Inicio de ciclo

El año climático comienza con temperaturas más altas de lo habitual y con escasas precipitaciones. Esto, unido a una producción generosa en la campaña 2022 y la sequía, provoca un importante déficit hídrico.

A finales de octubre se registran 40 mm de precipitación, que dan paso a un otoño ya con temperaturas bajas y precipitaciones abundantes a finales de noviembre y mediados de diciembre.

Primer trimestre: brotación

Las precipitaciones se mantienen hasta principios de febrero, cuando también se registran temperaturas de hasta -7 ºC. El día 23 hay una nevada que deja una capa de nieve de hasta 8 cm de altura.

A finales de marzo y principios de abril se registran temperaturas anormalmente altas de hasta 24 ºC. El día 4 se producen daños por frío (se alcanza 1 ºC) en las cepas más viejas que estaban más adelantadas y comenzando la brotación, no afectando a los viñedos más jóvenes que estaban aún en reposo vegetativo.

Las semanas siguientes se registran temperaturas elevadas que llegan a los 27 ºC y que provocan un adelanto del ciclo.

La última semana de abril y la primera de mayo se registran temperaturas muy altas y la sequía se acentúa, con solo 27 mm de lluvia en los 3 meses de febrero, marzo y abril.

Segundo trimestre: floración

Del 15 de mayo al 5 de junio se produce la floración y se registran precipitaciones de 50 mm durante la última semana de mayo que afectan al cuajado (sobre todo en viñedos jóvenes que iban más atrasados), teniendo que extremar la cautela por las condiciones que eran favorables para el desarrollo de enfermedades.

Tercer trimestre: maduración y vendimia

Las condiciones de humedad y temperatura ideales para el desarrollo vegetativo adelantan el ciclo tras la floración, observándose los primeros granos enverados el 10 de julio. En esta fecha hay una pequeña ola de calor que acelera el envero. Gracias a las reservas hídricas del suelo, las plantas muestran un desarrollo vegetativo idóneo.

El 22 de agosto se produce una ola de calor con temperaturas superiores a 40 ºC durante una semana que provocan la disminución del peso de las bayas. Esta ola de calor nos obliga a hacer una selección de los viñedos viejos y más adelantados para comenzar la vendimia el 29 de agosto. Esta selección de viñedos que mostraban taninos maduros, óptima madurez fenólica y buena acidez, unido a la selección de racimos y granos en bodega, nos permitió seleccionar los granos no afectados por la sequía y el calor, para elaborar Teso la Monja, Alabaster y una parte importante de Victorino antes del 4 de septiembre.

Es precisamente este día cuando se producen precipitaciones de 40 mm, dando lugar a una vendimia con lluvias que se repiten el día 8 de septiembre (registrando 10 mm) y el 17 (15 mm). Estas lluvias, que prácticamente solo afectaron a los viñedos jóvenes, provocaron una ralentización de la vendimia.

Estos viñedos se equilibraron con el agua y superaron los efectos adversos de la ola de calor obteniendo un gran equilibrio en la madurez fenólica y la acidez.

El 25 de septiembre se dio por finalizada la vendimia.