Selección del mes

SELECCIÓN Nº. 304, SEPTIEMBRE DE 2020
"LA RIOJA"

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Abel Mendoza Malvasía 2019
Ripa Rosado 2016
Muga El Andén de la Estación 2016
Ostatu Escobal 2018
Finca Nueva Crianza 2015
Remelluri Reserva 2012

Precio especial socios de “El Club”: 89,95€

 

La selección de septiembre muestra la gran riqueza y diversidad de estilos de una de las zonas vinícolas con más prestigio mundial: La Rioja.
Los vinos de seis familias que son referencia. Cuatro tintos, un blanco y un rosado, con novedades, grandes clásicos y producciones muy limitadas para disfrutar de esta histórica denominación.
Os presentamos en primicia, para los socios de El Club, dos vinos que darán que hablar. De la familia Muga, su nuevo proyecto: El Andén de la Estación, elaborado con tempranillo y garnacha, criado durante 14 meses en barrica. Y de José Luis Ripa, su primer vino, un rosado de pequeña producción con larga crianza en barrica y botella.
De Abel Mendoza, un blanco que hace años sacudió el statu quo de los blancos de la zona: su excelente, deseada y escasa malvasía.
El Reserva 2012 de Remelluri, donde la selección concienzuda de lo mejor de la propiedad por parte de Amaya y Telmo Rodríguez, se nota en un cambio de estilo a un vino más elegante y profundo. El primer vino ecológico de la familia Sáenz de Samaniego, Escobal 2018 de Ostatu. Y el Crianza 2015 de Finca Nueva de Miguel Ángel de Gregorio de su bodega en Navarrete.
Seis Riojas magníficos para empezar a saborear ahora o dejar reposar unos años más en su bodega particular.
Una magnífica selección cuyo precio es de 98,80€ y que ofrecemos a nuestros socios por 89,95€.

ABEL MENDOZA. DOCA RIOJA
Abel Mendoza y Maite Fernández comenzaron a elaborar sus vinos en los años 80, dando el primer paso de un proyecto vital que ha convertido a su pequeña bodega en una de las pioneras en elaborar y defender variedades blancas como la malvasía, una uva con unas propiedades muy singulares que había sido condenada a desaparecer.
En 1992, elaboraron sus primeras botellas de esta variedad y abrieron un camino que los ha llevado a ser esenciales en la reivindicación de la uva blanca de La Rioja, llevando a la botella desde la viura y el torrontés a la garnacha blanca y el tempranillo blanco.
Su personal interpretación de la agricultura y el cultivo de estas variedades, en suelos diferentes y con muy pequeñas producciones en algunos casos por su difícil ciclo vegetativo, les ha dado un merecido reconocimiento, que se ha sumado al de sus vinos tintos.
Este mes, El Club lleva a nuestros socios a descubrir una bodega fundada en 1988, con más de 30 añadas en botella y referente de La Rioja, que en una década pasó de elaborar exclusivamente vino joven −el clásico de maceración carbónica− a investigar e innovar en vinificaciones y crianzas, hasta el “grano a grano” de sus más depurados e insólitos tintos.
Las poco más de 20 hectáreas de viñedo que tienen en propiedad están plantadas en el margen izquierdo del río Ebro, bajo la Sierra de Cantabria, en los municipios de San Vicente de la Sonsierra, Ábalos y Labastida. Los viñedos son accidentados con suelos de composición variada, alternando los campos arcillosos con los de margas y las arenas finas. Cultivan las variedades tintas tempranillo (16 ha), graciano (1,4 ha) y garnacha tinta (0,4 ha), con una edad media de 35 años de antigüedad, y las blancas malvasía, viura, torrontés, garnacha blanca y tempranillo blanco, en unas 3 hectáreas.
La densidad de plantación y el sistema de poda genera unos rendimientos desiguales, determinados por el año climatológico y el proceso de maduración.

Abel Mendoza Malvasía 2019 es el vino que abrió paso al resto de los monovarietales de la bodega. Muchas de las uvas proceden de cepas de más de 50 años ubicadas en suelos pobres arcillo-calcáreos. El rendimiento aproximado es de 5.400 kg/ha. La vendimia se llevó a cabo manualmente y la uva fermentó en barricas nuevas de roble francés, en las que permaneció 5 meses más sobre sus lías finas. Se embotelló en abril de 2020.

