Borgoña 2016 por el Domaine Vincent Girardin

Presentación de la añada 2016

Viñedo

Después de un invierno frío durante el mes de enero, los meses de febrero y marzo fueron muy calurosos para la estación, lo que favoreció un crecimiento precoz de la vegetación y provocándonos temor a las heladas en los brotes más jóvenes.

Alrededor del 10 de abril, el viñedo empezó su crecimiento, una fecha anómalamente precoz. Lo que tanto temíamos finalmente llegó. Los días 27, 28 y 29 de abril estuvieron marcados por un episodio de heladas con efectos devastadores ya que el conjunto de la Côte salió perjudicado. La interrupción de la vegetación por la pérdida de los brotes apicales fue inmediata, provocando también una pérdida enorme de la cosecha ya que tan solo sobrevivieron los racimos nacidos antes de la helada. Según el sector, se estimó una pérdida de la cosecha de entre un 30% y un 80%. En una situación en la que las producciones ya eran mínimas, esta peripecia no presagiaba un futuro jovial en lo que se refiere a las ventas. Después de que la vegetación reanudara su crecimiento a mediados de marzo, el inicio de la temporada fue más bien nefasto. El episodio de lluvia y de buen tiempo se sucedió hasta mediados de junio.

La planta, con su sistema inmunitario debilitado a causa del hielo y, en plena reconstrucción, se fragilizó por culpa de los ataques de enfermedades, especialmente del mildiu, cuya presión ya era históricamente alta. Esto provocó, de nuevo, una pérdida de la cosecha generalizada a causa de los ataques en las inflorescencias, convenciéndonos de que nos dirigíamos hacia una situación catastrófica si las condiciones meteorológicas no mejoraban. A mediados de junio, la Madre Naturaleza decidió ser clemente y nos compensó con un buen tiempo y un calor salvador para el estado sanitario de nuestras parcelas. Los brotes pudieron crecer con tranquilidad, aunque la cosecha se mantuviera en unas producciones verdaderamente bajas. Los meses de julio y agosto transcurrieron con unas buenas previsiones meteorológicas con episodios de lluvias limitados que permitieron que la planta no sufriera estrés hídrico y que favorecieron también tanto la acumulación de azúcares como de precursores aromáticos y materia colorante en la uva. La vendimia empezó el 20 de septiembre y acabó el 3 de octubre. Fue una vendimia larga, posible gracias a una meteorología ideal (sol y días frescos) con numerosas paradas para mitigar las diferencias de madurez causadas por los porcentajes de daños provocados por el hielo.

 

Los vinos

Los blancos y los tintos están marcados por una buena densidad causada por una cosecha débil. Se realizó una vendimia natural en verde gracias al hielo y a los ataques de mildiu en las inflorescencias.

Tanto en los blancos como en los tintos, las fermentaciones se desarrollaron en buenas condiciones y siguieron una cinética correcta. Hemos previsto unas crianzas largas de entre 12 meses para las denominaciones genéricas y 18 meses para los crus.

Los blancos son muy aromáticos con una pulcritud fantástica, aromas de flores blancas y minerales. En boca son densos, con un buen equilibrio y una buena vivacidad gracias a una buena cantidad de ácido tartárico y málico en los vinos. Es una añada con un gran potencial de guarda, aunque las cantidades son muy limitadas a causa de una pérdida que se eleva a un 40% de media.

Los tintos son magníficos. Los colores son intensos y muy frescos, así como los aromas. Son vinos típicos de pinot noir y de nuestros terroirs. La frescura en boca es característica de la añada y por las mismas causas que en los blancos. Es una añada que nos gusta especialmente en este color. En este caso la cosecha también ha sido muy pequeña ya que el porcentaje de pérdida se eleva hasta un 55%.

Impactos: 15

Deja un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *