Selección del mes

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SELECCIÓN Nº. 288, ABRIL DE 2019

“Vinos imprescindibles”

Ossian Quintaluna 2017 (VT Castilla y León)
Ossian 2016 (VT Castilla y León)
Principia Mathematica 2017 (DO Penedès)
Finca Allende 2013 (DOCa Rioja)
Oller del Mas Bernat Oller 2017 (DO Pla de Bages)
Montecastro 2014 (DO Ribera del Duero)

Precio especial socios de “El Club”: 94,95€

Este mes el Club de abril se compone de seis vinos imprescindibles –tres blancos y tres tintos– de cinco grandes regiones vitivinícolas. En primer lugar, dos propuestas de Ossian, bodega que adquirió el fundador de Pago de Carraovejas, José Mª Ruiz, en 2013. Dos fantásticos verdejos de cepas prefiloxéricas de dos estilos bien diferenciados: Ossian 2016 y Quintaluna 2017. El tercer blanco es Principia Mathematica 2017, uno de los vinos blancos más personales de Irene Alemany y Laurent Corrio. Xarel·lo de viejas viñas de las sierras del Ordal (Penedès), estructurado y fresco. El primero de los tintos es Finca Allende 2013 del prestigioso enólogo Miguel Ángel de Gregorio. Un tempranillo de cepas de más 45 años plantadas en Briones (Rioja) que, añada tras añada, se sitúa entre los mejores de la zona. Bernat Oller también se ha posicionado como uno de los mejores tintos de Pla de Bages. De producción ecológica certificada, procede de una bodega con más de 1000 años de historia, Oller del Mas. Y, finalmente, la añada 2014 de Montecastro es la primera tras la adquisición de la bodega por parte de Hacienda Monasterio. Un tinto fino afrutado y complejo en nariz que marca una nueva etapa en la bodega.

OSSIAN. VT CASTILLA Y LEÓN
Ossian es uno de los proyectos más ambiciosos de los últimos años en la región de Rueda, cuyo patrimonio vitícola se compone de cepas de un valor incalculable que alcanzan en algunos casos los dos siglos de edad.

La bodega, asentada en el pueblo segoviano de Nieva, es propiedad de la familia Ruiz (Pago de Carraovejas) desde 2013. El proyecto se basa en excepcionales viñedos prefiloxéricos de entre 100 y 200 años, que se encuentran plantados en Nieva, Aldehuela, Aldeanueva del Codonal y Santiuste de San Juan Bautista, municipios atravesados por la antigua vía de transporte conocida como el “Cordel de las Merinas”, situados en el norte de Segovia.

Los suelos se componen, según la zona, de arena, pizarra, arcilla y codones (cantos rodados de antiguas terrazas de río). Sobre este suelo franco-arenoso, característico de muchas zonas del sur del Duero, se encuentran cerca de 90 hectáreas de viñedo extremadamente viejo que no padeció la filoxera a finales del siglo XIX, dado que las larvas del insecto no pudieron eclosionar entre las finas arenas que rodean el mar de pinares. Este hecho convirtió a la zona en una de las mayores reservas de viñedo prefiloxérico de la Península.

Se trata de verdejo en pie franco (sin injertar) con racimos muy pequeños, el fruto diminuto y una calidad excepcional. Las viñas se encuentran a una altitud de más de 900 metros sobre el nivel mar, un factor importante que crea unas condiciones climáticas peculiares en la zona con importantes oscilaciones térmicas entre el día y la noche, retrasando la vendimia y aumentando la calidad de la uva.

Una vez realizada la vendimia manual, la uva pasa por una cámara de frío hasta conseguir los 5ºC de temperatura. Después se selecciona nuevamente en mesa, antes de entrar en bodega, para trasladarse a pequeñas prensas neumáticas con pisado previo. El mosto yema realiza la fermentación y crianza en pequeños depósitos de acero inoxidable, en barricas de roble francés de 600 y 228 litros y en foudres de 1.200 y 2.400 litros con sus propias levaduras.

Desde que se puso en marcha la bodega, la viticultura es ecológica y también fue la primera de la zona en conseguir dicha certificación. Actualmente, Ossian está trabajando junto a la Universidad Politécnica de Madrid en el conocimiento profundo de los diferentes suelos que conforman su viñedo, sus condiciones edafológicas y climáticas. También se está estudiando la microbiología de los suelos y de las fermentaciones, así como la entomofauna en busca de un conocimiento profundo del terroir y el entorno del viñedo. Además, ha creado un Banco de Biotipos, que recopila los existentes en las viñas viejas de verdejo de la zona para crear una plantación con ellos y, así, no perder ese material genético único.

