Bordeaux 2014 por Château Climens

Una “pequeña” maravilla…

“Que tu beso soporte el ardor del sol, y la rosa te ofrecerá todo su perfume”
Proverbio kurdo.

Marcada por unas condiciones climáticas excesivas y contradictorias, la añada 2014 se ha visto limitada en cantidad pero es de gran calidad. Además de ser la primera añada con certificación biodinámica.

Un invierno suave y muy húmedo…

Después de un año 2012 húmedo y difícil para las cepas, el invierno 2013-2014 tampoco fue favorable para las reservas hídricas: particularmente suave, batió también récords de lluvia. Y con la primavera empieza el baile de temperaturas; mientras el anticiclón –acompañado de un calor precoz– provocó un avance del desborre a principios de marzo, el frío volvió de nuevo entre el 22 y el 25 de marzo.

Afortunadamente, estas heladas primaverales no tuvieron mayores consecuencias, consiguiendo pasar el primer obstáculo. Después de dos añadas tardías, 2014 se presentaba precoz en ese período. Beneficiadas por una humedad importante en el suelo y de temperaturas superiores a las normales para la estación, la viña se desarrolló rápidamente, hasta el punto de presentar –como en 2011– unos diez días de avance.

Una primavera como una montaña rusa…

Como dice el dicho francés: “en avril, ne te découvre pas d’un fil”: el retorno de las condiciones lluviosas y frías perturbó el crecimiento y provocó algunos síntomas de estrés bajo la forma de decoloraciones amarilla sobre las hojas.

Afortunadamente, Zorro llegó a Climens en forma de un alto tractor oruga encargado hace dos años, y que no tardó en hacer sus pruebas en esta primavera húmeda: el 25 de abril, después de 22 mm de lluvia nocturna, el tratamiento contra el mildiu fue posible al finalizar la mañana. ¡Una revolución para aquellos que han resbalado con el tractor, y para aquellos que han echado spray a pie con la mochila a sus espaldas!

El buen tiempo volvió a principios de mayo acompañado de un viento glacial que no libró a los viticultores de los trabajos de poda en verde. ¡Pero el calor se impone enseguida y súbitamente a partir de mediados de mayo, sobrepasando los 27ºC! Evidentemente, las tormentas no tardaron en llegar, pero afortunadamente tuvimos la suerte de quedar fuera del ataque de las lluvias, que el 19 de mayo cayeron con intensidad en el norte del Médoc.

A principios de junio, el anticiclón de las Azores llegó para quedarse, con un tiempo cálido y soleado de día y con noches más frescas con el retorno del viento del norte. La floración se vio ligeramente retrasada pero se desarrolló rápidamente, bajo unas favorables condiciones climáticas. Lamentablemente, las condiciones climáticas dañaron con coulure (abortos florales) en las parcelas de más edad: alrededor del 20 de mayo las relativamente bajas temperaturas en el período de separación floral, momento determinante para una buena fecundación de la flor. Desde ese momento, las condiciones secas y soleadas alrededor del momento de la floración nos ayudó a obtener un estado sanitario excepcional en la viña: tanto el mildiu como la polilla de la vid estuvieron ausentes.

Un verano otoñal…

A este mes de junio estival se sucedió una primera quincena de julio que podemos calificar de otoñal: lluvias y temperaturas máximas de 22ºC –frustrante tanto para los que hacían vacaciones como para los viticultores–…

En viñedo, los tratamientos continuaron en función de las precipitaciones registradas y del crecimiento de la viña: un tratamiento tuvo lugar tras 20 mm de agua acumulada y/o después de 20 cm de crecimiento. Azufre y caldo bordelés, usados respectivamente para tratar el oídio y el mildiu, reforzados con infusiones herbales: ortiga o cola de caballo durante el período de perigeo, que acentúa la influencia de la luna, particularmente con el incremento de la humedad. Osier (mimbrera) que es rica en salicina (prima del ácido salicílico), es usado como regulador en caso de bloqueo de la savia por frío. Y, finalmente, para facilitar el buen desarrollo de la flor, reforzamos las cepas con tratamientos basados en sílice (el ‘501) e hipérico (hierba de San Juan), una tisana hecha en casa y que es particularmente buena para Climens.

