Bodegas Jiménez-Landi

Bodegas Jiménez-Landi
Méntrida 45930 Méntrida. Toledo.
Méntrida 45930 Méntrida. Toledo.
Año de fundación: 2004

La bodega está situada en Méntrida, un pueblo con una larga historia vitivinícola que da nombre a la Denominación de Origen, situada en la provincia de Toledo. Las instalaciones de vinificación están ubicadas en la casa familiar, la parte más antigua de la cual, picada a mano, se remonta al siglo XVII.

El proyecto empezó en 2004 bajo la dirección de José Benavides Jiménez-Landi y Daniel Gómez Jiménez-Landi con el único objetivo de elaborar grandes vinos basados en el respeto hacia la tradición, el medio ambiente y el equilibrio con el entorno. Actualmente José Benavides sigue en solitario con el proyecto y Daniel Gómez ha emprendido su propia aventura, Daniel Landi Viticultor, para lo que contó con algunas parcelas antes propiedad de la bodega familiar pasándose a hacer cargo de la elaboración de los vinos Las Uvas de la Ira, El Reventón y Cantos del Diablo. Originalmente disponían de 30 hectáreas en propiedad, 20 de ellas cultivadas con prácticas de agricultura ecológica y las 10 restantes siguiendo preceptos biodinámicos. La variedad más plantada es la garnacha, viñas viejas, acompañada de otras como la syrah.

Las viñas de la DO Méntrida están situadas al noroeste de la provincia de Toledo y limita con las provincias de Ávila y de Madrid. A los pies de la Sierra de Gredos, se extienden hasta el río Tajo y están regados por el curso del río Alberche. El clima que caracteriza la zona es continental mediterráneo extremo, con inviernos largos y fríos y bastante protegida de los vientos fríos del norte y del oeste por la barrera montañosa de Gredos. Los veranos son cálidos y las precipitaciones escasas, alrededor de los 350 mm anuales, concentradas en otoño y primavera. Los suelos son arenosos de origen granítico, ácidos, con poco contenido en calcárea y materia orgánica. Las viñas, bastante disgregadas en diferentes parajes, se extienden por un lado en la Sierra de San Vicente, 8 ha en las que hay 7 pequeñas parcelas con altitudes comprendidas entre los 750 y los 800 metros y diferentes exposiciones. Estas viñas fueron plantadas en 1960 con garnacha –sobre suelos silícicos de origen granítico– con unas densidades que oscilan entre las 3.000 y las 4.000 cepas/ha. Estas viñas tienen un microclima especial, con grandes oscilaciones térmicas entre el día y la noche, lo que permite conseguir una fruta fresca a la vez que elegante. En Méntrida disponen de dos fincas más, Pedromoro y La Dehesa con 9 y 10 hectáreas respectivamente. La primera se plantó en 1999 sobre suelos con arenas y arcillas y con una densidad de 1.350 cepas/ha. La segunda, plantada recientemente con una densidad de 4.000 cepas/ha, está orientada al N-S +20º y a una altitud de 650 metros.

La vendimia se realiza manualmente en pequeñas cajas para asegurar que la uva llegue en condiciones óptimas a la bodega, donde se seleccionan antes del despalillado. Se realiza una primera maceración prefermentativa en frío y después la fermentación-maceración en pequeños depósitos de acero inoxidable y en barricas abiertas de 500 litros durante 15-20 días.

Todas las variedades se elaboran siempre por separado para intentar comprender lo que ofrece cada parcela y cada variedad. Una vez acabada la fermentación el vino se introduce en botas de roble francés de 500 a 3000 litros, de menos de tres años, en las que realizará la fermentación maloláctica y su posterior crianza con las lías. Una vez los vinos han llegado a la armonía deseada se embotellan sin estabilizar ni filtrar.