El resultado lógico tras tales condiciones de suelo, clima y trabajo es una materia prima de excelente calidad.

Añada 2017
El año 2017 empezó seco y muy frío con registros de hasta -15ºC a mediados de enero. Tras la brotación, el 28 de abril y el 1 de mayo se registraron dos fuertes heladas, y las lluvias de mayo junto con un mes de junio cálido y seco ayudaron a restablecer el vigor del viñedo. Eso sí, el 7 de julio tuvo lugar una fuerte tormenta con granizos que cayeron sobre diversos puntos, aunque el resto del verano fue seco y caluroso con noches frías y lluvias puntuales en agosto que ayudaron a combatir la sequía. Estas condiciones adversas se tradujeron en rendimientos muy bajos, pero con una uva en un excelente estado sanitario y de calidad. Las uvas se vendimiaron entre el 19 y el 30 de septiembre.

Ossian Quintaluna 2017 se elabora con verdejo procedente de una amplia representación de pequeñas viñas del norte de Segovia, plantadas en suelos arenosos con alto contenido en codones. Se trata, principalmente, de uva prefiloxérica en pie franco y de un viñedo más joven, seleccionado y de bajo rendimiento. Las uvas se vendimiaron a mano y, tras la mesa de selección, se despalillaron y prensaron con suavidad. El mosto fermentó en pequeños depósitos de acero inoxidable con levaduras autóctonas. El vino estuvo con sus lías en los mismos depósitos y otras elaboraciones en foudre y barrica. Se embotelló en agosto de 2018.

Ossian Quintaluna 2017 tiene un bonito color amarillo con reflejos verdosos. En nariz destaca por su fruta, que recuerda al melón, a las ciruelas y al limón. Con el paso del tiempo aparecen notas florales, calcáreas, especiadas de nuez moscada y un refrescante final mentolado. En la boca es sápido, largo, fresco y con una incisiva nota final salina. Recuerdos de frutas amarillas, flores blancas y un toque de pimienta blanca. Un blanco para disfrutar desde ahora y durante los próximos tres años acompañando todo tipo de moluscos, pescado blanco y carnes blancas. Servir entre 10 y 12ºC en la copa Riesling o Viognier de la serie Veritas de Riedel (449/15 o 449/05, respectivamente).

En palabras de Pedro Ruiz Aragoneses, director general de Pago de Carraovejas y Ossian: “Quintaluna 2017 es un vino representativo de una zona. La máxima expresión del verdejo segoviano. Suelos de arenas y codones junto a un clima extremo continental y una altitud límite, nos ofrecen un vino untuoso, mineral y de una finura vibrante”.

Añada 2016
La 2016 fue una añada de bajos rendimientos, pero de una alta calidad. Los primeros brotes aparecieron a finales de abril después de haber pasado un invierno lluvioso, con temperaturas suaves y algún episodio de nieve. A mediados de mayo se registraron varias heladas que ralentizaron el desarrollo de la vid. Las altas temperaturas y escasas lluvias del verano contribuyeron a limitar también una producción que ya venía reducida, pero proporcionaron una alta calidad. Septiembre fue muy caluroso, lo que retrasó el inicio de la vendimia.

Ossian 2016 se elaboró con verdejo de viñedos centenarios y ecológicos cultivados en pie franco. Se encuentran en Nieva (Segovia), donde los suelos son mayoritariamente de marga arenosa, aunque algunas parcelas tienen una superficie cubierta de cantos rodados (o codones). En definitiva, la geología de la viña se formó en el Cenozoico o la era terciaria hace 20 millones de años. Tras la vendimia manual y una primera selección en el campo, la uva se seleccionó también en la mesa. Reposó en cámara de frío hasta bajar a 5ºC, para después prensarse suavemente y conseguir el primer mosto que fermentó con levaduras autóctonas en barricas de 228 y 600 litros, y fudres de madera de distinta capacidad. La crianza en barrica se alargó 9 meses, con bâttonnages periódicos sobre sus lías. Se embotelló en septiembre de 2017.

Ossian 2016 tiene un precioso color dorado con reflejos también dorados. En nariz es seductor y profundo, con notas de frutos secos, hinojo, piel de cítricos y melocotón maduro con un fondo tostado y con recuerdos de vainilla. En la boca tiene carácter, sedosidad, volumen y una frescura sorprendente. Aromas finales de madera tostada, pimienta, nuez moscada y una buena carga de fruta blanca y carnosa. Un blanco intenso y de textura grasa que acompañará perfectamente carnes blancas intensas, caza menor, pescados azules y quesos de cabra. Servir entre 12 y 13ºC en la copa Viognier o Oaked Chardonnay de la serie Veritas de Riedel (449/15 o 449/97).

Ossian 2016 es el reflejo más puro del origen y la autenticidad. Un vino que atrae por su fuerza: es sabroso, untuoso y permanece en el recuerdo. El verdejo definitivo que hace honor a este patrimonio vitícola”, afirma Pedro Ruiz Aragoneses.

ALEMANY I CORRIO. DO PENEDÈS
Irene Alemany y Laurent Corrio se conocieron estudiando enología en Borgoña y con su bodega, Alemany & Corrio, fueron de los primeros enólogos en elaborar vinos de garaje en España.

En una de sus visitas al Penedès, los padres de Irene les propusieron hacer vinos allí con los viñedos de la familia. Al principio, Irene no estaba muy convencida por la filosofía de elaboración de la zona, pero finalmente aceptó porque su padre les dio la libertad para hacer lo que quisieran con el viñedo, es decir, conducirlo para que fueran de alta calidad y, por tanto, se pudiesen elaborar también vinos excelentes. Gracias a su experiencia en Borgoña y en Sonoma County (California) se pusieron a trabajar en su proyecto sin la presión comercial y con el conocimiento adquirido. Empezaron a trabajar al estilo de Borgoña, siguiendo “La Lutte Raisonnée”, un modo de cultivo responsable y respetuoso con el medio ambiente, que no cuenta con certificado, pero que para ellos es el modo de elaborar de forma honesta e integrada. Trabajan desde 1999 con con levaduras y bacterias indígenas.

La bodega está emplazada en un pequeño almacén de Vilafranca del Penedès donde vinifican al más puro estilo de “vino de garaje”.

Cuentan con 11 hectáreas de viñedos propios de entre 24 y 70 años de edad, situados en Subirats y el Garraf, donde dominan los suelos arcillo calcáreos y calcáreos. Allí trabajan con xarel·lo, garnacha blanca, cariñena, merlot y cabernet sauvignon. Además de conducir el viñedo con severas restricciones productivas para una mayor concentración fenólica, también han realizado profundos estudios geológicos de cada parcela para conocer mejor el terreno y su potencial, así como la capacidad de adaptación de cada cepa.

En su catálogo de vinos de terroir, cuentan con tres blancos y tres tintos. Sot Lefriec (cariñena, merlot y cabernet sauvignon) fue el primero de sus tintos, en 1999, del que tan solo se elaboraron 3.000 botellas. Años más tarde nació Pas Curtei (con las mismas variedades) y, en 2013, El Microscopi (elaborado con cariñena y merlot y que ya suma cinco añadas), cuyos beneficios se destinan al Instituto Oncológico del Hospital de la Vall d’Hebron para la investigación contra el cáncer. En cuanto a blancos, elaboran Cargol Treu Vi que nace en la zona del Garraf y Principia Mathematica que llegó a la bodega en 1999, exclusivamente xarel·lo del área de Subirats.

Principia Mathematica 2017 se elabora con xarel·lo de viñedos de 60 años de edad. Su nombre viene del disco que Àlex Torio estaba creando en 1999 mientras Irene Alemany y Laurent Corrio estaban experimentando con el vino. El artista Evru ilustró la portada de ese disco y también cedió la imagen para la etiqueta del vino. Fermentación alcohólica en barricas de 228 y 700 L de madera francesa (Tronçais, Allier y Nevers) de tres años de secado (la mayor calidad existente) con levaduras y bacterias indígenas. Se ha criado durante 9 meses –dos tercios en madera y un tercio en depósitos de acero inoxidable–, sobre sus lías finas y sin bâttonnage. Además, todos los movimientos en el vino se han hecho durante los cuartos menguantes de la luna. De hecho, el embotellado de las 9.000 botellas de esta añada se hizo en el cuarto menguante de la luna, que empezó el 30 de abril de 2018.

