Selección del mes

SELECCIÓN Nº. 309, FEBRERO DE 2021
"ISLAS"

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Gallinas y Focas 2018, VT Mallorca
Sa Forana 2018, VT Menorca   
Ophiusa 2018, Formentera
Artífice Tinto 2017, DO Ycoden-Daute-Isora
Barbeito 5 Years Malvasia Reserve (0,5 L), Madeira D.O.P.
Te Mata Sauvignon Blanc Estate Vineyards 2019, New Zealand

Precio especial socios de “El Club”: 89,95€

 

Dedicamos el club de febrero a seis fantásticas islas tanto del Viejo como del Nuevo Mundo. Del mar Mediterráneo proponemos tres magníficos tintos de las Islas Baleares: de Mallorca, el proyecto de 4Kilos junto con la fundación Amadip Esment; de Menorca, el gran vino de la familia Solano Molins en Sant Climent; y de Formentera, el segundo vino de Cap de Barbaria, una de las pocas bodegas existentes en la isla. De las Islas Canarias –donde se cultivan viñedos desde el siglo XVI– el joven Borja Pérez capitanea dos fantásticos proyectos con el afán de recuperar variedades y viñedos olvidados. Madeira es otro de los puertos históricos y con una mayor tradición en el comercio del vino y es donde Barbeito empezó a embotellar parcelas seleccionadas y partidas excepcionales y de producción muy limitada. Y, por último, desde Hakwes Bay –en la isla norte de Nueva Zelanda–, uno de los vinos más emblemáticos de Te Mata, una de las bodegas familiares más antiguas de la isla, fundada en 1896.

Una magnífica selección que cuesta 101,25€ y que la ofrecemos a los socios de “El Club” al fantástico precio de 89,95€ 

4KILOS VINÍCOLA Y AMADIP ESMENT. VT MALLORCA
Gallinas y Focas es una colaboración entre Amadip Esment y 4Kilos Vinícola con un largo recorrido, ya que su primera añada fue en 2009.
La fundación Amadip Esment es una entidad que trabaja por la calidad de vida y la igualdad de oportunidades para las personas con discapacidad intelectual que necesitan apoyo, así como para sus familias.
4Kilos está formado por el intrépido tándem Francesc Grimalt y Sergio Caballero. Grimalt es enólogo y el antiguo socio y técnico de la bodega Ànima Negra en Mallorca y es conocido por haber rescatado la variedad callet en el territorio balear. Caballero es músico, socio fundador y co-director del festival SÓNAR, de cuya imagen también es el responsable. El primer vino de ambos, 4kilos 2006, salió en septiembre de 2006 en el garaje de un amigo. Allí contaban con un refrigerador de leche, unas pocas barricas y 4 millones de pesetas –de ahí el nombre de 4Kilos al que hace referencia la sociedad–. En 2007, junto con la sociedad agraria balear Apol·lònia Viticultors, reconvirtieron un establo de ovejas de Felanitx en una pequeña bodega, en la que elaboraron la siguiente cosecha de 4Kilos y 12 Volts 2007.
Las viñas se encuentran en distintos municipios al sur y al norte de Mallorca y están plantadas en su mayoría sobre suelos de call vermell, nombre popular que reciben los suelos franco-arcillosos con abundante óxido férrico. Cultivan callet, cabernet sauvignon, fogoneu francés, merlot, monastrell y syrah y también compran uvas a viticultores de la zona.
Según la añada y la uva con la que cuentan hacen la fermentación alcohólica y maloláctica en roble o en acero inoxidable y también valoran la duración de las crianzas, el tipo de roble, la capacidad de las barricas y su edad. Este concepto de trabajar también se refleja en las ilustraciones de su etiqueta. En cada cosecha colaboran con un artista diferente con la intención de acercar también el arte al mundo del vino.
Volviendo al solidario proyecto de Gallinas y Focas, el nombre surgió de una lluvia de ideas de los miembros de la asociación que lo tuvieron claro, dado que las gallinas son divertidas y las focas aplauden. Así lo reflejaron también en el dibujo que ilustra la etiqueta del vino, que cambia con cada añada. De hecho, los miembros de Amadip Esment han participado en todo el proceso de la elaboración del vino, también en la vendimia y en el pisado de la uva.

Gallinas y Focas 2018 está elaborado con manto negro de cultivo ecológico certificado, que se ha cultivado siguiendo una viticultura racional (cobertura vegetal autóctona para potenciar la microbiología del suelo y otorgar competencia hídrica en otoño) y con la mínima intervención. Son viñas de más de 40 años situadas en terrenos de call vermell. Tras una selección manual de la uva, el 70% de la vinificación se realizó en foudres de 4.000 litros y el 30% en barricas de 500 litros. La crianza total se alargó durante 24 meses: 12 meses en barricas de 500 litros de roble francés Allier, 6 meses más en foudres de 4.000 litros de roble francés y unos últimos 6 meses en botella.
En 2018 se registró una primavera y un verano cálidos con una pluviometría de 110 l/m2. Los meses de julio y agosto también fueros cálidos y secos, mientras que en septiembre se registraron lluvias ligeras que no afectaron a la maduración de la uva. En otoño hubo precipitaciones abundantes que contribuyeron a mantener las reservas hídricas. La producción de esta añada 2018 ha sido de 24.700 botellas y 300 magnums.

