¿Quién bebe vino?

Por Empar Moliner

El otro día mi hija de siete años, para hacer las paces conmigo y con su padre (la habíamos regañado) me hizo un dibujo de nosotros dos tomando una botella de vino. Dibuja muy bien. Nos la hizo con la magnum porque es algo que compartimos: el vino. Nos regalamos vino para los cumpleaños, descorchamos botellas siempre que el bolsillo nos lo permite. Nos ha visto emocionarnos por el vino (pero también por la música, los libros, la comida…).

¿Apreciará el vino cuando sea mayor esta niña? Podría ser todo lo contrario a nosotros, claro. Quiero decir que yo a los diecisiete años también me emborraché de anís y ya entiendo que no podrá proponer a los amigos el hacer un botellón con Dofí. Podría no beber, claro. Pero tengo la esperanza de que, aunque quizás no renuncie al botellón, sabrá apreciar, cuando toque, la liturgia del vino. Desde muy pequeña le hemos dejado oler las copas. A veces, ha dicho que notaba el olor de las cosas con mucho acierto y sin ningún prejuicio.

El amigo Joan Gómez Pallarès se preguntaba, en este mismo blog, por qué no beben vino los jóvenes. Apuntaba todas las causas (los locales con apariencia de caros y refinados, por ejemplo). Yo seguiría su hilo y me preguntaría, además, por qué no beben vinos los otros, los que no son jóvenes. Y también me preguntaría si hemos de intentar que esto no pase. Es una pregunta recurrente, como la que hace referencia a mi oficio. “¿Por qué no leen los jóvenes?”. Y “cómo lo podemos hacer para que la gente lea”. ¿Tenemos que hacerlo? Supongo que sí, por el bien de todos nosotros, los que escribimos, pero yo siempre me digo que los libros –como el vino– no son para todo el mundo. Y cuando pretendemos que todo el mundo lea, lo que acabamos haciendo son libros asequibles en el peor sentido de la palabra. Novelas históricas e histéricas donde la protagonista, casualmente, conoce en una taberna a un navegante llamado Cristóbal que ha de partir en barco a las Indias el día siguiente y con el que se va a la cama. Novelas para jóvenes que sólo tienen el mérito de ser políticamente correctas. Con los vinos puede ocurrir lo mismo. Puede pasar que, para hacerlo popular, fácil, para todos los públicos acabemos haciendo vinos facilones y “asangriados”, vinos tecnológicos sin alma, nada complicados, todo argumento, nada de estilo. Si ahora alguien que no ha leído nunca nada le diésemos Shakespeare, diría que está bien, pero no lo entendería. Para entender a Shakespeare se ha de hacer un largo camino. Se tienen que haber probado muchas cosas antes: sencillas, punkies, porno, ligeras, complicadas, malas… I con el vino pasa lo mismo. Para apreciar un buen vino, un vino honesto, un vino memorable, se ha de hacer un largo camino. Como que todo el mundo me conoce sabe cómo me gusta el vino, a menudo hay alguien que me dice: “Me gusta el vino”. Y resulta que la manera que ellos tienen que les gusta no es en absoluto la mía. “Ayer tomé un vino muy bueno”, me dice alguien. “¿Cuál?”, le pregunto. “No me acuerdo”, contesta. Dios mío. En cambio, cuando leen un libro bien que recuerdan al autor. “¿De dónde era?”, pregunto. “No lo sé, catalán”, contesta. ¿Por dónde empezar? ¿Te ha gustado? Pues apúntate de dónde es. Quién lo ha hecho, con qué uva.

EmparMoliner_Tast Vins_Vila Viniteca

Yo empecé muy tarde con esto del vino. Soy una aficionada, pero por mí, todas las aficiones se convierten en pasiones. Si me pongo a correr, hago el maratón de Barcelona. Si me pongo a beber vino, estudio mucho y cato y cato y cato. Yo no voy a las rebajas de ropa, pero sí que voy a las rebajas de Vinacoteca. A veces, sólo a mirar.

Por eso diría que los que no son jóvenes no se sumergen en los arrecifes marinos llenos de sorpresas que hay dentro del vino. Es más fácil tener una opinión sobre gintónics. Sólo has de escoger tres elementos: la tónica, la ginebra y la verdura. Es sencillo, entonces, declarar que sabes “dónde se hace el mejor gintónic”. Hacer un gintónic mal es difícil (pero ya sé que se puede conseguir). Lo que es apasionante del vino es lo mismo que hace apasionante correr: se necesita persistencia. Has de trabajar.

