Rioja 2020 por Marcos Eguren

Se inicia el ciclo anual con abundantes lluvias en noviembre y diciembre, acumulándose importantes reservas hídricas de hasta 200 l/m².

Enero y febrero de 2020 traen temperaturas suaves y son relativamente secos. En marzo se produce una bajada de temperaturas y un aumento de las lluvias alcanzándose casi los 100 l/m². La brotación se inicia a mediados de marzo en las zonas más tempranas y a final de mes en las zonas tardías. Las bajas temperaturas ralentizan el ciclo vegetativo, pero aun así se observa en líneas generales un adelanto en el viñedo de aproximadamente dos semanas.

Abril trae temperaturas suaves y lluvias por debajo de lo normal que van provocando un buen desarrollo vegetativo, mostrándose la viña con esplendor y gran sanidad. Mayo también con temperaturas suaves y precipitaciones dentro de la media. Persiste el buen estado sanitario del viñedo y se sigue viendo el adelanto del ciclo vegetativo al inicio de la floración.  A finales de mayo, en las zonas tempranas, observamos flor y en la primera semana de junio prácticamente había terminado la floración en casi toda La Rioja. Tormentas casuales durante varios días provocan ataques de mildiu muy fuertes y difícilmente controlables. Nos vemos obligados a realizar muchos más tratamientos de los que acostumbramos, pero por supuesto respetamos nuestra convicción de una viticultura sana y responsable. Hay una pérdida aproximada (dependiendo del viñedo) de entre el 20-40% de los racimos fecundados. 

A finales de junio, van desapareciendo las tormentas, lo que ayuda mucho a sanear la planta. Las temperaturas suaves, que difícilmente alcanzan los 30°C, provocan un engrosamiento del racimo lento y fructífero, observándose el inicio de envero a partir del día 20 de julio.

Agosto se presenta con temperaturas ligeramente inferiores a la media climática de los últimos 10 años. Disfrutamos de días secos y soleados hasta finales de mes y después se producen varias tormentas de lluvia y algo de granizo que no afectan (salvo alguna excepción) a los racimos, pero sí a la vegetación. 

Septiembre se inicia con gran incertidumbre y miedo de que continúen las lluvias, ya que el riesgo de botrytis es grande. Ligeras lluvias los primeros días, pero después el tiempo se va asentando y observamos una maduración casi completa. Tenemos una uva sana, con buena madurez y un incremento en el tamaño del grano de uva que compensa la producción a pesar de la pérdida por mildiu. 

La vendimia comienza el 21 de septiembre y se desarrolla sin lluvia exceptuando el fin de semana del 1 de octubre, que llovió en torno a 9 l/m², teniendo que parar la vendimia durante dos días.

El desenlace de esta añada es una cosecha sana, con buen tamaño de uva y un rendimiento ligeramente superior al de un año normal, lo que dará lugar a vinos aromáticos con buena acidez total, grado ligeramente inferior al de un año normal y vinos de gran equilibrio.

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