Versió en català

Cosecha 2011 por Daniel Gómez Jiménez-Landi

“Como todos los años, la viña nos volvió a enseñar cuál es nuestro sitio, cuál es nuestra condición. Una vez más, nos mostró que somos meros barcos de papel movidos por los vientos que ella genera. Ella tiene la sartén por el mango. Ella es la maestra y nosotros los alumnos. Nosotros somos aprendices a través del tiempo. Y eso es lo mejor y lo peor de este oficio. Cada año empezar de nuevo, cada año saber que, en realidad, no sabes mucho. Cada año sentir que estás a merced de una lluvia, de una tormenta, de una granizada, quizá un sol demoledor o un viento desgarrador. Hacer vino no es apto para aquellos que quieren seguridad en sus vidas, que les gusta planificar los resultados desde el despacho, que hacen balances a espaldas de aquello que no pueden controlar. Cuántos contables y gerentes no han entendido todavía realmente el mundo en el que se encuentran. No es lugar para aquellos que enumeran y clasifican. El vino no es un número.

Esta incertidumbre, esta desnudez, esta fragilidad nos hace a la vez grandes, nos hace sentir jóvenes, nos rejuvenece cada vendimia con una ilusión desbordante que nos hace sentir un cosquilleo estremecedor. Cada septiembre es un inicio, cada septiembre hay una luz diferente. Cada año nos enfrentamos a un reto que nos hace sentir vivos, que nos hace sentir que nuestra vida tiene sentido. En septiembre volvemos a nacer.

El vino es el resultado de una íntima relación entre las viñas y el viticultor. El trabajo de todo un año expresado en racimos de uvas. No debe ser un producto industrial monótono y repetitivo. La naturaleza tiene mil caras distintas y nosotros mismos no somos ni siquiera la misma persona de un año a otro. Todo lo que nos rodea nos condiciona y nos hace cambiar de ánimo, de energías y de espíritu. Si hay una verdadera relación de unión entre el viticultor y sus vinos, estos últimos notarán estos cambios de ánimo. Nuestra interpretación será distinta. Por todo ello, tiene sentido hablar de añadas y compar las diferencias. Hablar de añadas es hablar de vino, es hablar de nuestro trabajo e inquietudes, es hablar de nuestras ilusiones

En la Sierra de Gredos (DO Méntrida; DO Vinos de Madrid; Ávila), tuvimos un invierno seco y caluroso que provocó un adelanto en el ciclo vegetativo de una o dos semanas dependiendo del pueblo al que nos refiramos. Este adelanto se ha hecho evidente durante todo el ciclo: en brotación, en floración, en el envero y en la vendimia. La primavera fue bastante buena y lluviosa favoreciendo un buen desarrollo de las plantas. Es el segundo año que llueve más litros que la media en la zona y las temidas heladas no causaron daños. Por el contrario, las lluvias en floración provocaron que se perdiera mucha cosecha (30-40%) sobre todo en las viñas de Garnacha, variedad muy sensible al corrimiento en el momento de floración-cuajado. Una primavera más, perdíamos en pocas horas gran parte de nuestro trabajo. El comienzo del verano fue pausado con un Julio de temperaturas moderadas, brindándonos una tregua que hizo que el ciclo de la vid se ralentizase y las uvas tuviesen más acidez. Ya a finales de Agosto el tiempo cambió y empezó a hacer bastante calor volviendo a una situación más acorde con la época estival. Exceptuando una lluvia a primeros de Septiembre, el resto de la vendimia estuvo marcada por altas temperaturas y ausencia de precipitaciones. Una vendimia muy sana, sin problemas de enfermedades pero también con cierta deshidratación en algunas bayas teniendo que hacer una gran labor de selección, tanto en el campo como posteriormente en la bodega. En total, en 2011 habremos perdido el 50% de la uva. Un alto coste para conseguir aquello que buscamos.

La variedad Albillo tuvo graves problemas con los ataques de los pájaros, dado que al adelantarse su maduración, las uvas era lo único que tenían para comer. Las moras y los higos no estaban todavía maduros como pasa otros años. Para la variedad Albillo, la vendimia se empezó a realizar en los primeros días de Agosto. Yo, en concreto, vendimié mi parcela de Albillo Las Uvas de la Ira, situada en las laderas de Cebreros, el 17 de agosto con 14,5% y una gran acidez. Al Albillo parece que le sienta bien el calor y añadas no excesivamente frías. El vino tiene un buen perfil, con una nariz sutil y elegante. Es un vino más preciso que en 2010, un vino más recto, eléctrico, longitudinal, mejor acidez, más frío y menos evidente que la añada anterior. En definitiva, un albillo más fino.