He visto en Londres, que podríamos decir que es la capital de los cócteles, como los jóvenes, al salir del trabajo, beben vino. Quizás no beben vino muy bueno, pero beben vino en copas Riedel. Y ésta es una razón. En los bares de Londres encuentran una normalidad copera que aquí ya te gustaría. Aquí sólo te ponen copas Riedel en los bares, figura, “especializados” o en los restaurantes “buenos”. Aquí parece que nos dé miedo que se nos rompan, las copas. Si el que vende el vino no encuentra importante ni necesario servir el vino en una buena copa, ¿qué piensa, entonces, del vino? ¿Qué respeto se merece? Es como tener una biblioteca dónde no hay luz natural para leer. En el centro de las ciudades como Barcelona, por ejemplo, en el Passeig de Gràcia, en ningún bar hay copas Riedel. En casi ningún bar hay vino por copas. ¿Los guiris no tomarían vino y burbujas si no las tuvieran al alcance? En este sentido, por ejemplo, te vas a Toro y en cualquier bar de tapas humilde hay copas Riedel y una carta de vinos que te hace morirte de envidia.

Diría que además de esto, hay una cuestión de horarios. Los jóvenes beben de noche y por la noche, en una barra, estas copas ocupan mucho espacio y no caben en cualquier lavaplatos. El vino, en realidad, yo encuentro que se ha de beber de día. Para mí, la hora mágica son las doce del mediodía o antes, para almorzar. A las doce, la primera copa, con el sol iluminándola, hablando, puede que tocándose…

Empar Moliner
Escritora y periodista, Empar Moliner ha sido ganadora de prestigiosos premios literarios como el Lletra d’Or en 2005 o el Josep Pla en 2000. Su trayectoria le ha llevado a colaborar en El País y en programas de radio como El matí de Catalunya Ràdio o Minoria Absoluta, además de en el magazine matinal Els Matins de TV3. En 1998 presentó el programa Els migdies en la emisora catalana COM Ràdio. Actualmente sigue colaborando en radio y televisión, y es articulista en el Diari Ara. Como autora de relatos cortos y novelas, sus obras se han trraducido al castellano, alemán e inglés. 

 

Impactos: 210

Este artículo tiene 1 comentarios

  1. Antonio Reply

    Lo primero de todo dar las gracias a toda la gente que publica sobre el vino y lo hace con fe de causa. Soy un enamorado del vino, si hay algo que me apasiona es la manera infinita en que este mundo nos deja aprender del él, de sus cualidades, de sus defectos incluso (que los hay) no me refiero a mal fruto si no al mal uso de él… Pero, por lo general y como iba diciendo, la infinidad de cualidades que tiene el vino y que de una manera u otra hemos sabido trasladar por un período de más de 2000 años. Siempre que puedo disfruto de un buen vino, ya sea por botella o por copa. Creo que tenemos mucha suerte de poder salir (no a tantos sitios como nos gustaría) pero si de poder ir a sitios donde poder compartir una conversación con un buen vino. En estos momentos estoy en Escocia viviendo, llevo un tiempo aquí y como os podréis imaginar aquí no hay cultura de ello, y mucho menos vino español. Hay mas bien vinos emergentes (Chile, Argentina, Sudáfrica, etc.) sin menospreciar obviamente, pero viniendo de el país que más terreno de cultivo tiene en el mundo y habiendo conocido el sabor del fruto de unas cepas viejas bien tratadas… El resto se hace una tarea un poco ardua para ser sinceros, no digo que no haya buen vino aquí, obvio que lo hay… Pero uno tiene que pagar sumas estratosféricas para tomar un vino aceptable. Cuando en la parte que yo vengo (Alicante), por poner un ejemplo, puedes tomarte una botella de vino de la bodega de Enrique Mendoza (Alfáz del pí) servido en mesa por 20€… No sé la verdad es que me gustaría de algún modo poder “educar” a los paladares de aquí y darles a entender que ni todo el vino francés es bueno, ni tiene por qué pagarse tanto para degustar un buen vino… Bueno y acabo como empecé, dando las gracias por artículos como este a personas que comparten su saber y experiencia con gente como yo. ¡Gracias!

Deja un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *