Un poquito de historia, un artículo de La Vanguardia de fecha 3 de Octubre de 1894

Por María José López de Heredia

“Primum vivere deinde philosophari”, nos repetía nuestro padre hasta la saciedad. Y es curioso que no nos dijera “Primum bibere, deinde philosophare”: Primero beber, después filosofar. No, nos decía “vivere”, vivir, refiriéndose a que por los hechos se nos conoce, no por nuestros dichos.

En España seguimos luchando por conquistar el mercado norteamericano y por qué nuestros vinos sean reconocidos cómo se merecen. Y digo seguimos porque parece que lo estamos haciendo bien pero no del todo muy bien.

Dicen que no se puede amar lo que no se conoce. Tampoco se puede comprender. Por eso hay que pararse de vez en cuando a reflexionar lo que hemos hecho a lo largo de la historia. En nuestro mundo del vino se habla mucho de suelos, clima, variedades, enología, añadas… Y poco de socio-economía… Muchas veces el estudio de nuestra Historia nos hace comprender las añadas o el éxito comercial de nuestros vinos mejor que cómo fue el clima en aquel año concreto. Por eso me he animado a invitar a los lectores a releer este interesantísimo artículo, escrito hace 121 años, en La Vanguardia, un año después de que en Chicago tuviera lugar la Exposición Universal Colombina, en la que participaron varias bodegas Españolas; artículo de rabiosa actualidad, y he añadido alguna aclaración de mi Cosecha, que anoto en cursiva para no generar confusión al lector. Los subrayados son también míos. 

LA VANGUARDIA. 3 de octubre de 1894. Madrid

El señor don Enrique Dupuy de Lome, diputado por Valencia en las últimas Cortes conservadoras, ex ministro de España en Washington, y representante, últimamente, de nuestro país en la Exposición de Chicago.

El señor Dupuy de Lome, comisionado por el Gobierno, ha hecho un viaje por Estados Unidos con objeto de estudiar las condiciones de aquel mercado vinícola y las facilidades de venta que en él podría encontrar nuestra producción.

Nos ha parecido que una conversación con el señor Dupuy de Lome, sobre asunto tan importante, sería de interés para nuestros lectores, y con este propósito fuimos a visitarle al Hotel Washington, donde se hospeda.

-¿Ha leído usted –le dijimos– la interview con el doctor Vera que nos remitió nuestro corresponsal en Nueva York? ¿Tiene usted inconveniente en ampliar esos datos que tanto interesan al público?
Ningún inconveniente tengo –nos respondió–. La comisión que he desempeñado con el auxilio del doctor don Vicente Vera, cuyos varios conocimientos me han sido de grandísima utilidad, afectan a los intereses materiales de España, y es necesario que tengan mayor publicidad posible. En una misión diplomática, la reserva es un deber. En una misión que tiene por objeto abrir mercados a los productos de la actividad española, la indiscreción es un mérito. Pregúnteme usted lo que quiera.

-¿En qué ha consistido su misión?
Permítame usted le conteste tomando las cosas desde un poco lejos. A mí no me toca juzgar el papel desempeñado por España en Chicago; pero puedo decir, porque no es mérito ni responsabilidad mía, que nuestra Exposición vinícola fue magnífica y que produjo asombro. Gracias a la inteligencia y actividad del vizconde de Irueste que formó la Exposición colectiva de la Dirección de Agricultura, hemos tenido allí más vino que todas las demás naciones juntas; hemos ocupado casi la mitad del espacio destinado a todas las naciones, aun habiéndonos quitado arbitrariamente todos los premios, que si hubiera habido medallas de varias clases, hubieran sido medallas de bronce o mención honorífica; hemos tenido más de un doble de premios que la nación que más y casi la mitad de los concedidos.

Se nos dio la presidencia del Jurado de vinos; se nos dieron tres jurados en esa Sección, y la Prensa no ocultó su asombro ante la revelación de nuestra riqueza vinícola en aquel país.