En la última semana de agosto, se comenzaron a recoger las primeras viñas de garnacha en El Real de San Vicente utilizadas para el vino regional de Jiménez-Landi: Sotorrondero. Más tarde, comenzó la vendimia de las parcelas. La más temprana es siempre Ataulfos, un viñedo que año tras año muestra su potencial. En esta ocasión se vendimió el 3 de septiembre. En total son 2.800 litros (17Hl/Ha.) en seis barricas de fresca fragancia de cítricos y violetas, de fruta roja y textura sedosa. Un vino que aúna la rectitud del granito y la mineralidad polvorienta que recuerda a la tiza del calcáreo. Un vino puro y sutil.
También en El Real de San Vicente, se encuentra la viña de El Fin del Mundo (The End). La orientación norte y un paraje más fresco le conceden siempre una maduración más pausada que a su vecina Ataulfos. A pesar de que la viña es sólo 1 hectárea, hay bastantes diferencias entre la parte de arriba y la parte de abajo. Este año, la parte de arriba se vendimió el 11 de septiembre y la de abajo el 20 del mismo mes, nueve días después. Aunque ambos vinos cuentan una historia similar son también un buen reflejo de la orografía y las diferencias de la viña. La parte de arriba es más delicada, más fina, más vertical y mineral expresando la menor profundidad de las arenas y mayor presencia de la roca granítica. Es un vino con más verticalidad y de acidez más punzante. La parte de abajo, con mayor profundidad de suelo y algo más de vigor, da lugar a un vino más frutoso, algo más ancho y de sensación más globosa. En definitiva, 1.800 litros (18 Hl/Ha.), cuatro barricas de la viña más elegante y fina de El Real de San Vicente. Una fina brisa de hinojos y una acidez vibrante. Un escalofrío.

En las viñas de Cebreros el suelo de pizarra confiere a los vinos un toque más racial, más opulento, más Mediterráneo. La delicadeza del granito es sustituida por la complejidad de la pizarra. Comencé la vendimia el 4 de septiembre con Las Uvas de la Ira (Viña El Pescadero y La Oliva), un paraje de lavandas y tomillos donde las viñas son batidas por los vientos del monte a 950 metros de altitud. Un vino de paraje con un enorme potencial en donde llevo tres años haciendo una labor de recuperación. Viñas, antes abandonadas, que son tesoros y en donde lo mejor está por llegar. Más tarde, el 12 y el 16 de septiembre se vendimió El Reventón. Una hectárea situada al fondo de un estrecho valle a 900 metros donde las viñas tienen dos horas de luz menos al día porque están tapadas por las altas montañas que las rodean. Un paraje especialmente interesante dada su altitud y su frescura. Son 1.200 litros en dos barricas (12 Hl/Ha). El Reventón es una garnacha que expresa la riqueza, la opulencia y el esplendor de la pizarra pero con una frescura y acidez continental y de altitud, lo que permite ser un vino potente pero no cansado, complejo pero fresco. Es la unión de la opulencia y el frescor.

En Comando G, Fernando, Marc y yo trabajamos los parajes más fríos y extremos de la Sierra de Gredos. Dentro de Madrid, en Rozas de Puerto Real recogimos el 17 de septiembre Las umbrías, la viña más alta de la comunidad. Una viña entre castaños y robles que expresa siempre una sensación etérea, aérea, fluida, delicada, fruta floral y especiada. Un vino difícil de expresar en palabras y difícil de olvidar.

Como todos los años, terminamos de coger uvas en Ávila, en las altas colinas de Navarrevisca. Cara norte de la Sierra de Gredos, allí donde nace el río Alberche, donde sólo habitan los piornales y las rocas graníticas, entre las cuales desafían a los vientos unas cuantas cepas que rozan lo imposible. A 1.200 metros la viña Rumbo al Norte supone un espectáculo para cualquier viticultor. Un mes antes que el año pasado, el 29 de septiembre, vendimiamos esta viña que recoge el frío, la austeridad del paisaje, los vientos de la alta montaña, un vino de piedra con mineralidad fría y vertical.

En general, los vinos 2011 tienen algo más de estructura y una tanicidad más presente. Una añada que necesita de más reposo, de más tiempo. Esto, junto con una buena acidez y pH muy bajos, hace que a priori sean vinos con mayor capacidad de guarda que en otros años. Además, conservan un perfil elegante y complejo que recuerda a 2010. Son vinos raciales, vibrantes y delicados. Vinos de textura fluida y frescor punzante, vinos delineados y cristalinos. Ha sido una añada complicada para trabajar, con muy pocas botellas pero de excelsos resultados. Quiero creer que tendrán una gran evolución que el tiempo nos permitirá descubrir. Una añada más que nos permite aprender, mejorar y seguir soñando con la magia de alguno de los parajes más bonitos de toda España. Ha sido un año sin descanso. Espero que lo disfrutéis!!

Quiero dar las gracias a todas las personas que hicieron posible estos vinos, que hicieron posible cumplir nuestras ilusiones. A todo el equipo de Jiménez-Landi en especial a Javi, Nicusor y Neculae, por su continua entrega, trabajo y fidelidad; a Pablo de Comando G por la vendimia sin descanso; a José por todo lo que nos une y nos separa; a todos los amigos que estuvieron cerca durante este año; a Fer y a Marc por todo lo que aprendo de vosotros y sobre todo por ser como sois y tener el honor de ser vuestro amigo; a Beatriz por su cariño, comprensión, apoyo y amor.
Quiero dedicar esta añada a mi tío Pedro, sin el cual yo no habría hecho posiblemente vino nunca. Por eso y por todo lo que une. Tú estás en cada botella.
Y en especial este año a mi madre, por todas las razones que pueda haber, se puedan encontrar y se puedan expresar con o sin palabras”.

Impactos: 157

Deja un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *