El dilema del Rioja

Por Agustín Santolaya

La situación de éxito de ventas por la que pasa la D.O.Ca Rioja está provocando desde hace tiempo una convivencia cada vez más difícil entre el sector más cualitativo y los productores de mayor volumen.

Es evidente la dificultad de explicar al mercado que dentro de un mismo paraguas puedan convivir vinos de 2€ y vinos de más de 100€, llevando la misma contraetiqueta. La salida de Artadi de la Denominación, a primeros de año, ha escenificado un problema latente que cada vez es mayor y en este momento la diferenciación entre los vinos de Rioja se ha convertido en el tema de máxima actualidad.

Las cifras globales de la D.O.Ca son impactantes, casi 64.000 Has de viñedo y cerca de 400 millones de botellas vendidas en una zona de producción donde no viven más de 350.000 personas, con una repercusión del sector en el PIB de la región del 20% aproximadamente. 

Al efecto llamada de estas cifras siguen acudiendo o reforzándose grandes operadores del mundo de la industria del vino, tanto nacionales como internacionales. Por otro lado, la demanda de vinos de marcas blancas y de marcas exclusivas para las grandes cadenas de alimentación, ha creado verdaderos especialistas en enormes producciones a bajos precios. De esta forma se ha llegado a una situación cada vez más preocupante: entre muy pocas bodegas son capaces de comercializar bastante más del 50% de todo el vino de Rioja. Para terminar de entenderlo hay que saber que los órganos reguladores y gestores están dominados por los grandes productores, en la actualidad son los litros los que mandan.

Al otro lado, están los elaboradores de los grandes vinos, normalmente de volúmenes pequeños o medianos  que hacen algunas de las mejores marcas del país y son los que construyen cada día la imagen, la fama y la reputación de la región.

Ante este complejo escenario aparecen propuestas de diferenciación desde todos los ámbitos que crean un apasionante debate y son el centro de la actualidad en la D.O.Ca.

Los que tenemos la suerte de conocer en profundidad los paisajes del viñedo de Rioja sabemos que es una de las pocas regiones del mundo capaces de hacer vinos para la eternidad. Su variabilidad es increíble y todavía quedan muchos pequeños y maravillosos rincones vitícolas por descubrir; no se terminará el trabajo para las generaciones venideras.

Por otra parte la dificultad de reorganizar una región como la que ocupa la D.O.Ca Rioja es enorme. Tres comunidades autónomas distintas, pero sobre todo multitud de diferentes mesoclimas, alrededor de siete ríos que llegan desde la cordillera ibérica hasta el Ebro por el sur, el propio Ebro que es el eje vertebral de la región y multitud de barrancos que bajan desde la sierra de Cantabria hasta el río por la parte norte. Antiguas terrazas, laderas a todos los vientos, fondos de valles y glacis que avanzan desde las montañas, una maravilla de condiciones diferentes para la viña. La intervención caprichosa del clima atlántico del continente y del mediterráneo hace todavía más complejo este panorama. No cabe duda de que hablar de Rioja Alta, Rioja Baja y Rioja Alavesa es una enorme simplificación.

EbroSantolaya

El río Ebro

Aquí hay muchísimo conocimiento sobre los diferentes suelos y climas, sin duda es la zona vitivinícola española con mayor número de técnicos en viticultura y enología, verdaderos especialistas, y estoy seguro de que cada uno de nosotros tenemos una reorganización en la cabeza, distinta a la de nuestros colegas.

Todas las propuestas que he leído o escuchado están fundamentadas en separar al grupo de vinos de mayor nivel, concepto absolutamente lógico, pero estoy convencido de que lo primero que hay que separar es al enorme grupo de abajo, un grupo muy amplio que está repartido por toda la D.O.Ca, casi sin excepción y que crece sin parar. Es de abajo desde donde llegan los problemas.

Para delimitar este segmento el mejor concepto es el precio, todos los vinos que no lleguen a un valor, que podría ser el medio de la D.O., pasarían a ocupar la parte básica, vinos buenos que pueden ser competitivos en los mercados y luchar en una batalla tan difícil y tan digna como es la gama básica. Diferenciado este grupo con una contra etiqueta especial quedaría automáticamente prestigiado el resto.

En la otra zona, la de la alta calidad, hay que ser muy sensibles, respetuosos y permitir que se enriquezca el panorama actual sin dogmatismos radicales.

De repente y con prisa, todas las organizaciones están aportando sus propuestas sobre subzonas, pueblos, parajes y parcelas.

Sin duda es muy positivo que las entidades geográficas menores aparezcan en las etiquetas y pueda indicarse el término municipal de procedencia y por supuesto la parcela de donde viene, siempre que pueda demostrarse. La información es la mejor arma para el consumidor y al final será el consumidor el que clasifique que es lo que más le gusta, es el verdadero juez y el que hace que los vinos se consoliden o simplemente desaparezcan.

Lo que no me parece correcto es que a priori esa información se convierta en una clasificación en si misma marcando municipios o parcelas de primera clase, de segunda clase o de tercera, ni es necesario que esto ocurra. Será la aceptación del mercado y el precio durante los años la que indique el nivel de prestigio de los vinos.

Afortunadamente, la heterogeneidad de los suelos no solo se da a nivel regional sino también a nivel local y en cada uno de los municipios de Rioja hay suelos muy aptos para la viña y de gran calidad y al mismo tiempo zonas en las que la calidad no pasa de mediocre. Es más, estoy seguro de que la mejor parcela vitícola del pueblo peor considerado es mucho mejor que una parcela media del pueblo considerado el mejor.

