Bordeaux 2015 por David Pernet

Martillac, el 19 de septiembre de 2015

¿2015, una gran añada en Bordeaux?

Bordeaux necesita una gran añada y el mito de las añadas acabadas en 5 (o 0) contribuye a generalizar la idea de que la de 2015 será una gran añada, incluso, una añada excepcional. La construcción de una añada de excepción necesita la validación de un cierto número de etapas y, si es posible, en la mayoría de la superficie de la viña de Bordeaux, para poder calificar así la cosecha en la globalidad de la región. Será necesario que estas características se verifiquen en la copa después de unos años en botella.

En Bordeaux una añada de excepción se caracteriza por una carga tánica importante con unos taninos sedosos, asociados a una acidez y a una complejidad aromática contenida. Para equilibrar la concentración tánica y la acidez es necesario esperar a que la riqueza alcohólica sea suficiente. Estos elementos son necesarios para el potencial de los vinos en su juventud pero también para su potencial de guarda. Es conveniente al principio de la vendimia de las variedades tintas, verificar si la 2015 satisface estos criterios que constituyen una añada de excepción. No es seguro que este sea el caso, aunque nosotros lo deseemos.

Las buenas condiciones de la brotación

Tabla 1 : media de las temperaturas medias por quincenas (en la estación de Pessac)

Tabla 1: Media de las temperaturas medias por quincenas (en la estación de Pessac)

Desde un punto de vista térmico, el invierno 2014-2015 se inscribe en la media desde el 2000, teniendo un pleno invierno, entre mediados de enero y mediados de febrero, sensiblemente más fresco y culminando con un mes de marzo también significativamente más frío. Estas condiciones frescas a finales de invierno permitieron retrasar la brotación, evitando así las eventuales heladas de primavera. La brotación empezó durante los primeros días de abril, dentro de un contexto suave, recalentándose rápidamente durante el mes de abril.

Tabla 2 : media de las temperaturas medianas por quincenas (en la estación de Pessac)

Tabla 2: media de las temperaturas medias por quincenas (en la estación de Pessac)

Tabla 3 : número de días con heladas desde el día 1 de noviembre hasta el 31 de marzo (diurnas y nocturnas)

Tabla 3: Número de días con heladas desde el día 1 de noviembre hasta el 31 de marzo (diurnas y nocturnas)

El número de días con heladas confirma una frecuencia de heladas nocturnas dentro de la media, pero pone en evidencia un número de días con heladas diurnas inferior a la media entre 2000 y 2015. Las heladas nocturnas fueron beneficiosas para la estructuración de los suelos, particularmente mientras se realizaban los trabajos de descompactación y siembra. También han sido beneficiosos para la reducción de las malas hierbas, aunque las temperaturas mínimas no han sido lo suficientemente bajas para reducir la población de gasterópodos de finales del 2014.

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Después de unas añadas 2013 y 2014 muy húmedas (1084 y 1043 mm respectivamente), las precipitaciones invernales, superiores a la media hasta finales de febrero de este año, contribuyeron a crear una reserva hídrica en los suelos y los subsuelos a principios de primavera. A partir de principios de marzo la tendencia se invirtió y se volvió particularmente seca.

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La precocidad de la brotación está fuertemente relacionada con la suma de temperaturas en base 0ºC. El gráfico manifiesta el ligero retraso de la brotación en 2015 respecto a la media, pero rápidamente se compensó con unas suaves temperaturas a partir del 10 de abril.

Estas condiciones térmicas favorables durante el mes de abril, asociadas a una recarga hídrica correcta de los suelos sin exceso de humedad, permitieron una brotación homogénea y franca. Esta brotación regular representó el primer factor de homogeneidad fenólica este año.

