Selección del mes

SELECCIÓN Nº. 317, OCTUBRE DE 2021
“Sierra Cantabria”

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Sierra Cantabria Blanco 2020, DOCa Rioja
XF Sierra Cantabria Rosado 2020, DOCa Rioja
Sierra Cantabria Cuvée 2017, DOCa Rioja
Sierra Cantabria Crianza 2017, DOCa Rioja
Sierra Cantabria Reserva 2014, DOCa Rioja
Sierra Cantabria Colección Privada 2018, DOCa Rioja               

Precio especial socios de “El Club”: 99,95€

 

La familia Eguren fue una de las principales protagonistas de la revolución de La Rioja de los años 90 y se ha convertido en una de las referencias indiscutibles del panorama vitivinícola. Marcos y Miguel Eguren siguieron la tradición de sus padres y en San Vicente de la Sonsierra elaboraron un vino que rompió esquemas: San Vicente 1991. En la actualidad cuentan con tres bodegas en La Rioja, una bodega en Toro y otra en Castilla-La Mancha. Este mes en la selección de El Club, los socios podréis disfrutar de seis de sus fantásticos vinos de Rioja, incluida su última novedad: la primera añada de un delicioso rosado elaborado con Xandra Falcó después de tres años de trabajo. 

La familia Eguren se dedica al cultivo del viñedo desde el año 1870, aunque fue en 1957 cuando Guillermo Eguren fundó la bodega Sierra Cantabria en San Vicente de la Sonsierra –entre el río Ebro y la sierra de la que toma el nombre– para dar el paso de viticultor a elaborador, aunque él realmente se considera un coleccionista de viñedos. Así lo interpretan sus hijos, los hermanos Miguel –director de la bodega– y Marcos –enólogo–, la cuarta generación de la familia que lleva las riendas, junto con su padre y Eduardo Eguren, hijo de Marcos Eguren, ya de la quinta generación y con Cuentaviñas, su proyecto propio desde el año 2017 tras heredar tres viñedos.
Juntos trabajan para conseguir vinos que perduren en el tiempo, que sean nuevos clásicos y que aúnen fruta, potencia, estructura, elegancia, frescura y sutileza. Sierra Cantabria, Viñedos Sierra Cantabria, Señorío de San Vicente y Viñedos de Páganos son sus proyectos en Rioja, en Toro cuentan con Teso La Monja y, en Castilla-La Mancha con Dominio de Eguren.
El paisaje vinícola de Sierra Cantabria –con 170 ha entre San Vicente de la Sonsierra, Laguardia y Labastida– se extiende en terrazas que se despliegan desde la Sierra hasta el río Ebro, con una buena exposición solar sur-suroeste. Los suelos, de composición arcillo-calcárea, pobres en materia orgánica, nutrientes y sales minerales, son muy apropiados para el cultivo de la viña. Por otro lado, la abundancia de cantos rodados, restos de aluvión y grava, les proporcionan un drenaje óptimo del agua. En el subsuelo hay roca agrietada que facilita a las raíces la búsqueda de aportes complementarios.
Por su situación, los viñedos disfrutan de un microclima único de carácter mediterráneo-continental, cuyo intervalo térmico entre el día y la noche favorece la síntesis de polifenoles (responsables en los tintos del color, de la astringencia, del cuerpo y de la estructura).
La principal variedad plantada en la finca es la tempranillo, junto con pequeñas cantidades de garnacha, viura, graciano, malvasía riojana y tempranillo peludo con edades comprendidas entre los 35 y los 70 años. Las densidades de plantación varían entre las 3.000 y las 4.600 cepas/ha y los rendimientos oscilan de 18 a 47 hl/ha.
La familia Eguren aplica la viticultura biodinámica a sus viñedos con una mínima intervención y sin uso de herbicidas. Se respetan los ritmos de la naturaleza y los ciclos lunares, se hace una gestión eficiente del viñedo con recursos propios, se potencia la vida del suelo manteniendo el manto vegetal y fomentando la presencia de microorganismos. Además, utilizan su propio compost (basado en estiércol de oveja) y siguen el protocolo nutricional Méthode Cousinié, de los franceses Jean Pierre y Brice Cousinié que visitan los viñedos en diferentes ciclos vegetativos cogiendo muestras de limbos (la parte ensanchada de la hoja de la cepa), bayas y suelos para analizar la necesidad de nutrientes. De este modo, se preparan los tratamientos de fertilización del invierno para cada tipo de suelo y tratamientos foliares para un óptimo ciclo vegetativo.
Actualmente, la familia Eguren exporta a cerca de 50 países de los cinco continentes, con Estados Unidos, Japón, Alemania y Suiza como los principales mercados. 

