Château Climens 2015

Por Marta Puparelli

Nuestra visita anual a Bordeaux para catar los vinos durante la tradicional semana de Primeurs siempre la acabamos con un dulce final. Château Climens –en Barsac– es la última parada de un intensivo viaje de 5 días en los que catamos más de 150 vinos de la nueva cosecha de los mejores châteaux. Este año nuestra visita fue el 7 de abril. Allí nos esperaba Bérénice Lurton, propietaria de este histórico château desde 1992. A diferencia de todos los otros Sauternes, catamos el vino directamente de barrica por lotes y según fechas de vendimia.

Antes de describir barrica a barrica y lote a lote los vinos catados, es interesante conocer como ha sido la añada en Château Climens. En pocas palabras se podría describir como precoz, cuantitativa y cualitativa. La primavera, suave y luminosa permitió una floración en perfectas condiciones. El verano fue soleado, con un mes de julio caluroso como 2003 y seco como 2005, hecho que constató la precocidad de la añada intuida en primavera. Durante el mes de agosto, algunas tormentas seguidas de calor y algunas nieblas matutinas que no provocaron ningún tipo de enfermedad. El mes de septiembre empezó después de una última tormenta el 31 de agosto, seguida de bajas temperaturas, condiciones ideales para la aparición de la Botrytis (noble). El ataque noble del hongo se fue instalando delicadamente día tras días, con una evolución perfecta de los granos dorados a violeta. La vendimia empezó el 8 de septiembre, donde un reducido grupo de 20 personas necesitó 8 días para acabar la primera tría. Días de sol y viento hicieron incrementar la concentración de las uvas, volviendo a la vendimia los días 21 y 22 de septiembre con una cuadrilla ahora ya más cuantiosa. La tercera y última tría se alargó durante 8 días, los comprendidos entre el 28 de septiembre y el 5 de octubre, último día de vendimia. Una cosecha magnífica y precoz, no sólo gracias a las condiciones climatológicas de la añada, sino también porque la biodinámica permitió un desarrollo más rápido de la Botrytis que en las parcelas vecinas.

