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El clima y su consecuencias

Una primavera peligrosa

Una de las características de la añada 2011 ha sido la extrema sequía durante la primavera. Si nos basamos en las precipitaciones caídas en abril, mayo y junio, ésta ha sido la primavera más seca desde 1949.

El aficionado pensará que como la viña tiene que sufrir, el déficit de agua fue bueno. Podría haber sido así, si no fuera por dos días de intenso calor (26 y 27 de junio) que sobrevinieron para clausurar la primavera.

Debido a esto, el sistema de circulación fue dañado por una deshidratación parcial o total de ciertas partes del tronco de la planta. En algunos lugares la circulación de la savia se ralentizó mientas que en otras se detuvo completamente.

A pesar de que llevábamos prácticamente un mes de antelación a nivel de floración, empezamos la vendimia prácticamente las mismas fechas que en la añada 2010. Así pues dejamos a la viña un mes extra entre junio y el inicio de la cosecha, con el objetivo de obtener una madurez óptima.

Afortunadamente, el verano trajo un poco de agua, que permitió a la planta continuar su crecimiento. El mes de agosto fue incluso más fresco y un poco más lluvioso que lo habitual. Septiembre fue seco, lo que nos permitió vendimiar en unas condiciones óptimas.

En cuanto a nuestras variedades blancas en nuestros terroirs de Pessac, el sémillon sufrió más la sequía que el sauvignon blanc.

En las variedades tintas, la primavera árida tuvo impacto sobre el merlot. En contrapartida, el cabernet fue más sensible a la sequedad. Pero, al final, fue el cabernet sauvignon quien sufrió más esta situación. En el momento de la vendimia, no era raro ver bayas verdes, rosadas, negras o incluso quemadas, en una misma cepa.

Decidimos, tal como hicimos en el pasado, realizar una estricta poda en verde en el merlot, así como en el cabernet franc. En cambio, para el cabernet sauvignon optamos por un aclareo de “retoque”, más cualitativo que cuantitativo, eliminando las uvas que no habían madurado.

En cuanto al rendimiento del campo, si el merlot resistió bien este clima tan particular, el cabernet, y particularmente el cabernet sauvignon, produjeron los rendimientos más bajos jamás conocidos en nuestras propiedades.

Vendimias, vinificaciones y ensamblajes

Enfrente de estas condiciones climáticas de primavera, la viña respondió de forma sorprendente: gran heterogeneidad entre las cepas, más aún, dentro de la misma cepa, en función del suelo y del porta-injertos, o incluso más sorprendente la disparidad entre las bayas de un mismo racimo…

Después de analizar la situación, el viticultor y el bodeguero tuvieron que adaptarse con el fin de sacar el mejor partido de la añada. La vendimia manual permitió realizar una primera selección. Eso sí, fueron las más largas realizadas jamás en la propiedad: los vendimiadores pasaron un tiempo infinito en cada cepa para recoger solamente las bayas perfectamente maduras. A pesar de ser meticulosos, algunos granos no deseados pasaron este filtro.

La segunda selección, realizada en la entrada de la bodega, fue más que útil, indispensable.

Tanto en Château Quintus como en Château Haut-Brion y Château La Mission Haut-Brion, los granos fueron descargados sobre las mesas de selección, permitiendo eliminar manualmente los primeros elementos indeseados. Todavía aquí, a pesar de la gran atención llevada en esta operación, había posibilidades de fallo humano, por lo que fue necesaria una tercera selección.

Así, en Château Quintus, después del despalillado, una máquina con lamas de aire permitiría eliminar todos los elementos que no tenían una forma perfectamente esférica.

En Château Haut-Brion y Château La Mission Haut-Brion, se pusieron las máquinas de selección óptica, después de tres años, permitiendo una selección no sólo en función de la forma sino también del color.

Estimamos que la suma de estas selecciones sucesivas, en la viña y en la entrada de la bodega, han supuesto la eliminación de entre un 5 y un 10% de la vendimia.

Gracias a todos estos procesos, el enólogo pudo trabajar con uvas homogéneas. Después de una vinificación adaptada a la calidad de las uvas (incluyendo especialmente maceraciones más cortas de lo habitual) llegó el momento del ensamblaje.

Como siempre, en 2011 el reto consistió en encontrar el ensamblaje más armonioso posible, con una estructura tánica presente pero sin que dominara el vino.

Necesitamos más de un mes de degustaciones, casi diarias, hasta encontrar el ensamblaje correcto. Con el fin de encontrar el equilibrio y la armonía buscada, tuvimos que tomar decisiones drásticas; esto desembocó en una selección inferior al 45% del total de la vendimia para los grandes vinos de Château Haut-Brion y Château La Mission Haut-Brion, y sólo un 30% para Château Quintus.

Ciertamente, en los últimos años hemos trabajado continuamente para reducir el vigor de la viña y su rendimiento, pero incluso tuvimos que realizar selecciones más rigurosas desde la cosecha hasta el ensamblaje final. Todo ello con un solo objetivo: la calidad.

Algunos dirán que estos châteaux producen sólo la mitad de su primer vino comparado con hace 20 años; esto es totalmente cierto. Pero estamos seguros de una cosa: ¡en los últimos 10 años nuestras propiedades no han elaborado unas cosechas de tal calidad!

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