¿Por qué no beben vino los jóvenes?

Por Joan Gómez Pallarès

Según la Organización Mundial de la Salud, la juventud plena va de los 20 a los 24 años. Pero los sabios de la OMS no tienen en cuenta la parte sociológica que debería incluir la definición: en nuestro mundo (occidental, más o menos avanzado tecnológicamente), ¿hasta dónde llega la juventud social? La juventud es un proceso biográfico que no tiene que ver sólo con la edad, sino también con las condiciones en las que vives y con el estado de madurez mental: qué decides en tu vida y a partir de qué condicionantes lo haces. En este sentido, la juventud es un estado tan físico y de edad como mental y se puede definir como un espacio lleno de buenas dosis de flexibilidad, de enorme capacidad de seducción (entre ellos y hacia ellos) y de una voluntad grande de formación e información. Los jóvenes son flexibles, son seductores, se dejan seducir y les gusta la información y la formación. Una edad, por tanto, no claramente determinada, pero que es clave para descubrir y consolidar gustos y costumbres.

Cierto: existen jóvenes de 37 años y gente mayor de 24. Me acojo a la definición anterior para hablar, hoy, de los jóvenes que tienen la capacidad de decidir qué quieren beber cuando salen de copas y de fiesta. Me da igual dónde duermen cuando vuelven a casa (¿a qué casa?, sería otra pregunta…) y, tampoco me interesan sus condiciones laborales o sociales. Quiero hablar del joven que sale a la calle en alguna ciudad bien conocida (¿digamos Barcelona?, pero hay muchas como ella, muchas…), con un grupo de amigos, tiene un poco de dinero para invertir en diversión y se pregunta “¿qué hago?”. Tanto como la primera pregunta (“¿qué hago?”), me interesa la previa, la que ya no se hacen porque muchos la dan por respuesta: ¿qué no hago? Y la inmensa mayoría lo que no hace es beber vino. ¿Por qué no beben vino los jóvenes que tendrían la capacidad legal, mental y económica de decidir “quiero tomarme una copa de vino con los amigos”?

Aviso. El orden de las razones no es jerárquico y se pueden mezclar como se quiera. El resultado final será el mismo y las conclusiones, también. Lo que conviene hacer es, sencillamente, lo contrario de lo que ahora describiré. Y si lo hacemos todo, de una manera más o menos consciente y coordinada, acabaremos dónde querríamos acabar muchos: viendo cómo los jóvenes, tanto en casa como cuando salen, beben más vino y aprecian los valores de lo que representa.

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No beben vino porque no están bien informados. Si siguieran realmente las últimas tendencias de la moda, y aunque sólo fuera por eso, ya sabrían que está de rabiosa actualidad en las discotecas de Estados Unidos el pasearse y bailar con una copa de buen vino en la mano. Mancharse de vino e irse a la cama con su perfume, con quién sea y cómo sea, es ya la máxima sofisticación.

Ligado con lo anterior, no beben vino porque no hay locales que inviten a hacerlo. En general son lugares que huelen a caro, a élite y a cierto esnobismo. En las ciudades donde he visto locales abiertos y accesibles; donde he visto precios moderados de raciones, tapas o platillos para acompañar el vino; donde el ambiente y la decoración acompañan a entrar sin miedo a sufrir un sablazo para el bolsillo, hay grupos de jóvenes bebiendo vino. Asociamos el vino a un cierto lujo, a una cierta selección de personas y nos equivocamos. Tampoco hablo estrictamente del concepto “taberna”: hablo de la idea del espacio abierto, donde se puede charlar, donde se puede escuchar música, donde se puede hacer un piscolabis y donde se pueden beber buenos vinos por copas. El vino es alegría, es compartir, son sillas y mesas mezcladas, es vida y conversación y todo esto forma parte de nuestro ADN cultural. ¡Y no ha cambiado! Si existieran más locales de este tipo, el joven bebería más vino.

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No beben vino por el precio. Cuando el precio es barato se asocia a una mala calidad del vino, y estamos muy equivocados. Todos los que nos dedicamos a esto sabemos que podemos hacer buenos vinos, envasarlos de manera económica y ofrecerlos a precios que muchos bolsillos puedan pagar. He hecho la prueba muchas veces entre los jóvenes de mi familia. No existe uno solo que haya rechazado un buen vino a precio barato. ¡Y ahora los tienen en su casa!

No beben vino porque ha desaparecido de la mayoría de los hogares en el día a día. No comemos juntos en casa, a duras penas cenamos allí, y los jóvenes no se pueden iniciar viendo y bebiendo lo que sus mayores hacían: consideraban el vino como un alimento más de su dieta y cada día, en cada comida, caían un par de vasos. La “paradoja francesa” existe por alguna cosa…

 No beben vino, en fin, porque sus paladares (¡dicen!) no están hechos para según qué gustos. Pero si prefieren cualquier tipo de fermentación y de burbuja (y no hablo ahora de mosto convertido en vino…), porque es barata y fresca, porque invita a una vida alegre y compartida, ¿por qué no tendrían que hacer lo mismo con cualquier otra fermentación que sea barata, que sea fresca y que se haya hecho pensando en un determinado tipo de paladar? Es falsa la idea de que cualquier tipo de paladar, también el de los jóvenes, está preparado para beber cualquier tipo de vino. La persona pasa por una evolución en sus gustos y no le gusta todo a cualquier edad. Mis hijos (¡jóvenes!) han olido vinos muy interesantes y diferentes a lo largo de su vida y ahora empiezan a beberlo. Rechazan, de una manera instintiva, un perfil de vinos que es más apto para la edad madura. Lo siento pero es así: si hacemos vinos pensados para un paladar que está en formación y que quiere conocer cosas nuevas, acertaremos. No hay un sólo tipo de vino de este perfil. He hablado con mucha gente y tampoco existe una única respuesta.

Invirtamos el concepto: no hablemos del vino que quieres elaborar tú y que te gusta a ti, sino de qué vino quieres hacer para que le guste a un segmento determinado de la población, en este caso, al joven. Las burbujas, ancestrales o de segunda fermentación, seguro que son una buena respuesta. Los vinos tranquilos con maceración carbónica o semicarbónica, también lo son. Los vinos con extracciones ligeras y poca y medida o nula madera, también lo son. Los vinos que tienen un alcohol moderado, también lo son. Los vinos que la gente puede identificar con una tierra concreta y un tipo de uva concreto, también lo son. Y etc., etc., etc.: ¡las combinaciones entre factores son muchas, además! Y el único reto de los que producen y de los que venden es su imaginación y su capacidad de adaptación a la nueva juventud.

No tengo muchas dudas: si el joven que sale de fiesta ve locales más atractivos y acogedores, si en su interior encuentra pequeñas raciones de comida a buen precio para acompañar vinos, también asequibles y que sean más de su paladar y, todo junto, con la calidad exigible, cada vez habrá más que se interesen por el vino y lo beban.

Joan Gómez Pallarès
Catedrático de Filología latina en la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) y director del Institut Català d’Arqueologia Clàssica. Ha publicado más de 200 referencias (libros y artículos) sobre el mundo antiguo. Siente una gran afición por la gastronomía y el vino y la comparte escribiendo en su blog www.devinis.org y en la revista Sentits. Ha publicado recientemente el libro Vinos naturales en España. Placer auténtico y agricultura sostenible en tu copa (RBA, 2013).

Este artículo tiene 32 comentarios

  1. Julio Romero Tera Reply

    ¿Hablamos de hacer vino en función de, o vino por y para? He vuelto a recordar la contraportada de un libro que apoyé decididamente (Vinos Naturales en España), como apoyaré, por lo filtrado, el libro aún sin título definitivo de Mariano Fisac. Ambos parecen definirse por unos vinos elaborados con la menor intervención posible, reflejando el ecosistema y con una filosofía de vida determinada. Ambos autores son inquietos, están insatisfechos, dudan y buscan, y encuentran, incluso se equivocan ¿Les negamos a los jóvenes esta posibilidad? Es posible que nuestra generación haya olvidado algunos conceptos básicos. Es posible que debamos volver a las comidas y/o cenas familiares, con uno o dos vasos de vino y los más jóvenes, en sus comienzos, con gaseosa. ¿Por qué no? Pero hacer un vino, un cuadro, una obra de teatro, un libro, comenzando por el final, pues la verdad, no me convence.
    Saludos Joan.

  2. Jacinto Reply

    Menudo artículo estúpido. Cada uno bebe lo que le viene en gana, no creo que nadie beba cubatas porque fuera lo “guay” en Estados Unidos anteriormente, ya que allí no hay cultura del “cubata”. Que importa que alli tomen vino en la pista de baile…si aquí no se bebe más vino es porque, simplemente, no gusta. La mayoria de la gente prefiere bebidas mezcladas con refresco porque aquí se sale, de media, hasta las 5/6 de la mañana. No hay cuerpo que aguante bebiendo solo vino…por no hablar de la resaca.

