Una historia sin vino, y unos cumpleaños con mucho vino

Por Xavier Medina-Campeny

HAPPY BIRTHDAY

Es fácil de recordar, el 17 de marzo de 1983 yo cumplía 40 años, y hacía 9 que vivía en Nueva York.

Para celebrarlo, mi pareja se puso secretamente en contacto con el amigo Antoni Miralda, para organizar un festín con la condición de que fuera una sorpresa para mí.

Para darle tiempo a Antonio a prepararlo todo, en mi loft en el 154 West 18th Street, me pidió de ir al cine, de esta manera yo estaría un buen rato fuera de casa.

Surprise!! Al entrar en casa, me encontré a todos los amigos esperándome, y un pianista de color se había apoderado de mi piano de cola blanco y entonaba “el happy birthday to you”.

Todos los Karamazoff estaban presentes y pasamos una muy buena velada.

El año siguiente, Miralda y su compañera Montse Guillem abrieron “El Internacional” en el barrio de Tribeca, que fue un verdadero fenómeno en la ciudad. Me gustaba ir a menudo. Su portero uniformado con un abrigo rojo con botones dorados, sus camareras, su ambiente…

Diez años más tarde y ya de vuelta a Barcelona, celebré los 50 años, en mi cotidiano “El rancho grande” o comúnmente denominado “El Mallorquí”, por su dueño, Gabriel Bestard (un verdadero hondero balear). En el centro del local había una higuera, y en el fondo un gran fuego para hacer comidas a la brasa. Todo el techo estaba relleno de sobrasadas y camallots, que colgaban creando una sensación de abundancia medieval. Estaba situado en plena Avenida Diagonal de Barcelona, cuando todavía este tramo no estaba ni asfaltado.

Tuve la gran suerte de que el amigo Ferran Adrià, me hizo el gran regalo de bajar de Cala Montjoi con dos asistentes y una garrafa de agua de aquel mar, para cocinar un suquet de pescado, que hizo las delicias de 60 comensales.

LA RADIO EN NUEVA YORK

Antes de mudarme al Village, vivía en la calle 68 con central Park West. Cada mañana a las ocho y media iba caminando hacia mi estudio en Carnegie Hall y cada mañana, dos bloques más abajo, una limusina negra con el motor encendido y un chófer atento, esperaban a la señora para ir a trabajar. Lauren Bacall salía de su casa elegante y decidida. Nos cruzábamos de una forma extrañamente sincronizada.

“Good morning”. “Good morning” al cabo de unos días contestó ella con una pequeña sonrisa bajo la nariz.

Hubiera preferido que me dijera “If you need me, whistle”, pero no, todo pasaba en la esfera de lo real.

Mi estudio en el Carnegie Hall en aquella época era en el 305 y tenía la suerte de tener delante de la puerta un ascensor de carga.

Como cada día me cambiaba de ropa y conectaba la radio para escuchar música mientras trabajaba.

Esto sucedía a principios de los años 70 y, como cada día, a las doce en punto se interrumpía la música y un ruido desagradable llenaba el espacio. “Meeeeec”, seguidamente una voz decía textualmente: “en caso de emergencia nuclear por este canal y en esta frecuencia le serán dadas instrucciones”.

Estábamos en plena guerra fría, sí, pero también había un espíritu malévolo, un poco a lo “1984” la novela de George Orwell. La verdad es que creaba una sensación muy angustiosa.

La radio, la radio era el hilo conductor con el exterior. De vez en cuando daban noticias de última hora. La inmediatez era fundamental.

Era el 8 de diciembre de 1980. Una tarde lluviosa y pronto oscurecería. El locutor dio la noticia de que John Lennon había sido tiroteado en la entrada de su casa, en el Dakota Building, justo a cuatro bloques de donde yo vivía. Inmediatamente, me vestí y salí corriendo hacia la calle 72, cruzando Central Park.

Llegué en la esquina de la 72 y CPW donde se habían concentrado un grupo de personas, cerca de un centenar, todas en silencio, inmóviles, bajo los paraguas, algunos llorando.

Alguien puso en marcha en un “walkman” muy flojito, la canción “Imagine”, con el sonido de la lluvia de fondo.

Al día siguiente volvía a hacer sol.

Xavier Media-Campeny
Escultor nacido en Barcelona en 1943. Formación autodidacta. Primeras exposiciones con el galerista René Metras y Marcel Michaud en Lyon durante el mayo del 1968. Ganador del premio de escultura José Pinazo en el X Salón de Marzo de Valencia. Exposiciones en las Galerías Skira en Madrid, Art Basel… A finales de 1974 se muda a vivir en Nueva York donde residirá durante un periodo de 15 años. Exposiciones en la Genesis Galleries de Nueva York, The North Carolina Museum of Art y, finalmente, en la Galería Wildenstein&Co de Nueva York. En 1988 en la Galería Wildenstein en Londres con carácter retrospectivo. Ya en Barcelona, conoce al cocinero Ferran Adrià con quien comparte experiencias que culminan con el Toro de la mesa del Bulli. Siguen exposiciones personales en Nice, Bonn, Köln… En el mismo 1996 realiza la escultura pública Homage to Martin Luther King en Atlanta (EEUU). La siguen muchas otras esculturas públicas por Puigcerdà, Salt, Figueras, Palamós, Brooklyn (Nueva York). En el año 2001 expone en la Galería Juan Gris de Madrid y también en el Château Pontet-Canet de Pauillac, Francia. Actualmente trabaja en las terminales de las torres de los Evangelistas de la Sagrada Familia de Barcelona.

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Este artículo tiene 1 comentarios

  1. albert ARBÓS VILLASCLARAS Reply

    No ens queden masses persones i personatges d´aquesta altura cultural i professional caminant per la Diagonal d´aquesta maltractada Barcelona d´avui.

    Per molts anys Xavier!

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