Abel Mendoza Malvasía 2019 tiene un color amarillo paja, muy pálido y brillante. En nariz es muy refinado y aromático, con notas de flores y frutas blancas y cítricas que recuerdan la piel del limón y el albaricoque con intensas notas de hinojo fresco, un punto de anís y nuez moscada. En boca es voluminoso y corpulento con una textura sedosa que acaricia el paladar a su paso. Un buen frescor lo hace muy equilibrado y vibrante. El final es persistente y delicioso, con notas de ciruela amarilla y un leve recuerdo de flor de azahar. Un blanco preciso y placentero, perfecto para acompañar desde un aperitivo a una tabla de embutidos y quesos, carnes blancas con salsas ligeras, marisco y pescados a la brasa. Para disfrutar a partir de ahora y durante los próximos 6 años entre 6 y 8ºC en la copa Viognier/Chardonnay de la serie Veritas de Riedel (6449/05) o en la copa Riesling de la serie Vinum de Riedel (6416/15).

Abel Mendoza Malvasía 2019 es un vino que recupera una de las variedades tradicionales de La Rioja, que casi desapareció de la zona al ser olvidada por los viticultores dada su sensibilidad al botrytis y a la irregularidad de las añadas”, afirman Abel Mendoza y Maite Fernández.

JOSÉ LUIS RIPA. DOCA RIOJA
José Luis Ripa Sáenz de Navarrete nació en el seno de una familia con raíces profundas y tradición vitivinícola en las zonas navarra y alavesa de la actual DOCa Rioja. Siempre ha mantenido una estrecha relación con todos los ámbitos del mundo del vino, aunque su vida profesional la ha desarrollado principalmente en el campo de la exportación. En el año 2010, tras una intensa etapa residiendo en el extranjero y recorriendo numerosos países, decide establecerse definitivamente en la villa de Ollauri, en la Rioja Alta, donde comienza la restauración de un edificio histórico de su propiedad, empezando así a dar forma a su proyecto vinícola, que será también un proyecto vital. En 2016, a la edad de 45 años y con el consejo de buenos amigos viticultores y bodegueros, comienza a elaborar su primer vino, un rosado con crianza.

Ripa Rosado 2016 está elaborado con mosto de primer sangrado de garnachas (85%) y tempranillos (15%) de viñas de más de 30 años situadas en las riberas del río Najerilla, en la Rioja Alta. Fermentó y, posteriormente, se crio durante 18 meses en bocoyes de 500 litros usados de roble francés. Las uvas se vendimiaron el 17 de octubre y el ciclo vegetativo estuvo marcado por la sequía y las altas temperaturas del verano, que propiciaron la ausencia de enfermedades o plagas relevantes y una cosecha abundante. Los vinos se caracterizan por un grado alcohólico más moderado que en el año anterior y un excelente equilibrio entre alcohol y acidez. Mientras acababa la restauración y el acondicionamiento de la bodega antigua, todo el proceso tuvo lugar en instalaciones externas. Se embotellaron 3.200 botellas en marzo de 2018.

Ripa Rosado 2016 tiene un bonito y brillante color salmón pálido. En nariz es muy seductor, con el perfume de las frutas blancas maduras como el melocotón y el albaricoque que se conjugan con delicados aromas de frutas de baya roja e intensas notas de hierbas mediterráneas como el romero, el hinojo y el laurel seco. En boca tiene una fantástica textura que acaricia el paladar con untuosidad y volumen que entra como una ola de fruta fresca. Tiene una gran frescura y un buen equilibrio al final de boca, con delicadas notas de piel de limón, tomillo y clavo que invitan a un segundo sorbo. Un rosado singular y sabroso perfecto para acompañar ensaladas tibias, carnes y pescados blancos al horno con salsas ligeras, arroces y quesos de cabra o vaca. Para disfrutar desde ahora y en los próximos 5 años servido entre 6 y 8ºC en la copa Viognier/Chardonnay de la serie Veritas de Riedel (6449/05) o en la copa Riesling de la serie Vinum de Riedel (6416/15). 

José Luis Ripa Sáenz de Navarrete se considera un firme convencido de la influencia esencial de las personas en el carácter de los vinos, y en los suyos busca equilibrio y elegancia, y admite inspirarse y disfrutar con los clásicos de todo el mundo, aunque también le emocionan los nuevos vinos hechos con ilusión, conocimiento y respeto por la experiencia.

BODEGAS MUGA. DOCA RIOJA
Bodegas Muga es una bodega marcada por su historia, patrimonio y herencia vitivinícola. Nació en 1932 de la mano de Isaac Muga y Aurora Caño, ambos miembros de una familia de fuerte tradición vitivinícola. En 1969, con la muerte del fundador, fueron sus hijos Manuel, Isabel e Isaac los que se encargaron de la dirección de la bodega. En sus orígenes, se situaba en el centro de Haro y en 1971 se trasladó a su ubicación actual, en el histórico Barrio de la Estación, a las afueras de la ciudad. La bodega se asienta sobre un edificio bicentenario con cerca de 25.000 m2 de superficie. Cifra espectacular que se une a los 200 depósitos y 14.000 barricas fabricadas con diferentes procedencias de roble (francés, americano, húngaro, ruso y español). De hecho, es una de las pocas bodegas españolas que dispone de tres toneleros y un cubero, que fabrican un 15% de su parque total. Los viñedos, plantados mayoritariamente sobre suelos arcillo-calcáreos, se encuentran en las faldas de los Montes Obarenes, en plena Rioja Alta. Bodegas Muga cuenta con 200 hectáreas de viñedos propios y con el control de 150 hectáreas más procedentes de agricultores fijos. Las variedades plantadas son las tintas tempranillo, garnacha, mazuelo y graciano, y las blancas viura y malvasía.
La bodega dispone de cuatro salas de fermentación con 90 tinas de madera de distintas capacidades (de 3.000 a 15.000 kg) en las que se realiza la fermentación alcohólica permitiendo vinificar individualmente en función de la calidad y viñedo de procedencia. Todos los vinos realizan la fermentación maloláctica –en tinos o barrica– y posteriormente empieza la crianza en barrica.
Una vez finalizada la crianza, y antes del embotellado, se procede al clarificado por el método tradicional de la clara de huevo fresco, que consiste en la adición de dos a tres claras de huevo por hectolitro de vino, para arrastrar las impurezas y, al mismo tiempo, suavizar los taninos antes de su embotellado. La clarificación se lleva a cabo en depósitos de roble de 17.500 litros de capacidad. Las claras y las impurezas que hayan quedado en el interior del depósito se mezclan con estiércol para producir un compost de calidad con el que se abonarán los viñedos.

Muga El Andén de la Estación 2016 es el nuevo vino de la Familia Muga que nace como un proyecto independiente, que se elabora con un 65% de tempranillo y un 35% garnacha de viñedos situados sobre terrazas con suelos del terciario arcillo-calcáreos. Fermentó con levaduras indígenas en depósitos de 16.000 litros de capacidad. Se ha criado durante 14 meses en barricas de roble francés y centro europeo.

Muga El Andén de la Estación 2016 tiene un bonito color rubí muy brillante y límpido. En nariz se muestra delicado y elegante, con aromas de frutas rojas y negras al punto de sazón que se combinan con notas de madera ligeramente tostada, especias como el clavo y la pimienta negra, y un punto de regaliz y hojas de tabaco. En boca es ligero, pero con cuerpo, la textura es sedosa y está formada por unos taninos pulidos que recorren el paladar y que aparecen al final de boca, aportando estructura al conjunto. Una buena frescura equilibra el conjunto e intensifica los aromas de final de boca de grosellas, hinojo y un punto de vainilla. Un tinto seductor y elegante perfecto para acompañar desde una tabla de embutidos ibéricos a carnes de ave guisadas, carnes rojas asadas y quesos curados. Para disfrutar desde ahora y en los próximos 4 años servido entre 15 y 17ºC en la copa Chianti de la serie Vinum de Riedel (6416/15) o en la copa Syrah de la serie Vinum de Riedel (6416/30).