Una floración perfecta: hacía mucho tiempo…

Tabla 4 : Media de las temperaturas medias por quincenas desde el 1 de mayo al 30 de junio

Tabla 4: Media de las temperaturas medias por quincenas desde el 1 de mayo al 30 de junio

Las temperaturas medias del mes de mayo (superiores a la media durante la primera quincena e inferiores a la media durante la segunda quincena) han mantenido el 2015 una fenología próxima a la media interanual a principios de la floración.

Tabla 5 : Acumulación de las precipitaciones por quincenas desde el 1 de mayo al 30 de junio

Tabla 5: Acumulación de las precipitaciones por quincenas desde el 1 de mayo al 30 de junio

La floración empezó a finales de mayo en los sectores más precoces pero transcurrió esencialmente durante la primera quincena de junio con condiciones muy favorables: temperaturas medias ligeramente superiores a la media y débiles precipitaciones (ninguna precipitación entre el 21 de mayo y el 9 de junio).

Como consecuencia de estas condiciones climáticas favorables la floración fue homogénea y rápida con un buen porcentaje de cuajado. El número de semillas fue ligeramente superior a 2 por baya, sensiblemente superior al 2010 pero claramente inferior al 2005. Este elemento se deberá tener en cuenta en la interpretación de la contribución tánica de las semillas durante los controles de maduración fenólica. No está de más, siendo éste un elemento cualitativo, que el racimo sea de tamaño moderado aunque las bayas estén bien llenas y poco aisladas. Las cargas regulares de racimos poco compactos redujo el número de intervenciones en verde sobre la vendimia.

Unas condiciones particularmente secas y cálidas entre el cuajado y el envero

Tabla 6 : Media de las temperaturas medias por quincenas desde el 1 de junio al 31 de julio

Tabla 6: Media de las temperaturas medias por quincenas desde el 1 de junio al 31 de julio

Tabla 7 : Media de las temperaturas máximas por quincenas desde el 1 de junio al 31 de julio

Tabla 7: Media de las temperaturas máximas por quincenas desde el 1 de junio al 31 de julio

El verano empezó siendo muy caluroso y cálido a partir del 25 de junio con episodios casi caniculares entre el 30 de junio y el 6 de julio, comparable a la segunda quincena de junio de 2005 (estadio fenológico comparable). Las condiciones calurosas aparecieron cuando las bayas estaban en un estadio vegetativo suficientemente herbáceo, degradando así los aromas vegetales como la pirazina y evitando daños de quemadura en las uvas.

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Estas condiciones tan cálidas a finales del cuajado vinieron acompañadas de un período muy seco, sin precipitaciones entre el 15 de junio y el 26 de julio. La viña tuvo que afrontar una falta de agua –antes del cerramiento del racimo– bastante significativa en la mayor parte de suelos (mayoritariamente suelos de grava y suelos calcáreos superficiales). El balance hídrico climático en la estación de Pessac mostraba una situación al principio del envero (1450ºCJ) similar al 2005 y 2006, pero con una cinética cercana al 2010. En esta fase la falta de agua fue remarcable en los suelos más superficiales, las cepas jóvenes empezaban a mostrar signos de bloqueo. Estas condiciones hídricas restrictivas dentro de un contexto caluroso fueron favorables para espesar las pieles de la uva, aumentar su carga tánica y agilizar la evolución de las semillas. La primera fase del envero fue frenada a causa de estas condiciones tan secas siendo su progresión muy lenta durante los últimos diez días de julio. En esta fase se observaba una relativa homogeneidad de la evolución climática para toda la región con acumulaciones de precipitaciones a principios de mayo y a medianos de junio, particularmente más importantes al norte de la región.

