El viñedo de Bride Valley y el futuro del vino espumoso de Inglaterra

Por Steven Spurrier

Probablemente la entrada más reciente a las categorías de vino de todo el mundo, desde hace casi un cuarto de siglo, es la del vino espumoso de Inglaterra. Producido siguiendo el método tradicional y mayoritariamente hecho con las tres variedades propias del Champagne (chardonnay, pinot meunier y pinot noir), su éxito creciente ha sido significativo y los inversores con un alto poder adquisitivo han impulsado el crecimiento de estos viñedos por el sur de Inglaterra con una extensión actual que ronda las 240 hectáreas –un millón de vides si nos basamos en una media de 4.000 vides por hectárea– durante los últimos 3 años.

Durante la última década se ha doblado la extensión de estos viñedos y desde el año 2000 ya se ha triplicado, hasta llegar a las 2.500 hectáreas hacia finales de 2017, repartidas entre 500 viñedos y un total de 135 bodegas, según el último recuento. La añada reciente más prolífica fue en 2014 con una producción total de 6,3 millones de botellas, y está previsto que se llegue hasta los 10 millones hacia el 2020. No toda esta producción está destinada a espumosos, los cuales representaron un 66% en 2015, pero las plantaciones más recientes irán casi todas a esta categoría, pues la calidad de las vides bien cuidadas en el clima fresco de Inglaterra ha resultado ser extraordinariamente buena.

Estos vinos están valorados al mismo nivel que el champagne, ya que los costes de producción son altos y los de los terrenos mucho más bajos que al otro lado del canal (Francia) y, en catas a ciegas, las versiones inglesas han obtenido unos buenos resultados cuando se han enfrentado a marcas de champagne reconocidas.

Viñedos Bride Valley

El día 1 de noviembre, en el Wine Club 67 Pall Mall, copresenté una cata a ciegas para unas 40 personas, una mezcla de miembros del club, negociantes y escritores. En tres servicios distintos, los espumosos de Inglaterra se compararon con el mismo número de champagnes, y a los catadores se les pedía clasificar los vinos por orden, atribuyendo un punto a su vino favorito y 8 (o 6 para los rosés) a los menos favoritos. Estos son los resultados:

BRUT

NV Taittinger Prelude
NV Hambledon Premiere Cuvée
NV Sugrue Pierre, Cuvee Dr Brendan O’Regan
2013 Hattingley Valley King’s Cuvee
2010 Digby Fine English Brut Réserve
NV Krug Grande Cuvée
2009 Cuvée Dom Pérignon
NV Gosset Grande Réserve

BLANC DE BLANCS

2003 Nyetimber
2011 Fox & Fox Essence
2007 Gusborne LD
NV Ruinart
2007 Delamotte
2006 Dom Ruinart
NV Pierre Peters Cuvée de Réserve Grand Cru
2013 Chapel Down Kits Coty Vineyard

ROSÉ

NV Billecart-Salmon
2013 Hush Heath Balfour Brut
NV Wiston
NV Exton Park Pinot Meunier
NV Laurent Perrier
2011 Louis Roederer

Quizá yo, más que nadie, conozco cómo de peligrosos pueden ser los resultados de una cata a ciegas si los tomamos al pie de la letra y, evidentemente, podríamos cuestionar algunas de las clasificaciones, pero este es el ranking obtenido esa noche en una sala llena de catadores de vinos con experiencia.

Con el Bride Valley Vineyard de mi familia, soy una pequeña y reciente parte del movimiento del vino espumoso de Inglaterra. Toda esta historia comenzó en 1987, cuando mi esposa compró una casa en Litton Cheney, un pequeño pueblo al sur-oeste de Dorset, y una finca de casi 81 hectáreas en las afueras del pueblo. El primer día, paseando por la finca, observé que había mucha roca calcárea y, como estaba trabajando en París en ese momento, puse un fragmento en mi bolsillo y, una vez llegué a L’Academie du Vin, mi escuela de vino, lo enseñé a Michael Bettane, preguntándole de dónde creía que podría ser. “De Champagne, evidentemente”, contestó. “No, de Dorset”, contesté yo. “Pues entonces tendrías que plantar una viña”, concluyó.

Poco tiempo después, invité a casa a mi amigo Michel Laroche de Chablis, y volvió con unas muestras de suelo cuyos análisis demostraron que era adecuado para plantar chardonnay, pinot blanc e incluso pinot noir. En ese momento, hubiera plantado pinot auxerrois, una variedad de Alsacia que me gustaba, para hacer un vino tranquilo, pero afortunadamente no tuve suficientes recursos para hacerlo. Durante los primeros años de la década de los 90, me invitaron a la ceremonia de entrega de los premios de la International Wine and Spirit Competition, donde justo al llegar nos ofrecieron una copa de espumoso y me preguntaron de dónde creía que podría ser: “Champagne, probablemente un Gran Cru Blanc de Blancs, posiblemente Cremant”. Era un Nytimber de Kent, al sud-este de Inglaterra, que ese mismo año había superado a todos los champagnes llevándose todos los honores.

