Selección del mes

SELECCIÓN Nº. 294, NOVIEMBRE DE 2019

header_seccio_club_noviembre_esVINOS SINGULARES DE CASTILLA Y LEÓN

1 Belondrade Quinta Apolonia 2018
1 Terras Gauda Quinta Sardonia 2014
1 Prieto Pariente Confines de Prieto Pariente 2016
1 Prieto Pariente La Provincia 2016
1 Màquina & Tabla Terrazas de Serapia 2017
1 Màquina & Tabla Serapia 2017

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Nuestro Club de este mes se compone de seis propuestas que forman parte de un pequeño catálogo de vinos singulares que nacen en Castilla y León. En la comunidad hay una gran diversidad vitícola, con viñedos muy viejos, ejemplos de la viticultura ancestral, con poca producción y de carácter único que una serie de jóvenes bodegueros rescataron para empezar sus proyectos propios y, en ocasiones, cambiar radicalmente el destino de las variedades autóctonas. Vinos con personalidad y espíritu innovador que presentan perfiles versátiles de Castilla.

BELONDRADE Y LURTON. CASTILLA Y LEÓN
Didier Belondrade es uno de los personajes fundamentales en la historia contemporánea de los vinos blancos españoles. Nacido en Francia, se fijó en Rueda para elaborar un gran blanco inspirado en los grandes vinos de Borgoña y Burdeos. Para lograrlo, decidió comprar viñas en La Seca (Valladolid) y en 1994 empezó a elaborar en unas instalaciones alquiladas en Nava del Rey su vino emblemático, Belondrade y Lurton, cuya primera añada saldría al mercado en 1996. Con la llegada del año 2000, se acabó la construcción de su bodega de La Seca diseñada por el arquitecto Vincent Dufos de Rau que trajo consigo dos nuevos vinos, Quinta Clarisa (con el nombre de su hija pequeña) y Quinta Apolonia, una interpretación diferente de la verdejo que tiene el nombre de su hija mayor. En el año 2012 se ampliaron las instalaciones de la bodega con un edificio que albergaba una nueva sala de barricas: 330 barricas de roble francés de 300 litros, de prestigiosas marcas como Sylvain, Vicard y Dargaud & Jaegle.
Actualmente, la bodega cuenta con 40 hectáreas de viñedo propio que se distribuyen en 22 parcelas, a una altura de unos 750 metros y con viñas con una edad media de 30 años. El suelo está formado por una capa de cantos rodados de entre 20 centímetros y 1 metro de espesor, otra compuesta de arena y arcilla y, finalmente, roca madre de arcilla. La proporción de todos ellos varía según la parcela. Esto supone que el proceso de ensamblaje sea vital, por ello Didier Belondrade lo lleva a cabo con su hijo Jean y con Marta Baquerizo, directora técnica y enóloga de la bodega. En todas se cultiva la variedad verdejo, excepto en una en la que crece la tempranillo para su rosado Quinta Clarisa.
Su interpretación de la verdejo se sustenta en tres pilares: vinificación individualizada por parcelas (para buscar la diversidad), crianza parcelaria (fermentación espontánea y crianza en barrica sobre lías y en pequeños lotes) y ensamblaje (en el mes de junio se catan las barricas una a una para realizar una docena de lotes dependiendo de las características organolépticas del vino).

Añada 2018
La vendimia empezó la tercera semana de septiembre, fecha habitual ese año para la zona del Duero, pero tardía si se compara con años anteriores. Después de una primavera larga y marcada por abundantes lluvias, la brotación y el inicio del ciclo vegetativo se atrasó ligeramente con una floración que se desarrolló a comienzos de junio y un envero a finales de agosto. La madurez fue bastante heterogénea en las 22 parcelas. Se empezó la vendimia con la parcela Clarisa el 17 de septiembre, a la que siguieron la primera parte de Cantarranas y Huerta dos días después. La vendimia se desarrolló de forma pausada. Las parcelas de mayor estructura como La Bodega o La Alameda se vendimiaron los días 30 de septiembre y 2 y 3 de octubre, respectivamente. La vendimia se dio por finalizada con Apolonia, la segunda más joven de todas, que se cosechó la segunda semana del mes de octubre.

Quinta Apolonia 2018 tiene un bonito color amarillo limón con reflejos verdes. En nariz es una explosión de frutas cítricas y tropicales, piel de limón, piña y maracuyá acompañadas con intensas notas de hierbas aromáticas, un leve recuerdo de flores blancas y especias como la vainilla y la pimienta blanca. En boca se desliza con una exquisita textura untuosa, equilibrada por una frescura cítrica que intensifica los aromas de fruta blanca e hinojo fresco. Un blanco elegante y seductor ideal para acompañar un aperitivo o una comida entre amigos a base de verduras y ensaladas, pescados ahumados, en salsa, carnes frías y quesos blancos cremosos. Para disfrutar desde ahora y en los próximos 4 años servido entre 6 y 8ºC en la copa Riesling de la serie Vinum de Riedel (6416/15) o a la Viognier/Chardonnay de la serie Veritas de Riedel (6449/05).

Quinta Apolonia 2018 es el resultado de un primer ensamblaje que tiene lugar con la llegada de la primavera. En él se unen dos caracteres distintos, pero afines: el nervio y la frescura propios de esta variedad con la elegancia de una sutil crianza”, lo definen en Belondrade.

QUINTA SARDONIA. CASTILLA Y LEÓN
Desde su primera añada en 2002, Quinta Sardonia ya entró a formar parte de ese grupo de bodegas que aportan algo nuevo y destacable entre los múltiples proyectos vinícolas que afloran a orillas del río Duero. Quinta Sardonia se incorporó al grupo Terras Gauda a finales de 2010. Este grupo, de origen gallego, está formado por Bodegas Terras Gauda, Bodegas Pittacum, Conservas A Rosaleira, Bodegas Heraclio Alfaro y la propia Quinta Sardonia. Su objetivo es elaborar vinos de máxima calidad a partir de variedades nobles vinificadas según la tradición de la zona. Actualmente, Christian Rei es el director técnico.
La bodega se sitúa a 400 metros del río Duero, a una altitud de 830 metros, y cuenta con 22 hectáreas de viñedo, además de monte y bosques de pino con suelos de origen calcáreo, margas y yeso. Una gran riqueza de suelos en los que se pueden encontrar las variedades tinto fino, cabernet sauvignon, merlot, syrah, petit verdot, malbec y cabernet franc plantadas entre los años 1999 y 2000.
Siguiendo los principios de la biodinámica, con el objetivo de conseguir el equilibrio entre suelo, clima, cepa y entorno, abonan con el propio compost, manteniendo la cubierta vegetal en el suelo y tratan con plantas medicinales, respetando el ciclo de la luna y favoreciendo la biodiversidad de los microorganismos e insectos.
La bodega se encuentra en la entrada de la finca, en el municipio de Villabañez (Valladolid), y está formada por dos naves paralelas construidas con grandes bloques de hormigón. En la primera se localizan los equipos de frío, las oficinas, el laboratorio y la sala de vinificación. En esta última se trabaja con depósitos de acero inoxidable de 5.000 y 10.000 litros, bajos y muy anchos, cubiertos (casi totalmente) con camisas de refrigeración. La segunda nave se divide en tres salas independientes, dos de crianza –con barricas de 225 y 600 L además de foudres de 1.200 y 5.000 L, todo ello de roble francés, y huevos de hormigón– y un botellero. La maduración de los vinos se lleva a cabo con un 40-50% de barricas nuevas durante los 6 primeros meses, para después pasar a barricas de un vino dependiendo de la añada y del suelo del que proceda la uva, siendo el período de crianza de entre 14 y 20 meses. El volumen actual de producción es de 140.000 botellas de las tres etiquetas elaboradas por la bodega: QS, Qs2 y Sardón.

Añada 2014
El año 2014 fue ligeramente cálido y con precipitaciones normales durante todo el ciclo vegetativo. La primavera fue relativamente cálida y algo seca, aunque había reservas gracias a las lluvias del invierno. El verano fue fresco y muy seco, seguido de un otoño cálido y relativamente húmedo con dos frentes de lluvia en el mes de septiembre que marcaron el desarrollo de la vendimia. Ésta comenzó tras secarse el agua de las primeras lluvias, durante la última semana de septiembre, lo que significó que la viña y el suelo habían digerido muy bien las precipitaciones. El grueso de la vendimia se llevó a cabo en la primera semana de octubre antes de las segundas lluvias. En términos generales, 2014 fue un año en el que las viñas trabajaron sin apenas paradas vegetativas, logrando un buen equilibrio entre madurez fenólica y aromática.

Quinta Sardonia 2014 es un ensamblaje de tinto fino (60%), cabernet sauvignon (27%), merlot (11%) y malbec (2%) de viñedos propios situados en Villabáñez y Sardón del Duero (Valladolid). La finca se compone de 11 suelos diferentes de origen calcáreo y las viñas se encuentran entre los 760 y 830 metros sobre el nivel del mar. Los racimos se han seleccionado durante todo el verano hasta su entrada en bodega y se han mezclado las diferentes variedades antes de fermentar. Las uvas se encubaron con una pequeña proporción de racimos enteros (en función del suelo), buscando potenciar la parte aromática y aportar tensión en boca con los raspones maduros. La fermentación se realizó con levaduras autóctonas mediante pies de cuba. Durante la maceración se jugó con la temperatura y los tiempos de encubado para realizar una extracción delicada y precisa por infusión. La fermentación maloláctica tuvo lugar de manera espontánea en barricas nuevas y de un vino. La crianza de 20 meses se hizo en un 16% en barricas de roble francés nuevas y el resto en barricas de uno y dos vinos. Antes de embotellar (24.900 botellas en esta añada), el vino se filtró ligeramente.

Quinta Sardonia 2014 tiene un color granate profundo con reflejos rubíes. En nariz destaca la fruta roja y negra fresca exuberante que recuerda a las frambuesas y a las moras con seductoras notas de hierbas aromáticas que le otorgan un punto fresco y un intenso recuerdo de madera ligeramente tostada. En boca tiene una entrada voluminosa, se desplaza con corpulencia y su textura –formada por unos taninos redondos ya fundidos con el conjunto– acarician el paladar. Al final de la boca aparecen intensas notas de caramelo, especias dulces como el clavo y un goloso recuerdo de vainilla. Para disfrutar desde ahora y en los próximos 5 años acompañando todo tipo de carnes a la brasa, cordero al horno, setas de temporada y quesos de oveja. Para disfrutarlo entre 16 y 18ºC en la copa Cabernet/Merlot de la serie Vinum de Riedel (6416/0) o en la Syrah de la serie Vinum de Riedel (6416/30).

Quinta Sardonia 2014 es la expresión pura de un terruño, de un suelo excepcional, complejo y elegante en el que crecen nuestras viñas y del que el vino es tan solo un fiel reflejo”, afirma Christian Rey, director enológico.

 PRIETO PARIENTE. CASTILLA Y LEÓN

En 2013 Martina e Ignacio Prieto Pariente decidieron iniciar un proyecto propio en diferentes páramos de Valladolid. La tercera generación de Bodegas José Pariente se propuso recuperar viñedos representativos de la zona, centrarse en pequeñas producciones y no perder el espíritu innovador. Diferencia, territorio y selección son las tres palabras que definen su filosofía, focalizada en respetar las raíces y la viticultura de la zona.
Ignacio Prieto Pariente tiene formación en gestión empresarial y su hermana Martina es ingeniera agrónoma y enóloga, así que forman el equipo perfecto para llevar a cabo este proyecto.
El inicio de esta familia de viticultores empezó con su abuelo José Pariente, viticultor en Rueda. Su hija, María Victoria, estudió química y enología y, tras trabajar en la Estación Enológica de Castilla y León, fundó Bodegas José Pariente en 1998 en homenaje a su padre fallecido un año antes. Hace más de cuatro años fue el turno de sus hijos, que decidieron poner en valor la gran diversidad vitícola de la provincia de Valladolid y del valle del Duero.
Actualmente, cuentan con cepas en Mucientes (Cigales), Pedrosa del Rey (Toro) y Valbuena de Duero (Ribera del Duero). Cada parcela se vinifica por separado para conseguir vinos complejos, elegantes y equilibrados, en los que el ensamblaje aporta lo mejor de cada variedad y parcela. Su único blanco es el elaborado con la variedad viognier que se trabaja en un pequeño viñedo escondido en el municipio vallisoletano de La Seca.
El último reto de los hermanos es el vino Los Confines de Prieto Pariente, cuyas viñas de 80 años se sitúan en los confines de su región, en la Sierra de Gredos. En total cuentan con 16 hectáreas y elaboran en una antigua bodega con un calado subterráneo.