Unas condiciones de maduración bastante frescas y con precipitaciones variables

Tabla 8: Media de las temperaturas mínimas por quincenas desde el 1 de agosto al 15 de septiembre

Tabla 8: Media de las temperaturas mínimas por quincenas desde el 1 de agosto al 15 de septiembre

Tabla 9: Media de las temperaturas medias por quincenas desde el 1 de agosto al 15 de septiembre

Tabla 9: Media de las temperaturas medias por quincenas desde el 1 de agosto al 15 de septiembre

Tabla 10: Media de las temperaturas máximas por quincenas del 1 de agosto al 15 de septiembre

Tabla 10: Media de las temperaturas máximas por quincenas del 1 de agosto al 15 de septiembre

Observamos en los meses anteriores que la media de temperaturas del mes de agosto se aproxima a las medias interanuales. Las temperaturas máximas siguen moderadas, sobre todo en la primera quincena de agosto, aunque las temperaturas nocturnas mínimas fueron relativamente elevadas. De esta manera se obtuvo una pequeña amplitud térmica durante la primera fase de maduración, siendo ésta poco favorable para la acumulación de antocianos.

Tabla 11: Media de las amplitudes térmicas diarias por quincenas del 1 de agosto al 15 de septiembre

Tabla 11: Media de las amplitudes térmicas diarias por quincenas del 1 de agosto al 15 de septiembre

La tabla 11 confirma las pequeñas amplitudes térmicas durante la fase de maduración. Las temperaturas máximas moderadas fueron favorables para la preservación aromática de los mostos, sobre todo para los blancos.

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A partir de finales de julio, las condiciones hídricas cambiaron radicalmente. Se pudieron observar una sucesión de episodios lluviosos pero con intensidades variables según los sectores. En cualquier caso, todas estas precipitaciones permitieron en primer lugar el desbloqueo del envero, el cual, después de haber sufrido un comienzo muy lento, acabó siendo muy rápido y homogéneo. Los sectores que recibieron más precipitaciones y donde los suelos sufrieron menos el inconveniente hídrico antes del envero, el crecimiento en volumen de las bayas durante el mes de agosto fue importante provocando una disolución del potencial tánico y colorante. A mediados de septiembre se hace difícil interpretar la añada a nivel  de la región ya que las situaciones hídricas son muy dispares.

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El balance hídrico climático de las diferentes estaciones bordelesas muestra las diferencias de estado hídrico marcadas al final de la maduración, confirmadas por las mediciones hídricas tomadas a las cepas. Las regiones al norte de Pessac-Léognan, al sur del Médoc y en la parte este del Libournais (Saint-Émilion) forman parte de las zonas que han mantenido un déficit hídrico importante durante la maduración, favorable a la concentración y a la maduración tánica.

La parte oeste del Libournais y sobre todo la mitad norte del Médoc ha tenido una importante acumulación de precipitaciones, sobre todo durante la última quincena de maduración. Esta situación en los sectores con más precipitaciones provocó una dilución en las uvas y una posible anticipación de las vendimias según la fecha de maduración óptima por razones sanitarias.

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El índice Heliotérmico, particularmente robusto para apreciar la precocidad de las diferentes añadas, manifestó la cercanía de la fecha de maduración entre las añadas 2015 y 2009. En 2009, las vendimias de los sectores más precoces habían empezado alrededor del 23 de setiembre. Aunque las condiciones más húmedas al final de la maduración aceleraron el refinamiento de las pieles, empezar la vendimia de las merlot antes del 17-18 de septiembre suponía ser precoz (a excepción de las viñas más jóvenes).

¿Taninos para equilibrar una baja acidez?

Los controles hídricos realizados durante la temporada manifestaron el precoz déficit hídrico, el más marcado en los últimos 10 años a principios del envero, pero de los más débiles en la fase de maduración. 

De manera variada según el tipo de suelo y los sectores, el desarrollo de las bayas después del envero fue importante. El peso mediano de los granos fue idéntico al de la media de todas las añadas juntas, pero ligeramente superior al 2010. Las condiciones hídricas, muy poco restrictivas durante la maduración, fueron más favorables para el rendimiento que para la concentración fenólica de las pieles.

El contenido en azúcares (TAVP mediano: 13,7%vol.) es ligeramente superior a la mediana interanual (13,5%vol.) parecido al 2012 pero claramente inferior al 2009 (14,4%vol.) y al 2010 (14,1%vol.).