    • Virginia Reply

      ¿Y no tienes resaca tomando un cubata? El ron tiene 40% y el vino como mucho 15%, cuando en realidad en este articulo se hablan de otro tipo de vinos que seguramente andaran en torno a los 10% ¿Y me hablas de resaca?.

      El vino tambien se puede mezclar, y además en muchos caso es mejor que ciertos cubatas.

      Me da la sensación de que hablas con rabia y despecho, sin conocer el argumento. Documéntate antes de poder verter semejante opinión.

      Por otro lado, si a ti no te gusta el vino no pongas de estúpido el artículo porque lo único que dice es de hacer vinos para la gente más joven, pues si que les gusta el vino y no lo beben por otras razones muy distintas de las que tu subrayas.

      Por último, creo que las conclusiones de Joan son válidas para poder llegar a más jovenes.

  3. Joan Gómez Pallarès Reply

    Buenas tardes, Julio, y muchas gracias por tu comentario. Entiendo tu posición y argumentos aunque no los comparto. Yo no hablo tanto de “empezar un cuadro” por el final… sino más bien de utilizar el método de Julio Cortázar en Rayuela. las cosas se pueden “leer” de muchas maneras, porque quien las “escribe” ofrece distintas pautas de interpretación.
    Así veo, en este caso que intento comentar en el post, la relación entre el vino y los jóvenes. Casi siempre el punto de vista es el de “empiezo en A y termino en Z”. ¿Por qué? ¿No podemos aproximarnos de otras maneras? Mi propuesta es que el concepto de hacer vino se abra, se amplíe y tenga en cuenta el punto de vista de de los distintos lectores/bebedores que pueden acceder a él… Puede que muchos empiecen por el principio. A otros les gustará un promeio en la parte central (¿por qué no? Virgilio lo hizo…), otros disfrutarán leyendo la última página. No defiendo tanto la idea de que se haga, sin más, un vino finalista que tenga como único público bebedor al joven (Mariano comentaba algo de eso en unaintervención suya en Facebook), cuanto que se expliquen las cosas de manera que se pondere qué ìede encontrar un joven en determinados tipos de vino.
    Fíjate en los ejemplos que pongo: hablo e burbujas, ancestrales o de segunda fermentación; hablo de vinos con un alcohol medido, etc. No son vinos para jóvenes sólo…Yo disfruto mucho con ellos y pasé hace mucho mi juventud biológica. Lo que defiendo en el el post, en el fondo, es que hay un montón de vinos (en mi opinión, claro…) que gustan a los jóvenes (no que estén exclusivamente pensados para ellos) y a sus paladares y que lo que tenemos que hacer, y ahí está el esfuerzo mayor, es hacerles llegar la idea de otras formas.
    Saludos y gracias por el comentario, Julio!
    Joan

  4. Joan Gómez Pallarès Reply

    Buenas tardes, Jacinto.
    Como decía aquel hombre sabio, el elogio atonta y la crítica aviva y ayuda mucho. Me gustan por definición las críticas, pero no me gustan nada los insultos (“estúpido” lo es: se aplica a un escrito y por sinécdoque, se aplica a quien lo escribe) y contesto por educación.
    Creo que no tiene usted razón por algo bien sencillo: siguiendo su regla de tres, esas bebidas refrescantes no te permiten aguantar hasta la hora que usted indica. Sencillamente porque quienes las beben las mezclan con alcoholes destilados en los que prefiero no pensar.
    Cada cual bebe lo que le apetece, sin duda, y lo de los EUA era una provocación/boutade tan sencilla como si hubiera hablado de la forma en que los jóvenes georgianos beben su vino, que también lo hacen. Lo que me importaba destacar era que hay otras maneras de hablar/presentar el vino a los jóvenes. Por supuesto, por no hablar de la resaca que provocan las bebidas que usted menciona.
    Joan

  5. Carlos Regueiro Reply

    Buenas tardes, yo creo que la gente joven no bebe vino porque simplemente lo consideran elitista, la publicidad que lo rodea es muy sería y nada ligada a la diversión, como así ocurre con la cerveza. Durante años se hicieron vinos para las guías y para las catas, muy pasados de madera, que los hacen astringentes, cuando la gente joven esta acostumbrada a los refrescos y la cerveza que se sirven fríos. Mi modesta opinión . Un saludo desde Pontedeume

