 explotaciones vitivinícolas familiares en los últimos 20 años. Es decir, estamos perdiendo ese tejido productivo ligado a la familia en favor de grandes grupos empresariales y multinacionales.

Otros de los motivos por los cuales abandonamos el Consejo Regulador de Rioja es porque el concepto de origen en Rioja es muy basto. Nuestra región es hoy la segunda denominación en extensión de viñedo más grande del mundo, después de La Mancha y desde Artadi entendemos, con todo el respeto, que esto no representa un gran atractivo para el consumidor. El aficionado a los vinos busca vinos arraigados a un origen y a un paisaje más concreto que genere identidad. Rioja concentra en torno a 65.000 hectáreas de viñedo y produce más de 400 millones de botellas y en este marco no nos sentimos identificados.

Cuando abandonamos la D.O. sinceramente creímos que nuestra comarca necesitaba lanzar al mercado un mensaje más actual y definido al mismo tiempo que se necesitaba abrir nuevas posibilidades económicas en el sector. Pensamos que nuestra decisión iba a suponer un revulsivo para que otras bodegas abordaran otras alternativas que hicieran más viables las explotaciones familiares. Desafortunadamente, esto no ha ocurrido y hoy en día, más o menos, la situación en el sector sigue desarrollándose bajo los mismos parámetros que hace 100 años.

La realidad es que ante estructuras de política económica tan poderosas y mediáticas como la construida en nuestra región se necesita, quizá, un poco más de tiempo para encontrar caminos diferenciados que permitan dotar a la comarca de otros desarrollos y modelos económicos más adaptados a las pequeñas economías.

Entre tanto, nosotros en Artadi seguimos haciendo lo que más nos gusta, trabajar nuestros viñedos y hacer vino en nuestro pueblo, en Laguardia. Seguimos marcándonos nuevos retos vitícolas para intentar fusionar al máximo el trabajo del hombre y la tierra. Creemos firmemente que este es uno de los objetivos diferenciadores imprescindible para generar pasión y emoción en nuestros vinos.

Por último, queremos agradecer a nuestros clientes y al mercado en general que han apoyado nuestro proyecto dando valor a nuestro trabajo y a nuestra trayectoria vitivinícola. En estos dos últimos años de andadura, sin el paraguas de la marca Rioja, los amantes del vino han seguido demandando y reconociendo la personalidad de nuestros vinos, de lo cual nos sentimos orgullosos y muy agradecidos.

 Juan Carlos López de Lacalle
Con estudios de perito agrícola por la Universidad de Pamplona y de enología en la Escuela de la Vid en Madrid, López de la Calle pertenece a una familia de viticultores. En 1982 fundó, junto con su familia y trece viticultores más, la cooperativa Cosecheros Alaveses, centrada en la elaboración del vino joven y fresco de maceración carbónica tradicional de Rioja Alavesa y en la comercialización del mismo. En la cooperativa asumió el cargo de gerente y director técnico. En 1987, sale al mercado su primer vino criado en barrica, Artadi Viñas de Gain y, en 1990, nace Artadi Pagos Viejos, que es una selección de los viñedos más antiguos de la familia. El emblemático Viña El Pisón surge en 1991 como homenaje al viñedo de la familia y, en 2007, la añada 2004 consigue los 100 puntos Parker. En 2015, justo el mismo año en el que abandona el Consejo Regulador de la DOCa Rioja, Viña El Pisón es seleccionado para formar parte de la “Liga de los 99 puntos” por la Guía de Vinos Gourmet. 

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