La acidez total es la más baja de las últimas añadas, idéntica a la de 2009 y con un pH bastante elevado. El pH sigue ligeramente más bajo que en 2009, parecido al de 2011 y 2012 y notablemente superior a la de 2010. Este pH está asociado al contenido débil en ácido málico, aunque continúa siendo sensiblemente superior al de 2010 y 2011. El potencial antociánico total es moderado en comparación a los potenciales extraíbles correctos en relación a una buena capacidad de extracción de las pieles, favorecida por los períodos de humectación frecuentes durante la maduración.

El potencial tánico fue moderado, ligeramente inferior a la media interanual. Éste fue en parte causado por la escasa contribución de los taninos de las semillas (Mp próximo al del 2010 y 2011). Los taninos son elegantes en los sectores con menos precipitaciones durante la fase de maduración pero posiblemente un poco secos en las parcelas que sufrieron un estrés más marcado antes del envero.

La diferencia de comportamiento entre los sectores parece menos marcada en el cabernet que en el merlot. El cabernet ya mostraba unas tramas tánicas interesantes en la mayoría de las regiones, teniendo ya una baja acidez. Las parcelas de cabernet se tendrían que haber beneficiado de unas condiciones meteorológicas muy favorables durante la última quincena de maduración. Su vendimia tendría que ser próxima a la del merlot, a menudo las parcelas de cabernet más precoces se vendimian incluso antes que las más tardías de merlot.

Las parcelas donde las vendimias no se han podido adelantar por una acidez precozmente baja, las extracciones pueden ser mantenidas y las maceraciones bastante largas sin riesgos de dureza. Aunque la falta de agua y calor fueron más precoces este año que en 2012 y notablemente menos presentes en la fase de maduración, el equilibrio de las uvas parece bastante próximo al 2012, pero este año se corre un riesgo suplementario de falta de tensión en los vinos (como ya pasó en 2009 pero con una carga tánica menos importante este año 2015). Se tendrá que intentar valorar al máximo el potencial tánico de las pieles para que los vinos tengan el relieve suficiente.

Los blancos son bastante expresivos con aromas complejos, a menudo entre frutas blancas y exóticas, pero sin tener la tensión y el equilibrio de las añadas 2010 y 2014. En las regiones geográficas más cálidas y los suelos más secos el desarrollo fue más prematuro. El sector más fresco y más tardío dio vinos más equilibrados. Este año, la necesidad de preservar aún más la acidez y el frescor en los vinos blancos que en los tintos obligó a espaciar aún más la fecha de la vendimia entre los dos colores.

Lo que podría marcar la diferencia en 2015

La localización de las viñas según las precipitaciones del mes de agosto y septiembre

Aunque las condiciones hídricas fueron poco variables en el corazón de la región hasta finales de julio, las precipitaciones en agosto y en septiembre fueron muy dispares entre los diferentes sectores. Las zonas que recibieron menos precipitaciones durante el mes de agosto recibieron un poco más de 60 mm, mientras que las que recibieron más, fue más del doble. Durante la primera quincena de septiembre cayeron 11 mm en Saint-Émilion, 26 mm en Pessac, 36 mm en Margaux y más de 60 mm en la mitad norte del Médoc. Los sectores con menos lluvias conservaron las bayas más pequeñas, más concentradas y una restricción hídrica favorable al afinamiento de sus taninos. En los sectores con más lluvias las bayas fueron más grandes y los taninos potencialmente más rústicos, sobre todo si la vendimia fue avanzada por razones sanitarias.

