Borgoña 2016 por BIVB (Bureau Interprofessionnel des Vins de Bourgogne)

2016 en Borgoña, una bella sorpresa

A los borgoñones les encantan las historias que acaban bien. Los vinos de Borgoña de la añada 2016 cumplen este deseo, adquiriendo una calidad inesperada vistos los complicados inicios. Los acontecimientos climáticos de primavera arrasaron una parte de la cosecha, que se situará como una de las más reducidas de estas últimas 20 añadas. Por suerte, este hecho no impidió elaborar vinos a la altura de las expectativas de los enamorados de la Borgoña.

Una noche de hielo

La noche del 26 al 27 de abril quedará grabada en la memoria de todos los borgoñones. Fue una helada de primavera histórica, cuando ya habían salido todas las primeras hojas. Aunque en algunos sectores este fenómeno es habitual, esta vez la amplitud territorial alcanzada fue inédita. Algunos días antes, una violenta tormenta de piedra golpeó las viñas del sur. El 27 de mayo, la piedra volvió a aparecer en el Mâconnais y al norte de Borgoña.

Una parte importante de la cosecha empezó a verse comprometida. No obstante, cada uno intentó preservar lo que se había salvado y curar las viñas afectadas. Nadie se imaginaba lo que nos podía deparar esta añada.

BIVB / www.armellephotographe.com

De un extremo al otro

El día del solsticio de verano (21 de junio), la tendencia se invirtió radicalmente. Después de una primavera particularmente húmeda y fría, el sol y el calor se instalaron. Este cambio repentino permitió a las viñas retomar fuerzas. Poniéndose al día a pesar del retraso producido durante el inicio del ciclo vegetativo.

Después del exceso de agua, hubo un déficit limitado, por suerte no generalizado, gracias a algunas lluvias salvadoras que permitieron a los frutos madurar en unas magníficas condiciones. La maduración tuvo lugar hasta finales de octubre, permitiendo que cada parcela se vendimiara en el momento ideal.

Las vendimias se iniciaron el 20 de septiembre y se alargaron durante unos 30 días.

Al final… una añada de calidad

¡Las uvas vendimiadas estaban perfectamente sanas, maduras y muy apetecibles! Otra buena sorpresa, el viñedo aprovechó el verano para repartir energías, haciendo crecer una vegetación abundante, ofreciendo unas buenas perspectivas para la añada 2017.

Sin embargo, las viñas presentaron dos situaciones opuestas: rendimientos o muy bajos o casi inexistentes en las parcelas donde heló o cayó piedra, o al contrario, buenos rendimientos en las parcelas que no sufrieron los efectos de los desastres climáticos.

Durante las vinificaciones, el potencial cualitativo se confirmó muy rápidamente. El equilibrio en la boca confiere elegancia, finura y estructura a los vinos, tanto en blancos como tintos. Este hecho constituye la marca inesperada de la añada.

En 2016 más que nunca, cada viticultor dejó una parte de él mismo en sus vinos, que reflejan la historia de esta añada única.

BIVB / Aurélien IBANEZ

Los vinos blancos

En la degustación, estos vinos presentan la tensión característica de los blancos de Borgoña. Ya hay una buena materia, que tendría que expresarse plenamente al terminar las fermentaciones malolácticas. La paleta aromática, marcada por las frutas blancas, tendría que enriquecerse también durante la crianza.

Los vinos tintos

De un rojo profundo y brillante, los colores sorprenden por su intensidad. Seductores, revelan aquello que, en la nariz, aún un poco tímida, no se muestra: vinos que darán mucho placer. La boca, fresca y tierna, confirma esta primera impresión sostenida por una buena amplitud. Tendremos que esperar algunos meses para descubrir toda la personalidad de estos vinos.

Los Crémants de Borgoña

Los vinos base de los Crémants de Borgoña son redondos sutiles y frescos. Presentan las características de su terruño, con un equilibrio justo basado en una acidez presente sin exceso. Se percibe toda la paleta aromática del chardonnay: desde los aromas más minerales en las viñas de Auxerrois hasta las notas de frutas blancas y flores blancas en el sur de la denominación. El pinot noir da vinos finos y sedosos, con aromas de frutas rojas (cereza). La variedad gamay es muy expresiva, con un sabor acidulante.

Impactos: 50

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