Selección del mes

SELECCIÓN Nº. 302, JULIO DE 2020
"ALEMANIA, AUSTRIA, ALSACIA"

header_seccio_club_juliol_es

Dr. H. Thanisch Riesling Trocken 2018
Weingut Heinrichshof Riesling Trocken Komel Kappelle 2019
Schlosskellerei Gobelsburg Grüner Veltliner Löss 2019
Weingut Bründlmayer Riesling Terrassen 2019
Marcel Deiss Gewurztraminer 2016
Marc Kreydenweiss Kritt Pinot Blanc 2018

Precio especial socios de “El Club”: 85,45€ 

Alemania, Austria y Alsacia son los inspiradores de la magnífica selección del mes de julio. Seis elaboradores de reconocido prestigio internacional para explorar algunas de las variedades históricas de sus zonas que, por las diferencias climáticas y de terruño, están poco presentes en los viñedos de España. Seis blancos que siguen la ecología y la biodinámica, elaborados con riesling, pinot blanc, grüner veltliner o la exuberante gewurztraminer, perfectos para acompañar la cocina de verano.

Thanisch, situada a orillas del río Mosel, es una bodega histórica de la región fundada en 1650 y ahora dirigida por Sofia Thanisch, la 11ª generación de la familia, que desde hace cuatro está liderada por mujeres. Su Riesling Trocken es ya todo un clásico que nace sobre suelos pizarrosos e incluye un diseño Art Nouveau del año 1901 en la etiqueta. Gracias a los suelos de la región, los riesling de Weingut Heinrichshof también destacan por su elegancia y carácter mineral. Peter y Ulrich Griebeler se hicieron cargo de los viñedos familiares en 2014 y los expandieron hasta las 7 hectáreas actuales.

En Alsacia, Marcel Deiss procede de una familia de viticultores que lleva más de 300 años arraigada a la región. Su filosofía es la de dejar que el terruño exprese su máximo potencial, utilizando técnicas como las de la coplantación. Hemos escogido su fragante y delicado gewurztraminer, ideal con platos especiados. También de Alsacia, la bodega Marc Kreydenweiss, con Antoine Kreydenweiss a la cabeza, aplica una filosofía aferrada al terruño y sigue los preceptos de la biodinámica que inició su padre Marc en 1989.

Una magnífica selección que cuesta 95,20€ y la ofrecemos al increíble precio de 85,45€ para nuestros socios.

Dr. H. THANISCH. MOSEL (ALEMANIA)
Situada a orillas del río Mosel, la familia Thanisch no ha dejado de cultivar viña desde 1636. Con parcelas en algunos de los viñedos más míticos como Berncasteler Doctor, adquirió un gran prestigio durante el siglo XIX, en gran parte gracias a la figura del doctor Hugo Thanisch, que difundió su fama más allá de las fronteras. Tras su muerte prematura con tan solo 42 años, su viuda Katharina Thanisch se hizo cargo de la bodega, iniciando así una tradición que todavía continúa en la actualidad, ya que a lo largo de cuatro generaciones han sido mujeres las que han estado al frente de la bodega.

Actualmente, está dirigida por la 11ª generación de la familia, con Sofia Thanisch a la cabeza. 

El Domaine cuenta con 16 hectáreas de viñedo, incluyendo los afamados Bernkasteler Badstube y Berncasteler Doctor. Este último se extiende a lo largo de 3,2 hectáreas, justo al lado de la ciudad de Bernkastel. Con orientación suroeste y una pendiente de entre 60 y 65 grados, las cepas –con una edad media de 60 años– reciben la luz del sol durante todo el día e, incluso, durante las estaciones más frías.

Las vinificaciones tienen lugar en una bodega que cuenta con más de 100 años. Anteriormente contaban con otra, construida en 1884 y con una capacidad para 80 barricas, que hoy en día solo se utiliza como sala de degustación. La crianza se lleva a cabo en los clásicos fudres usados (algunos con más de 40 años) de 1.000 litros y continúan su crianza en botella. Los vinos iniciales se crían individualmente en depósitos de acero inoxidable.

La bodega también ha hecho una fuerte inversión en tecnología para determinar un adecuado cultivo y el momento óptimo de vendimia para los vinos especiales. En el viñedo, se sigue una viticultura ecológica, evitando el uso de pesticidas, herbicidas (se plantan hierbas especiales para eliminar las que perjudican las cepas), insecticidas (con el uso de feromonas en su lugar), fertilizantes químicos o maquinaria pesada.