Añada 2020
Inició su ciclo anual con abundantes lluvias en noviembre y diciembre, lo que supuso acumulaciones de agua de hasta 200 l/m2. Enero y febrero se caracterizaron por temperaturas suaves y ser relativamente secas. En marzo bajaron los termómetros y aumentaron las lluvias hasta registrar 100 l/m2. La brotación empezó a mediados de marzo en las zonas más tempranas y, a finales de mes, en las más tardías. En líneas generales, se observó un adelanto en el viñedo de aproximadamente dos semanas. Abril fue un mes de temperaturas suaves y lluvias por debajo de la media que derivaron en un buen desarrollo vegetativo. La viña se mostró sana y con esplendor. Mayo también registró temperaturas suaves y lluvias dentro de la media. Con este clima, durante la primera semana de junio, prácticamente había acabado la floración en casi toda La Rioja. Sin embargo, una serie de tormentas provocaron ataques de mildiu muy fuertes y difícilmente controlables, lo que obligó a realizar más tratamientos de los habituales y resultó en una pérdida de entre 20-40% de los racimos fecundados. Las tormentas empezaron a desaparecer a finales de junio, lo que ayudó a sanear la planta. Las temperaturas, que no alcanzaron los 30 ºC, también ayudaron a un crecimiento del racimo lento y fructífero, de modo que el inicio del envero empezó a partir del 20 de julio. Agosto registró temperaturas ligeramente inferiores a la media de la última década. Fueron días secos y soleados hasta finales de mes, a los que le siguieron tormentas con lluvia y algo de granizo que afectaron a la vegetación. El mes de septiembre empezó con incertidumbre y miedo por la continuación de las lluvias, ya que el riesgo de botrytis era grande. Por suerte, tras unas ligeras precipitaciones durante los primeros días, el tiempo se fue asentando y hubo una maduración casi completa. Uva sana, con buena madurez y un incremento en el tamaño del grano que compensó la pérdida por mildiu. La vendimia tuvo lugar del 21 de septiembre al 1 de octubre.   

Sierra Cantabria Blanco 2020 es un ensamblaje de 35% sauvignon blanc, 35% tempranillo blanco (que se vendimiaron el 21 de septiembre de 2019), 20% viura, 5% malvasía y 5% maturana (que se vendimiaron el 25 de septiembre de 2020). La vendimia se hizo de forma manual en cajas con selección el racimo y la uva realizó una maceración en frío durante 10 horas. La sauvignon blanc fermentó en un 50% en barrica de roble francés de un vino y en otro 50% en barrica de dos vinos durante 2 meses. El resto de las variedades lo hicieron en depósitos de acero inoxidable. Fermentó a una temperatura controlada de entre 14 y 16 ºC con levadura autóctona seleccionada del propio viñedo.

Sierra Cantabria Blanco 2020 es un vino limpio y brillante con un llamativo color amarillo dorado y bonitos reflejos acerados. En nariz es intenso y exuberante con un abanico de notas de frutas tropicales y cítricas que recuerdan a la fruta de la pasión, la piña y el limón sobre un fondo de frutos secos y ahumados y un evocador toque floral. En boca tiene una entrada muy agradable y una fluidez muy refrescante que permanece en el paladar, dejando a su paso el perfume de aromas cítricos y sensaciones ligeramente salinas. De textura untuosa, ágil, elegante y redondo, ideal para disfrutar desde ahora y en los próximos 5 años. Buen compañero de aperitivos, pescados blancos al horno y quesos de vaca suaves de pasta blanda. Para servir entre 8 y 10 ºC en la copa Viognier de la serie Vinum de Riedel (6416/05).

Sierra Cantabria Blanco 2020 es un vino fresco y expresivo que refleja la identidad de la Sonsierra riojana”, lo define Marcos Eguren.

XF Sierra Cantabria es el proyecto de Xandra Falcó con Marcos y Miguel Eguren en La Rioja. Después de 3 años, la añada 2020 es la primera y rinde homenaje a su padre Carlos Falcó, a su marido Jaime Carvajal –quienes le apoyaron a emprender esta aventura vinícola–, y a su tío Fernando Falcó, que fue consejero de Sierra Cantabria durante 10 años. 