OSTATU. DOCA RIOJA
La familia Sáenz de Samaniego lleva dedicada a la viticultura desde hace generaciones. Hay evidencias de su vinculación con los viñedos desde el siglo XVI, cuando sus antepasados utilizaron una bodega situada en el barrio de Matarredo con calados subterráneos excavados en la roca. A principios de los 70, fueron Doroteo y María Asunción, padres de la actual generación, los que decidieron comercializar sus propios vinos. Para llevar a cabo ese objetivo construyeron una nueva bodega que es la que hoy en día está en funcionamiento, anexa al edificio señorial construido en el siglo XVIII como venta-posada (“Ostatu” en euskera). Situada entre Laguardia y Vitoria, esa posada se utilizaba como casa familiar hasta 2009. A mediados de los 90, lanzaron su primer Crianza y en el año 2000 dieron un salto espectacular gracias a los consejos de Hubert de Boüard (Château Angélus). A partir de ese año, cuatro de los seis hijos (Gonzalo, Ernesto, Mariasun e Iñigo) se han ido haciendo cargo de la bodega de forma gradual.
El 95% de sus viñedos crece sobre suelos arcillo-calcáreos muy accidentados, llenos de barrancos y pequeños montículos. Además del microclima de la Rioja Alavesa, las viñas están protegidas por la Sierra de Cantabria y se distribuyen en pendientes orientadas al sur, lo que les da una maduración óptima. En total cuentan con 36 hectáreas de viñedo propio, divididas en 50 microparcelas, en las que realizan una viticultura sostenible.
Desde hace varios años, Ostatu divide sus vinos en dos familias. La primera es la que llama “Vinos Sensatos” y reúne vinos jóvenes (blanco, tinto y rosado), un Crianza, un Reserva y dos Gran Reserva. La segunda incluye los vinos conocidos como “Singulares” (Lore, Selección, Laderas, Gloria y Escobal de Ostatu), vinos con identidad propia que muestran la personalidad de las parcelas.

Ostatu Escobal 2018 se elabora con uva tempranillo de viñedos situados en la parcela llamada Marbella, plantados en 1995, a una altitud de 547 metros y con una orientación ligeramente al suroeste. Se trata de la primera parcela de la bodega cultivada en ecológico. El suelo es una combinación de arenas calizas y cascajos, con una capa de arcilla en profundidad, formado por una primera capa de arena y pequeñas piedras. Los viñedos disfrutan de un clima mediterráneo con una gran influencia atlántica y diferencias extremas entre invierno y verano. La vendimia manual tuvo lugar en remolques de pequeña carga el pasado 1 de octubre de 2018. Tras la vendimia, la uva se despalilló y maceró en un ambiente carbónico en frío en depósitos de acero inoxidable. Fermentación alcohólica con ligeros remontados a una temperatura máxima de 24ºC durante 14 días, y una posterior fermentación maloláctica y conservación en tina de roble francés con sus correspondientes trasiegos hasta su embotellado el 16 de septiembre de 2019, precedido de una suave filtración. Producción de 10.195 botellas.

Ostatu Escobal 2018 tiene un vivo color granate profundo y brillante, con reflejos cereza picota. En nariz es muy intenso y fragante con deliciosas notas de frutas de baya rojas al punto justo de madurez, con un toque de especias como el clavo y un recuerdo de naranja sanguina. En boca es voluminoso y fresco, con una textura sedosa formada por taninos redondos que envuelven el paladar. El final es sabroso y jugoso, con intensas notas de cerezas, grosellas y un leve recuerdo de eucalipto. Un tinto fresco perfecto para acompañar desde platos de pasta, pizzas, carnes rojas a la brasa y quesos de vaca u oveja. Para disfrutar desde ahora y en los próximos 2 años servido ligeramente fresco, entre 14 y 16ºC en la copa Chianti de la serie Vinum de Riedel (6416/15) o en la copa Cabernet/Merlot de la serie Vinum Extreme (6416/0).

Ostatu Escobal 2018 expresa muy bien el carácter del viñedo de Samaniego (Rioja Alavesa), fruta directa e intensa, carácter balsámico y especiado, un vino divertido que no deja indiferente”, lo valoran desde la bodega.