Como era natural y era mi deber, di cuenta de todo eso al ministro de Fomento, y el señor Moret me escribió, entre otras muchas cosas, que me animaban y obligaban a luchar por el comercio de España: “Todo eso es muy bonito: pero ¿cuál va a ser el resultado práctico para España de todo eso? ¿Cómo se va a resarcir de los sacrificios que ha hecho para exponer en Chicago?”. Le dije mis opiniones que, como usted sabe, no son nuevas en cuestión de vinos, y de esa correspondencia nació la comisión que se me confió de estudiar los Estados Unidos como país productor y país consumidor de vinos, (la ley seca no llegó hasta enero de 1920 y duró hasta 1933. Todavía quedan hoy muchas reminiscencias en este mercado) y ver qué podría hacerse para dar salida a nuestra producción, que tanto lo necesita.

-¿Y qué han hecho ustedes?
La labor era vastísima, y las dificultades que nos crearon en la Exposición para devolver los objetos, lo que llaman los ingleses “red tape” (“balduquismo” si se puede crear esa palabra), y en España rutina o rémora administrativa, que es en los Estados Unidos, como todo allí, la mayor del mundo, nos obligaron a no empezar nuestro trabajo hasta muy entrado el mes de marzo. Lo primero que teníamos que hacer era ver lo que es la producción en Estado Unidos para saber cuál es o será allí el gusto, porque es un axioma el hecho de que no bebe vino de veras más que el país que lo produce (en España este axioma está perdiendo vigencia. Somos uno de los principales productores y, sin embargo, el consumo desciende. Pero esto es materia de otro artículo); ver qué clases de vinos debíamos enviarles; qué efecto podría producir la mezcla o “coupage” con los nuestros y qué capacidad tiene, como mercado, ese inmenso país de más de 65 millones de habitantes. (Hoy más de 300 millones, todavía mucho más inmenso).

-¿Y fueron ustedes por eso a California?
Fuimos también a California, y principalmente a California, pero no hay que olvidar o hay que saber que California no es el único Estado productor; que hoy se cosecha vino en casi todos los de la Unión que no están cerca de los trópicos y que seguramente para el porvenir vinícola de España es más importante la producción de los otros Estados, de los que ahora hablaré a usted, que la de la hermosa región, bañada por el Pacífico, que perteneció un día a España. (En Estados Unidos hoy se está cultivando tempranillo en varios Estados, fundamentalmente en California y Oregón lo que contribuye a hacer conocida esta variedad y los vinos españoles en general).

-Se creía que al Este de las Rocky Mountains no se producía la vid.
Es verdad, todos los esfuerzos hechos para producir la “vitis vinífera”, es decir, la de Europa oriunda del Asia Menor, han sido infructuosos; pero la portentosa actividad y tesón de aquella raza, y la inteligente dirección del departamento de Agricultura, con el elemento que siempre nos falta: mucho dinero, han conseguido, por medio de la hibridación de las cualidades indígenas, crear vides que producen uva que comen con delicia y avidez los que soportan su gusto peculiar balsámico y con las que se hace vino cada vez en mayores cantidades.

-¿Qué regiones producen vino en los Estados Unidos?
La oficina del Censo ha dividido el país en cuatro grandes regiones, y a ellas nos hemos atenido en nuestros estudios.

-¿Pero han recorrido ustedes todos los Estados Unidos?
Imposible parecerá a usted que le diga que sí. Si mira usted el mapa, verá usted que hemos hecho un viaje que, comparado grosso modo, con el mapa de Europa, nos hubiera llevado de Lisboa a Nijni-Nowgorod y de Copenhague a Cádiz.

Como era imposible hacerlo todo, los dos nos hemos dividido el mapa de los Estados Unidos, reuniéndonos para comunicarnos el resultado de nuestros estudios en las regiones más interesantes. Vera fue a la región central, que comprende una parte del Estado de Missouri, cerca de San Luís, y la importantísima región del Centro, cerca de los grandes lagos, en los Estados de Illinois, Michigan y Ohio, donde es ahora gobernador el famoso Mac Kinley. Yo, que tenía que estar cerca de Nueva York para vigilar el embarque de cajas y luchar contra las dificultades que nos causaba tanta gente ávida del “todopoderoso dólar”, fui al Sudeste: Carolinas, Georgia, Virginia, Alabama, Mississippi, a convencerme de que, con el algodón y caña de azúcar, se da mal la viña. Después me dirigí por los desiertos de Tejas, Arizona y Nuevo Méjico, al Sur de California, donde se limita muy mal el Jerez, Málaga y Porto, y me reuní con Vera en San Francisco, donde se celebraba una interesante Exposición principalmente vinícola, en la que España ha hecho muy buen papel, como habrá usted visto que dice Vera, con las sobras que envié de Chicago.

En San Francisco hemos celebrado conferencias, reuniones, “meetings”, “interviews”; nos hemos batido a la americana, y hemos recorrido importantísimas regiones, en las que hay mucho que aprender, porque allí todo es perfecto, menos el producto natural.

A mi vuelta a las regiones del Atlántico he ido personalmente a ver las viñas del Estado de Nueva York, plantadas a orillas de los lagos Séneca, Keuka y Cayuga, y Vera ha visto una vendimia, lo que ha completado sus estudios técnicos.

-Mucho me dice usted; pero permítame que le pregunte lo mismo que le preguntaba el señor Moret, ¿qué resultado práctico tiene eso para España?
En primer lugar, hemos escrito una Memoria en la que nos hemos dejado de literatura y hemos procurado dar informes positivos. En ella se podrá ver lo que es ese inmenso mercado y lo que puede ser para España. Como en lo que he escrito no hay más que datos recogidos en buenas fuentes, puedo decir que será una revelación, porque, como es natural, al visitar a California me he ocupado de las frutas, y con especialidad de las naranjas y pasas, que tanta salida tuvieron hace algún tiempo. Ese mercado –el de las pasas– por desgracia, se concluye. En 1895 los Estados Unidos, que no pueden consumir más que 4.000.000 de cajas de pasas, cosecharán cerca 8.000.000, y esa sobra traerá una perturbación al mercado de la fruta.

Lo mismo sucede con las naranjas, que se cosechan en inmensas cantidades en Florida y California, bastando casi al consumo, y en 1882, cuando estuve por segunda vez en Estados Unidos, casi no se producían.

Además, nuevas líneas de comunicación hacen que si hay “déficits” en las cosechas vayan las frutas de Cuba y Centro América. Todo cambia, y muy de prisa. Pero ¿quiere usted más? Inglaterra lleva ahora tomates del Canadá. Es menester pensar en oreos mercados; pero sobre todo, es el mercado interior el mejor y el más descuidado.

-Pero ¿y los vinos?
Tiene usted razón. He visto tanto y me han afectado tanto ciertas cosas; he hablado tan poco de España en mis viajes, que no puedo contenerme. En los vinos tengo fe, pero si hacen bien las cosas. Ya se acabaron para siempre los tiempos en que metían mostos, conservados en alcohol, en barricas, muchas alquiladas, y se enviaban por millares de hectolitros a Francia; las Repúblicas del Plata, etc. Ahora se puede vender mucho vino; pueden traerse a España más millones de francos o cientos de miles de libras o de dólares; pero es a cambio de buen vino.

El gusto cambia y progresa. Estamos perdiendo el mercado del Plata, que conozco muy bien, pues mi carrera me ha llevado allí dos veces, y lo estamos perdiendo porque hemos desconocido esa verdad; seguimos con la rutina, y nos echan de él franceses e italianos.