Confines de Prieto Pariente 2016 se elabora con garnacha de dos viñedos situados en Sierra de Gredos, concretamente en Cebreros y San Bartolomé de Pinares. El primero tiene suelos de pizarra y los viñedos casi centenarios situados a 1005 metros de altitud. El segundo tiene suelos de granito y sus viñedos, plantados en 1935, se encuentran a 1059 metros de altitud. El vino realizó la fermentación alcohólica espontánea y la maloláctica con temperatura controlada en depósitos de acero inoxidable. Después tuvo una crianza durante 11 meses en foudre. Producción de 3.354 botellas, embotelladas el 18 de septiembre de 2017.

Confines de Prieto Pariente 2016 es el vino más complejo, serio y profundo de Martina e Ignacio Prieto Pariente. Un tinto que ya seduce desde su nariz, con intensas notas de frutos negros y un recuerdo final de pedernal. En boca tiene volumen, una textura formada por unos taninos carnosos que lo hacen muy placentero, y un buen equilibrio gracias a una fantástica frescura. Un vino de gran elegancia con el que acompañar carnes rojas asadas o guisadas, caza menor, así como quesos de oveja y vaca curados. Para disfrutar desde ahora o bien olvidar durante una década en su bodega particular. Servir entre 16 y 18ºC en la copa Cabernet/Merlot de la serie Vinum de Riedel (6416/0) o en la Syrah de la serie Vinum de Riedel (6416/30).

Confines de Prieto Pariente 2016 es un vino que refleja la combinación de suelos de pizarra y granito. La pizarra aporta una mineralidad que se transforma en volumen y carnosidad en el vino, y el granito se caracteriza por la verticalidad y la finura. La altitud de los viñedos imprime la acidez necesaria para equilibrar todo lo anterior. El resultado es un vino complejo y equilibrado, con frescura y elegancia”, afirman desde la bodega.

La Provincia 2016 está formado con un 55% de tempranillo y un 45% de garnacha de viejos viñedos de Mucientes, Pedrosa del Rey y Valbuena del Duero. En Mucientes los suelos son de arenas, calizas y gredas yesíferas, que reposan sobre arcillas y margas que se plantaron en 1941. En Pedrosa del Rey, con viñedos de 1955, los suelos están formados por sedimentos de areniscas, arcillas y pudingas calizas pliocénicas, que en superficie originan suelos pardos cálidos sobre material no consolidado. De aquí procede parte del tempranillo y toda la garnacha del ensamblaje. Y, finalmente, en Valbuena del Duero, los suelos están formados por capas de arenas limosas y arcillosas, en las que destacan las capas de marga y calcáreas. El vino realizó la fermentación alcohólica espontánea con temperatura controlada en depósitos de acero inoxidable. Una parte del vino hizo la fermentación maloláctica en acero inoxidable y la otra en barrica. Tras la fermentación, se crio durante casi un año en barrica de roble francés usada de 225 y 550 L. Se embotelló el 19 de septiembre de 2017 y salió al mercado tras una crianza mínima de 9 meses en botella.

Prieto Pariente La Provincia 2016 es el vino fruta de la bodega y su inicio de gama. En nariz dominan las notas de fruta fresca de baya con toques de hierbas aromáticas. En boca, su marcada frescura y su textura sedosa lo hacen muy suculento y goloso. Un magnífico tinto para compartir en una comida con amigos o familia, con una tabla de embutidos, carnes asadas, arroces y quesos curados. Un tinto muy expresivo que es la carta de presentación de la bodega y la antesala de sus maravillosos tintos de guarda. Para disfrutar desde ahora y en los próximos 5 años servido ligeramente fresco, entre 15 y 17ºC, en la copa Riesling de la serie Vinum de Riedel (6416/15) o en la copa Cabernet/Merlot de la serie Vinum de Riedel (6416/0).

MÀQUINA & TABLA. CASTILLA Y LEÓN
Tras la bodega Màquina & Tabla se encuentra la pareja formada por Susana Pastor y Oriol Illa que iniciaron su aventura en 2012. Estuvieron una década recorriendo Castilla y León en busca de pagos, viejas cepas y aprendiendo técnicas ya olvidadas para iniciar una bodega que se nutriese de viñedos singulares y de gran valor. Él estuvo 15 años aprendiendo en las mejores bodegas de Catalunya y ya hace 20 años que trabaja entre viñas y barricas, y ella trabaja en el mundo del vino desde hace 7 años y 20 en la comunicación. Actualmente, cultivan en el Bierzo, Toro y Gredos hasta alcanzar las 8 hectáreas trabajadas en biodinámica (con la certificación Demeter). Su idea era seleccionar parcelas situadas en territorios que los atrajeran por su singularidad y por las opciones que daban de conseguir vinos auténticos y con matices gracias a la mínima intervención. Sus cepas superan los 60 años de edad con producciones muy bajas (entre 8-18 hl/ha) y sus vinificaciones son sencillas y respetuosas (encubados largos, a veces con raspón, extracción delicada y sin adición de sulfuroso). Dependiendo del tipo de vino, la crianza se lleva a cabo en foudres de 25 hl o en depósitos de cemento y barricas de 600 L. Un proyecto singular cuyo carácter también se refleja en las etiquetas.

Añada 2017
Después de un invierno frío y seco, la primavera empezó con temperaturas algo altas para la época y registró una falta de lluvias. A la sequía se sumó una terrible helada el 30 de abril que, afortunadamente, fue irregular. Esto propició que en la misma finca hubiera cepas que no se vieron afectadas y aquellas que se helaron y que tuvieron una segunda brotación y que se acabaron descartando para la vendimia. El verano empezó sin cambios en la pluviometría, la sequía continuaba. El mes de julio se inauguró con una granizada que se repitió a finales de agosto (7 de julio y 28 de agosto), que afectaron los viñedos hasta en un 70%. La vendimia fue algo temprana. Una añada marcada por las inclemencias del tiempo (heladas y granizadas), la sequía y un ciclo vegetativo corto. Los vinos se muestran sólidos y estrechos, con mucha frescura. 

Serapia 2017 se elabora con garnacha de viejos viñedos cultivados en terrazas graníticas en Navarrevisca (Ávila) que tienen rendimientos de 18 hl/ha. Para su elaboración se encubaron las uvas enteras, fermentó con levaduras autóctonas y se crio en foudre de roble durante 10 meses. Producción de 800 botellas.

Serapia 2017 tiene un precioso color rojo cereza poco profundo, casi pálido. En nariz es muy fragrante con una sinfonía de frutitas de baya como las frambuesas, las grosellas y los arándanos, acompañada por un delicioso perfume floral que recuerda a las violetas y el tomillo verde; al final aparece una leve nota de caramelo tostado. En boca es muy delicado con una textura de seda que recorre un paladar aéreo de taninos muy poco presentes. Profundo, preciso, fresco y armónico. Placenteros y persistentes recuerdos finales de grosella y hierbas aromáticas. Una versión seductora de la garnacha en su vertiente más etérea, fragante y delicada. Un vino ideal para acompañar platos de caza menor, arroces cremosos, canelones y quesos de cabra frescos o ligeramente curados. Para disfrutar desde ahora y en los próximos 5 años. Servir ligeramente fresco entre 14 y 16ºC en la copa Pinot Noir/Nebbiolo de la serie Grape de Riedel (6404/07) o en la copa Old World Pinot Noir de la serie Veritas de Riedel (6449/07).

Con un bonito color rubí muy brillante y límpido, Terrazas de Serapia 2017 se muestra inicialmente tímido en nariz, y poco a poco va revelando una fruta negra concentrada, que recuerda a las moras y a las grosellas con un leve toque de madera tostada. En boca entra en forma de coulis de frutas, cubriendo la lengua con una fina textura de taninos sedosos. Los aromas de fruta negra y de hierbas aromáticas persisten en el final del paladar. Un fantástico vino tinto ideal con la cocina de otoño, una mesa de embutidos, carnes a la brasa o guisos, arroces, setas y quesos de vaca y cabra. Para disfrutar desde ahora y durante los próximos 5 años. Servir ligeramente fresco, entre 14 y 16ºC, en la copa Pinot Noir/Nebbiolo de la serie Grape de Riedel (6404/07) o en la copa Old World Pinot Noir de la serie Veritas de Riedel (6449/07).