Principia Mathematica 2017 tiene un bonito color amarillo pajizo pálido y brillante. En nariz aparecen aromas de flores blancas, de piel de cítricos y de fruta blanca como el albaricoque, con un punto de hinojo y un recuerdo muy sutil de vainilla. En boca es fresco y elegante, envuelve el paladar y cubre la lengua con grasa. Una buena frescura aparece en segundo término equilibrando el conjunto, haciéndolo armónico y placentero. Deliciosos recuerdos de frutas blancas y de limón con una elegante nota de madera al final. Perfecto en aperitivo o acompañando una comida con pescados ahumados, quesos cremosos, mariscos o pescados azules a la brasa. Para disfrutar durante 2019 y hasta 2020 servido entre 8 y 10ºC en la copa Riesling de la serie Vinum de Riedel (6416/15) o la Viognier/Chardonnay de la serie Veritas de Riedel (449/05).

Principia Mathematica 2017 es de los únicos vinos blancos de la zona que lleva a cabo la fermentación maloláctica de manera natural, gracias a todo el trabajo que se ha hecho a través del mapa de suelos que se elaboró hace muchos años. Tiene una personalidad muy reivindicativa por las levaduras y las bacterias indígenas. Un vino muy honesto y que va creciendo en botella, lleno de matices y sorpresas muy diversos”, afirma Irene Alemany.

FINCA ALLENDE. DOCa RIOJA
Natural de La Mancha, Miguel Ángel de Gregorio solo tenía 9 meses cuando su familia se trasladó a La Rioja, donde su padre, Nicolás de Gregorio, trabajó como responsable del viñedo en la emblemática bodega Marqués de Murrieta.

Ya como ingeniero agrónomo, en 1995, tras dirigir Bodegas Bretón, este manchego-riojano decidió dedicarse por completo a Finca Allende, su proyecto personal. Las primeras añadas las elaboró en una antigua bodega de Briones (Rioja), datada del siglo XVII y, en 2002, finaliza las obras de su bodega-palacio también en Briones.

Los viñedos están situados a una altitud de entre 420 y 615 metros, tienen la influencia de la Sierra de Cantabria, los montes Obarenes y el río Záncara, un afluente del Ebro. Además de los viñedos de variedades tintas (un total de 78 hectáreas) también hay manzanos, chaparros, almendros o pinos que comparten territorio con las variedades tempranillo de más de 45 años, graciano de más de 20 años y garnacha de más de 55. Las variedades blancas están representadas por la viura y la malvasía de 60 años, y suponen un total de 8 hectáreas. Los suelos son, principalmente, arcillo-calcáreos, con el sustrato aluvial que permite el desarrollo de las raíces en profundidad y la extracción de minerales.

Uno de sus viñedos de mayor renombre es Calvario, que se plantó en 1945 y cuya extensión no supera la hectárea. Con orientación sudeste, se caracteriza por un terreno irregular con una inclinación de hasta el 8%. En dicha parcela se cultiva mayoritariamente tempranillo, con un pequeño porcentaje de garnacha y graciano. Avrvus nace de 3 hectáreas plantadas en 1926, 1942 y 1950, plantadas en su mayor parte con tempranillo y en un 15% con graciano. La parcela de macabeo con la que elabora su blanco con crianza, Mártires, data de 1970 y está situada a la ermita de los Santos Mártires San Cosme y San Damián. Una de sus últimas incorporaciones fue Nature, un vino sin adición de sulfitos elaborado con tempranillo de las Cuestas de Valpierre de viñedos de 30 años de edad. 

Añada 2013
La añada 2013 se caracterizó por un otoño con temperaturas suaves y algo lluvioso, seguido de un invierno templado con abundantes lluvias en febrero y marzo. Abril llegó templado y también muy lluvioso. La brotación fue tardía y tuvo lugar la tercera semana de abril con un abundante desarrollo vegetativo. Mayo fue fresco y con precipitaciones, y le siguió un junio que acogió la floración durante la tercera semana con una tasa de cuajado algo menor que otras añadas. Los meses de julio y agosto fueron frescos. El envero tuvo lugar la tercera semana de agosto y se alargó hasta primeros de septiembre, un mes durante el que tuvo lugar la maduración. Las noches frescas del mes siguiente ayudaron a conseguir una correcta madurez fenólica y aromática. La vendimia empezó el 15 de octubre con temperaturas suaves y sin precipitaciones.