Los Estados Unidos beberán vino, la raza que allí se forma lo necesitará, porque el clima se lo exige (en 2014 USA se convirtió en el consumidor nº 1 del Mundo). En un siglo han cambiado tres veces de bebida. Primero fue el ron, hecho en las plantaciones del Sur; después el güisqui, hecho con los trigos del Oeste; ahora la cerveza, que han hecho popular los alemanes, y muy pronto el vino, que, como ha visto V., se produce ya en cantidades importantes.

-Pero, si producen vino, no necesitarán el nuestro.
Nunca producirán bastante para su inmensa población, siempre creciente, y además, y esto es muy importante, los vinos que se hacen con las vides indígenas no pueden beberse si no se mezclan con los que les den color, fuerza y estilo. (Efectivamente aún sigue siendo así)

Naturalmente, todo eso no se hará en un día; pero si empezamos a trabajar ahora, estaremos preparados y llegaremos los primeros, y usted sabe muy bien que, en los Estados Unidos, todo va muy bien que, en los Estados Unidos, todo va muy de prisa, y que los pocos en ese inmenso país son mucho en el nuestro.

-Y ahora, ¿qué se puede hacer?
Vender muy bien nuestros vinos bien hechos (En cursiva en el original).  Los que no salen tanto de España como he salido yo en mis veintiséis años de carrera diplomática, no ven los grandes progresos de nuestro país. Aquí la pasión política todo lo hecha a perder. El partido en el poder exagera los bienes; la oposición exagera aún más los males (en 1893 gobernaba España el Gobierno liberal de Práxedes Mateo Sagasta, riojano de Torrecilla de Cameros, ingeniero de caminos, de matiz progresista, en una etapa dictada por el  Pacto de El Pardo de 24 de noviembre de 1885, en que quedó instituido el sistema de turnos pacíficos en ejercicio del poder entre liberales y conservadores, que consolidó la Restauración hasta finales del siglo XIX y principios del XX. El Gobierno era liberal y el Diputado a quien están entrevistado era conservador); pero los que venimos de fuera y vemos como se anda, nos consolamos de lo que hemos leído. ¿Recuerda usted lo que eran hace veinte años las tiendas de Madrid, librerías, mueblerías, de ultramarinos, etc., y lo que son hoy, aún en los pueblos más pequeños? ¿Ha mirado usted alguna vez los productos españoles cómo han adelantado? ¿Se acuerda usted de nuestros vinos hace diez años, y de lo que son hoy? Pues esos vinos superiores al Burdeos barato, son los que hay que enviar a los Estados Unidos, y se venderán muy bien. Los vinos del Marqués de Riscal, de López de Heredia, de la Vinícola del Norte de España, del Marqués de Terán, del de Mudela (don Francisco de las Rivas y Ubieta, en Toledo se lanzó a la aventura de mejorar los vinos de mesa), Avansays y tantos otros, sin contar los que en Cataluña, Valencia y Alicante siguen los pasos de los riojanos, mejorando notabilísimamente la elaboración de nuestros vinos.

Pero, sobre todo, lo que gusta a los americanos es el vino blanco del tipo del Rhin o parecido, que les han enseñado a beber los alemanes. Sin contar los de Jerez, que ocupan muy buen lugar y colocan a España en el segundo en la importación después de Alemania y antes de Francia, descontando el Champagne, se venderán los de Manzanilla, el de Rueda, del que fueron muy buenas muestras a Chicago, los Riojas y Valdepeñas, Montilla, vinos del Condado, blancos de Sevilla, el exquisito San Cristóbal, que elabora el señor Sundheim en Huelva, y sobre todo nuestros cognacs, hoy los únicos legítimos, y que cuando envejezcan serán los mejores del mundo.

