El descenso 

Por Agustí Peris

Me ha parecido pertinente este atractivo título que dice mucho más de lo que a simple vista pueda parecer.

Siguiendo la idea de que la escritura es un ejercicio de autoconocimiento y, sobre todo, de reflexión, me dejaré llevar un poco…

Creo que la Vida precisa de pasión y sensibilidad, entregarse a los pequeños detalles…

¿Por qué la palabra ya no nos dice todo lo que el gesto, la sonrisa y el tono llevan?

¿Por qué el ritmo hace que la frase no sea solamente deliciosa, sino digerible, y fácil de comprender y recordar?

Hace tiempo que observo el comportamiento de tantos aficionados del mundo vinícola y gastronómico… ¿Quizás debamos llamarlos por otros nombres? 

No deseo dejarme llevar por especulaciones, pero sí por algunas consideraciones que me embargan para darles un poco de espacio pese a lo inconexo que pueda parecer… recordar aquello de que todo está relacionado.  

Leyendo un delicioso estudio sobre Ramon Llull, uno de los grandes pensadores de los países catalanes junto a mi admirado y querido Raimon Panikkar, hay una cosa que llama poderosamente la atención.

Ramon Llull

Después de seguir los tres modos de abstracción en el proceso de entendimiento aristotélico conocidos por la tradición filosófica occidental, y que van desde lo sensible a lo inteligible, en el cuarto grado vuelve lo sensible. Es decir, es como si renunciara a algo y se retornara a lo sensible. Bien, ese “volver” –por decirlo de alguna manera– me parece extraordinario.

No somos capaces de descubrir la armonía de la realidad y lo dejamos a nuestra interpretación siempre condicionada por factores culturales, psicológicos, sociológicos, egoístas… Los vendedores de sueños y emociones están al caso en este arte dominante de la hipermodernidad. Sabemos de nuestras enormes limitaciones y opacidades, pero con que facilidad atribuimos causas a las cosas.

¿Hasta cuándo?

Hay innumerables estudios evolutivos que nos ayudan a conocer mejor nuestros comportamientos, reacciones y estados psicosomáticos. Especialmente el campo de la neurociencia aporta frescor; la coreografía mental… ¿Quizás en lugar de transformarnos nos estamos dedicando a gestionar?

En el restaurante, una botella de vino…

Hay personas con una gran capacidad, que han viajado y disfrutado de magníficos vinos, restaurantes –elemento indispensable para tener lo que llamamos criterio– pero echo de menos “ese” descenso a la humildad, a la llaneza.

Me vienen a la memoria unas bellas de palabras de Ramiro Calle: “No existe mayor esclavitud que la ilusión, mayor fuerza que la disciplina, mayor amigo que la sabiduría, ni enemigo más terrible que el egoísmo”.

Algo que me interpele, que me suelte, que trascienda mi ego… Cuando más rica y multifacética sea nuestra experiencia de la realidad mucho mejor. Daremos un buen paso para alejarnos de las respuestas condicionadas.

Tenemos muchos casos de frío emocional en los restaurantes, con las personas que nos incomodan con sus impulsos personales y poco sociales y lo más terrible: acción, reacción; juzgar, juzgar, juzgar; vinos, restaurantes, comida…

El amor por el arte y sostener un pincel no te convierte en un artista. Seguimos unos patrones muy superficiales, como una especie de reglamento dictado. Consumimos recetas de pensamientos fáciles de digerir, observamos la vida desde fuera, pero de ello hablaremos en una mejor ocasión, por eso insisto, en el descenso a lo sensible de Ramon Llull.

Para terminar y parafraseando al sabio:

“Combinar un gran esfuerzo intelectual con una búsqueda existencial”

Algunas lecturas sugerentes que os pueden interesar:

  • En busca de la libertad. Varios autores. Ed. Kairós
  • La lectura como plegaria. Joan-Carles Mèlich. Fragmenta
  • La prosa de la vida. Joan-Carles Mèlich. Fragmenta
  • Mouthfeel. How textures makes taste. Columbia
  • The science of wine. Jamie Goode, Michell Beazley
  • El Ritme de l’Ésser. Raimon Panikkar. Fragmenta
  • Ramon Llull y el secreto de la vida. Amador Vega. Siruela

Agustí Peris
Con formación de sumiller, hostelería y restauración, Agustí Peris fue sumiller de elBulli del año 1993 al 2000, así como asesor y colaborador de Martín Berasategui,  Mugaritz y Guggenheim Restaurant. También ha sido co-organizador durante los años 2004, 2006 y 2008 de la feria Vinorum de Barcelona. Desde 2010, es sumiller y consultor en el restaurante Etxebarri en Axpe, Vizcaya, galardonado con una estrella Michelin y 6º mejor restaurante de los The 50 World’s Best Restaurants. Entre sus méritos cuenta con varios premios a mejor Sommelier (Winner Trophée Ruinart, Winner Trophée Sopexa, Golden Nose y Winner Gourmet Spain).

Crédito fotografía Ramon Llull
De unknown (from the collection of Friderici Roth-Scholtzii Noriberg) – Scientific Identity, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=331461

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