Finca Allende 2013 se elaboró con tempranillo de cepas con una edad media de 45 años podadas en vaso. Son viñas que crecen sobre suelos arcillosos con gravas, cultivadas de forma sostenible y respetando el entorno. Los racimos despalillados y no estrujados se encubaron en depósitos de acero inoxidable e hicieron la maceración prefermentativa en frío a 5ºC durante 6 días. La fermentación controlada duró 10 días a 28ºC con tres remontados diarios y la maceración total se llevó a cabo con los hollejos durante 16 días. Se ha criado durante 14 meses en barricas bordelesas de roble francés con trasiegos cada cuatro meses. Se embotelló sin filtración ni clarificación.

Finca Allende 2013 tiene un color rojo teja muy seductor, profundo y brillante. En nariz es muy fragante, con aromas de frutas rojas maduras como las grosellas y las frambuesas con una nota balsámica bien definida de hinojo y un punto fresco de violetas. En boca tiene una textura sedosa que recorre ágil el paladar con unos taninos pulidos y fundidos con el conjunto. Final suculento marcado por los aromas de frutas rojas y una nota de regaliz negro. Largo, placentero y redondo. El compañero ideal de carnes rojas a la brasa o guisadas, arroces de montaña, caza menor y quesos curados de vaca y oveja. Para disfrutar desde ahora y durante los próximos 5 años, entre 14 y 16ºC, en la copa Tempranillo de la serie Vinum de Riedel (6416/31) o en la copa Chianti de la serie Vinum de Riedel (6416/15).

OLLER DEL MAS. DO PLA DE BAGES
Oller significa “el que hace ollas”, de ahí que en el escudo de la familia (y también en el logotipo de la bodega) aparezcan tres ollas de oro. De hecho, en medio de los viñedos hay un horno de piedra seca del siglo XIII que han vuelvo a encender para volver a fabricar ollas con la tierra de la finca.

Con 600 hectáreas y 1000 años de historia, esta bodega se ha convertido en uno de los referentes de la DO Pla de Bages. En sus viñas se practica una viticultura respetuosa con el medio ambiente certificada por el Consell Català de Producció Agrària Ecològica (CCPAE). Además, cuenta con el certificado de huella de carbono que lo acredita como la primera bodega de Cataluña y la tercera del mundo con las emisiones de carbono más bajas (0,7 gramos por litro).

Dirigida por la 36ª generación de la familia Margenat, fue en 2003 cuando empezó una nueva etapa vinificando y embotellando en la propiedad, donde también se encuentra un castillo medieval del siglo X. Entre los bosques y los cultivos hay 60 hectáreas de viña que, por su proximidad a Montserrat, disfrutan de un clima continental –con una importante variación de temperaturas entre el día y la noche– que favorece una óptima maduración de la uva y de su potencial aromático. Allí cultivan merlot, syrah, cabernet franc y cabernet sauvignon, junto con las variedades autóctonas como la picapoll blanc, la picapoll negra y las tradicionales mandó, sumoll, malvasía, samso y macabeu.

En plena construcción de un Eco Wine Resort, Oller del Mas incluirá en sus instalaciones una depuradora, el uso de la geotermia, placas solares y un aula de naturaleza para el fomento de la biodiversidad.

Añada 2017
La añada 2017 fue lluviosa y con una temperatura ligeramente inferior a la media. Invierno muy frío y seco, y un mes de abril que fue el cuarto más lluvioso de los últimos 10 años. Las temperaturas de la primavera fueron más frescas que la media anual y la pluviometría fue la más baja de los últimos 4 años. Agosto, el mes de la maduración, fue muy seco y caluroso. Como se trata de un cultivo 100% ecológico, fue necesario controlar de forma más exhaustiva las cepas para prevenir la presión fúngica o de enfermedades criptogámicas. Eso sí, los vinos son más finos con graduaciones alcohólicas más bajas y una acidez más alta que mantendrá los vinos frescos durante más tiempo.

Oller del Mas Bernat Oller 2017 se elabora con merlot, syrah y picapoll negre de las parcelas Alzinar, Rajadell y Margenat con viñas de 18 años de media, plantadas a una altitud de 240 metros y con orientación sudeste. Los suelos son franco-arcillosos con niveles bajos de materia orgánica. Durante la fermentación alcohólica se han utilizado levaduras propias seleccionadas a temperaturas inferiores a los 27ºC, y la crianza de 15 meses se ha llevado a cabo en barricas de roble francés Allier, Tronçais y Nevers. Producción de 27.040 botellas. 