FINCA NUEVA. DOCA RIOJA
En 2004, arranca Finca Nueva, el penúltimo proyecto de Miguel Ángel de Gregorio en La Rioja. La bodega –ubicada en Navarrete– es su laboratorio de ideas y donde dispone de total libertad para sacar al mercado vinos de nueva generación, frescos y accesibles. El punto de partida son 88 hectáreas de viñas situadas en Briones, Uruñuela, Navarrete, Sotés y Ventosa que habitualmente no se utilizaban en Finca Allende, y en las que se cultiva mayoritariamente tempranillo complementado con un poco de garnacha y la variedad blanca viura. Los suelos son de naturaleza arcillo calcárea y gravosa. Después de un amplio estudio de mercado, se optó por una doble gama de vinos, unos con madera –donde se busca la particular visión del mundo del vino de Miguel Ángel y donde se recupera la clasificación de los vinos por tiempo en barrica–, y otros más frescos, divertidos y de disfrute.

Finca Nueva Crianza 2015 está elaborado con tempranillo de un viñedo de Briones con una edad media de 35 años. Las viñas crecen sobre suelos calcáreos y están dirigido con poda en vaso siguiendo un cultivo sostenible. Vendimia manual y posterior selección manual de racimos a la entrada a bodega. Encube de racimos despalillados y no estrujados en depósitos de acero inoxidable y maceración prefermentativa en frío a 5ºC durante 6 días. Fermentó a una temperatura controlada de 28ºC durante 10 días, con tres remontados diarios, maceración total con los hollejos de 16 días, descube por gravedad y prensado vertical. La fermentación maloláctica tuvo lugar en depósito de acero inoxidable y el vino permaneció durante 12 meses en barricas bordelesas de roble 50% francés y 50% americano.

Esta añada se caracterizó por un invierno seco y moderadamente frío, seguido de una primavera cálida y soleada con abundantes lluvias en abril y mayo. La floración tuvo lugar la segunda semana de junio con un tiempo cálido y seco y, aunque el mes de julio fue extraordinariamente caluroso, la viña resistió gracias a las abundantes reservas hídricas de mayo. El envero fue la primera semana de agosto, un mes seco y moderadamente cálido. El 1 de septiembre se produjo una enorme tormenta de lluvia, pero afortunadamente el excelente estado sanitario y los vientos frescos del norte, evitaron la aparición de la temida botrytis. Tanto septiembre como octubre fueron meses cálidos y soleados. Una añada con una maduración y estado de la uva perfectos. La vendimia tuvo lugar del 22 de septiembre al 14 de octubre.

Finca Nueva Crianza 2015 tiene un bonito color rubí profundo y brillante. Seductor en nariz, aparecen intensas notas de frutas rojas y negras maduras, como las cerezas, los arándanos y las moras que se unen a notas de sotobosque mediterráneo, un delicado recuerdo de violetas y madera tostada. En boca es ágil y equilibrado, como un zumo de grosellas con unos taninos presentes que le otorgan cuerpo y peso. Deliciosas notas de grosellas y un punto de pimienta negra persisten al final de boca. Un tinto perfecto para acompañar carnes rojas asadas, aves, caza menor y quesos curados de cabra u oveja. Para disfrutar desde ahora y en los próximos 4 años servido entre 15 y 17ºC en la copa Chianti de la serie Vinum de Riedel (6416/15) o en la copa Cabernet/Merlot de la serie Vinum de Riedel (6416/0).