Dr. H. Thanisch Riesling Trocken 2018 está elaborado con riesling que crece en los viñedos distribuidos sobre terrazas con suelos de pizarra de, principalmente, Bernkastel-Kues, en el romántico valle del Mosel. Las uvas se vendimiaron y seleccionaron manualmente para una posterior fermentación y crianza en pequeños depósitos de acero inoxidable. Su etiqueta es un dibujo Art Nouveau de 1901 que representa el viñedo y la ciudad de Bernkastel.

Dr. H. Thanisch Riesling Trocken 2018 tiene un bonito color amarillo pajizo, límpido y brillante en la copa, con reflejos ligeramente dorados. En nariz es intenso, con aromas cítricos de piel de lima y de limón, manzana roja y pera, así como un delicado perfume de flor del naranjo y una singular nota especiada. La boca es cremosa, fresca y plena, con una buena direccionalidad y una deliciosa fragancia que evoca aromas cítricos –como el limón y la lima– y exóticos, como la piña no muy madura. El final es elegante y profundo, con intensos recuerdos de fruta fresca y notas ligeramente salinas. Es un vino blanco ideal para servir con aperitivos, pescado crudo, sushi, platos especiados y pescados con salsas ligeras. Para disfrutar desde ahora y en los próximos cuatro años –servido entre 10 y 12ºC– en la copa Riesling de la serie Veritas de Riedel (6449/15) o en la copa Riesling de la serie Vinum de Riedel (446/15).

WEINGUT HEINRICHSHOF. ZELTIGEN (ALEMANIA)
Peter y Ulrich Griebeler, la 11ª generación de la familia, tomaron las riendas de la bodega en 2014. Durante su formación como viticultor y enólogo, Peter Griebeler trabajó, entre otros, bajo las directrices de la afamada bodega Fritz Haag (situada en el corazón de Miteelmosel y con referencias desde el año 1605), así como en diversas bodegas de Alemania y fuera del país. Su hermano Ulrich, también con estudios en viticultura y enología que lo llevaron a trabajar en Müller-Catoir (bodega pionera en Alemania en la elaboración de vinos con crianzas reductivas), consiguió el certificado de técnico y trabajó en Hofstätter. Ambos han ampliado los viñedos de la bodega familiar de 3 a 7 hectáreas, que se encuentran en Sonnehuhr, Schlossberg y Himmelreich, todas dentro de Zeltingen. La riesling es la variedad más plantada, suponiendo las 4/5 partes del cultivo, aunque también cuentan con pinot blanc (la última variedad que han incorporado), pinot noir y sauvignon blanc. Por norma general, sus vinos realizan una fermentación en frío y se crían parte en Fuders –tradicionales barriles de madera de roble de 1.000 L– y acero inoxidable, y permanecen con sus lías durante un tiempo prolongado. 

Weingut Heinrichshof Riesling Trocken Komel Kappelle 2019 está elaborado con riesling de Zeltingen, en un viñedo plantado en ladera sobre suelos de pizarra y orientación sur. Las uvas se vendimiaron a mano y, posteriormente, la fermentación se realizó –en frío– en los tradicionales Fuders. Tras la fermentación, los vinos se trasegaron y permanecieron con sus lías durante toda la crianza.

La añada 2019 tuvo una producción menor, pero con unas grandes expectativas, ya que auguraba vinos más afrutados, minerales y ácidos, en definitiva, en palabras de la bodega “vinos más Mosel que los de 2018”. El verano fue otra vez seco y caluroso, con temperaturas extremadamente altas que condujeron a una reducción sustancial de la cosecha. El otoño fue, de nuevo, más fresco y la vendimia tardía produjo un estilo de riesling más ligero y vibrante.

Weingut Heinrichshof Riesling Trocken Komel Kappelle 2019 tiene un color amarillo pajizo, muy brillante y límpido. En nariz es muy intenso, con aromas maduros de piel de limón, naranja y kumquat acompañados por notas de pera y piña. El conjunto aromático es seductor y maduro, dando paso a una boca muy intensa y directa, con una excelente frescura acompañada con notas ligeramente azucaradas. Deliciosos recuerdos de piel confitada de limón, fruta de hueso como la nectarina, así como la piña y la manzana roja. Un blanco ideal en el aperitivo, con pescados grasos a la brasa como un rodaballo, arroces de marisco y todo tipo de quesos de pasta blanda como el Brie o el Camembert. Para disfrutar desde ahora y en los próximos cinco años –servido entre 10 y 12ºC– en la copa Riesling de la serie Veritas de Riedel (6449/15) o en la copa Riesling de la serie Vinum de Riedel (446/15).