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Aún con todo lo dicho, el desarrollo del concepto de vinos de municipio aumentará el orgullo de los viticultores y cosecheros que han heredado la forma de cultivar y de elaborar y se recuperarán los estilos de vinos y las tradiciones vitivinícolas de los pueblos.

Hay que tener en cuenta que en cada lugar cada viticultor es un mundo, uno bueno es capaz de mejorar una parcela media y uno malo es capaz de ensombrecer una magnífica.

Todos estos cambios, plenos de ilusión, abren un futuro lleno de nuevas oportunidades para nuestra región pero me parece increíble leer o escuchar en diferentes medios que por fin Rioja va a tener vinos superiores. La D.O.Ca Rioja ya tiene vinos superiores mucho antes de que se acuñase este concepto y los va a seguir teniendo. Sería inadmisible, bajo mi criterio, que un intento de borgoñización territorial cambie o enturbie la imagen de los grandes vinos que se han hecho en la historia del Rioja.

No creo en una pirámide donde arriba están los vinos de parcela, después los vinos de municipio y debajo los de región. Esto implicaría que la inmensa mayoría de las joyas enológicas riojanas ocuparían la parte baja de la pirámide.

Creo en una nueva organización en la que coexistan en la franja alta, vinos de parcela, de municipio, de subzona, y de región y en cada uno de los grupos pueda haber vinos de los diferentes niveles cualitativos.

Santolaya

¿Por qué tiene que ser mejor un vino hecho con uvas de una única parcela que otro hecho con las uvas de varias parcelas únicas? Yo me apunto a lo segundo, respetando lo primero, mi concepto del paisaje no es únicamente un fotograma, lo entiendo mejor con varios que se complementen. 

Una cosa es adaptar las normativas para que estos modelos no encuentren ningún impedimento y se facilite su proliferación y otra es estratificar por tipos, marcando de antemano que unos son mejores que otros.

La gran historia del Rioja moderno ya avanza hacia los dos siglos y está más que demostrada la enorme calidad de los vinos y la capacidad de envejecimiento. Tradicionalmente las bodegas han empleado la técnica del ensamblaje entre distintos viñedos para conseguir su estilo particular, o del ensamblaje de diferentes variedades. Prácticamente nunca han existido los vinos de parcela única en Rioja aunque gran parte de las marcas de los grandes vinos riojanos hacen referencia a nombres de parcelas.

Sin duda es apasionante el futuro para los vinos parcelarios y de municipio pero cometeríamos un enorme error despreciando lo existente y lo consolidado por generaciones de viticultores riojanos que han cuidado y creado la región vitícola más importante del vino tinto español. 

De todas formas no conviene olvidar que a la imagen del Rioja la dañan cada día los vinos impersonales a precios ridículos que ocupan los lineales del mundo entero y la engrandecen cada día los maravillosos vinos que llevan a todos los puntos del mundo un trozo del increíble paisaje de nuestra región y el buen hacer de sus viticultores, sean de parcela, de municipio de subzona o de región.

Agustín Santolaya
Agustín Santolaya nació en 1960 en Villamediana de Iregua (La Rioja) en el seno de una familia de viticultores-cosecheros. Actualmente está casado, tiene dos hijos y vive en el pueblo donde nació en medio de un viñedo. Desde muy joven se hizo cargo de la viticultura y de las elaboraciones del vino de la familia. Estudió Ingeniería Técnico Agrícola en la Universidad de Zaragoza y trabajó del 1983 al 1987 en el área de la meteorología, concretamente en el estudio de las tormentas de granizo, compaginando esta ocupación con la responsabilidad de la explotación vitícola familiar. Cursó el magíster de viticultura y enología desde 1988 a 1990 y ha sido profesor de viticultura en el máster de la Universidad de La Rioja durante 6 años, además de consultor libre de viticultura desde 1988 hasta 1996, participando en la creación de varios proyectos vitivinícolas en España. También ha ejercido como presidente de La Agrupación Riojana para el Progreso de la Viticultura (ARPROVI) durante 6 años. Llegó a Bodegas Roda como consultor en febrero de 1992 y, a partir de 1994, formó parte del comité de gestión de la bodega. Desde 1998 es el director general y responsable de todas las áreas de la empresa. Es Especialista Superior en Olivicultura y Elaiotécnia y creador junto con el equipo de Bodegas Roda, de los proyectos de aceites Dauro en el Empordà y de Aubocassa en Mallorca, que revolucionaron el sector del aceite de alta gama en España. Desde la creación en 2009 de Bodegas La Horra, en Ribera del Duero, es también el Director General. Allí producen los vinos Corimbo y Corimbo I. Habitualmente participa como conferenciante en foros de viticultura, enología, olivicultura y aceites, así como en programas de formación de especialistas en estos sectores. 

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Este artículo tiene 1 comentarios

  1. Ángel Mª Pérez Aguilar Reply

    Como siempre, Agustín Santolanya acertando y poniendo los puntos sobre las íes con la contundencia y la elegancia de la que siempre hace gala. La complejidad del Rioja no se resuelve con soluciones sencillas y aún así Agustin las encuentra dentro de la diversidad de matices,intereses y lugares comunes que La Rioja tiene.

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