“Bernat Oller es un estilo de vino que pretende representar la frescura de las variedades tintas plantadas en la finca de Oller del Mas (Bages). Elaborarlo con uva propia y vinificarlo consigue que año tras año conozcamos con mayor profundidad las características de cada parcela y variedad, así como su comportamiento. La añada 2017 de Bernat Oller es el producto resultante de todos estos estudios”, así define Carles Muray, el enólogo de la bodega, Oller del Mas Bernat Oller 2017.

MONTECASTRO BODEGAS Y VIÑEDOS. DO RIBERA DEL DUERO

Montecastro Bodegas y Viñedos se fundó en el año 2000 por un grupo de amigos y empresarios amantes del vino. Desde 2012 forma parte de Hacienda Monasterio. Carlos de la Fuente, miembro de la dirección técnica de la bodega, ahora está al frente de la enología en Montecastro. La filosofía es elaborar vinos que expriman al máximo las características del viñedo, plantado entre 860 y 930 metros de altitud.

Montecastro cuenta con un viñedo en propiedad de 27 hectáreas (un 90% de tinto fino y un 10% de cabernet sauvignon y merlot), dividido en ocho parcelas y cinco pagos, y plantado sobre suelos principalmente calcáreos en Castrillo del Duero (Valladolid). Se cultivan con técnicas sostenibles que respetan el entorno (abonados controlados, compostaje propio, tratamientos preventivos, no irrigación, etc.) y, gracias a su elevada altitud sobre el nivel del mar, las plantas se protegen de las temperaturas del verano, lo que permite una maduración más lenta del fruto.

Tras el viñedo, el segundo pilar importante es la bodega, integrada en el paisaje y diseñada por el arquitecto Roberto Valle. Combina varios elementos de la zona como la piedra blanca del páramo, el acero, el vidrio, el hormigón y la madera. La vendimia manual se lleva a cabo en cajas de 12 kg y llega a los depósitos mediante cintas mecánicas, de ahí pasan a depósitos de hormigón termoregulado, material que protege a los vinos de los cambios bruscos de temperatura y potencia su carácter de fruta. En dichos depósitos se lleva a cabo la fermentación espontánea y la maceración final. Posteriormente, pasa a barricas bordelesas nuevas y seminuevas de roble francés donde el vino reposa sobre sus lías. Dependiendo de la cosecha, el vino permanece en la barrica entre 16 y 20 meses y otros 3 o 4 meses en depósitos de hormigón antes de embotellarse. Se utilizan barricas de roble francés Allier, pero mantienen un 10% de roble americano como una pieza romántica en la que siempre se ha criado el tinto fino en Ribera del Duero.

Añada 2014
Para Carlos de la Fuente: “La añada 2014 fue un año de fruta, frescura y equilibrio. Una añada con una climatología casi perfecta: lluvias en invierno, temperaturas suaves de primavera y verano cálido”.

Montecastro 2014 está elaborado con un 95% de tinto fino y un 5% de merlot con un 50% de raspón. Realizó una maceración en frío durante 26 días y una crianza de 8 meses en barricas nuevas de roble francés seguidos de otros 10 meses en barricas usadas de roble francés de segundo y tercer año. Un tinto que marca el inicio de una nueva etapa en Montecastro Bodegas y Viñedos, ya que es el primero elaborado completamente por el nuevo equipo enológico de la bodega, tras la adquisición de Hacienda Monasterio.

 Montecastro 2014 tiene un bonito color granate profundo y límpido. En nariz revela una sinfonía de frutas negras y rojas ligeramente maduras que se combinan con un trasfondo balsámico de hierbas aromáticas como el romero, notas de madera tostada y un punto láctico. En boca tiene una entrada elegante y voluminosa, con una textura satinada formada por unos taninos redondos y carnosos que confieren peso y grasa en el vino. Equilibrado por una buena frescura que a la vez exalta los aromas de frutas rojas y negras como las grosellas y las moras con un punto final de violeta y una nota de café tostado y pimienta negra. Ideal para acompañar carnes rojas a la brasa o carnes de caza estofadas como un civet de ciervo, así como quesos bien curados de vaca y oveja. Para disfrutar desde ahora y durante los próximos 5 años, servido entre 15 y 17ºC en la copa Cabernet/Merlot de la serie Vinum de Riedel (6416/0) o la Syrah de la serie Vinum de Riedel (6416/30).

Montecastro 2014 es un vino con identidad, delicioso y complejo marcado por la altitud de los viñedos (860 y 923 metros sobre el nivel del mar en la provincia de Valladolid)”, afirma de la Fuente.