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Cosecha 2011 por Juan Carlos López de Lacalle

“A lo largo de nuestra historia, una de las obsesiones cuando cultivamos nuestros viñedos, ha sido la de mantener limpio nuestro entorno agronómico, nuestra flora y fauna y sobre todo buscando el equilibrio natural de nuestros suelos. Esta obsesión, convertida en objetivo, ha supuesto un esfuerzo humano, económico, un cambio sustancial en el manejo del viñedo y lo más importante, un cambio de mentalidad de todo nuestro equipo de trabajo tanto en el campo como en la bodega.

Esta cosecha 2011 ha sido la primera en la que en todas nuestras parcelas hemos aplicado rigurosamente los criterios de la agricultura ecológica y nos hemos iniciado en el uso, en viñedos concretos, de prácticas de la agricultura biodinámica.

Estamos seguros que muchas veces hemos pronunciado la frase: “DEBEMOS RESPETAR A LA MADRE NATURALEZA” cuando nos referimos a muchas de las actividades que los seres humanos desarrollamos en nuestras industrias, proyectos de ocio, e incluso dentro de nuestro devenir más cotidiano. Pero cuando un viticultor, mirando a su viñedo, hace suya esta afirmación, cuando a través de su relación y su trabajo ve a su viñedo como vehículo natural para acceder a los mensajes que la naturaleza nos trasmite, empezamos a llenar de contenido los fundamentos de unas prácticas agronómicas respetuosas.

La agricultura ecológica y biodinámica representa en estos momentos para Artadi un objetivo prioritario.
Estamos ansiosos por desarrollar, cada día con más profundidad, un programa vitícola que nos conduzca a la elaboración de unos vinos que reflejen fielmente el espíritu de nuestros suelos unidos a las variables climatológicas. La riqueza edafológica con que contamos en nuestra Rioja Alavesa hace inagotable el abanico de posibilidades para descubrir sensaciones únicas en nuestros vinos.
En Artadi contamos en estos momentos con 80 hectáreas de viñedo con el que pretendemos elaborar vinos que representen, lo más fielmente posible, el potencial organoléptico de nuestros enclaves y viñedos más emblemáticos.

A partir de este momento y año tras año, vamos a trabajar en el respeto para extraer de nuestra Madre Naturaleza las auténticas personalidades de nuestros vinos para convertirlos en elementos únicos.
Estas son nuestras apreciaciones a cerca de la añada 2011:
La naturaleza es tan poderosa y sabia que, cuando pretendemos encontrar explicaciones a la dinámica acción-reacción, muchas veces no las encontramos. Esta sería, quizá, la premisa para entender el comportamiento y las características de la añada del 2011.

No estoy seguro de que pueda deberse al cambio climático o a las propias peculiaridades de esta añada; lo que sí es cierto, es que hemos cultivado nuestros viñedos con un 32,3% de menor pluviometría que el registro medio en nuestra comarca. Tal y como se puede observar en el grafico que adjuntamos, la precipitación registrada durante este año 2011 fue de 366,3 litros /m2 anual frente a los 541,3 litros/m2 de precipitación media; es decir, nos enfrentamos a un año extremadamente seco.

Iniciamos el ciclo vegetativo con unas escasas reservas hídricas. Sufrimos un invierno muy seco. Se inició la brotación con un poco más de energía gracias a unas lluvias copiosas (114 litros/m2), durante los meses de marzo y abril. Aspecto bueno de las vides, con buena presencia de racimos en los brotes.
La presencia de lluvias al inicio de la floración dificultó, en cierta medida, el cuajado del fruto, formándose racimos sueltos. Afrontamos el periodo estival con temperaturas muy bajas en los últimos días del mes de junio y durante todo el mes de julio. Esta extraña circunstancia provocó una ralentización del proceso vegetativo y de maduración. Este registro de temperaturas bajas, cambió radicalmente durante los meses de agosto y septiembre, lo que provocó altas temperaturas y un rígido estrés hídrico, sobre todo en las zonas localizadas al sur de nuestra comarca. La sequía invernal, el frío en los primeros días de verano y las altas temperaturas del final del estío, determinaron parámetros climatológicos en el cultivo de la vi, muy alejados de los registros habituales en nuestra comarca. La preocupación del cultivo ecológico rondaba como una espada de Damocles sobre nuestras cabezas durante todo el proceso vegetativo. Era la primera vez que nos enfrentábamos al cultivo de nuestro viñedo con el propósito y la promesa de no luchar contra los medios naturales sino de asociarnos a ellos para la obtención de unas uvas y un vino fruto de nuestra simbiosis.

Aunque nosotros hemos querido estar todo el tiempo a su lado, quien manda es la Madre Naturaleza y les puedo decir, de forma rotunda, que vamos a disfrutar de una añada claramente frutal y fresca. La constituyen taninos amables envolventes y en algunas parcelas encontramos taninos densos, muy densos.

En estos estadios de la degustación, los vinos nos transmiten limpieza, transparencia, fruta, frescor, energía muscular, fuerza de juventud; y cuando nos enfrentamos a parcelas emblemáticas, nos estimulan con vibraciones más profundas, mayor reflexión, recorridos voluminosos, textos y sonidos más difíciles de interpretar que nos auguran una añada con grandes valores”.

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