La presión parasitaria fue moderada aunque seguimos alerta ya que la biodinámica es una respuesta exclusivamente preventiva. El desarrollo vegetativo de la viña ha sido este año particularmente errática como consecuencia de las intensas variaciones de temperatura y de humedad; los trabajos de poda en verde se llevaron a cabo por el equipo de trabajadores de 30 personas (para nuestras 30 hectáreas) en julio.

Después del fin de semana del 14 de julio, digno de un frío y lluvioso 1 de noviembre, volvió el anticiclón de las Azores, devolviendo las temperaturas habituales, que rápidamente alcanzaron los 35ºC el 17 de julio.

Pero este año no se alargaría el verano: el mes de agosto fue particularmente triste y nos recordó el clima de hace 10 años en 2004… Los raros días soleados provocaron un ciclo de tormentas con descenso de temperaturas, especialmente nocturnas (menos de 12ºC –adiós a la terraza, hola a la chimenea). Sobre la presión parasitaria, la presión de mildiu se estimó muy elevada en la industria vitivinícola. Château Climens no escapó de la aparición de algunos mosaicos de mildiu en los bloques más vigorosos aunque sin afectación directa en las uvas ni polilla de la uva, contrariamente a lo que sucedió en 2004. Seguramente no se sentían cómodos con las frescas temperaturas nocturnas.

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Y un otoño (¿demasiado?) estival:

“¡En septiembre, si el tiempo no cambia, Climens no se vendimia!” – proverbio de la casa

Como viene siendo habitual en los últimos años, el verano volvió cuando la escuela empezó de nuevo en septiembre: el viento del este mantuvo unas buenas condiciones gracias a la presencia del anticiclón (altas presiones atmosféricas), con sus noches frescas y preciosos y soleados días con temperaturas alrededor de los 30ºC. Pese a alguna presencia de podredumbre gris en algunos bloques, teníamos esperanzas para una buena vendimia.

Con la euforia del tiempo de la vuelta al colegio, estuvimos preocupados por la falta de lluvias en la zona de Sauternes –¡no debemos olvidar que nuestro amigo Botrytis es, ante todo, un hongo! Un largo verano indiano se instaló sin lluvias; tan sólo cayeron 9 mm el 17 de septiembre. Los 50 mm que hubieran sido necesarios para un buen desarrollo se escaparon hacia la Montagne-St-Emilion… De nuevo nos escapamos del granizo, que cayó en Grézillac. La situación se estaba volviendo preocupante: a partir del 15 de septiembre, observamos el fenómeno de bloqueo de maduración (también observado en viñedos de otros productores). ¡Las uvas empezaban a marchitarse en muchos racimos!

Las vendimias en el Sauternais parecían todavía lejanas, aunque empezamos a observar los primeros ataques de podredumbre noble en los viñedos más jóvenes plantados en 2011. No hubiéramos necesitado mucho más para bailar la danza de la lluvia (¡después de todo, mucho se ha dicho sobre el comportamiento excéntrico de los que practican la biodinámica!).

Se vuelve vinagre…

Tales condiciones de sequía limitaron el desarrollo de la podredumbre noble a tan sólo algunas uvas aisladas, aunque otra forma de –temible– podredumbre hizo su aparición: la podredumbre ácida, que transforma las uvas de las cepas en… ¡vinagre! Esta característica de la añada también se pudo encontrar en otras regiones francesas gracias a la aparición de un recién llegado, la mosca Suzukki… aunque las trampas dispuestas en los viñedos de Sauternes no indicaban una presencia significativa. Este fenómeno es más probable unido a nuestra fauna local de mosquitos que se vieron favorecidos por las condiciones climáticas: un inverno seco y suave y un verano indiano cálido y seco. Nuestra primera selección sanitaria empezó el 22 de septiembre en las parcelas más afectadas con el fin de eliminar las uvas infectadas, con la esperanza de evitar la proliferación de la plaga y de facilitar la futura vendimia (aunque te rompía el corazón ver camiones con uvas sacrificadas saliendo del viñedo). Pasamos enseguida a vendimiar las pocas bayas botritizadas: 15 días de meticuloso, fastidioso y frustrado trabajo, pero crucial, todo ello llevado a cabo por nuestro pequeño equipo de 15 veteranos vendimiadores. Por suerte, los pocos lotes vendimiados en el transcurso de esta primera selección eran impecables, y se desarrollaron magníficos…

La podredumbre noble no volvió a aparecer y dejamos las cestas temporalmente el 6 de octubre.

¡Al final, buen conjunto, pero fue necesaria la lupa!

