
En 1855 entró en la clasificación de Bordeaux como Premier Grand Cru, la máxima categoría. Un château mítico con un inconfundible estilo asociado a la elegancia.
El origen de Château Margaux tal y como hoy lo conocemos hoy se remonta a la Edad Media, cuando la familia Lestonnac se hizo cargo de la finca apodada hasta entonces “la Mothe de Margaux”. A finales del siglo XVII, Château Margaux ocupaba 265 hectáreas, con una tercera parte de la finca dedicada a la viña, extensión que permanece prácticamente inalterada.
En 1977 el magnate griego André Mentzelopoulos compró el château a la familia Ginestet y se erigió como el renovador del proyecto, tanto a nivel técnico, en viñedo y bodega, como a nivel arquitectónico. En 1980, su hija Corinne tomó la dirección y en 2003 recuperó las acciones minoritarias de la familia Agnelli. También fue ella quien encargó una nueva sala de vinificación diseñada por Norman Foster e inaugurada en 2015. Actualmente, sus hijos Alexandra y Alexis –tercera generación familiar– son quienes dirigen la bodega.