  6. alfons bach Reply

    En mi opinión, el primer causante del bajo consumo de vino entre los jóvenes, es que ha desaparecido de las mesas de sus casas, entonces hay una falta de cultura del vino que las generaciones anteriores sí que teníamos. ¿Por`qué desapareció de las mesas? Posiblemente porque un vino de mínima calidad ha resultado ser caro para muchas familias, y reservado para ocasiones especiales. En segundo lugar, culpo a los bares en general, por tener unos vinos de ínfima calidad que han conseguido que los clientes se decanten por la cerveza. En los bares “normales” el vino ha sido, en general, infame. Ya no los jóvenes, sino yo mismo, a mi edad y siendo consumidor habitual de vino, en ciertos sitios, me paso a la cerveza. En otros bares que sí tienen vinos dignos, los precios no son competitivos respecto a la cervaza. Creo que hay un abuso en el precio de la copa, que hace que la gente se pase a la cerveza. He oído toda mi vida, a padres de familia, educando a sus hijos al respecto, diciendo “Chicos, el buen vino lo tomamos en casa”. Claro, sólo hay que ver, y los del mundo del vino lo sabemos, a qué precio se venden los vinos en los restaurantes. Se ganan más dinero en una botella que en un plato,Todo ésto, no ayuda a su consumo. En cuanto a hacer vino para jóvenes, o sea para los no iniciados, creo que no hace falta, existen vinos elaborados con tempranillo y vinos con garnacha, con empezar con tempranillo es suficiente.

  7. Joan Gómez Pallarès Reply

    Buenas tardes, Carlos!
    Comparto mucho tu opinión: no se trata sólo de hacer las cosas de otra manera. Se trata, también, de comunicarlas de otra manera. Y no hablo sólo de artículos o de libros…sino de maneras de presentar los vinos, de hablar de ellos, de hacer que estén presentes de otra forma en nuestra vida diaria.
    Hace ya unos cuantos años que se hacen vinos distintos a los que describes, como sabes muy bien, y desde hace dos o tres años el cambio es espectacular. Todo esto no ha llegado. Y cuando veo fotos de otros países, o me hablan de los hábitos de consumo (por mucho que se critique el ejemplo) de los EUA o paseo por otros lugares y veo a tanta gente joven con su copa y su charla… Y en Barcelona también podría nombrar ya algún local, por lo menos uno, donde el ambiente y la música y la comoda barata y el vino sin etiqueta ni protocolo llenan el local de gente de todas las edades pero sobre todo de gente entre los 25 y los 25 años.
    No hay que cejar!
    Muchas gracias por tu comentario!
    Joan

  8. Joan Gómez Pallarès Reply

    Hola, Alfons!
    Estoy muy de acuerdo con lo que dices. Son ideas que intento desarrollar en el post, en efecto: el vino de cada día ha desaparecido de las mesas…Vinculado a la calidad? En casas y en bares? En efecto, con frecuencia como menúes por ahí y no pido el vino para que no me rompa el estómago… Entre los jóvenes de mi familia se ha popularizado el bag-in-box de calidad. Los hay, son baratos, se conservan de fábula y lestán al alcance de muchos bolsillos. En el norte de Europa es un escándalo la cantidad de vino correcto que se vende con esos envases. Y aquí, como en todo, hay que selecccionar, pero hay cosas muy interesantes también.
    Sobre los precios no hablé, cierto, pero qué te voy a decir a ti, que vendes vinos con tus guisos superlativos a muy buen precio? La gente atornilla mucho en general y eso, claro, también desanima. En tu local he visto a muchos guiris jóvenes comiendo con su copa de vino: hay que dar ejemplo de cómo se pueden hacer bien las cosas, y hablar de ello.
    Y sobre lo de los vinos exclusivos para jóvenes, en efecto, es lo que comentábamos con Julio: no hay que hacer ningún vino específico, ad hoc quiero decir, para los jóvenes. Ya los hay, aunque pueden hacerse sin duda otras muchas cosas interesantes. Lo que hay que hacer es explicarlo y venderlo!
    Saludos!
    Joan

  9. Julio Romero Tera Reply

    Quede claro que respeto cualquier trabajo vitivinícola, máxime cuando hay mucho profesional con dedicación full time; pero cuánto daño hizo la era Parker. No podemos sustituir esta época por la era jóvenes. Esas empresas existen y tienen un objetivo claro y por lo que te he seguido, no nos interesan. Entonces se lo pedimos a Rafa Bernabé, Alfredo Maestro, Samuel Cano, Pilar Higuero, Manuel Valenzuela… No creo que acepten. Nos olvidamos del 50% de desempleo entre nuestros jóvenes, de la tardía emancipación, de los informes PISA. Dónde están las DO’s y el Ministerio. Nadie en este país hará una tesis, no sé si sociológica o de marketing vinícola, o mejor ambas y sepamos de una vez las posibles relaciones de los jóvenes con el vino. Igual el mundo del vino sigue en analógico. Igual como decía mi catedrático de bioquímica, es un problema de pediatría, refiriéndose a las hiperlipidemias, quiero decir, que es posible que eduquemos el gusto de nuestros adolescentes con alimentos que sólo propicien, en su juventud, el consumo de complicados Lambruscos.
    Un saludo Joan!