-Pero, ¿cómo se van a arreglar los cosecheros nuestros, tan castigados por los bajos precios y con corto capital para abrirse ese mercado? Nada parece haber cambiado en 121 años.
Para eso he dejado organizada una poderosa Compañía con elementos respetabilísimos y de absoluta responsabilidad, que tiene capital suficiente suscrito y que empezará desde luego las operaciones en grande escala, si encuentra el auxilio que pide el Gobierno. Es éste moral y material.

No creo pecar de indiscreto diciendo que el Gobierno está dispuesto a prestárselo, después de estudiar la exposición que se le dirige y que trae el señor Vera; pero para que el Gobierno les ayude es necesario que quiera la opinión, y ustedes los periodistas son los encargados de dirigirla. Es necesario también que quieran los cosecheros; porque la época de la acción tutelar de los Gobiernos han concluido: el pueblo que no es de mayor edad y no sabe valerse está condenado a que le venzan los que tienen todas las capacidades.

-Muchas gracias. Hermoso viaje el que ha hecho usted. ¿Habrá vivido muchas peripecias y sufrido muchas incomodidades?
De todo ha habido, porque la gente del Oeste no es la de la 5ª Avenida, ni la culta de Washington, aunque sea la fuerza y el nervio de los Estados Unidos; pero lo doy por bien empleado. Sabe usted que en este invierno estuve en Cuba; pues bien, desde Cayo Hueso al Norte de California, atravesando Florida y recorriendo todo el trayecto del ferrocarril Sud Pacífico, he viajado nada más que por territorios que han pertenecido a España, que han sido descubiertos y explorados por españoles, que han dejado el recuerdo de las más extraordinarias hazañas. Se ha escrito mucho de nuestros descubridores marinos; pero se ha olvidado mucho a los que por tierra les han superado en actos heroicos. Hoy lo que se llama la nueva escuela de historia americana les está haciendo justicia. Bandelier y Loomis han escrito libros que nos llenan de orgullo, y yo he tenido la inmensa satisfacción de ver los recuerdos de España en California: las Misiones franciscanas, a las que todo lo debe aquel floreciente Estado; las iglesias en que aún se predica en español, los nombres que hemos dejado y el culto, un poco romántico, que se tiene por todo lo que es español.

 A día de hoy el idioma español es la segunda lengua más hablada en este país, después del inglés, con casi 50 millones de hispano hablantes ostentando la segunda comunidad de habla hispana más grande del mundo y con un poder de compra de altísima valoración. Esto favorece sin duda los viajes de intercambio cultural de norteamericanos a España y el conocimiento de nuestros vinos así como su consumo. Desde 1973 su desarrollo está controlado por la Academia Norteamericana de la Lengua Española. Hay lingüistas que aseguran que en el 2050 puede ser la primera lengua en Estados Unidos. Pero no todo está conseguido pues también hay quien dice que a medida que el flujo inmigratorio procedente de Latinoamérica vaya reduciéndose, la lengua de Cervantes seguirá el camino hacia su desaparición. Hay quienes opinan que “hay evidencias de que el español se pierde tan deprisa de generación en generación como los otros idiomas” ya que no está siempre bien visto.

La cocina y gastronomía española, incluyendo nuestras famosas tapas son el mejor embajador de nuestro país a día de hoy. Aun así, el conocimiento y la imagen del vino español, como producto de calidad, sigue por detrás de Francia y España. 121 años después el reto es seguir haciendo las cosas todavía mejor

¿Habrá sido porque hemos filosofado más que trabajado?

Datos de 2014

-EE.UU. es el cuarto país productor mundial tras Francia, Italia y España. Las dos terceras partes del vino consumido en este país son de origen nacional.

-En California se concentran el 87,2% de la producción nacional y el 43% de las bodegas estadounidenses.

-En 2013, Italia fue el principal proveedor de vino embotellado, seguido de Australia, Chile, Argentina, Francia y España (6,4% de la importación).

-La introducción de los vinos españoles en las cartas de vinos de restaurantes estadounidenses crece progresivamente. La penetración en los restaurantes de nivel alto es cada vez más significativa, mientras que en los restaurantes de precio medio y en los de zonas menos cosmopolitas es menor.

-La competencia es enorme en precio y calidad y el comprador tiene gran cantidad de alternativas de compra. Por ello, cualquier ventaja que tenga o se le pueda añadir al producto reviste gran importancia.

-El consumo de vino en los distintos Estados no es, ni mucho menos, homogéneo, se concentra en los estados próximos a las costas (Nueva York, Chicago y Los Ángeles) y áreas metropolitanas. 15 estados representan el 66% del mercado total de vino, el 71% del vino importado y el 76% de los consumidores frecuentes de vino en EE.UU.

-El precio del vino español y del importado en general se multiplica aproximadamente por tres cuando llega al consumidor estadounidense en las tiendas minoristas y por cinco en los restaurantes.

-Al consumidor estadounidense le gusta que le aconsejen. Por ello en este mercado son tan importantes los prescriptores de opinión; entre los que destacan el famoso Robert Parker Jr. con su publicación: “The Wine Advocate” y la revista “Wine Spectator”. Una buena crítica de un prescriptor prestigioso puede ser un espaldarazo definitivo para cualquier vino.

-En EE.UU. no hay ferias de vinos a nivel nacional, tal y como se entienden en Europa. La única convención de cierta importancia es la WSWA Convention, organizada por la Wine and Spirits Wholesalers of America, que reúne anualmente a los mayores distribuidores e importadores nacionales.

-Para la promoción de vinos, en EE.UU. son más populares los festivales de vino y gastronomía de carácter local donde participan importadores con su cartera de marcas, como la Miami Wine Fair en Florida, la Boston Wine Expo en Boston o la New York Wine Expo.

Pocos años después, en 1898, España perdió las colonias de Cuba, Puerto Rico, Filipinas y Guam, en la que vino a llamarse “Guerra de Cuba” en España. Durante el conflicto hispano-estadounidense, también bajo la presidencia de Sagasta, esta etapa supuso la primera crisis de la historia de La Rioja, ya que todas aquellas bodegas que no habían abierto otros mercados de exportación aparte de las Colonias, grandes consumidoras de vino, desaparecieron. Tampoco aquellos años, por razones obvias, fueron propicios para que los Norte-americanos consumieran vino Español. Hoy, igual que antaño, las circunstancias socio económicas también condicionan la imagen de nuestros productos y, por ende, su venta y su consumo. Algo de Perogrullo pero que, de vez en cuando, conviene recordar.

 Felices Pascuas con los deseos de PAZ en el mundo y mucho trabajo bien hecho para el 2016

María José López de Heredia 
Cuarta generación al frente de una de las bodegas más antiguas de Rioja. Tras estudiar Derecho y Teología, cursó un master en Viticultura y Enología por la Universidad Politécnica en la Rioja y se incorporó a R. López de Heredia Viña Tondonia como adjunta de dirección para convertirse en gerente en el año 2000. En 1996 se convierte en socia fundadora de la Asociación AMAVI (Mujeres amigas del Vino) y de 1999 a 2005 formó parte de la Junta Directiva del Club de Marketing de La Rioja. A lo largo de su carrera ha sido portada de la revista alemena Aller uber Wein y la americana Readers Digest por su papel en el mundo del vino. También ha sido miembro del Patronato de la Fundación Caja Rioja, la Académie International du Vin, de Magnum Club, de la Gran Orden de los Caballeros del vino de UK y de la Gran Orden de los Caballeros del Vino. El 14 de junio de 2015 recibió la Guindilla de Oro del Centro Riojano de Madrid. Entre sus cometidos, se encuentra el de preservar y mantener las técnicas de cultivo del viñedo y de elaboración y vinificación tradicionales de Rioja y de no haber cambiado su estilo de vinos a lo largo de 138 años.

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