Ribera del Duero 2020 por Bertrand Sourdais

2020, la añada soñada

Después de 20 años de vendimias en la Ribera del Duero soriana, la de 2020 es mi añada soñada. Una añada con un grado alcohólico por fin moderado, entre 12,85 y 13,30% vol., la sensatez llega a los vinos de Dominio de Es.

Un año de cambios, de mejoras: en el viñedo trabajamos y cuidamos las viñas y los suelos más que nunca; y en bodega, empleamos menos raspón en la vinificación del Viñas Viejas de Soria, e hicimos maceraciones en general más largas (hasta de 2 meses).

Una añada generosa, pero al mismo tiempo controlada. Nuestro objetivo fue el de acompañar la lógica del viñedo, con su abundante fruto, pero sin ir en contra de la línea que nos marcaba la propia naturaleza. El resultado, una armonía cada vez más notable en el viñedo, un vigor equilibrado, unas viñas muy hermosas. Y, por primera vez (y esperando que no sea la última…), ningún incidente climático, incroyable!

El mes de febrero fue especialmente cálido, se escuchaba el canto de los pájaros ya a mediados de mes y los almendros estaban en flor. En marzo volvió el frío, trajo nieve a Atauta el día 16, aprovechamos para podar entre el 18 y el 25, y la nieve cayó de nuevo los días 30 y 31.

En abril llovió abundantemente, ¡nunca habíamos visto tanta hierba en las viñas! La brotación llegó temprana, el día 21, una nueva rareza… La primera quincena de mayo también fue lluviosa, pero la segunda trajo un cambio radical de buen y caluroso tiempo, aunque con tormentas (cayeron 50 litros el día 25), tormentas que continuaron en junio hasta el día 7 (¡el día 4 cayeron 22 litros en solo 15 minutos!). El día 10 de junio el frío nos volvió a acompañar (4ºC), pero a partir del 20 recuperamos las temperaturas veraniegas (28-30ºC). Anotamos para el día 15 ya la mitad de la floración e hicimos la poda en verde del 3 al 6 de junio. El día 23, y por primera vez (un nuevo cambio), despuntamos las viñas.

El mes de julio, como viene siendo habitual, fue caluroso y principalmente seco. Trabajamos mucho nuestros suelos (había mucha hierba) y aporcamos las viñas de los Crus a mano. Percibimos por entonces una parada en el crecimiento, llegando el principio del envero a final del mes.

El aclareo de los racimos nos llevó su tiempo, desde el 3 hasta el 10 de agosto, lo hicimos a conciencia (no más de 3 racimos por pulgar). El día 11 de agosto cayeron inesperadamente 17 litros de agua, por entonces el envero avanzaba hasta llegar al 80% para el día 17, pero las viñas parecían tímidas debido a la lluvia caída el día 11 (quizás porque esta agua vino acompañada de un poquito de granizo…). El clima soriano se puso de manifiesto con una blanca helada el día 31 de agosto, pero afortunadamente no causó ningún daño al viñedo.

El primer día de septiembre sentimos que entraba el otoño, con una sensación de sol que ya no calienta, con días que se acortaban mucho y temperaturas mínimas frescas (entre 5 y 10ºC), el día 20 cayeron 33 litros. Y el 22 comenzamos la vendimia de parte del Dominio de Es, para continuar el día 24 con La Mata y Carravilla, y terminar el 26 con La Diva y el de Dominio de Es.

El resultado… ¡¡Unos vinos extremadamente refinados, ligeramente ácidos, perfumados como nunca!!

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