  10. Joan Gómez Pallarès Reply

    Tus reflexiones son muy interesantes, Julio, pero creo que jamás, en esta generación de entre 18 y 30 años hoy, hemos tenido la oportunidad de “educar” a estos jóvenes en los valores del vino…Si les pudiéramos permitir el acceso a vinos como los que mencionas, otro gallo nos cantara…
    De lo de la morfología del gusto estoy absolutamente convencido…Tú sabes mucho de eso, por supuesto, pero creo que existe, como existe una memoria que nos va moldeando también el gusto físico. Neuroplasticidad?
    En el fondo, amigo mío, estoy con Bertrand Russell, sobre todo en cosa como ésta de la cultura del vino: “a los seis años, interrumpí mi educación para ir a la escuela”.
    Cada cual tiene que encontrar su camino de aprendizaje en el mundo del vino, pro supuesto, pero si ponemos las herramientas, la “biblioteca” a disposición de los más jóvenes de otra manera, puede que tengamos más “estudiantes”…
    Saludos!
    Joan

  11. Julio Romero Tera Reply

    Esto se va a quedar en un tête à tête, donde lo que se trasluce es un evidente entusiasmo por la vitivinicultura, añado sin temor a error, que por parte de ambos. Al final, lo más probable es que todo quedase en una questions of pitch. No usurpo más el blog de Quim y tus estimulantes y magistrales intervenciones. Me agrada el respeto con el que aceptas la diversidad y seguro que si aburriésemos al propio Quim y a sus seguidores, llegaríamos a una propuesta base de mínimos, para “captar a esos jóvenes bárbaros y mostrarles la luz, la única verdad”. Quizás deberíamos volver a las enseñanzas de quienes más me han influenciado, y no siempre justamente reconocidos, Grande Covián y Varela Mosquera y activar su DIETA VARIADA=DIETA EQUILIBRADA y su activismo en la “dieta mediterránea” o incidir en la paradoja francesa. Es probable que un exceso de grasas saturadas y de hidratos de carbono de estos nativos digitales (distintos a los inmigrantes digitales, como tú y como yo) -según Punset-, alteren la dinámica de la neurotransmisión y modifique la plasticidad neuronal. Pero en la cuestión didáctica ¿quién le pone el casacabel…?
    Saludos Joan!

  12. Joan Gómez Pallarès Reply

    Tienes razón, Julio, vamos a dejar este diálogo público en estas dos últimas intervenciones. Y a ver si alguien más se anima: cosas interesantes has aportado, muchas!
    La última, la referencia al Dr. Grande Covián, a quien siempre tengo en la cabeza. De hecho, el Dr. Ramon Estruch, del HCB, el pasado domingo (en II Wine&Culinary Int. Forum) tuvo una buena intervención, con estadísticas y estudios epidemiológicos potentes, en los que va ya más allá de la paradoja francesa y, sin más, destaca el valor de esa dieta que defendía con tanto entusiasmo como Lucidez Grande Covián y de la que el vino forma parte necesaria, ineludible, sentimentalmente cómplice, además.
    Sobre didácticas, nada sé tampoco. Creo que más importante que enseñar a aprender es que la gente, joven y de todas las edades (ya me permito ese eslabón final), tenga ejemplos de “buenas prácticas” delante, que hagan reflexionar un poco, pensar y decidir hacia dónde quieren ir…el camino para mí está claro: yo me quedo en el universo mediterráneo de las fermentaciones. De ahí no me mueven.
    Saludos! Un placer como siempre!
    Joan

  13. ÁNGELUS DE MARIE. Reply

    Solo un breve comentario. “Yo intento enseñar a los jóvenes a beber vino con poesía.”

  14. Raimon S. Reply

    Muy de acuerdo con el artículo, sin duda. A ello añadiría como perspectiva y/o cuestión que es lo que buscan o esperan los jóvenes del alcohol y hablo como jóven de 21 años estudiante de sommelier. Desde mi punto de vista y experiencia colectiva, creo que por un lado está la barrera respeto esta atmosfera aparentemente elitista o esnob, que no hace falta recalcar. Lo que veo realmente es que cuando se busca diversión el joven opta por el combinado con destilado y creo que no deja lugar a la apreciación crítica y hedonista del vino, más allá de la dicha ”barrera elitista”. Visto de otro modo, generalmente no hay ambición ni curiosidad para ni tan solo acercarse al vino ni comprender la cata hedonista. También creo que todo ello va ligado a una baja cultura agrícola de la juventud excepto aquellos que viven inmersos en el mundo agrícola y rural.

    Un placer leer y comentar tu artículo.

    Saludos!

    Raimon

  15. Borja S. Reply

    Comparto lo que dice el artículo, aunque debo decir que por suerte, no me incluyo dentro de la mayoria que prefiere el cubata a una buena copa de vino. Si bien en mi casa siempre se ha bebido vino para comer y cenar (normalito y en las celebraciones de mayor calidad), nunca me había llamado la atención el tema, hasta que fui a la Rioja y fue como descubrir un nuevo mundo. Desde entonces no he cesado de leer, informarme y beber mucho y diferente vino. Como bien dice usted, mi paladar todavía está en formación y es por eso que no compraría un Ch. Margaux (p.e.) a día de hoy, porqué muy probablemente, no sabría disfrutarlo. Pero poco a poco voy ampliando mis conocimientos y mi gusto.
    Debo decir que ahora soy un acérrimo defensor del (buen) vino, siempre que vienen amigos abro botellas para que ellos también se pasen “al lado tinto de la fuerza”.

    Un placer leerle.

    Saludos.

    Borja

  16. Joan Gómez Pallarès Reply

    Ángelus, por respetar tu seudónimo: no sé de quién es el entrecomillado, de dónde procede tu cita pero en cualquier caso, cualquier medio me parece bueno si de transmitir se trata.
    Joan

  17. Joan Gómez Pallarès Reply

    Buenas tardes, Raimon, y muchas gracias por tu comentario. Y mis disculpas por contestar tarde…ayer estuve todo el día liado en vendimias y haciendo un poco de vino, para jóvenes y para quien le apetezca. Pero eso sí: con un poco la idea en la cabeza de hacer algo que sea directo y fresco, redondo y amable, atractivo sin complicaciones. Todos los paladares son aptos para todo? Puede pero yo sigo pensando que en una gradación, uno tiene que esperar unos años para disfrutar de según qué vinos…Y quizá sea más una cuestión de experiencia que de capacidad morfológica de la persona.
    Tu comentario es doblemente valioso porque, además de ser joven, ya has cruzado esa barrera del interés: estudiante de sommelier. Genial!!!
    Cuando, en el post, hablaba de nuestra dieta de antaño y de la costumbre de sentarse toda la familia a la mesa, en la que siempre había vino, pensaba un poco también en lo que tú has expresado y yo no escribí. Los países que tienen una tradición agrícola más viva que la nuestra beben más vino en todas las edades, también en la juventud. Aunque en Francia estén lógicamente preocupados porque el consumo también desciende, su tradición agrícola es mucho más viva que la nuestra y el interés por el vino entre los jóvenes, también. En Italia sucede algo parecido.
    La mejor solución, sin duda, con todo es la que tu ejemplo propone: que jóvenes vayan con jóvenes; que jóvenes inviten y expliquen a jóvenes; que jóvenes compartan un punto de vista como el tuyo con otros jóvenes que ni se lo han planteado.
    Muchas gracias!
    Joan

  18. Joan Gómez Pallarès Reply

    Buenas tardes, Borja, y, de nuevo, disculpa por el retraso en contestarte.
    Tu comentario es una pasada…me encanta que hables de zonas donde la cultura del vino está tan tan viva que nadie se plantea si es normal o no beber—todo el mundo bebe vino en la Rioja, caramba. Tienes toda la razón! Y abundando en lo que comentas al final y que también decía a Raimon: la mejor manera de atraer y explicar buenos vinos es la que tú propones: compartir tu pasión con otros amigos, abrir botellas, descubrir por vosotros mismos e ir llegando a botellas cada vez más distintas y complejas.
    Yo recuerdo muy bien cuándo y cómo empecé a beber vino, en casa también. Y cuándo fui consciente, por primera vez, que abría una botella (bien…de hecho fueron dos…) de mi padre para compartir con otros dos amigos…apenas tenía 18 años…
    LO del “lado tinto de la fuerza” me parece genial!!!
    Mil gracias por tu participación y por ese trabajo que une placer con difusión entre tus amigos. Así seguro que seguimos avanzando!
    Saludo muy cordial y buenos vinos!
    Joan

  19. Gloria Reply

    Entretenido tu articulo. Vivo en UK y trabajo en la Industria del vino. En este momento estudio un Diplomado en Vinos y Espirituoso. Como estoy en UK siempre hablamos del Mercado de aca.
    Yo creo que es muy cierto lo que senalas en tu articulo, ya que no bebia vino complejo o mature? de anadas o mas reposado de suave en taninos y con un cuerpo mediano. Nunca imagine beber vino asi, y ahora mas vieja los bebos y disfruto.
    Es importante la edad y tambien creo q es importante la educacion, cuando uno explica la variedad de uva de donde proviene, y porq sabe el vino asi? tenemos vinos para todo gusto, y como todo cuando se explica y se entiende con ejemplos todo tiene mas sentido, y con cuerdo el precio de una botella de un prodctor pequeno comparada con la de un productor que vende en grandes supermercados, no debeira tener gran diferencia en precio y calidad.

    Los jovenes adultos, creo yo en el mercado en UK estan mas deseosos de aprender y de invertir un poco mas en comparacion a grandes supermercados, tambien el buen traspaso de basico conocimiento sobre vino lo hace muy interesante para el consumidor y las catas a ciegas mucho mas.

    Gracias por tu Articulo
    Gloria Vasquez

  20. Joan Gómez Pallarès Reply

    Apreciada Gloria,
    muchas gracias a ti por tu extenso comentario,q ue tiene doble valor!!! Porque le has dedicado un buen tiempo a pensarlo y a publicarlo y porque expresas, además, un punto de vista clave para el comercio del vino: el mercado inglés.
    Sinceramente creo que la “madurez” (permíteme un poco la paradoja) de los jóvenes franceses e ingleses (sobre todo) en la elección y consumo de vino es mayor que la de los jóvenes de por aquí.
    Detecto más ganas de elegir, de conocer, de ampliar gustos y sabores, tierras de procedencia en otros países que aquí.
    En nuestra tierra, creo (y de ahí, en el fondo el origen del post) estamos todavía un peldaño por debajo: lo que hay que intentar es que el joven vea, descubra los valores del vino como herramienta de cohesión social, así de claro, y de profundización en la realidad de un territorio.
    Cuanto más despersonalizado sean los vinos, peor. Cuanto más los podamos relacionar a realidades próximas y conocidas del joven, mejor. creo, vaya.
    Y tomo buena nota del interés de los jóvenes por las catas a ciegas: situar a las personas ante botellas que les permitan destruir tópicos, sin saber qué beben, y cambiar ideas preconcebidas (y quizá, mal concebidas), es muy importante y estimulante, para ellos y para gente como yo.
    No hay cosa que me propongan con los jóvenes como receptores que rechace. Todo lo que haga falta!
    Vamos a por ello! Y adelante con tus trabajos y estudios! Mucha suerte con ellos: seguro que nos serán necesarios!
    Cordialmente,
    Joan

  21. alfons bach Reply

    Solo un comentario más.Se me acaba de ocurrir y no lo he reflexionado.Estamos hablando como ini8ciados en el mundo del vino.¿Habeis oido a algunos jóvenes comentar un JB/cola, o una caña?.Yo no, beben por que quieren beber, sin más.Hablabamos de la imagen elitista del mundo del vino, pero claro, si vamos sentando cátedra, cuando “ellos” ni se lo plantean, quizás la estamos cagando.Qué tal esperar a que pregunten, en lugar de “educarles” de entrada?

  22. Joan Gómez Pallarès Reply

    A mí no me parece mal lo que planteas, Alfons, desde el punto de vista de que sólo recibe algún tipo de conocimiento quien está dispuesto a buscarlo. En pasivo, nada funciona…En este sentido, de lo que yo hablo, sobre todo, es de dar oportunidades, de hacer las cosas más fáciles y accesibles, más atractivas y a mejor precio, de más calidad.
    Y cuando pregunten, entonces ofrecerse con todas las de la ley y no rehuir nada ni a nadie.
    Lo que no voy a hacer yo, en cualquier caso, es a esperar sentado a ver si pasan cosas…
    Quiero que pasen e intento hacer todo lo posible porque pasen.
    Una abraçada!
    Joan

  23. Gloria Reply

    Hey!
    Que buena tu respuesta que entretenido eacribir en espanol sobre vino. Siempre todo en ingles obviamente. Solo queria decir que que me gusto mucho tu articulo y que si escribes mas sobre vino nos avises porq me encanta el tema y si necesitas mas informacion aca estamos con todas las ganas de hacer mas!
    Un abrazo!

  24. Joan Gómez Pallarès Reply

    Muchas gracias por tu ofrecimiento, Gloria, y por tus palabras. El artículo fue escrito originalmente en catalán (aunque podría haberlo sido en español, por supuesto) y traducido y revisado después a las otras dos lenguas en que se ha publicado, gracias a la generosidad de Vila.
    En versión trilingüe ha podido llegar a mucha más gente!
    De hecho, no paro de escribir sobre vino…voy a parar un rato y a dedicar,e a hacer vino y a beber más!
    Un abrazo,
    Joan

  25. antonio lopez Reply

    Hola.
    Soy ingeniero agrónomo y enólogo desde hace 20 años. Asesore en elaboración de vinos a una veintena de bodegas en ese tiempo y ahora soy elaborador y comercializo mi propio vino.
    Y de ser cierto eso de que los jóvenes consumen menos vinos , en mi modesta opinión es debido a lo siguiente.
    A. Vinos difíciles de beber. Es decir vinos hechos para ser catados por críticos y salir bien puntuados en guías… pero luego son intragables… 15 grados de alcohol. Taninos inconsumibles. Pasado de madera nueva que enmascara el propio vino.
    B. Surgimiento de gurús iluminados en cada pueblo. Que elaboran vinos a precios que no están al alcance de un joven trabajador ahorrador. Precios que luego justifican aludiendo a biodinamismo. Pisado con los pies. Cepas plantadas antes de cristo. Etc.
    Y luego, una vez el vino en la copa, la relación calidad precio no se justifica.
    En mi opinión, cuando se hace un buen vino, es decir, rico, fácil de beber, que puedas tomarte tres copas sin embriagarte, con una bonita presentación y a buen precio, LOS JÓVENES BEBEN VINO ENCANTADOS.

  26. Joan Gómez Pallarès Reply

    Antonio, muchas gracias por tu comentario y mil disculpas por contestar tan tarde…Pensaba que el post había dejado de ser leído…
    Por supuesto, una de mis tesis en él es exactamente la que tú apuntas. Cuando enfocas bien qué tipo de cino haces y le das un precio adecuado, los jóvenes están encantados de beber vino. Y ahora mismo creo ya, además, que los jóvenes están cambiando su perspectiva y están entrando, sin más, en la cultura del vino. A mi alrededor no paro de verlo ya: preguntan, quieren saber, quieren probar…
    Algo está cambiando y entre todos tenemos que seguir empujando para que no pare!
    Gracias de nuevo,
    Joan

  27. Carlos de Yzaguirre Reply

    Interesante articulo. Realmente es una pregunta que la industria se debe estar haciendo cuando ven bajar cada año la cantidad de litros por perspna que se beben en España.
    Yo acojo todas las ideas. No obstante si me pongo en la piel de un jove que pueda caer en sus manoa un articulobde un guru dedcribiendo un vino poco menos que lo alejara mas que acercarlo. La excesiva dificultad con la que se ha rodeado este mundo hace que los jovenes finalmente opten por lo facil una caña de cerveza. Nada complicado para elegir a precio fijo, refrescante, fria y mas abundante que una copa de vino.
    Creo que se debería simplificar este mundo para que sea accesible a los jovenes. Realmente creo que las descripciones de cata poco dicen a un joven que cuando va de fiesta no quiere complicarsenla vida.

  28. Joan Gómez Pallarès Reply

    Seguramente tienes razón, Carlos.
    Las descripciones de vinos hechas desde la ortodoxia que incluye una serie de pasos, unos cuantos topicazos y poco sentimiento y orginalidad de poco sirven…Pero yo no quería hablar tanto de la escritura del vino (los hijos de mis amigos, a los que gusta el vino y confiesan “mola saber de vinos”, no leen ni mi blog para entendernos…) cuanto de facilitar el acceso al vino a través de entornos más agradables e interesantes para los jóvenes, con precios buenos y con vinos atractivos para ellos. Tú y yo, sin ir más lejos ni dar nombres, somos clientes habituales de un lugar que siempre está lleno de jóvenes que piden probar cosas…
    Otro camino es posible y no hay más que indicarlo para que la gente se sume!
    Merci pel comentari!
    Joan

  29. Suárez Rutas Reply

    Divulgar con normalidad del mundo del vino como hacéis vosotros es importante.
    Algunas razones que apuntas tenemos responsabilidad todos los que vivimos del mundo del vino, hemos dejado crecer la idea del snobismo que está haciendo mucho daño a la difusión del vino entre los jóvenes, como bien apuntas. Además es una idea interesada, de que el vino bueno es el más caro, que por otra parte es el que menos gusta a los jóvenes.
    Parece que para beber un vino necesitase de un master previo para poder apreciarlo. Nada más lejos de la realidad. Está idea aleja a los jovenes del vino, se ha instalado la idea y difícil va a ser removerla.

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