Selección del mes

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SELECCIÓN Nº. 292, SEPTIEMBRE DE 2019

Los grandes desconocidos vinos de Valencia y Alicante

1 Celler del Roure Maduresa 2018 (DO Valencia)
1 Celler del Roure Parotet 2017 (DO Valencia)
1 Javi Revert Sensal 2018 (DO Valencia)
1 Gutiérrez de la Vega Viña Ulises 2017 (Alicante)
1 Curii Una noche y un día 2018 (Alicante)
1 Ibérica Bruno Prats Alfynal 2010 (DOP Alicante)

Este mes El Club se traslada a Valencia y Alicante para descubrir a nuestros socios seis grandes vinos que, aunque procedan de dos regiones vitivinícolas históricas, son a menudo desconocidos.
De Celler del Roure, bodega fundada en 1996 y dirigida por Pablo Calatayud, ofrecemos Maduresa y Parotet, dos vinos que nacen de las Terres dels Alforins. Celler del Roure apuesta por la recuperación de las variedades autóctonas y las elaboraciones tradicionales como la crianza en ánforas de barro. Dos vinos intensos, pero delicados.
Sensal 2018 del joven viticultor Javi Revert, colaborador de Pablo Calatayud, es un vino de pueblo elaborado con garnacha tintorera y monastrell de viejos viñedos. Un tinto que busca la fruta y la frescura. Uno de los últimos microproyectos emergentes a seguir de cerca de Valencia.
Gutiérrez de la Vega es una bodega emblemática de Alicante, fundada en los años 70 y situada en el valle de Xaló. Su Viña Ulises 2017 es un vino dedicado a James Joyce y a Homero, que se elabora con giró y monastrell. Violeta Gutiérrez de la Vega se encarga de dirigirla junto a su padre Fernando Gutiérrez de la Vega y, paralelamente, ha iniciado su proyecto Curii con Alberto Redrado (el sumiller del Restaurante L’Escaleta) al que conoció en 2008. Ambos quieren recuperar variedades y viñedos antiguos en la comarca de Marina Alta en Alicante. Su vino Una noche y un día 2018 se elaboró con la variedad giró con una visión fresca y vibrante fiel a sus raíces mediterráneas.
Alfynal 2010 es un vino de Bruno Prats, antiguo propietario de Château Cos d’Estournel en Saint-Estéphe (Bordeaux), y actual presidente de la Académie Internationale du Vin que tras su periodo en Francia y trabajar en Chile, Portugal y Sudáfrica creó su proyecto personal en Alicante con el enólogo Stéphane Point. Allí trabaja con la autóctona monastrell para extraer todo el potencial de las viejas viñas de secano y conseguir vinos profundos y de frescura inimitable.
Seis grandes botellas por tan solo 94,95€.

CELLER DEL ROURE (DO VALENCIA)
En 1996 Pablo Calatayud y su familia fundaron Celler del Roure en el pueblo valenciano de Moixent (Terres dels Alforins) como una pequeña bodega familiar con voluntad de crecer y aprender de sus antepasados, utilizando métodos antiguos de elaboración y recuperando antiguas variedades de la zona, como la mandó, casi desaparecida, o la monastrell.
Actualmente, cultivan 42 ha de viñedo en propiedad y 36 ha en arrendamiento o contratos a largo plazo. Los suelos son mayoritariamente pobres en materia orgánica y las parcelas presentan diversas texturas, contenidos de caliza activa y diferencias microclimáticas.
La monastrell es la protagonista en su colección de vinos “clásicos” (Maduresa y Les Alcusses), criados en barricas y foudres de roble francés. Los vinos conocidos como “antiguos” (Safrà, Parotet, Vermell y el blanco Cullerot) se elaboran con uvas tradicionales minoritarias (mandó, arcos, garnacha tintorera, verdil, pedro ximénez, etc.) y la crianza se lleva a cabo en tinajas de barro enterradas en la “bodega fonda”, una galería subterránea excavada hace más de 200 años que alberga 97 tinajas de capacidades comprendidas entre los 600 y los 2.800 litros.
La bodega se encuentra en una vieja edificación en la que se instalaron depósitos de acero inoxidable de diversos tamaños. También disponen de depósitos de hormigón armado y de unas 300 barricas de roble mayoritariamente francés que se renuevan cada tres o cuatro años.

Parotet 2017 es un ensamblaje de 90% mandó y 10% arcos de viñas ecológicas a 550 metros sobre el nivel del mar, las más altas de la finca Les Alcusses. Seis hectáreas de viñedos sobre suelos francoarenosos. La vendimia fue manual en cajas de 15 kg y se crio durante 10 meses en las viejas tinajas de barro (2.600 L) y encubado en los viejos lagares. Producción de 12.000 botellas.