WEINGUT SCHLOSS GOBELSBURG. KAMPTAL (AUSTRIA)
Situada en Kamptal, región austríaca que reúne 4.000 hectáreas de viñedos, la bodega Weingut Schloss Gobelsburg cuenta con 80 hectáreas en propiedad. Se trata una de las bodegas más antiguas del Danubio austríaco, fundada en 1171. La finca, que comprende un castillo cisterciense y fue dirigida por monjes hasta 1995, se encuentra muy cerca de la ciudad de Langenlois y sus viñedos rodean el castillo.

Desde febrero de 1996, Michael Moosbrugger se responsabilizó de la dirección y la vinificación con ayuda del prestigioso enólogo Willi Bründlmayer. Con títulos como Winemaker of the Year por la revista Falstaff en 1996, Michael Moosbrugger consiguió que la bodega estuviese los años 2009, 2010, 2011, 2013 y 2014 en el Top 100 de Winery of the Year.

Gobelsburg divide su gama de vinos según la variedad, el suelo y las condiciones climáticas: grüner veltliner (en los suelos calcáreos de loess), riesling (en las terrazas pedregosas de Heiligenstein y Gaisberg) y variedades tintas (que los monjes trajeron en su visita a Bourgogne, el lugar de origen de la orden religiosa). La vendimia se realiza a mano y los racimos se transportan en pequeñas cajas para prensarse en bodega y fermentar en tinas de acero inoxidable, con camisas de refrigeración, o en tinas de roble, dependiendo de la variedad de uva y el estilo de vino. Dentro de su concepto de bodega dinámica, Moosbrugger utiliza barricas con ruedas para transportar los vinos de una parte de la bodega a otra sin tener trasegarlos. Al carácter de los suelos y la forma de vinificar, se suma el toque que otorga a los vinos el uso de barricas fabricadas con madera de roble de Manhartsberg (en el norte de Langenlois).

Gobelsburg, que elabora vinos de viñas únicas de diferentes pueblos y denominaciones regionales, es miembro de la asociación Österreichische Traditionsweingüter, que está trabajando en un proyecto de clasificación de viñedos para el área del Danubio.

Schlosskellerei Gobelsburg Grüner Veltliner Löss 2019 está elaborado con grüner veltliner de viñas de entre 3 y 30 años, que se vendimiaron en octubre y se embotellaron en enero. Se ha criado en depósitos de acero inoxidable. La etiqueta de este vino representa un dibujo clásico del valle del Danubio con las suaves formas de las montañas alrededor de la ciudad de Langenlois. El nombre del vino –Loess– se refiere a un suelo arenoso que llegó a la región traído por el viento hace 10.000 años desde las regiones alpinas. Este suelo es el que otorga a la grüner veltliner su clásica estructura y elegancia.

Schlosskellerei Gobelsburg Grüner Veltliner Löss 2019 tiene un color amarillo ligero con reflejos verdosos, brillante y límpido. En nariz tiene un delicioso perfume de manzana Golden fresca, acompañado por recuerdos de piel de lima, flores blancas, piña y miel. En boca, la entrada es untuosa y glicérica, con un buen volumen y una sensación realmente refrescante. Al final, aparecen notas cítricas, de manzana y hierba fresca. Un blanco versátil que podrá acompañar todo tipo de pescados, carnes blancas aderezadas con salsas cítricas y vegetales como los espárragos. Para disfrutar desde ahora y en los próximos cinco años –servido entre 10 y 12ºC– en la copa Riesling de la serie Vinum de Riedel o la copa Viognier de la serie Veritas de Riedel (6449/05).

WEINGUT BRÜNDLMAYER. KAMPTAL (AUSTRIA)
De larga tradición, la historia de Bründlmayer se remonta a 1581. Con los años, esta bodega situada en Langenlois, a unos 70 km al noroeste de Viena, se ha convertido en una de las mayores y más prestigiosas de Austria. Cuenta con 70 hectáreas de viñedos en terrazas repartidos entre 9 fincas con orientación sur y una altitud comprendida entre los 200 y los 350 metros. Willi Bründlmayer, propietario de la bodega y enólogo de prestigio internacional, le da una enorme importancia a la ecología en el cultivo, por lo que solo utiliza fertilizantes orgánicos y recursos naturales. De hecho, sigue el programa austríaco de agricultura sostenible desde 2015 y sus prácticas de viticultura están certificadas por Lacon.

