Anna Espelt Cap de Creus Escumós de l’Empordà 2015

Anna Espelt Cap de Creus Escumós de l’Empordà 2015
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Información

El símbolo de Cap de Creus Escumós de l’Empordà 2015 es la siempreviva que hay en la etiqueta, una flor presente por todo Cap de Creus, pero que es especialmente amarilla justo en el extremo del cabo. Para Anna Espelt simboliza los veranos en los que iba a bañarse entre rocas y, sobre todo, la capacidad de vida que hay incluso en lugares aparentemente inhóspitos. Esta flor crece en lugares donde prácticamente no hay tierra o donde los elementos son duros y, una vez en un ramo, su magia perdura años.
Este vino es el fruto de pensar en el futuro, ya que se plantó la monastrell en la finca pensando en varias cosas. Por un lado, en los textos de Francesc Eiximenis, que ya hablaban de la monastrell del Empordà hace siglos. Por otro, porque se dice que necesita ver el mar, y en este caso está justo en el borde del agua. Y, finalmente, teniendo en cuenta el cambio climático, ya que se trata de una variedad bien adaptada a climas más cálidos. Este espumoso, blanc de noirs, surge tras 38 meses en rima.
Cala Rostella es un paraíso íntimo donde se mezclan recuerdos de infancia con la etapa adulta vitícola. A esta cala se llega por la misma carretera que lleva a Mas Marés y es la última antes de Montjoi. La bodeguera siempre lleva una toalla (azul) en el coche, que le recuerda que en cualquier momento puede ir allí a bañarse. La toalla se convierte, entonces, en el símbolo de la libertad. Cala Rostella, en el cielo. Un cielo con pinos que llegan hasta la orilla del mar, agua cristalina y un recogimiento casi uterino.

NOTA DE CATA (Publicada en El Club de Agosto 2020)
Cap de Creus Escumós de l’Empordà 2015 tiene un bonito color amarillo paja pálido, brillante y límpido. En nariz es fresco, con aromas de fruta blanca madura como la pera y la manzana, cítricos como el limón, y delicadas notas lácticas y de levadura que lo hacen complejo. Después de un tiempo en la copa, aparece un sutil recuerdo de hierbas de bosque mediterráneo como el tomillo en flor y el romero. En boca tiene una burbuja cremosa y bien integrada que llena el paladar con una textura cremosa y una frescura que lo hace armónico. El final recuerda a los cítricos, la miga de pan y un ligero punto salino. Para disfrutarlo desde ahora y en los próximos 4 años acompañando una comida de principio a fin con ensaladas de temporada, verduras a la plancha, carnes blancas, pescados y mariscos, así como con quesos cremosos. Servir entre 6 y 8ºC en la copa Champagne Glass de la serie Veritas de Riedel (449/28) o en la copa Champagne de la serie Vinum de Riedel (446/48). 

Cap de Creus Escumós de l’Empordà 2015 recuerda al mar puro. La burbuja es finísima y sutil. Un pedacito del Mediterráneo”, lo define Anna Espelt.