La vendimia de 2015 se podría resumir en tres trías. La primera (I) entre el 8 y el 16 de septiembre; la segunda (II) los días 21 y 22 de septiembre; y la tercera (III) entre el 28 de septiembre y el 5 de octubre. De los 22 lotes que conforman Château Climens catamos 10, un repaso exhaustivo a una vendimia plácida y precoz.
El Lote I1-I4 es el micro-ensamblaje de los días 8, 11 y 12 de septiembre y tiene un azúcar residual de 131 g/l. Es delicado, con mucha fruta fresca y perfume de nectarina amarilla. En la boca es muy sabroso y con una percepción de azúcar equilibrada. Buena delineación.
El Lote I2-II10 es el ensamblaje de los día 9 y 22 de septiembre y contiene 128 g/l de azúcar residual. Un lote donde la percepción de Botrytis era más presente. En la boca la textura es cremosa y con una buena acidez. Rotundo y azucarado.
El Lote I6-I8 es el ensamblaje de los días 14 y 16 de septiembre y le quedan 114 g/l de azúcar residual. En nariz es más abierto y expresivo, con aromas de membrillo y fruta blanca como la manzana. En boca parece menos dulce pero con una buena profundidad y longitud. Final picante.
El Lote I5-III4 es el ensamblaje de los días 12 de septiembre y 1 de octubre con 142 g/l de azúcar, es mucho más exuberante, muy meloso y con mucho melocotón. La boca tiene una cierta percepción almibarada con un buen frescor. Soberbio.
El Lote I7-II9 es la vendimia de dos días: el 15 y el 21 de septiembre. En nariz es mucho menos expresivo. En la boca tiene una finura extrema con un delicado toque floral. Muy largo y redondo. Picante al final.
El Lote III1 es fruto de la vendimia del 28 de septiembre por la mañana. En nariz aparece un toque más cárnico con recuerdos de pistacho y frutas de árbol. En la boca es más amplio y suave, con un muy buen equilibrio y recuerdo de orejones de melocotón. Tiene 162 g/l de azúcar.
El Lote III2 es del 29 de septiembre por la tarde. Tiene el perfume cítrico y un punto mineral. En la boca es opulento, voluminoso y ancho. Bueno, largo y muy azucarado al final (162 g/l de azúcar residual).
El Lote III3 es del 30 de septiembre por la tarde. Tiene 133 g/l de azúcar. Con un punto más dulce en nariz, la boca parece tener menos tensión y una magnífica textura. Delicioso perfume final de frutas de árbol y menos percepción cítrica que el resto de lotes.
El Lote III6 se vendimió el 2 de octubre por la tarde, con 153 g/l de azúcar. En nariz es muy expresivo y abierto, perfumado con frutos secos. La boca tiene una percepción menos azucarada y cremosa. Fresco y equilibrado, con recuerdos de piña madura.
El último día de vendimia, el 5 de octubre, conforma el Lote III10, con 121 g/l de azúcar residual. Tiene un delicado perfume de melocotón, melón y flores. En la boca destaca una deliciosa y cremosa textura y un frescor vibrante. Perfume evocador.
Finalmente, la 2015 se puede decir que ha sido una añada donde se han recuperado los rendimientos medios (sobre los 21 hl/ha) después de tres años de producciones muy bajas. Château Climens 2015 tendrá 14,3% vol, 130 g/l de azúcar, un pH de 3,8 y una acidez total de 3,9 g/l H2SO4.
A medida que vayan pasando los meses de crianza y después de realizar repetidas catas, se irán definiendo los lotes que por sus características y calidad conformarán Château Climens 2015. Las barricas que finalmente no entren en el ensamblaje del Gran Vino formarán parte de Cyprès de Climens 2015.

La cata de lotes de la añada siempre acaba con una vertical de las últimas añadas. Un magnífico repaso por la calidad y la climatología de las cosechas, que año tras año van desarrollando un carácter cada vez más profundo. Grandes vinos con una gran capacidad de guarda.
Château Climens 2014 (es una muestra antes del embotellado). En nariz tiene poca percepción de Botrytis. La boca es estricta, con una textura delicada y un delicioso perfume de fresas y orejones de albaricoque.
Château Climens 2013 es limpio y preciso en nariz. La boca tiene un buen peso y textura y un sugerente perfume final.
Château Climens 2012 tiene el perfume de rosas, polvo de talco, ciruela amarilla y chocolate blanco. Muy evocador. En boca es más ligero y delicado.
Château Climens 2011 tiene una buena percepción de Botrytis en nariz, con la fruta amarilla madura y las flores. En boca tiene una magnífica textura y el frescor de la menta al final.
Château Climens 2010 en nariz es muy abierto y explosivo, quizás mi favorito. En la boca tiene un gran peso y volumen con una deliciosa textura cremosa. El frescor parece escondido pero está. Gran equilibrio. Gran Vino.
Château Climens 2009 tiene un gran equilibrio y una gran percepción de Botrytis. En la boca tiene una textura azucarada y sugerente, con perfume de orejones de melocotón. Tiene un final largo y recuerdos de almendra amarga y toffee.

Seguimos manteniendo en la memoria el recuerdo azucarado y casi exótico de unos vinos que son la guinda de pastel de una semana siempre esperada, siempre disfrutada.

 Descubre todos los vinos de Château Climens 2015 aquí

Marta Puparelli
Directora del Departamento Técnico de Vila Viniteca. Estudió Ingeniería Técnica Agrícola en la Escuela Superior de Agricultura de Barcelona y Enología en la URV de Tarragona. También dispone de la titulación WSET Level III, AWARD in Wine and Spirits entre otros cursos especializados (Aromas y fragancias, seminarios específicos, educación olfativa, etc.).

Impactos: 28

Deja un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *