Clos de Tart Grand Cru 2013

93
Parker
Biodinámico
Ecológico
Elaborador:
Color:
Tinto
País:
Francia
Formato:
75 cl
DO / Zona:
Borgoña
Grado alcohólico:
13.5
Variedad:
Pinot Noir
795,00 €
Disponible

Clos de Tart es uno de los viñedos más prestigiosos de la Côte d’Or, ubicado en uno de los mejores enclaves de la colina de Morey-Saint-Denis. Ocupa una extensión de 7,5 hectáreas, plantadas íntegramente con pinot noir de una edad media de 60 años, aunque tienen algunas cepas centenarias. Es el mayor de los “monopoles” clasificados como Grand Cru y está completamente cercado por un muro de piedra seca, de ahí el nombre de clos. 

Durante sus casi 900 años de historia ha permanecido indiviso –algo muy infrecuente en Bourgogne– y solo ha pasado por las manos de tres propietarios, el último de ellos es François Pinault (Château Latour) desde 2018. 

Clos de Tart Grand Cru 2013 nació en una añada escasa, pero de vinos consistentes y equilibrados. Uno de los Pinot Noir mágicos de Bourgogne. 

Bodega Clos de Tart

Clos de Tart es uno de los viñedos más prestigiosos de la Côte d'Or gracias a su especial historia. La plantaron en 1141 las monjas de la abadía benedictina de Tart en uno de los mejores enclaves de la colina de Morey-Saint-Denis. Desde entonces, sólo ha pasado por manos de tres propietarios. Durante la Revolución Francesa fue expropiado y vendido en 1791 en una subasta pública a Charles Dumand, miembro de la familia Marey-Monge. Estuvo en sus manos hasta que en 1932 lo vendieron a la familia Mommesin, quienes, a su vez, lo vendieron en abril del 2018 a François Pinault, propietario de otras famosas propiedades como Château Latour, Château Grillet, Eisele Vineyard o Domaine de Eugénie.
El viñedo ocupa una extensión de 7,5 ha, superficie que apenas ha variado a lo largo de toda la historia, haciendo de este viñedo uno de los pocos monopolios de Bourgogney considerado uno de los más grandes. Plantado íntegramente con la variedad pinot noir, los viñedos forman fi leras perpendiculares a la pendiente de la colina, una verdadera rareza en Bourgogneque difi culta el trabajo del viñedo, pero que mantiene la estructura del suelo y lo protege de la erosión. Además, esta orientación favorece que las uvas estén bañadas siempre por la luz del sol, tanto por la mañana como por la tarde, madurando completamente hasta el momento de la vendimia, que suele realizarse lo más tarde posible para que las uvas estén en su momento óptimo de madurez fenólica.
Las cepas se han ido reposando dentro del viñedo mediante una cuidada selección masal de los mejores ejemplares, una selección que se ha mantenido hasta la actualidad, después de la última gran replantación del viñedo en 1918. Los trabajos en la viñedo se realizan a mano siguiendo los preceptos de la agricultura ecológica y con bajos rendimientos para mejorar la calidad de las uvas.
La mayoría de las cepas tienen más de 60 años y con ellas se elabora el vino más prestigioso: Clos de Tart Grand Cru. Con los lotes de los viñedos más jóvenes y aquellos que no mejoran la calidad final de Clos de Tart, elaboran su Morey-Saint-Denis 1er Cru La Forge du Tart. Solo elaboran estos dos vinos y difícilmente superan las 30.000 botellas anuales.
La bodega se sitúa en lo alto de Morey-Saint-Denis, a pie de viña, justo al lado del famoso camino de la Route des Grands Crus, que recorre los viñedos más emblemáticos. Se reformó completamente en 1999 para equiparlo con la tecnología más reciente, pero manteniendo el edifi cio original, una construcción del s. XVII en la que también se encuentra la cava donde se guardan las barricas de roble y un sótano donde se almacenan las botellas en un ambiente de humedad y baja temperatura que mantiene el vino en condiciones óptimas.
La vendimia se realiza manualmente, seleccionando las uvas en el viñedo y también al llegar a la bodega, vinificando por separado las uvas dependiendo del suelo. Según la añada, se modifica el porcentaje de racimos despalillados, aunque siempre mantienen intactas las bayas, que permanecen en depósitos de acero inoxidable durante unas tres semanas.
La crianza se realiza en barricas borgoñonas de 228 litros, procedentes de los bosques de Allier y de su subzona más prestigiosa, Tronçais. Después de 17 meses, en los que tiene lugar la fermentación maloláctica, el vino se embotella para guardarlo en el sótano –situado bajo la cava– donde seguirá evolucionando lentamente.

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