Su mejor viñedo es el Zöbinger Heiligenstein, con suelos de granito y pizarra rocosa con 250 millones de años, en el que nace una riesling de intensidad sorprendente y gran evolución. Junto con la riesling, la variedad más importante de la bodega es la grüner veltliner, la más plantada del país con más de un 30% de la superficie del viñedo. También cuenta con chardonnay, moscatel, pinot noir, cabernet franc y merlot.

Focalizado en sacar el máximo potencial de cada viñedo, algunas cepas siguen el sistema de conducción de lyra, una técnica que recomendó a la bodega Gobelsburg. Esta consiste en podar los sarmientos para que los brazos de la viña se extiendan en dos ramificaciones hacia el sol, un sistema que duplica la luz que recibe la cepa y, por tanto, mejora la calidad de la uva, permite una mejor ventilación de los racimos y reduce el riesgo de sufrir mildiu.

Vendimian entre septiembre y diciembre, seleccionando el racimo de forma manual y, dependiendo de la variedad, los vinos permanecen entre 3 y 18 meses en barrica o acero inoxidable.

Igual que Gobelsburg, Bründlmayer también forma parte de la asociación Österreichische Traditionsweingüter.

Weingut Bründlmayer Riesling Terrassen 2019 es un ensamblaje de rieslings que proceden de diferentes viñedos plantados sobre terrazas (entre 260 y 380 metros). Las más elevadas se encuentran sobre suelos pedregosos que ofrecen vinos afrutados con matices minerales y un buen potencial de envejecimiento. Las viñas en terrazas a menor altura crecen en parte sobre suelos de loess fértiles que ofrecen vinos de maduración más temprana, muy expresivos en su juventud. La unión de ambos ofrece vinos finos y con estructura. Se crio en depósitos de acero inoxidable.

Weingut Bründlmayer Riesling Terrassen 2019 tiene un delicado color amarillo pajizo, brillante y límpido. En nariz es muy fresco con notas intensas de cítricos como el limón y la lima, así como de manzana verde, hierba fresca recién cortada y un sutil recuerdo ahumado. En boca es eléctrico desde el primer sorbo, untuoso, amplio y sápido, con notas cítricas, de manzana verde y una ligera sensación salina final. Ideal con todo tipo de pescado graso, platos picantes y especiados y todo tipo de arroces de pescado. Para disfrutar desde ahora y en los próximos dos años –servido fresco– entre 9 y 11ºC en la copa Riesling de la serie Veritas de Riedel (6449/15) o en la copa Riesling de la serie Vinum de Riedel (446/15).

DOMAINE MARCEL DEISS. ALSACIA
Situado en Bergheim, una pequeña ciudad en el corazón de Alsacia, el Domaine Marcel Deiss tiene 26 hectáreas en propiedad con viñedos en ladera que se extienden a lo largo de 20 km. Jean-Michel Deiss, propietario y enólogo, nació en una familia de viticultores arraigados a la región desde 1744. Su deseo siempre había sido el de elaborar grandes vinos de guarda que respetasen el terruño de Alsacia. Eso significaba cuidar la geología, las técnicas de explotación, la microfauna, la flora y confiar en los métodos tradicionales. Y así trabaja sus viñedos de Saint-Hippolyte, Mittelwihr-Bebleheim, Bennwihr-Sigolsheim y Ribeauvillé Fault, donde cultiva gewurztraminer, riesling y pinot blanc. La riqueza de los suelos se demuestra en Bergheim donde hay hasta 11 tipos on orígenes geológicos distintos.

Marcel Deiss se trata de una excepción en el panorama de Alsacia, ya que son los grandes defensores de la coplantación, es decir, promueven la plantación aleatoria de diferentes variedades de uva en una misma parcela. Coplantar es sinónimo de una gran familia, unida, que se comunica, y consigue que el comportamiento de grupo supere el individual, sobreponiendo la expresión del terruño al de las variedades de uva.

En su bodega se elaboran tres tipos diferentes de vino: los procedentes de una sola población o lugar que son los únicos que elabora con una misma variedad, más afrutados; los que proceden de parcelas que él considera Premier Cru y los certificados como Grand Cru por la AOC; y los vinos de vendimia tardía (Vendange Tardive y Sélection de Grains Nobles).

Marcel Deiss Gewurztraminer 2016 se elabora exclusivamente con gewurztraminer plantado sobre suelos calcáreos de Bergheim, una ladera pobre de granito en Saint Hippolyte. Se elabora siguiendo los preceptos más antiguos de la tradición vinícola de la región, que se basa en tres principios: el respeto por el subsuelo y su origen geológico, la creación y el mantenimiento de la aireación del suelo mediante el arado y el control de la viña. Tras la vendimia, se prensó de forma prolongada el racimo entero para seguir con una fermentación con levaduras autóctonas. El vino se crio con sus lías durante un año y se embotelló tras una ligera filtración.

Marcel Deiss Gewurztraminer 2016 tiene un precioso color amarillo, límpido y muy brillante con reflejos ligeramente dorados. En nariz es muy intenso y fragante, con el perfume de las flores blancas y las rosas, notas cítricas de piel de limón y naranja junto con multitud de frutas carnosas como el melocotón maduro bajo una ligera nota especiada de canela. La boca es gruesa, grasa y envuelve totalmente el paladar con un perfecto equilibrio entre acidez y frescor. No es absolutamente seco, pero su dulzura lo hace tierno y muy muy largo. Una delicada botella con aromas de flores como la rosa y especias como el jengibre que acompañará perfectamente la cocina asiática y especiada, carnes blancas asadas, arroces ligeros y quesos como el munster o el livarot. Para disfrutar desde ahora y en los próximos siete años –servido entre 11 y 13ºC– en la copa Riesling de la serie Vinum de Riedel (446/15) o la copa Viognier de la serie Veritas de Riedel (6449/05).

MARC KREYDENWEISS. ALSACIA
La familia Kreydenweiss se estableció en Alsacia hace más de 300 años. Desde 2007, la 13ª generación, con Antoine Kreydenweiss a la cabeza, continúa con una viticultura aferrada al terruño y siguiendo los preceptos de la biodinámica que inició su padre Marc en 1989. Un poco retirado del círculo turístico, el Domaine se encuentra en la villa de Andlau, una zona conocida como el Piemont des Vosges que, a pocos metros de distancia, ofrece una diversidad única de terruños y tres impresionantes Grands Crus (Kastelberg, Wiebelsberg y Moenchberg).

Los viñedos –situados en un radio de 10 km alrededor de Andlau, y también en las ciudades vecinas de Eichhoffen, Mittelbergheim y Barr– tienen una exposición este y sureste, y están plantados en pendientes o pequeñas colinas. Cuenta con 13,5 hectáreas, entre las que destacan los tres Grands Crus, y se caracterizan por un mosaico de suelos compuesto por arenisca rosa, pizarra negra, pizarra azul, margas y piedra caliza. La elaboración de los vinos se basa en los métodos naturales (agricultura biodinámica por Biodyvin y Demeter), respetando su equilibrio.

Marc Kreydenweiss Kritt Pinot Blanc 2018 se elabora con pinot blanc y un pequeño porcentaje de pinot auxerrois. Situados en la ciudad de Eichhoffen a la salida del valle de Andlau, ambas variedades se benefician de un suelo ferruginoso, un terruño muy pedregoso con cantos rodados y muy complejo, que se compone esencialmente de depósitos de cuarzo y solifluxión (formación de coladas de barro). La etiqueta, que cambia anualmente, es de la artista Julie Salmon. Se embotellaron 30.000 botellas de 75 cl y 1.200 magnums.

En 2018, tras una primavera temprana y lluviosa, se disfrutó de un verano cálido y seco. Todas las condiciones fueron favorables para el desarrollo óptimo de la planta y su floración. El calor y la sequía del verano, además, eliminaron el riesgo del desarrollo de enfermedades. La vendimia empezó el 25 de agosto en condiciones abrasadoras durante 5 semanas intensivas sin interrupción. En términos de calidad y cantidad, la bodega define la añada 2018 como una excepcional cosecha, con un fruto saludable, también gracias al trabajo realizado en el viñedo durante todo el año.

Marc Kreydenweiss Kritt Pinot Blanc 2018 tiene un ligero color amarillo pajizo, límpido y muy brillante. En nariz es fresco y sutil, con notas cítricas de piel de limón y naranja, un ligero toque verde y refrescante que recuerda a la hierbabuena junto con un delicioso perfume de flores y frutas carnosas como el albaricoque. La boca es fresca, con un recorrido voluminoso y un final ligeramente amargo y sápido. Sugerente perfume final de frutas maduras, piel de cítricos, anís y un recuerdo refrescante de hierba. Es ideal para acompañar todo tipo de cremas frías de verano como una vichyssoise, ensaladas, carnes blancas, arroces ligeros y quesos ligeramente curados. Para disfrutar desde ahora y en los próximos cinco años –servido entre 13 y 15ºC– en la copa Viognier de la serie Vinum de Riedel o en la copa Riesling de la serie Vinum de Riedel (446/15).