Borgoña 2016 por la Maison Joseph Drouhin

Un final muy bonito

El año 2016 nos ha puesto duramente a prueba y la añada ha venido marcada por los meses previos a la vendimia.

El invierno de 2015/2016 fue más bien suave y húmedo y la viña brotó los primeros días de abril, viendo, el día 11 las primeras puntas verdes en gran parte del viñedo. Esta precocidad fue bastante parecida a la añada 2015.

El 13 de abril una tormenta con granizo afectó el Mâconnais y el Beaujolais, aproximadamente unas 1.500 hectáreas en las zonas de Saint Véran, Pouilly Fuissé, Moulin à vent, Saint Amour y Fleurie. La noche del 26 al 27 de abril, el frío envolvió Borgoña y las temperaturas se convirtieron en negativas en pocas horas, pasando de 2ºC a -6ºC. Se produjeron daños considerables en Chablis, al norte de la Côte Chalonnaise y en el Mâconnais. La viña volvió a brotar una segunda generación de uvas.

A lo largo de este mes también llovió mucho, 2 veces más de lo normal, ralentizando el desarrollo vegetativo. A finales del mes, contamos que ya teníamos unas 2 o 3 hojas. Estas condiciones frescas y húmedas favorecieron el desarrollo del mildiu. Los viticultores pusieron mucha más atención a sus parcelas.

El mes de mayo fue bastante similar al mes de abril, frío y lluvioso, 105 mm en Mâcon, 132 mm en Rully con temperaturas frescas, aproximadamente 2 grados por debajo de lo que es habitual. El fin de semana de la Ascensión, del 5 al 8 de mayo, hizo buen tiempo y calor. Desgraciadamente, el 13 de mayo volvió a granizar en Chablis, afectando aproximadamente 500 hectáreas. Nuestra bodega, situada en el corazón de la denominación, no resultó afectada en aquel momento, pero ya lo estaba por la helada nocturna.

A finales de mes, el estado vegetativo era parecido al 2013. Las primeras flores aparecieron el 14 de junio en las parcelas más precoces.

El mes de junio empezó fresco y la segunda quincena aportó bonanza y calor. La floración completa se desarrolló alrededor del 20 de junio. Otra tormenta con granizo afectó nuevamente al Beaujolais la noche del 24 al 25 de junio con daños importantes en Romanèche-Thorins.

A principios del mes de julio el viñedo no lucía demasiado. Predijimos una vendimia hacia principios de octubre y esperamos el verano con impaciencia, el cual finalmente se estableció con una meteorología remarcable: luminoso, caluroso con, esta vez, una deficiencia pluviométrica. El cerramiento del racimo se produjo hacia el 20 de julio y se pudieron observar los primeros frutos a principios de agosto. El viñedo recuperó su retraso. Las presiones de las enfermedades disminuyeron y recuperamos la confianza.

El mes de septiembre fue bueno, con poca lluvia. Las vendimias empezaron el 23 de septiembre en la Côte d’Or y el 28 de septiembre en Chablis.

Las situaciones eran muy contrastadas dentro de una misma denominación, incluso de una parcela a otra, pero generalmente, los rendimientos fueron débiles a causa de los episodios de heladas o granizo. A pesar de ello, la cosecha fue bastante sana.

Vinificaciones

Hizo falta hacer malabarismos entre las medidas de los depósitos disponibles y el volumen obtenido de la cosecha. Con rendimientos en ocasiones muy escasos, las vinificaciones parecían más bien micro-vinificaciones.

Hemos tenido que clasificar y separar las uvas de la 1ª generación de los de la 2ª como consecuencia de los episodios de heladas. Dando prioridad a una añada afrutada y fresca, casi todos los tipos de uva se despalillaron.

Las fermentaciones alcohólicas se alargaron entre 19 y 23 días. Priorizamos los pigeages a los remontados, para los blancos, las fermentaciones se llevaron a cabo en unos veinte días. Una gran parte de los blancos empezaron la fermentación maloláctica antes de la llegada del frío. Estas temperaturas invernales favorecieron un inicio de la fermentación maloláctica en primavera.

Las primeras catas nos alegraron y nos reconfortaron en la idea que teníamos sobre la añada: “clásica”, borgoñona, con una estructura tánica fina y un agradable frescor. Los vinos son precisos y equilibrados, tanto los blancos como los tintos.

A pesar de las dificultades climáticas, el 2016 nos ha sorprendido a todos.

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