XF Sierra Cantabria Rosado 2020 está elaborado con un 35% de garnacha, un 30% de sauvignon blanc, un 25% de viura, un 5% de maturana y un 5% de tempranillo. La vendimia tuvo lugar el 21 de septiembre de 2020 y fue exclusivamente manual, primero con selección en el viñedo y, después, en bodega mediante doble mesa de selección. Todas las variedades blancas maceraron durante 2 días y se incorporaron al mosto de tintos una semana después para permanecer en contacto con los hollejos durante 72 horas. Fermentó a una temperatura controlada de 16 ºC con levaduras autóctonas.  

XF Sierra Cantabria Rosado 2020 tiene un precioso color rosado pálido. En nariz despliega todo un conjunto de aromas cítricos como el pomelo y la naranja sanguina con recuerdos de frutos rojos. Entrada suave en boca y rica en matices, con una refrescante y vibrante sensación afrutada, prolongando unos deliciosos aromas de frutos rojos y anisados. El final es persistente y sápido. Un vino muy cautivador para disfrutar ahora o en los próximos 2 años acompañando desde una tabla de embutidos, a sushi e incluso un risotto. Servir entre 8 y 10 ºC en la copa Zinfandel de la serie Vinum de Riedel (446/15).

XF Sierra Cantabria Rosado 2020 es un vino vibrante, floral y lleno de emoción que nace de la complicidad forjada entre dos familias con larga tradición vinícola, una invitación a disfrutar de un estilo de vida mediterráneo, optimista y apasionado”, explica Xandra Falcó.

Añada 2017
El otoño empezó con buenas reservas hídricas por el buen año que fue el 2016, húmedo y de una excelente cosecha. Las lluvias de otoño e invierno fueron ligeramente menores a las habituales y, referente a las temperaturas, la primera helada se registró el 23 de noviembre, aunque el frío llegó a inicios de 2017. Las altas temperaturas de marzo provocaron un avance de la de brotación, lo que supuso que a mediados de ese mes ya se vieran las primeras yemas hinchadas. En la última semana de marzo bajaron las temperaturas para volver a subir en el mes de abril. No obstante, el 28 de abril se registró una segunda helada que supuso un descenso por debajo de los -2 ºC. Por suerte, el aumento del termómetro, así como las lluvias de mediados de mayo, aliviaron a la planta que inició de nuevo su actividad. La floración tuvo lugar del 6 al 15 de junio y el envero, del 1 al 12 de agosto. Algunos racimos son de segunda floración procedentes de los rebrotes de la segunda helada. Durante el mes de septiembre no hubo apenas precipitaciones y fue cuando más se equilibró el estado fenológico de la viña. En esta añada fue clave conservar el estado sanitario óptimo y aprovechar los últimos días de maduración para una vendimia (más seleccionada y tardía) con un mayor equilibrio. Esta tuvo lugar de la última semana de septiembre a la segunda de octubre.  

Sierra Cantabria Cuvée 2017 está elaborado con tempranillo de un viñedo de 10 hectáreas con suelos franco-arenosos y restos de grava y canto rodado. Se vendimió del 25 al 27 de septiembre de 2017. Los racimos se despalillaron y la fermentación alcohólica se realizó con levadura autóctona. La maceración con los hollejos se alargó durante 13 días para una posterior fermentación maloláctica en barrica. Se ha criado en barrica de roble francés (85%) y americano (15%), con un 40% de barrica nueva, desde noviembre de 2015 con trasiegos cada 4 meses. Se embotelló en junio de 2019.

Sierra Cantabria Cuvée 2017 tiene un atractivo color rubí con preciosos reflejos violáceos. En nariz es intenso y expresivo con una amplia gama de aromas que van desde las frutas rojas frescas, como la cereza y la frambuesa, a un sugerente fondo especiado que recuerda a la vainilla, el clavo y el regaliz. En boca tiene una textura sedosa y placentera que se expande por el paladar con unos taninos suaves y envolventes. Al final es sápido y carnoso, con recuerdos de frutos rojos frescos que se alargan y le dan multitud de matices. Para acompañar una tabla de embutidos, carne a la brasa, arroz de montaña e incluso pato con salsa de frutos del bosque. Servir a una temperatura entre 15 y 17 ºC en una copa Chianti de la serie Vinum de Riedel (6416/15).