Ese fue el lanzamiento del vino espumoso de Inglaterra y seguí su creciente éxito. Hacia mediados de los años 2000 era evidente que la calidad en general era buena y no me podía resistir a la idea de seguir los consejos de Michel Bettane, así que hice un dossier que presenté a Boisset, una empresa de la Borgoña, durante Vinexpo 2007. Habían oído hablar del vino espumoso de Inglaterra y, siendo uno de los mejores productores de Crémant de Bourgogne, así como uno de los propietarios de Varichon et Clerc en Savoie, estaban muy interesados. En otoño recibimos la visita de Georges Legrand, su mejor experto en espumosos, que echó un vistazo a la finca y estimó que había aproximadamente 30 hectáreas que podrían plantarse y se llevaron muestras de suelo a Nuits-St-Georges. Estaban buscando un socio y con 30 hectáreas de viñedo, hubiéramos construido una bodega en la finca. Durante su estancia, Georges Legrand, acompañado de un miembro del equipo de Pepinieres Guillaume del norte de Borgoña, proveedores de vides en las mejores zonas de Champagne y Borgoña y regiones más lejanas, visitaron a Ian Edwards en Furleigh Estate, a sólo media hora de distancia de donde estamos situados nosotros, así como muchas otras zonas del sur de Inglaterra para tener una idea de lo que estaba ocurriendo.

Steven Spurrier e Ian Edwards, el enólogo de Furleigh Estate

Cuando llegaron los resultados del análisis, teniendo en cuenta que nuestra finca está bastante elevada, concluyó que solo había 10 hectáreas aptas para la plantación, con todo, los Boissets nos aconsejaron lo siguiente: “Plantad vosotros en este viñedo, con Bella, comprad las vides a Pepinieres Guillaume, llevad las uvas a Ian Edwards y, si todo va bien, os compraremos toda vuestra producción”. Con estos ánimos, en 2009, plantamos las dos primeras hectáreas, produciendo una pequeña cosecha de tan sólo 480 botellas a finales de octubre de 2011, un viñedo de más de 10 hectáreas, 43.000 vides, un 55% de chardonnay, con siete clones distintos, un 25% de pinot noir con cinco clones, un 20% pinot meunier con dos clones, con dos portainjertos: Fercal y 41B, para adaptarnos a nuestro suelo disperso y muy calcáreo. Si bien era vidente que esta empresa se conocería como “The Spurrier Vineyard”, no quería que llevara ni nombre y, por suerte, nos encontramos en una zona de belleza natural conocida como The Bride Valley, con el riachuelo Bride atravesando el pueblo de Litton Cheney en su camino hacia el mar, a unos 6 km de distancia. Era una decisión fácil, la llamaríamos Bride Valley Vineyard.

Decir que esta empresa no ha ido según el plan establecido sería subestimar la situación, pues no había tenido en cuenta los riesgos que conlleva el negocio vinícola. Poco después de las primeras plantaciones originales, asistí de nuevo a Vinexpo, a una gran cena en el Chateau Lafite-Rothschild. Le comenté a Eric de Rothschild que acababa de plantar un viñedo y me puso un brazo alrededor del hombro y me dijo: “Bienvenido al club”. En ese momento, pensé que era una expresión de felicitación entre colegas. Ahora, siento que se trataba más bien de la conmiseración de un experto. La uva que llevamos a Furleigh Estate se convierte en vinos muy elegantes, los cuales salen como vinos con añada con un bajo “dosage” para Inglaterra, de 8 g/l para el Brut Reserva (normalmente un tercio de cada uva) y para el Blanc de Blancs e, incluso, de 7 g/l para el Rosé Bella, pero no produjimos suficiente hasta la añada de 2017. A lo largo de las seis añadas desde el año 2011, la cual no he tenido en cuenta porque fue un gran regalo de cumpleaños, estamos haciendo una media de un cuarto de botella por vid. Soy un optimista nato y mi lema familiar –Stimulos Adde o Spur On–, significa que no me daré por vencido. 2014 fue una gran añada tanto en lo que se refiere a calidad como en cantidad, y espero que 2018 siga este patrón hacia un futuro más confortable.

En los últimos años, se han escrito muchos artículos sobre el vino espumoso de Inglaterra, el más completo es The Changing Landscape of English Sparkling de Susie Barrie MW, una de las expertas más reconocidas sobre este tema. Ella menciona el hecho que las marcas de champagne Tattinger y Vranken-Pommery han comprado recientemente terrenos en Kent y Hampshire, respectivamente. El primero en colaboración con Hatch Mansfield, su distribuidor británico propiedad de Louis Jadot y el último, con Hattingley, una bodega ya consolidada. Los precios en Reino Unido no son económicos, pero son una décima parte del precio de la Champagne, no obstante, ésta es la única ventaja en cuanto a precio, pues absolutamente todo el resto, desde las vides hasta las botellas, pasando por todo lo relacionado con la bodega, tiene que ser importado. A pesar de que la mayoría de las bodegas empezaron haciendo vinos sólo con añada, muchas están creando ensamblajes sin añada de los restos de vino que inicialmente iban destinados a reserva, para equilibrar las añadas más pobres. Esto no es lo que pretendo hacer en Bride Valley y, frente a un cultivo muy pobre en el año 2015, en el cual el vino no podía mantenerse, he combinado este 50/50 con el mejor de 2016 para producir un Cremant, con 4,5 bares de efervescencia en lugar de 6. Esto se convertirá, creo, en el primer Cremant en Inglaterra y si es tan bien recibido por el mercado como espero, probablemente haremos uno cada año.