Una gestión de los suelos adaptada al contenido hídrico de cada parcela

Hasta finales de julio, la situación de sequía acentuó la diferencia de comportamiento entre los diferentes tipos de suelos. En los más secos fue decisivo realizar un trabajo precoz con el objetivo de limitar las pérdidas de agua a través del suelo y limitar así el déficit hídrico potencialmente excesivo. Paralelamente, las viñas donde el repetido trabajo de los suelos limitaba el desarrollo radicular superficial y favorecía la buena valorización del subsuelo, los casos de bloqueo pre-envero fueron más escasos, así como el fenómeno de disolución en la fase de maduración. Acerca de los suelos reactivos secos, fue importante interrumpir los trabajos (incluso poner las lonas temporales) durante el envero, para favorecer la cobertura vegetal de los suelos en fase de maduración húmeda. Desgraciadamente observamos con frecuencia, este año también, suelos sin ningún tipo de cobertura vegetal en vigilia de vendimias.

La buena gestión de la podredumbre gris y el mildiu

A pesar de un equilibrio hídrico deficitario, el contexto sanitario no fue simple. Muy precozmente, ya a finales de abril, los sectores afectados por los síntomas tardíos de podredumbre gris en 2014, fueron este año el punto de mira de un ataque foliar bastante excepcional que se tuvo que contener hasta el envero. Desde finales de abril fue necesario proteger las viñas contra el mildiu para evitar las contaminaciones primarias que, contra todo pronóstico, atacaron violentamente las inflorescencias. Podemos apuntar, este año también, el buen comportamiento de las viñas protegidas exclusivamente a base de cobre y azufre. Las viñas sin “antibotrytis” se beneficiaron este año de una mejor sincronización entre madurez fenólica y tecnológica.

Trabajos en verde precoces pero limitados

Los déficits hídricos precoces que sufrieron las viñas limitaron el desarrollo de chupones. Dadas unas altas temperaturas desde finales de junio, fue necesario deshojar y quitar los chupones antes de lo habitual, pero de una manera moderada y no sistemática. La limitación de la exposición directa de las uvas al sol fue importante para preservar la acidez, dadas unas condiciones tan secas y calurosas. El deshojado excesivo provocó pérdidas de acidez y marchitamiento, produciendo en algunos casos vendimias demasiado precoces según los niveles de la madurez fenólica real.

Unas vendimias suficientemente tardías

A pesar de unas temperaturas elevadas en el mes de junio y julio, el 2015 no fue un año especialmente precoz. Estas condiciones secas y calurosas a principios de temporada, seguidas de una fase de dilución provocaron una rápida disminución de la acidez. Se le dio demasiada importancia a estas características de madurez tecnológica provocando, en algunos casos, unas vendimias prematuras. Los indicadores climáticos apuntan a una precocidad parecida a la de 2009, es coherente entonces que las fechas de la vendimia del 2015 se le acerquen.

En fin…

Hoy tenemos la certeza de que el 2015 será un buen año, incluso una gran añada en los sectores donde ha habido menos precipitaciones y donde las condiciones meteorológicas previstas para los últimos 10 días de septiembre han sido muy favorables. Aunque el 2015 no será la añada de excepción que algunos prevén y que todos esperamos. Le falta, en algunos casos, la densidad tánica de las añadas más excepcionales, la acidez de las que podrán envejecer mejor, la opulencia de las más magníficas y sobre todo la homogeneidad de todas estas calidades a escala bordelesa. Los merlot serán globalmente mejor en la orilla derecha que en la mayoría del Médoc. Deberían ser muy buenos si provienen de suelos arcilloso-calcáreos de Saint-Émilion, del sur del Médoc y del norte de Graves, gracias a unas condiciones más secas durante la etapa de maduración. Unas condiciones climáticas muy favorables a finales de septiembre podrían haber permitido al cabernet compensar la falta de densidad del merlot en la orilla izquierda. Dentro de un contexto seco y fresco de los días que vienen, es imprescindible dejar que el tiempo compense los excesos de lluvia del mes de agosto y de mediados de septiembre. ¡Las vendimias se presentan muy emocionantes!

 

¡BUENA VENDIMIA!

 

David Pernet
(co-fundador y director del servicio de asesoramiento)
y el equipo de SOVIVINS
(19 de septiembre de 2015)

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