Parotet 2017 es de color púrpura con bonitos reflejos violeta. En nariz es serio, intenso y profundo, con recuerdos de ciruelas negras, regaliz, nectarina y un leve toque tostado-ahumado. En la boca es sápido y cárnico, con tanino, estructura y frescura. Todo en armonía y equilibrio. El tanino se mantiene en la boca durante un largo tiempo. Buen recuerdo de fruta roja y negra intensa, especias como la pimienta negra. Un tinto polivalente perfecto con aves, carnes rojas y arroces de carne. Para disfrutar a partir de ahora y en los próximos 3 años servido ligeramente fresco, entre 12 y 14ºC en la copa Chianti de la serie Vinum de Riedel (6416/15) o en la Red Wine de la serie Degustazione de Riedel (489/0).

“Parotet 2017 es nuestro gran vino antiguo. Arcos y mandó. Tierras calizas y uvas tradicionales minoritarias. Pureza y carácter. 12 meses en tinaja de barro enterrada. Vi de finca”, así lo definen desde la bodega.

Maduresa 2018 está elaborado con un 80% de monastrell y un 20% de cariñena de 8 hectáreas de viñedos sobre suelos francoarenosos. La vendimia se realizó manualmente en cajas de 15 kg con despalillado parcial y maceración tradicional de, aproximadamente, 15 días. Se crio durante 12 meses en foudres de 5.000 litros y en barricas de roble francés de 225 y 500 litros nuevas y usadas de hasta 6 años. En la añada 2018 se han elaborado 18.000 botellas y 600 magnum. La primera añada de Maduresa fue la 2000 y se ha convertido en el gran vino clásico y de guarda de Celler del Roure. Se elabora con las mejores uvas de las mejores parcelas para conseguir un vino maduro, como indica su nombre.

Maduresa 2018 tiene un vivo color violáceo con reflejos púrpura. En nariz afloran las frutas negras y rojas y las flores (violetas), todo bajo una refrescante áurea de juventud. Al final aparecen unas leves notas de especias. En la boca tiene un buen volumen, una entrada golosa y un tanino marcado que se acabará de pulir tras unos meses de crianza en botella. El final deja un seductor recuerdo de ciruelas, flores y una ligera sensación madura. Ideal con entrantes, gachasmigas, arroces de carne y todo tipo de carnes. Para disfrutar desde ahora o en los próximos 5 años en la copa Cabernet/Merlot de la serie Vinum de Riedel (6416/0) o a la Syrah de la serie Vinum de Riedel (6416/30).

Para la bodega: “Maduresa es nuestro vino más intenso y elegante procedente de nuestras mejores parcelas de monastrell (la variedad reina del Mediterráneo) con 12 meses en foudres y barricas. Vi de finca”.

JAVI REVERT (DO VALENCIA)
Uno de los proyectos más interesantes que han surgido en Valencia en los últimos años es el capitaneado por el joven viticultor Javi Revert, quien lo compagina con su trabajo en Celler del Roure, donde empezó con su primera vendimia en 2009. De 2009 a 2011 trabajó junto a Pablo Calatayud y el entonces responsable de la bodega Víctor Marqués. Fueron años de aprendizaje. En 2011 asumió la responsabilidad técnica de Celler del Roure y en 2014 empezó a dibujarse su proyecto personal, cuando se enamoró de un viñedo plantado por su bisabuelo.
Sus abuelos estudiaron en la escuela de Requena, eran viticultores y elaboraban vino para el autoconsumo principalmente. Él estudió Agrónomos en la Universidad Politécnica y un día, buscando viñas viejas de variedades blancas, su abuelo le habló de una parcela. Era la de Pla del Micalet que su bisabuelo había plantado en 1948 con variedades como la tortosí, la trepadell, la malvasía o la verdill. Esta búsqueda le llevó a descubrir la zona agreste situada en la parte más occidental de La Font de la Figuera, su pueblo natal, con suelos blancos y alturas de entre 700 y 800 metros. Allí el viñedo convive con olivos, almendros y un bosque mediterráneo. Así empezó su trabajo de recuperar viñas (abandonadas desde hacía más de 50 años) y de plantarlas en zonas especiales, donde le hubiera gustado encontrarlas.
En 2016 elaboró su primera añada. Los primeros dos años lo hizo en las instalaciones de Celler del Roure y en 2018 inició la reforma de un garaje en La Font de la Figuera, donde ha instalado depósitos de hormigón, barricas y tinajas. Es ahí donde elabora los vinos actualmente.
Un viticultor a seguir que se ha propuesto recuperar variedades -como la autóctona arcos- y buscar la esencia mediterránea y la frescura. Por el momento, elabora cuatro vinos (Micalet, Sensal, Simeta y Clausus) y continúa buscando viejos viñedos y nuevas formas de elaboración (entre las que ya se encuentran la crianza en damajuana o en tinaja de 1.000 litros).

Sensal 2018 es un ensamblaje de monastrell, bonicaire, arcos y garnacha. Las dos últimas (fermentadas con levadura autóctona con un 70% de racimo entero) se crían durante 10 meses en barrica de roble francés, mientras que la monastrell y la bonicaire (fermentadas también con levadura autóctona y con un 30% de racimo entero) están 10 meses en tinaja de barro. Se trata de cuatro variedades tradicionales de la zona, que proceden de cuatro parcelas con suelos calcáreos y de viñedos con edades entre 35 y 50 años. Se embotellaron sin clarificar y con un filtrado por 5 micras. Un total de 2.600 botellas embotelladas en 2019.

Sensal 2018 tiene un delicado color granate de intensidad media. En nariz es nítido y preciso, con frutas rojas crujientes y un delicado perfume de violetas. En la boca es fresco, jugoso y muy aromático. Un fantástico tinto de carácter mediterráneo, pero con un ligero recuerdo continental. Tiene una buena morfología con un tanino que llena la boca sin hacerlo pesado. Para disfrutar a discreción desde ahora y hasta 2022, con carnes blancas y rojas, platos especiados y quesos de cabra. Servir en la copa Red Wine de la serie Degustazione de Riedel (489/0) o en la copa Magnum de la serie Ouverture de Riedel (480/90).

“Sensal es el vino de pueblo del proyecto, un vino que refleja una identidad vitícola, la de La Font de la Figuera”, afirma Revert.

GUTIÉRREZ DE LA VEGA (DOP ALICANTE)
Felipe Gutiérrez de la Vega y su mujer Pilar crearon esta emblemática bodega para elaborar vinos que se pareciesen a los míticos dulces alicantinos, aunque equilibrando acidez, dulzura y alcohol. De hecho, la impulsora fue Pilar, dado que su padre era un gran consumidor de los Fondillones al estilo de la Huerta de Alicante. Lo cierto es que, además de en Jerez, existen pocas bodegas especializadas en vinos dulces en nuestro país. Actualmente, es su hija Violeta quien se encarga de dirigir la bodega junto a su padre.
Con la mirada puesta en la uva moscatel, la bodega nació en los años 70 en una antigua casa de campo de Jávea del siglo XIX. Empezaron a recuperar los antiguos viñedos familiares y a conocer la cultura local. En 1982 se trasladaron a una almazara en Parcent, un pequeño pueblo de montaña entre Denia y Benidorm, y comenzaron a comercializar sus vinos, el primer paso para ir ampliando las instalaciones y aumentar la producción. Finalmente, en 1992, inauguran una bodega más funcional. El conjunto de barricas se encuentra en una gruta escavada bajo tierra con paredes de piedra viva para conseguir la humedad y temperatura adecuadas. Una vez en bodega, los vinos reposan en maderas de roble francés, americano, caucásico o húngaro con el hilo musical de varios músicos. Felipe Gutiérrez de la Vega es un gran amante de la música y la literatura, tal y como se refleja en los nombres de sus vinos como Casta Diva.
Los viñedos de la bodega se encuentran a 700 metros de altitud y muy cerca del mar, lo que brinda una mayor frescura a los vinos. Todos se cultivan en secano y, aunque solo cuentan con 2 hectáreas de viña, alquilan y trabajan otras 8.

Gutiérrez de la Vega Ulises 2017 se elabora con un 60% giró y un 40% monastrell de viñedos, con orientación sur y norte, situados en la Vall de Xaló y en la Sierra de Salinas (a pocos kilómetros de Villena) respectivamente. Las viñas tienen una edad media de 40 años y se encuentran a una altitud de entre 400 y 700 metros sobre el nivel del mar con suelos arcillo-calcáreos rojos y con margas calcáreas. La giró se vendimió el 16 de agosto de 2017 y la monastrell el 26 de septiembre de 2017. Fermentó en depósitos de acero inoxidable durante 10 días con levaduras indígenas y se crio durante 7 meses con sus lías finas en depósito de acero inoxidable. Se embotelló el 17 de marzo de 2017 y la producción es de 15.000 botellas.