GRANJA NUESTRA SEÑORA DE REMELLURI. DOCA RIOJA
La Granja Nuestra Señora de Remelluri es una de las fincas más emblemáticas de La Rioja Alavesa, ubicada en el antiguo monasterio de Toloño (Labastida), en una antigua propiedad de los monjes jerónimos que, en el siglo XIV, trabajaban las tierras con cereales y viñedo. En ella todavía se pueden encontrar vestigios de aquella comunidad (un lagar y una necrópolis).
En 1967, Jaime Rodríguez Salís y Amaya Hernandorena adquieren la propiedad y reconstruyen los viñedos y las antiguas edificaciones, convirtiendo el monasterio en la actual bodega, en la que se elaboran, embotellan y envejecen los vinos de Remelluri, siendo la 1971 la primera cosecha embotellada. Desde sus primeras añadas, Remelluri se convierte en un referente en La Rioja, siendo una de las primeras bodegas que empieza a vinificar exclusivamente las uvas de la propiedad que rodean la bodega. Con la añada 1989, Telmo Rodríguez –hijo de Jaime– se incorporó a la dirección técnica, cargo que desempeñó hasta 1996 cuando pasó a dedicarse exclusivamente en su proyecto personal la Cía. de Vinos Telmo Rodríguez, que había iniciado en 1994 con una elaboración en Navarra.
En febrero de 2010 y tras un exitoso camino creando y consolidando 9 proyectos vinícolas en distintas denominaciones de España, Telmo Rodríguez regresa a la propiedad familiar –sin dejar la Compañia– para esta vez sí, emplearse profundamente cogiendo las riendas de Remelluri. Con él acontecen los primeros cambios profundos. Las uvas de viticultores vecinos que históricamente se incorporaban al vino Remelluri inician un camino paralelo. Remelluri será a partir de ahora exclusivamente vino de la finca.
Actualmente la propiedad se extiende en 154 hectáreas, 105 de las cuales comprenden su viñedo, plantado con las variedades tempranillo, graciano, garnacha, y las blancas garnacha blanca, moscatel, malvasía, chardonnay, viognier, sauvignon blanc, rousanne y marsanne, estas últimas ubicadas en la parte más elevada de la finca. El viñedo reúne 200 parcelas de una media de 0,6 hectáreas de superficie repartidas en tres pequeños valles: Remelluri, Valderremelluri y Villaesclusa, al pie del monte Toloño; un espectacular bloque calizo de 1.272 metros de altura que protege la propiedad de las tormentas atlánticas.
El cultivo en todas ellas se realiza con el máximo respeto por el medio ambiente, ecológico y siguiendo los preceptos de la agricultura biodinámica, prescindiendo siempre del empleo de herbicidas, abonos minerales y productos sintéticos.

Remelluri Reserva 2012 es el vino original de la Granja Nuestra Señora de Remelluri, fruto de los viñedos más importantes de la propiedad con una edad media de 40 años. Se elabora con un 85% de tempranillo, un 10% de garnacha y un 5% de graciano que ocupan 148 parcelas (94 hectáreas). Es un vino que nace de los tres valles que rodean la bodega (Remelluri, Valderremelluri y Villaescusa), zonas que desde el siglo XIV forman parte de la bodega. La viña se encuentra entre los 590 y 805 metros de altitud sobre terrazas calizas pobres, de naturaleza arcillo-calcárea. Por zonas aflora la roca madre, constituida por areniscas y margas en su mayor parte de origen terciario. La vendimia fue manual y tuvo lugar del 3 al 27 de octubre. El vino fermentó de forma natural con levaduras autóctonas en depósitos de acero inoxidable y foudres abiertos. Envejecimiento de entre 20 y 22 meses. Producción total de 281.392 botellas y 11.090 magnums.
En la añada 2012 ya se empiezan a observar los cambios introducidos por Telmo Rodríguez en su regreso a Remelluri en 2010. En una añada no tan cálida como la 2011, el vino muestra un gran equilibrio entre potencia y elegancia. Fue una añada con lluvias concentradas en pocos meses, ya que noviembre, abril y octubre concentraron más de la mitad de las lluvias. Un año cálido en general, pero que, gracias a las lluvias de octubre, ofreció una madurez y sanidad incomparable. Seguramente una de las mejores añadas de los últimos años en Remelluri.

Remelluri Reserva 2012 tiene un precioso color rubí profundo y brillante. Intenso y elegante en nariz, aparecen delicadas notas de frutas −más negras que rojas maduras− con un final marcado por aromas especiados y balsámicos de clavo y eucalipto y un punto de madera tostada. En boca tiene una textura formada por unos taninos sedosos que aparecen al final de boca dándole cuerpo y, junto a una buena frescura, un buen potencial de guarda. Intensas notas de frutas negras y tabaco seco persisten al final de boca. Un tinto complejo ideal para acompañar carnes rojas a la brasa, estofados de caza menor, quesos curados y chocolate. Para disfrutar desde ahora y en los próximos 8 años servido entre 16 y 18ºC en la copa Syrah de la serie Vinum de Riedel (6416/30) o en la copa Cabernet/Merlot de la serie Vinum de Riedel (6416/0).