Màquina & Tabla

Màquina & Tabla apuesta por la peculiaridad del territorio a la hora de elaborar sus vinos. Sus propuestas se reparten por diversas zonas vitivinícolas de la geografía peninsular. El viticultor Oriol Illa y Susana Pastor han configurado un proyecto familiar que empieza en Los Ancares, comarca del Bierzo, y el río Sil para continuar por el páramo que cruza el río Duero atravesando las zonas vitícolas de Rueda, Ribera del Duero y Toro, y llegar al límite sur que marca el río Alberche y la Sierra de Gredos. Este mes les presentamos una selección que incluye sus primeros vinos de las denominaciones Toro y Bierzo. Vinos fruto de viejos viñedos, variedades locales, cepas en pie franco y supervivientes de situaciones orográficas extremas.

Oriol Illa empezó en el mundo del vino de la mano de René Barbier y Sara Pérez haciendo la vendimia del 2001 en Clos Mogador. Con ellos abrió Els Irreductibles, un wine boutique restaurant en Gratallops (Priorat). Esa función la compaginó con la de enólogo consultor en la Vinya de L'Hereu en Costers del Segre, donde estuvo ejerciendo hasta noviembre de 2003. Por aquella época –septiembre del mismo año– también se decidió por emprender su propia bodega en Font Rubí (Penedès), trabajando con la variedad sumoll, autóctona, proscrita y prácticamente desaparecida. Allí empezó a elaborar Els Jelipins, un tinto escaso –menos de 2.000 botellas–, natural y sin maquillaje. Este dinamismo e inconformismo lo han llevado a Castilla y León con la intención de seguir recuperando variedades autóctonas y olvidadas respetando el medio natural. Actualmente, compagina su propio proyecto Màquina & Tabla con la asesoría de la nueva bodega de José Pariente.

Tras 10 años buscando pagos, viejas cepas y aprendiendo acerca de técnicas olvidadas, nace el proyecto Màquina & Tabla, formado por viñedos singulares y de gran valor vitícola. Todas las parcelas seleccionadas se encuentran en territorios que han atraído a Susana y Oriol por su singularidad y su capacidad de configurar la imagen de geografía líquida que están buscando. Lo auténtico y los matices sin intervención ya caracterizaban y diferenciaban los vinos de Illa y, por ende, hacen lo propio con los vinos de esta joven bodega, cuya singularidad también se refleja en su imagen gráfica.

La mayor parte de las fincas de Màquina & Tabla está alejada de la modernización que se ha vivido en muchas zonas vitivinícolas. Se trata de parcelas recuperadas de aquellos viticultores alejados de los avances del sector y que ahora permiten cultivar viñedos sin vallas o irrigaciones, siguiendo un sistema tradicional de cultivo (sin selección clonal ni patrones productivos, por ejemplo). Desde la vendimia de 2014, Màquina & Tabla cuenta con 8 Ha trabajadas en biodinámica, valedoras de la Certificación Demeter, que distingue aquellos productos que proceden de la agricultura biodinámica. Se trata de viñedos patrimonio nacional, debido a su gran singularidad: centenarios de mencía en las laderas bercianas del río Sil, viejos y pequeños cultivos de garnachas en las terrazas graníticas de la cara norte de la Sierra de Gredos, y tinta de toro, malvasía, garnacha y verdejo en pie franco de los páramos del Duero.

Todos los viñedos de la bodega tienen más de 60 años con producciones muy bajas (entre 8-18 Hl/Ha). De nuevo, esta producción encaja con la filosofía de Oriol Illa y Susana Pastor: la búsqueda de la máxima pureza y delicadeza en la elaboración, vinificación y crianza sin perder de vista las particularidades de cada zona. Vinos honestos y vibrantes que quieren devolver a la región la riqueza que obtiene de sus uvas. La vinificación es sencilla: encubados largos –en algunos casos con raspón– con extracción delicada y sin adición de anhídrido sulfuroso (SO2), levaduras u otros elementos.