Gutiérrez de la Vega Ulises 2017 tiene un bonito color granate de intensidad media alta. En nariz es profundo y especiado, con ligeras notas de hidrocarburo, carbón y especias que dejan paso a las frutas negras, regaliz y ligeros recuerdos de fruta madura. En la boca es fluido, seductor y con un tanino liviano y poco pesado. La textura es cremosa y muy sedosa, como una caricia en la lengua. Al final deja un delicioso perfume de fruta bastante madura y acaba con un ligero toque dulce y a la vez fresco. Para servir frío (15-16ºC) acompañando platos de embutidos, arroces de carne y quesos de media curación. Disfrutar ahora y durante los próximos 3 años, servido en la copa Chianti de la serie Vinum de Riedel (6416/15) o en la copa Magnum de la serie Ouverture de Riedel (480/90).

“Ulises 2017 es un tinto de giró y monastrell de luminosidad mediterránea. Elegante, complejo y armonioso”, afirman desde la bodega.

CURII UVAS Y VINOS (ALICANTE)
Curii es el proyecto de Violeta Gutiérrez de la Vega, hija de Felipe Gutiérrez de la Vega –a quien desde pequeña sus padres le inculcaron el valor y la pasión por el mundo de los vinos– y Alberto Redrado, sumelier del restaurante L’Escaleta, un reconocido establecimiento de Alicante que fundaron su padre y su tío y valedor de dos estrellas Michelin. Ella, además de vivir desde pequeña la pasión de su padre por los vinos y la viticultura tradicional, estudió enología en Burdeos y trabajó en Pauillac y Sauternes. Redrado fue galardonado con el Premio Nacional de Gastronomía al Mejor Sumiller en 2010 y posee un master en viticultura, enología y marketing del vino. Ambos se conocieron en 2008 e iniciaron este sencillo y pequeño proyecto en 2010. Entonces solo elaboraron 800 botellas que repartieron entre amigos y vinófilos. Actualmente, Curii cuenta con Una noche y un día, Curii Trepadell, Curii Giró, Curii Sr. Hyde y Curii Dra. Jekyll.
Alicante es una zona en la que se dan la mano una gran diversidad de terruños. Con montañas que se ciernen cerca del Mediterráneo, viejas cepas en suelos rocosos y calcáreos, y el sol siempre presente dando su energía. Curii quiere revalorizar el vino tinto de la zona, donde los viticultores siempre se habían centrado en la uva moscatel y sus diferentes usos, o en la venta de vino al por mayor. En la zona, el vino tinto siempre se ha elaborado en cantidades pequeñas y de viñas de montaña, hoy desaparecidas en su mayoría. Actualmente, este proyecto cuenta con 3 hectáreas de giró, repartidas en 5 parcelas de secano estricto, y las parcelas Dra. Jekyll (0,3 hectáreas) y Sr. Hyde (0,5 hectáreas). Para su vino blanco (Trepadell, antes llamado Curii Blanco) y para Una noche y un día compran uva siempre al mismo proveedor y de las mismas parcelas.

Añada 2018
Tras un 2017 en el que se había recuperado la normalidad a nivel de lluvias, 2018 volvió a ser un año con déficit hídrico. A un otoño seco le siguió un invierno y una primavera con temperaturas habituales y un verano muy húmedo. Aunque a partir del 10 de agosto remitió el calor y hubo numerosas tormentas, fue el octavo agosto más cálido desde 1950. El inicio de septiembre volvió a ser lluvioso y, junto con ese final fresco de agosto, la vendimia fue la más tardía de la historia. Aunque el invierno y la primavera fueron cálidos y secos, las entradas de aire muy frío de febrero y marzo provocaron que la floración y el cuajado fuesen irregulares, así que algunas parcelas recuperaron sus rendimientos ligeramente altos, mientras que otras produjeron la mitad de lo habitual. Un año de ciclo largo y de vinos carnosos y frescos.

Curii Una noche y un día 2018 se elaboró con giró de viñedos de entre 35 y 60 años, situados en la subcomarca de Aixa en la Marina Alta, en diferentes parcelas de Xaló y Lliber. Los suelos son poco profundos y de naturaleza calcárea (calizas arenosas y areniscas calcáreas). La vinificación se llevó a cabo en tinas de roble abiertas con un 30% de raspón con bazuqueo diario. La crianza –de seis meses– se realizó en madera y en acero inoxidable. Producción de 7.000 botellas.

Curii Una noche y un día 2018 tiene un precioso color granate con brillantes reflejos rojo rubí. En nariz es intenso y cargado de fruta roja como ciruelas, frambuesas, fresas, sandía y unas delicadas notas lácticas finales. En la boca es pura explosión de fruta de inicio a fin, con un tanino presente que le da forma y límites. Carnoso y ligero, sin excesos y con un buen recorrido en boca. Fresco final que recuerda a las cerezas crujientes, higos, ciruelas y flores. Recomendamos decantar enérgicamente y acompañar con carnes de cerdo a la brasa, ensaladas, barbacoas, verduras a la brasa. Para disfrutar de toda su fruta hasta 2021. Servir ligeramente fresco (15ºC) en la copa Chianti de la serie Vinum de Riedel (6416/15).

“Curii Una noche y un día 2018 es nuestro pequeño homenaje a los honestos vinos de agricultor de la zona. Sabroso, fresco y delicadamente rústico”, explica Alberto Redrado.
IBÉRICA BRUNO PRATS (DOP ALICANTE)
Bruno Prats es un personaje imprescindible del mundo del vino contemporáneo de Bordeaux. Actualmente es el presidente de la Académie Internationale du Vin. Dirigió durante 30 años la propiedad familiar, el mítico Château Cos d’Estournel en Saint-Estèphe (Bordeaux). Hoy aplica todo el conocimiento adquirido a lo largo de esos años, junto con solidas convicciones y su filosofía a sus cuatro proyectos. En los noventa creó Viña Aquitania en Chile y a finales de esa década se asoció con la familia Symington en el Douro creando Chryseia. En 2005, junto a Hubert de Boüard y Lowell Jooste, creó Anwilka Vineyards en Stellenbosch (Sudáfrica), elaborando un vino a partir de viñedos de cabernet sauvignon y syrah. Su fusión con Klein Constantia en 2012 dio otra dimensión al proyecto. Durante sus estudios de viticultura en Montpellier descubrió la monastrell y el gran potencial de esta variedad cuando nace de viñedos viejos. En 1998 visitó por primera vez Alicante y descubrió unos increíbles viñedos de la mano de Telmo Rodríguez, aunque no fue hasta 2009 que decidió empezar a elaborar vinos, seleccionando parcelas y comprando las mejores uvas. Así nació la bodega Ibérica Bruno Prats. Se unió a esta aventura Stéphane Point –licenciado en la facultad de enología de Bordeaux– el que fue durante años el enólogo de Prats-Symington, su proyecto en el Douro.
Los vinos se elaboran de manera tradicional, las uvas se seleccionan manualmente y se vinifican por parcela en depósitos de tamaño reducido termo regulados, con remontados por gravedad y prensados muy delicados. La crianza se realiza siempre en barricas de roble francés de 225 o 400 litros, nuevos o de un vino, durante 12 meses aproximadamente. Elabora dos vinos: MosYca –nombre que adopta por las variedades con las que se elabora: monastrell, syrah y cabernet sauvignon– y AlfYnal, elaborado con monastrell de cepas viejas.

Alfynal 2010 se elaboró con viñedos de monastrell conducidos en vaso de entre 35 y 70 años con un rendimiento medio de 2.500 kg/ha. Están plantados sobre suelos pobres de piedras, arenas y arcillas a unos 500-600 metros de altitud, beneficiados de una gran amplitud térmica y con escasas lluvias (<300mm anuales). Las uvas se seleccionaron manualmente y se estrujaron y despalillaron casi en su totalidad, con remontados diarios durante la fermentación alcohólica. La maceración se alargó 22 días. La crianza se realizó en barricas de roble francés de 225 y 400 litros –un 30% nuevo– durante 14 meses, con trasiegos regulares.

Alfynal 2010 tiene un color granate intenso con bonitos reflejos rojos cereza. En nariz es una sinfonía de intensas notas de frutos rojos y negros maduros como de grosella, frambuesa o zarzamora, con un toque ligero de violeta. Al final tiene notas especiadas que recuerdan la pimienta negra. En boca recorre el paladar con volumen y con una textura etérea y untuosa rellena de taninos pulidos y redondos. Placentero, de gran equilibrio y largo final, con marcados recuerdos de frutos rojos, un toque de hierbas aromáticas y un punto de regaliz negro. Un tinto complejo que será el acompañante ideal de carnes rojas asadas, caza menor y quesos de oveja o vaca curados. Para disfrutar ahora y hasta 2021 servido en la copa Magnum de la serie Ouverture de Riedel (480/90) o en la copa Cabernet/Merlot de la serie Vinum de Riedel (6416/0).