Sierra Cantabria Cuvée 2017 es un tinto con un marcado carácter primario, muy aromático, arropado por una crianza corta que le dota de elegancia en su evolución sin perder la frescura y la vivacidad”, afirma Marcos Eguren.

Sierra Cantabria Crianza 2017 está elaborado con tempranillo vendimiado manualmente del 18 al 26 de septiembre de 2017 con selección en la viña. Se despalilló y fermentó a una temperatura controlada de entre 26 a 28 ºC con levadura autóctona. Realizó una maceración con los hollejos durante 15 días, con dos remontados diarios al principio y un remontado ligero los 10 últimos días. Se crio durante 14 meses en barrica usada (de un máximo de tres vinos) de roble francés y americano con trasiegos regulares cada 6 meses.

Sierra Cantabria Crianza 2017 tiene un bonito color rojo rubí límpido y brillante. En nariz muestra deliciosos y sugerentes aromas a frutos rojos y negros, como las cerezas y las moras, que nos invitan a disfrutarlo lentamente, sobre un fondo de especias y un ligero recuerdo tostado. En boca tiene una entrada agradable y se despliega por el paladar con amplitud y volumen, acompañado por unos taninos firmes y redondos. Es fresco y directo, con final un largo y cautivador lleno de frutas como las cerezas y los arándanos frescos del bosque. Un tinto muy elegante para tomar ahora o en los próximos 5 años. Ideal para acompañar una tabla de embutidos, carnes a la brasa y arroces de montaña. Servir a una temperatura de entre 14 y 16 ºC en una copa Chianti de la serie Vinum de Riedel (6416/15).

Sierra Cantabria Crianza 2017 es el clasicismo frutal de la tempranillo de la Sonsierra. Frutal y aromático, elegante y fresco, de tanino dulce, aterciopelado, que se muestra complejo y equilibrado”, resume Marcos Eguren.

Añada 2014
Finalizada la vendimia del 2013, octubre fue un mes con temperaturas moderadas y precipitaciones dentro de la media. Fue en noviembre, con las primeras heladas, cuando la viña comenzó a perder la hoja y a preparar su etapa invernal. Marzo fue lluvioso y con temperaturas moderadas. En abril, los termómetros repuntaron con máximas superiores a 25 ºC en la primera quincena, lo que provocó que se acelerase la brotación, sin riesgo de heladas, ya que las mínimas no bajaron de 4 ºC. Mayo registró algunas precipitaciones que aseguraron las reservas de agua y el adecuado desarrollo vegetativo de la planta durante la floración desde principios de junio hasta la tercera semana del mes, con temperaturas medias de 20 ºC y máximas de hasta 28 ºC por lo que en este periodo se aceleró el ciclo vegetativo. A partir de este momento, hubo precipitaciones cada 15-20 días, del orden de 20 l/m2, con un desarrollo vegetativo óptimo. El inicio de envero tuvo lugar a primeros de agosto, con un adelanto de unos 12 días respecto a los tiempos habituales. El mes de septiembre transcurrió con normalidad, buena vegetación y equilibrio, hasta mediados de mes que empezaron a registrarse precipitaciones y nieblas que ralentizaron la maduración. A finales de septiembre se inició la vendimia y, a partir de ese periodo, las precipitaciones fueron ocasionales con temperaturas elevadas lo que favoreció la botrytis y obligó a realizar una exhaustiva selección con una merma cercana al 30% de la producción total.

Sierra Cantabria Reserva 2014 está elaborado con tempranillo de viñedos de más de 30 años que se vendimiaron del 10 al 12 de octubre de 2014. Se despalilló totalmente y fermentó durante 10 días con levaduras autóctonas. El vino realizó una maceración post-fermentativa con los hollejos durante 11 días y remontados dos veces al día hasta acabar la fermentación. Durante la maceración, bajó la frecuencia de remontados según avanzó el proceso para evitar la extracción del carácter vegetal y amargo. La crianza –en barrica de roble francés (70%) y americano (30%) de 225 L– se alargó durante 17 meses con trasiegos cada 4 meses. Se embotelló en febrero de 2018.

