Bourgogne 2018 por el BIVB

Por Bureau Interprofessionnel des Vins de Bourgogne (BIVB)

Bourgogne 2018: Una cosecha ideal

La cosecha 2018 fue recibida con muestras unánimes de satisfacción del norte al sur de Bourgogne. El excepcional clima, especialmente durante el período de vendimia, dio lugar a unas uvas en un perfecto estado sanitario, permitiendo que ésta se alargara durante casi un mes. Las primeras catas realizadas la víspera de la subasta de vinos de los Hospices de Beaune hicieron prever que el año 2018 sería verdaderamente un gran año.

Las viñas habían acumulado algunas reservas durante el invierno gracias a un tiempo muy lluvioso y el ciclo vegetativo comenzó tarde. Cuando el sol empezó a asomar en abril, las cepas cobraron vida y los brotes aparecieron rápidamente. La suavidad del clima permitió a las plantas recuperar el tiempo perdido e, incluso, adelantarse comparado con la media. Las heladas de abril hicieron temblar a toda la región, pero los daños fueron muy limitados. La floración y el cuajado de los frutos se produjeron sin problemas.

El verano fue sinónimo de calor y sequía constantes, aparte de algunas tormentas de granizo a principios de julio que no tuvieron grandes consecuencias. Las viñas siguieron creciendo a buen ritmo hasta mediados de agosto. El envero tardó un poco más en llegar a algunas zonas, y el calor y la falta de agua afectaron a algunos de los viñedos más jóvenes. Sin embargo, como las reservas hídricas se habían reabastecido durante el invierno, la mayoría de las viñas alcanzaron una buena madurez gracias a las condiciones climáticas ideales.

Las fechas de floración, las precipitaciones y la temperatura variaron mucho de una zona a otra. Las primeras uvas se vendimiaron en los últimos 10 días de agosto y se alargó hasta los últimos 10 días de septiembre.

BIVB / Jean-Louis BERNUY

La vendimia se desarrolló con un clima perfecto y un extraordinario estado sanitario de la fruta, permitiendo a cada enólogo cosechar en el momento óptimo. El ambiente fue sereno en toda la región vitivinícola, los productores disfrutaron de esta magnífica cosecha que combinó tanto calidad como cantidad. Muchos piensan que esta será una de las mejores cosechas en muchos años.

La vinificación de los blancos transcurrió sin problemas. Las uvas conservaron un buen nivel de acidez a pesar del calor. Los tintos requirieron un poco más de atención durante la vinificación debido a un alcohol potencial relativamente alto.

Vinos blancos

En 2018, la complejidad aromática de los vinos blancos es increíble. Son explosivos en nariz, con una diversidad asombrosa que refleja cada terroir. Los vinos tienen una buena frescura y mineralidad. En boca son redondos y generosos, equilibrados por una buena tensión.

Vinos tintos

Los tintos de 2018 tienen un seductor e intenso color. Estructurados e intensos, con unos taninos bien integrados y una buena concentración de fruta. Estos excepcionales vinos están perfectamente equilibrados y ya se pueden catar en su juventud. Es una cosecha deliciosa con una madurez espléndida.

BIVB / Aurélien IBANEZ

La añada 2018 en Bourgogne, una climatología de contrastes

En 2018, la meteorología fue muy contrastada y atípica según el mes y la zona, especialmente en lo que respecta a las precipitaciones. Desde el principio del ciclo –durante todo el invierno– llovió abundantemente y la temperatura varió mucho de un mes a otro. A pesar de que el crecimiento se inició tarde, las cepas recuperaron el tiempo perdido de una manera fulgurante.

La lluvia fue la gran ausente del verano, a pesar de algunas lluvias localizadas. Las condiciones climáticas desde el final de la primavera y durante todo el verano fueron en general muy soleadas, cálidas y secas, manteniendo al margen las enfermedades en el viñedo. Gracias a las reservas de agua acumuladas durante el invierno, las cepas resistieron bien esta sequía estival, dando como resultado una cosecha de buena calidad y con un excelente estado de salud.

BIVB / Michel JOLY

Un inicio de año muy lluvioso

El mes de enero fue atípico, con lluvias incesantes y las temperaturas medias más cálidas desde el año 1945. La región de Bourgogne tuvo un exceso de precipitaciones del 120% en el norte (Chablis, Grand Auxerrois, Châtillonnais, Côte de Beaune y Côte de Nuits), y del 150% en el sur (Côte Chalonnaise y Mâconnais). El mes de febrero fue invernal, con precipitaciones en línea según los promedios estacionales y temperaturas 2,6°C más bajas de lo normal. La lluvia volvió con fuerza en marzo, aunque hubo algunas disparidades importantes. En la Côte de Nuits, Côte de Beaune, Côte Chalonnaise y el Mâconnais tuvieron más de 120 mm de lluvia, un 50% más de lo normal, mientras que en Chablis y en el Grand Auxerrois solo tuvieron 60 mm. Toda esta agua retrasó el ciclo de crecimiento, pero también permitió a la tierra acumular algunas reservas.

Una primavera estival

A partir de abril, las temperaturas suaves, incluso cálidas, provocaron una brotación explosiva. El calor se intensificó en los meses siguientes, con una insolación muy superior a la normal para la estación y escasas lluvias en abril y mayo. Solo la Côte-d’Or pareció disfrutar de las precipitaciones en mayo y junio, con algunas tormentas. Esta suavidad repentina permitió una fantástica floración, precoz y rápida, recuperando el retraso que se había observado al inicio del ciclo vegetativo. Las cepas se desarrollaron tan rápido que obligaron a los viticultores a estar muy presentes. Los racimos se formaron sin ningún problema particular, lo que hacía presagiar una bella cosecha. Además, el ambiente húmedo a final de invierno y las lluvias tormentosas de primavera hacían plantearse la aparición del mildiu, pero afortunadamente, el regreso de un tiempo seco y el viento lo disiparon rápidamente.

Un verano interminable

En julio, agosto y septiembre se registraron temperaturas muy superiores a las medias estacionales, con un período canicular. La pluviometría fue muy deficitaria y solo la Côte-d’Or se benefició de algunas precipitaciones localizadas en julio. Los episodios de granizo tuvieron un ligero impacto en las viñas, sobre todo en los alrededores de Nuits-Saint-Georges. La insolación fue claramente excedentaria. A finales de agosto, la falta de agua en algunas zonas ralentizó o incluso bloqueó el envero, afectando sobre todo a las viñas jóvenes. Las viñas más viejas y las que crecen en suelos más profundos se beneficiaron durante toda la temporada del agua acumulada a principios de año. Este tiempo radiante dio lugar a un estado sanitario impecable. Paralelamente, en septiembre, la maduración de la uva continuó, ayudada por las noches frescas, que limitaron la degradación de los ácidos y la evaporación del mosto. La vendimia se alargó desde el 20 de agosto hasta la tercera semana de septiembre, un lapso particularmente largo gracias a las óptimas condiciones, que permitieron a los enólogos esperar el momento exacto para vendimiar cada parcela. En general, la extraordinaria meteorología de 2018 permitió una vendimia muy satisfactoria, tanto en términos de cantidad como de calidad, ¡dejando a los enólogos tranquilos y encantados!

Temperaturas medias mensuales (Cº) – Bourgogne 2018

Precipitaciones mensuales (mm) – Bourgogne 2018

Insolación media mensual (h) – Bourgogne 2018 Diferencias con la media (%) por departamento

Impactos: 189

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