Bordeaux 2014 por Bordeaux Vins Sélection

2014, una gran añada salvada milagrosamente

La historia de la añada 2014 empezó con una atmósfera de preocupación. Esperábamos lo peor pero ocurrió un milagro: un increíble veranillo de San Martín dio luz y optimismo a las peores predicciones. De hecho, septiembre se convirtió en la fuente de alegría de los viticultores de la región gracias a un perfecto clima cálido y ventoso.

¿Una gran añada? Para ser honestos, es demasiado pronto para hacer ciertas afirmaciones, pero podemos decir que exhibe ciertas cualidades que quizás algún día podrán llegar a ser de excelencia.

Resumen de la añada

La añada 2014 empezó con una primavera suave que permitió un desborre precoz en las viñas.

Una primavera seca vino seguida por un mes de junio muy cálido que aseguró un armonioso progreso en los viñedos, en una línea parecida a la vivida en la añada 2010. Desde abril a junio, se registraron altas temperaturas con encantadores días soleados y limitadas precipitaciones. Como consecuencia, la floración y el cuajado se desarrollaron bajo unas perfectas condiciones. En junio, el calor disparó la fotosíntesis. El resultado fue una aceleración en el desarrollo vegetativo. En ese momento, la curva fenólica (inicio de floración, final de floración y cuajado) era casi idéntica a la de la añada 2010.

Desde principios de julio, un verano frío con odiosas oscilaciones provocó desequilibrio y causó problemas en el viñedo, sobre todo alargando un eterno envero. La ausencia de sol y temperaturas por debajo de la media, combinado con lluvias y tormentas forzó la alerta constante de los viticultores para mantener alejados tanto mildiu como la podredumbre gris. Otra consecuencia de las inclemencias del tiempo fue el incremento en el tamaño de las bayas con un contenido en azúcar inferior a la media y con una concentración elevada de ácido málico. Este hecho fue algo que pudimos ver también en la añada 2008. Curiosamente, pasamos de una añada precoz (meses de abril a junio) a una añada tardía gracias a un verano atlántico frío.

Los análisis indicaban unos bajos niveles de antocianos y taninos, provocando una ligera preocupación pero en la misma línea que la añada 2008, razón para tener esperanzas. La drosophila, una pequeña mosca llamada susukii, también hizo su aparición. Todos estos hechos combinados, junto con algunas infecciones de podredumbre gris, no supusieron precisamente felicidad.

Bordeaux_Avanzadas 2014

Finalmente, se aliviaron todas las preocupaciones. El mes de septiembre fue cálido, veraniego y ventoso y favoreció la condición de las uvas hacia un camino que jamás hubiéramos sospechado. La dificultad consistió entonces en cómo afrontar y cómo eliminar la falta de consistencia en la maduración de las bayas. La extensión del veranillo de San Martín permitió la espera paciente de los viticultores. Gracias a unas temperaturas medias por encima de la media y a unas bajas precipitaciones, las uvas pudieron madurar. El nivel de antocianos se incrementó facilitando una buena extracción. Los taninos eran cada vez más concentrados y el tamaño de las bayas disminuyó mientras que las pieles se volvieron más finas. El ácido málico se vio finalmente reducido. Los viticultores dibujaron de nuevo una sonrisa.

El viticultor pudo tomar los riesgos necesarios para vendimiar a la carta, con una cosecha que se prolongó durante un largo período, dependiendo de las zonas. Este fue el caso concreto de los merlot, que tenían raspones rojos y duros. Para los cabernet se tuvo que esperar hasta finales de octubre, momento en el que se tenía la certeza de que estaban excelentes.

Bordeaux_Avanzadas_2014

Los resultados en los depósitos confirmaron todas las esperanzas. La paciencia ha recompensado el duro trabajo. Pese a que los viticultores se sintieron descorazonados durante todo el año, los enólogos se deleitaron con unas uvas que han liberado un color fantástico. Un largo período en depósitos, entre 30 y 35 días, ha confirmado la calidad: un amplio espectro aromático indicativo de un frescor atlántico, una buena concentración sin exceso y unos taninos suaves. Unos vinos encantadores y capaces de dar mucho placer.

2014, una añada para aquellos que supieron esperar y tomarse tiempo para escuchar los viñedos.

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