Sierra Cantabria Reserva 2014 tiene un bonito color rubí, límpido, intenso y profundo. En nariz es cautivador, con intensos aromas de frutos negros como la zarzamora y los arándanos acompañados de unas profundas notas terrosas, recuerdos de higos secos y un toque de regaliz. En boca es amplio y sedoso, definido por unos taninos pulidos y aterciopelados que envuelven el paladar y que terminan con un ligero y agradable toque amargo y sabroso. Los aromas afrutados y su volumen se mantienen sobre una textura terrosa y rica en matices. Un vino elegante y equilibrado para disfrutar ahora o en los próximos 10 años. Servir en copa Cabernet/Merlot de la serie Vinum de Riedel (6416/0) a temperatura 15-17 ºC. El compañero ideal de corderos asados, cochinillos al horno y aves guisadas.

Sierra Cantabria Reserva 2014 es frescor y elegancia con carácter. Expresión de fruta roja, tanino perceptible, pero maduro, con buena acidez y estructura, carácter y expresividad”, sostiene Marcos Eguren.

Añada 2018
Después de la vendimia de 2017, hubo muy pocas lluvias que cayeron en forma de nieve y a las que le siguieron días de ligera lluvia. El 6 de enero se produjo una gran nevada y a partir de esa fecha hasta finales de marzo cayeron abundantes precipitaciones, muchas de ellas en forma de nieve. Durante el mes de abril, se registró una ligera subida de las temperaturas y la brotación empezó en la tercera semana. Mayo se caracterizó por temperaturas frías principalmente por la noche hasta el día 12, cuando en algunas zonas más bajas hubo una ligera helada. A partir de ese día, la temperatura subió y trajo consigo un desarrollo vegetativo muy rápido, tanto que a finales de mayo en algunas zonas se vieron las primeras flores, coincidiendo con un periodo de abundantes lluvias. A partir de la segunda mitad de junio, subieron las temperaturas, cesó la lluvia y el ciclo vegetativo se aceleró con una floración plena desde mediados de junio y hasta el 24. El mes de julio empezó con tormentas y temperaturas más bajas de las habituales, así como con brotes de mildiu que, por suerte, pudieron controlarse muy bien, gracias a las frescas temperaturas. A partir de mediados de julio, se inició un periodo de tiempo seco y soleado. A principios de agosto, empezó el envero desarrollándose con rapidez, gracias a las buenas temperaturas, siguiendo todo un mes de agosto e inicio de septiembre seco, lo cual ayudó mucho al desarrollo de la viña y a la maduración de la uva. A mediados de septiembre, tres días de lluvias ligeras provocaron momentos de incertidumbre para la sanidad de la uva. Sin embargo, las lluvias cesaron y el proceso de maduración continuó sano, equilibrado y con un tamaño de la baya superior a los años anteriores. Octubre empezó con temperaturas dentro de la media anual y con ausencia total de lluvias. La vendimia tuvo lugar el 8 de octubre para las variedades blancas (a excepción de la sauvignon blanc y la tempranillo blanca) y el 12 de octubre para las variedades tintas. Fueron vendimias frescas, soleadas y secas. 

Sierra Cantabria Colección Privada 2018 está elaborado con tempranillo de dos viñedos plantados en 1957 y 1959, vendimiados el 15 y 16 de octubre de 2018 con selección manual en viña y doble cinta de selección en bodega. Se llevaron a cabo dos vinificaciones: la mitad de la uva se despalilló y la otra mitad se vinificó con los racimos enteros. Maceró durante 12 días con los hollejos con remontados diarios, disminuyendo la frecuencia en los últimos días. Fermentó con levadura autóctona seleccionada a temperatura controlada y realizó la fermentación maloláctica en barrica. La crianza se llevó a cabo en barricas nuevas de 225 L –un 50% de roble francés y un 50% de roble americano– durante 16 meses.

Sierra Cantabria Colección Privada 2018 tiene un profundo e intenso color rojo carmesí. En nariz es expresivo y complejo, que se va desgranando a medida que pasa tiempo en la copa, con aromas de frutos negros como la zarzamora y la ciruela, acompañado de aromas de cacao, regaliz y con un ligero recuerdo ahumado y tostado. En boca destaca su amplitud y carnosidad, con un tanino amable y redondo que se despliega acariciando el paladar y dejando una sensación final muy rica y placentera con aromas que recuerdan a las cerezas, la vainilla y el clavo. Un vino jugoso y complejo para disfrutar lentamente ahora o en los próximos 10 años. Servir a temperatura entre 15 y 17 ºC en una copa Riedel Cabernet/Merlot de la serie Vinum (6416/0).

Eguren resume la esencia de Sierra Cantabria Colección Privada 2018 como “la unión de la tradición y la modernidad”.