¡El 20 de octubre volvimos al trabajo de verdad! A nuestro equipo inicial se añadieron 25 más procedentes de Portugal. El tempo marcó una diferencia neta de nuestra primera selección: éramos capaces de hacer una amplia vendimia de uvas ‘confit’. El cambio radical fue a nivel meteorológico: el día siguiente un fuerte viento permaneció hasta el final, que se deshizo de un pequeño disturbio atmosférico, dando paso a condiciones anticiclónicas desde el norte y causando temperaturas que disminuyeron bruscamente: 8ºC y 5ºC en las mañanas del 22 y el 23 de octubre, respectivamente.

Esta segunda vendimia selectiva demandó mucho más rigor, paciencia e instinto que en la primera por culpa de la podredumbre ácida, que continuó desarrollándose en el corazón de los racimos: todos y cada uno tenía que ser inspeccionado por el vendimiador, cuidadosamente olido (¡aquellos vendimiadores constipados fueron cordialmente invitados a llevar las cestas!), y cortados en dos como mínimo, o diseccionados si era necesario. Afortunadamente muchos de nosotros tuvimos los ojos puestos encima de los vendimiadores: Danièle, encargada del personal de la bodega, y Vitor, encargado del personal portugués, quienes supervisaron las hileras y verificaron el trabajo de todos y cada uno, organizando los cambios de hilera y de parcelas. Mientras Frédéric compartía su tiempo entre la bodega y el viñedo, yo navegaba incesantemente entre los vendimiadores y los tractores para ayudar a Flora y a Gaëlle cuando las cestas llegaban frenéticamente. Estas dos jóvenes mujeres hicieron un fantástico trabajo, escrutando el contenido de cada cesta en la mesa de selección. Ellas solo levantaban sus cabezas (y narices, ¡que estaban negras después de oler todas las uvas!) para designar a los responsables de equipo el número de cestas problemáticas.

En Climens no respetamos las directrices del Ministro de Educación, nosotros otorgamos cotidianamente a cada uno de nuestros vendimiadores una nota correspondiente a la calidad de su trabajo (con prima si se lo merece, ¡claro!).

Esta ha sido más que nunca, una añada necesitada de vendimiadores experimentados y de un equipo de dirección ultra exigente.

El ritmo tenía que seguir manteniéndose: no podíamos ralentizar ni equivocarnos en el orden de bloques a vendimiar, que Frédéric y yo inspeccionábamos durante las pausas de los vendimiadores, de otra manera el alcohol potencial podía incrementar demasiado. Las barricas fueron llenadas al fin (entre 10 y 13 por día) y el anticiclón estuvo con nosotros hasta el final: en una semana la cosecha, que había estado sujeta a unas duras condiciones, estaba por fin a salvo. Entre el corrimiento, la podredumbre gris, el marchitamiento, y la podredumbre ácida, los rendimientos (8 hl/ha) se redujeron severamente, pero pese a todos nuestros temores (y experiencia) ¡lo hemos tenido mucho peor!

Del viñedo a la bodega…

Además, las catas de los mostos y de los vinos después de la fermentación nos tranquilizaron y embelesaron: nuestros esfuerzos implacables en la vendimia selectiva y mesa de selección tuvo de nuevo sus frutos. Todos los lotes son perfectamente limpios y puros. Los vinos son muy aromáticos, los lotes de nuestra primera selección muestran un perfil particularmente vivo y afrutado, mientras que la segunda vendimia muestra complejidad, elegancia y vinos con potencia.

El ensamblaje que estamos realizando nos da a pensar que una proporción importante de esta pequeña cosecha irá al gran vino, debido a que la calidad es homogénea y remarcable.

                               Bérénice Lurton                              Frédéric Nivelle

La añada 2014 en cifras:

Vendimias entre el 22 de septiembre y el 27 de octubre.

(17 días de vendimia en 2 períodos repartidos en 4 semanas).

Selección sanitaria los días 22 y 23 de septiembre sin vendimia.

1ª selección del 24 de septiembre al 6 de octubre: 25% de la vendimia en 8 días.

Interrupción de 12 días.

2ª selección del 20 al 27 de octubre: 71% de la vendimia en 7 días.

3ª selección parcial el 25 de octubre: 4% de la vendimia.

Rendimientos: 8 hl/ha (13 hl/ha es la media de las últimas 20 cosechas).

Consulta los vinos a la avanzada de Bordeaux aquí

Impactos: 8

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