Steven, Bella, Max y Maud

Más allá de los vinos, las propiedades están tomando conciencia sobre el valor del enoturismo: con tantas viñas plantadas y tantas bodegas construidas, la inversión ahora está enfocada en la experiencia de los visitantes. Richard Balfour-Lynn, propietario de la bodega Hush Heath en Kent, actualmente expandiéndose hasta una producción de 2 millones de botellas, recibió 1.500 visitantes en 2015, 18.000 durante el año 2016 y 25.000 en 2017. Charlie Holland, enólogo en la reconocida Gusborne Estate en Kent, afirma claramente que “vemos el desarrollo del enoturismo como el siguiente momento crucial en la escena del vino espumoso de Inglaterra”. Si bien ahora no prevemos ningún “centro de visitantes” en Bride Valley, tenemos intención de convertir el loft que hay encima de nuestros establos en una sala de cata amplia y ventilada.

Al final de su artículo, Susie Barrie recoplia 10 de sus vinos favoritos. Aquí los tenéis, con sus puntuaciones sobre 100.

Langham Wine Estate Classic Cuvée Réserve Brut 2011, Dorset: 97
Sugrue Pierre The Trouble with Dreams Cuvée Brut 2013 Kent/Sussex: 97
Nyetimber Blanc de Blancs 2010 Sussex: 96
Chapel Down Kits Coty Coeur de Cuvée 2013 Kent: 95
Wiston Estate Cuvee Brut 2013 Sussex: 95
Cottonworth Classic Cuvee Brut NV Hampshire: 93
Court Garden Ditchling Reserve Brut 2010 East Sussex: 93
Gusbourne Blanc de Blancs 2013 Kent: 92
Hambledon Vineyard Premiere Cuvée Brut NV Hampshire: 91
Digby Fine English Leander Pink Brut NV Hampshire: 93

Steven Spurrier

Steven Spurrier
Steven Spurrier nació el 5 de octubre de 1941, estudió en la Rugby School y en la London School of Economics. En 1964 se unió al sector del comercio vinícola como aprendiz en la empresa Christopher and Co. (fundada en 1665). En 1970 se trasladó a París, donde compró Las Cavas de la Madeleine, una pequeña tienda en el centro de la ciudad, y en 1973 abrió L’Académie du Vin, la primera escuela independiente del vino en Francia. Como socio, comenzó a trabajar en varias empresas relacionadas con el sector vinícola: Le Bistrot a Vin, un restaurante/bar à vins en el barrio de negocios de La Defense; Le Chemin des Vignes, un almacén y una planta embotelladora en las afueras de París; Le Moulin du Village; y Le Blue Fox, un restaurante y un bar à vins cerca de Las Cavas de la Madeleine. Spurrier es probablemente más reconocido por haber creado una cata entre los mejores vinos de chardonnay y cabernet sauvignon de California y Francia en mayo de 1976, posteriormente conocido como El Juicio de París. Al cabo de 30 años, el 24 de mayo de 2006, se hizo una recreación de este evento de forma simultánea en Londres y en Napa. En 1988, vendió su negocio relacionado con el vino en Paris y volvió al Reino Unido para convertirse en un asesor independiente de vino. Ha trabajado con clientes como Harrods en Londres y Hédiard en París, Singapore Airlines y Christie’s, para quien creó el Christie Wine Course 1982. También es redactor asesor para la revista Decanter y presidente de los Decanter World Wine Awards, actualmente la mayor competición de vinos del mundo desde sus inicios en 2004, y presidente de los Decanter Asia Wine Awards, la mayor competición sobre vino en Asia desde 2012. Es el autor de 8 libros sobre vino, dos de los cuales son El curso de vino de La Académie du Vin y La Guía sobre Vinos Franceses de La Académie du Vin, traducidos a diferentes idiomas. Está casado, tiene dos hijos ya adultos y vive en Londres y en Dorset, cuando no está viajando. Después de mucha reflexión y búsqueda, decidió, junto con su esposa Bella, plantar una viña en su finca de Dorset. Actualmente hay 10 hectáreas plantadas, 55% con chardonnay, 25% con pinot noir y 20% con pinot meunier para elaborar vino espumoso de Inglaterra bajo el nombre de Bride Valley Vineyards. La primera añada vendimiada fue en octubre de 2011, justamente el mes de su 70 aniversario. El año 2017 fue reconocido como Man of the year por la revista Decanter y presidente honorario del Wine and Spirit Education Trust.

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