Dominio de Pingus y Ψ PSI 2016, Ribera del Duero por Peter Sisseck

Es inevitable pensar en la añada 2016, sin tener en cuenta el año 2017 en el que nos encontramos. La noche del 28 de abril, después de la gran helada en Burdeos, la mayor parte del noroeste español, fue golpeado también por una gran helada.

Las temperaturas cayeron hasta los -6ºC en la zona de la Ribera del Duero, devastando una gran parte de lo que seria potencialmente la añada 2017.

De alguna manera, en Pingus debemos sentirnos afortunados. Gracias a la protección anti helada de la que disponemos en Barroso, hemos podido salvar en principio el 90% de la cosecha. El viñedo de San Cristóbal también ha quedado bastante protegido, dado que se encuentra en ladera protegido del viento del norte.

Por otro lado, los viñedos de Flor de Pingus se han visto más golpeados. Nuestros viñedos situados en La Horra , se extienden a lo largo de cuatro poblaciones:

El Pino, entre el 20-30% de perdidas, El Castillo entre el 50-60%, La Fuente entre el 50-60% y Fuente-Narro entre le 40-50%.

La composición de lugar para PSI seria mucho más variada. En muchos de los viñedos viejos no saldrá ni una sola uva. Por supuesto, siempre existe la posibilidad de comprar uva, pero este año se prevé que sea una lucha con el resto de bodegas de la zona, ya que todo el mundo estará en la misma situación.

Como contrapunto, el año 2016 ha sido felizmente un año generoso. Después de un invierno muy seco, la primavera vino cargada de lluvia, y nuestros viñedos ya arados, fueron capaces de almacenar toda la maravillosa lluvia que necesitarían para afrontar el verano tan seco que se avecinaba.

Desde julio, y hasta septiembre no se vio una nube en el cielo. Estaba claro que nos tocaría pensar de manera distinta a otros años. Mi plan: dejar más bayas en las cepas de los viñedos que sabemos que se enfrentan bien a los veranos secos.

Todo pensando en tratar de evitar obtener vinos con grados alcohólicos muy altos, y demasiado concentrados. El plan funcionó a la perfección tanto en Pingus como en Flor de Pingus; tuvimos muy poco estrés hídrico y viñedos bloqueados; así que después de esperar 108 días desde la floración, pudimos empezar a vendimiar el 21 de septiembre. Cuando terminamos la vendimia el 5 de octubre, 176 bodegas de la Ribera del Duero (de un total de 295), no habían comenzado aún la vendimia. Las ultimas bodegas terminaban ya entrado noviembre.

Durante varias semanas, pensé que no había sabido comprender la añada, sin embargo, tras catar los vinos en noviembre y diciembre, después de la fermentación maloláctica, me convencí a mi mismo de que probablemente hemos hecho unos de los mejores y más equilibrados vinos en la corta historia de nuestra joven bodega.

Impactos: 191

Deja un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *