En el apasionante mundo de los grandes vinos, Bordeaux casi siempre ha marcado la tendencia. En los últimos años, los Grand Cru Classé, que son el faro, el emblema y la imagen de sus vinos, se han ido alejando poco a poco de un consumidor que tradicionalmente era fiel a estos châteaux. Las causas han sido variadas: el resurgir de otras zonas, el interés mundial por vinos más delicados y fragantes, la falta de “buvabilité” en su juventud, el olvidar a los sommeliers que marcan la pauta, etc. Pero posiblemente el factor principal, y que es la causa más importante de la profunda crisis que vive toda la región, es su política comercial con aumentos exagerados de precios en las últimas añadas.

En nuestra visita a la feria Wine Paris & Vinexpo, celebrada en París el pasado mes de febrero, mantuvimos unas 20 reuniones con diferentes châteaux y négociants. En todas ellas, el tema general era la preocupación por el estancamiento del mercado global y por la baja demanda de los Bordeaux disponibles que los négociants e importadores tenían en stock. Sin una bajada de precios superior al 30% en los vinos de la cosecha 2023, se vaticinaba un colapso sin precedentes. ¡Lo nunca visto! En 25 años, jamás habíamos vivido un presunto descenso de estas dimensiones.

Esta preocupación, sazonada con la imperante inestabilidad mundial, siguió durante nuestras degustaciones en Bordeaux la semana del 15 al 18 de abril, con visitas privadas a los châteaux más importantes.

Muchos de ellos preveían una “salida” inminente, en una venta en primeur que sería muy rápida. Finalmente, ha sido una de las campañas más tempranas, empezando con Lafite Rothschild, Mouton Rothschild y Cheval Blanc los días 2, 6 y 13 de mayo, respectivamente.

La gran caída de precios –entre un 25 y un 40%– con la que empezó la campaña ha provocado reacciones dispares. Algunos clientes hemos comprado más que nunca. La excelente añada y las tarifas más bajas han hecho que creamos que los vinos se venderán muy bien. También hemos comprado para guardar y ofrecerlos físicamente cuando estén disponibles. Es una gran añada, sin la dulzura, la madurez y la carga de la 2022, pero con un estilo recto y una buena calidad de taninos que nos ha gustado mucho. En determinados châteaux –muy pocos–, sus 2023 son mejores que los 2022.

Por otro lado, algunos clientes esperan a que la campaña avance y no se decidirán a comprar hasta finales de junio. A menudo, esta estrategia hace que te quedes sin algunos vinos o que no consigas las cantidades deseadas.

La tercera opción es la de aquellos que han decidido no comprar. Aquí encontramos diferentes motivos. Por un lado, los aficionados que desconfían de unas bajadas tan impresionantes de los precios. ¿Y si la cosecha y los vinos no son buenos? Por otro, los négociants, importadores y grandes distribuidores que tienen los almacenes llenos y carecen de tesorería para invertir –en un momento en que los tipos de interés están caros– y seguir comprando unos vinos donde quizá no existe la certeza de una gran revalorización cuando estén físicamente disponibles.

Unos pocos châteaux, que funcionan ajenos a la política de precios montaña rusa y que no se rigen por la comercialización a través de los négociants de Bordeaux, como Château Lafleur –excelente en la añada 2023– y el magnífico Château Rocheyron de Peter Sisseck y Silvio Denz, han decidido mantener las mismas tarifas que el año pasado.

¿Y en España? ¿Qué ha pasado en las mejores bodegas con las cantidades disponibles y los precios?

Álvaro Palacios repite tarifas en Rioja, Bierzo y Priorat, excepto La Baixada, que sube un 10%. Además, presenta por primera vez dos nuevos vinos de parcela en cantidades muy limitadas: Valdelareina de Rioja y Al Chelo del Bierzo.

Peter Sisseck, al igual que en su vino de Bordeaux, mantiene los precios de todos sus Ribera del Duero, en una añada con menos botellas de Ψ PSI  –muy bueno– y alguna más de Pingus.

Benjamín Romeo en Bodega Contador publica las mismas tarifas en una añada con más disponibilidad para el mercado nacional.

Eduardo Eguren en Cuentaviñas propone –por primera vez a la Avanzada– su Tinto Fino de Ribera del Duero, junto con CDVIN y Alomado de Rioja. El Tiznado aumenta de precio y el resto se mantiene.

Marcos y Miguel Eguren, en sus bodegas Viñedos Sierra Cantabria, Viñedos de Páganos y Teso La Monja aplican un incremento aproximado de un 6% a sus tarifas.

En Comando G, con la nueva reorganización en vino regional, vinos de pueblo y “1er Cru” –que no se venden por adelantado– sus “Grand Cru” sufren un aumento considerable en una añada buena que viene marcada por los bajos rendimientos y la escasísima disponibilidad. La gran demanda dentro y fuera de España hace que estas parcelas sigan siendo algunas de las más deseadas en la oferta a la Avanzada.

Bertrand Sourdais repite tarifas en Dominio de Es, en una añada donde la cuvée Viñas Viejas de Soria se ofrece en cantidades mínimas debido a la gran pérdida que sufrió por las heladas.

Curro Bareño mantiene cantidades y precios en Vitícola Mentridana.

Clos des Fées congela las tarifas por sexto año en una cosecha donde La Petite Sibérie no se vende ahora, ya que Hervé Bizeul aún no está convencido de que tenga el super nivel que se autoexige. Quizás saldrá más adelante.

En Tardieu-Laurent, pequeños retoques al alza y bajada en algunas denominaciones y muchas al mismo precio que la cosecha 2022.

Dirk Niepoort ofrece pequeños ajustes en su Poeirinho (Bairrada) y Conciso Branco (Dão) y nos ofrece por primera vez dos vinos más a la Avanzada: Tiara –un excelente blanco del Douro– y Turris –su vino más especial– elaborado a partir de una pequeña parcela en Cima Corgo.

También os proponemos nuestra tradicional Preventa Especial de Château Latour y, por cuarto año consecutivo, 13 de las bodegas más deseadas de Estados Unidos: Sine Qua Non, Shafer Vineyards, Eisele Vineyard, Kistler Vineyards, Father John, Sandhi, Domaine de la Côte, Evening Land Vineyards, Piedrasassi, Stolpman Vineyards, Cayuse Vineyards, Horsepower Vineyards y Beaux Frères.