Gallinas y Focas 2018 tiene un bonito y ligero color granate muy brillante. En nariz aparecen seductores aromas de frutas rojas como las grosellas, las frambuesas y las cerezas que destacan sobre un fondo de intensas notas balsámicas y de hierbas mediterráneas como el romero, el laurel y un punto de enebro acompañado de una nota floral de violeta. En boca es ágil y etéreo, como un zumo de grosellas con una textura sedosa que envuelve el paladar y una buena estructura formada por unos taninos fundidos con el conjunto y una buena frescura. Deliciosas y persistentes notas finales de frambuesa, regaliz rojo y un punto de hinojo. Un vino tinto placentero y vivaz perfecto para acompañar todo tipo de comidas, desde una tabla de embutidos, carnes a la brasa, aves guisadas en salsa, arroces o quesos de oveja y cabra. Para disfrutar desde ahora y en los próximos 4 años servido, entre 14 y 16ºC, en la copa Old World Pinot Noir de la serie Veritas de Riedel (6449/07) o en la copa Chianti de la serie Vinum de Riedel (6416/15).

Gallinas y Focas 2018 es un vino mediterráneo, fresco, elegante y equilibrado”, afirman desde Amadip Esment.

SA FORANA. VT MENORCA
La familia Solano Molins tiene presencia en Menorca desde los años 70. En el año 2000 decidió comprar unos terrenos en Sant Climent (Mahón) y, en 2003, plantó 2,5 hectáreas de viñedo en la finca Cugullonet Nou con las variedades cabernet sauvignon, ull de llebre, merlot, syrah y la variedad blanca chardonnay en un suelo caracterizado por ser calcáreo y muy pedregoso.
Ese fue el inicio de la familia en el mundo del vino que se plasmó también con la creación del Celler Solano en 2008, lo que les permitió elaborar vino en la propia finca. En los posteriores años 2012 y 2020 ampliaron su viñedo, plantando 0,5 hectáreas más de chardonnay y de premsal blanca, respectivamente. Su pequeña producción, de unas 12.000 botellas al año, está muy controlada.

Sa Forana 2018 es un ensamblaje con las variedades de la finca, en el que predomina la cabernet sauvignon y la merlot, plantadas sobre suelos calcáreos y muy pedregosos y vendimiadas de forma manual. Tras el despalillado y la maceración en frío, se realizó una fermentación en depósitos de acero inoxidable de cada variedad por separado. Se crio en barricas de roble americano.

Sa Forana 2018 tiene un color granate muy profundo y brillante. En nariz despliega unas delicadas notas de frutas rojas y negras que recuerdan a los arándanos, las grosellas y las frambuesas, que se conjugan con toques de hierbas aromáticas como el romero y el laurel seco y un punto especiado de pimienta rosa y violetas. En boca tiene volumen y peso, con una textura que envuelve el paladar formada por unos taninos sedosos que acarician la lengua. Una buena frescura equilibra el conjunto y realza los aromas finales de moras de zarza, regaliz rojo y una nota de hinojo. Buena guarda. Un tinto corpulento y elegante perfecto para acompañar platos de carnes rojas guisadas o a la brasa, cordero al horno o quesos curados de oveja. Para disfrutar desde ahora y en los próximos 5 años, servido entre 16 y 18ºC en la copa Cabernet/Merlot de la serie Vinum de Riedel (6416/0) o en la copa Chianti de la serie Vinum de Riedel (446/48).

Sa Forana 2018 es la tradición de nuestros vinos artesanales con el sabor de la piedra, el mar y el viento de Menorca”, afirman en la bodega.

CAP DE BARBARIA. FORMENTERA
Cap de Barbaria, en Formentera, es una de las bodegas más confidenciales de Baleares. Las viñas-jardín de la propiedad junto con las de otros payeses de la isla –con los que trabajan codo con codo– alcanzan la singular producción de 12.000 botellas. La bodega empezó a vinificar en el año 2000 y, desde sus inicios, optó por dos variedades autóctonas, monastrell y fogoneu, ensambladas con dos clásicas atlánticas, cabernet sauvignon y merlot. Su primera añada fue la de 2005.
El suelo en el que crecen estas variedades tiene notables diferencias en cada parcela: pasa de muy arenoso en la zona de la merlot a muy pedregoso en la zona de la cabernet. En esta última, la piedra calcárea confiere unas características muy particulares a la planta, siendo necesaria la selección de la uva en la propia cepa. La bodega cuenta con cerca de 4 hectáreas de viña distribuidas en Cap de Barbaria, Sant Ferran y Cala Saona. Se vendimia a mano, de forma clásica y por separado, excepto la monastrell y la fogoneu que tienen un ciclo vegetativo similar.

Ophiusa 2018 es un ensamblaje de cabernet sauvignon, merlot, monastrell y fogoneu marcadas por un microclima que les aporta notas yodadas. Se elaboró por primera vez en 2011 y es el vino de acceso más rápido de la bodega. La maceración se redujo y cuando prácticamente acabó la fermentación se separaron de las pieles y se prensaron con la intención de mantener los aromas primarios, ya que tiene una crianza más corta que, por ejemplo, Cap de Barbaria (otro vino de la bodega que se elabora con las mismas variedades). Se crio en barrica de roble entre 6 y 10 meses, aunque una parte del vino no pasó por madera y envejeció en depósito de acero inoxidable. Su nombre rinde homenaje al primero que recibió la isla. La nombraron los griegos y su significado es tierra de reptiles.

Ophiusa 2018 tiene un color rubí muy seductor, límpido y brillante. En nariz tiene el perfume de las frutas de baya como las cerezas, las frambuesas y las moras con un trasfondo de notas balsámicas que recuerdan al eucalipto y un punto especiado y de madera ligeramente tostada. En boca es etéreo y voluminoso, con una estructura formada por unos taninos pulidos que aparecen al final de la boca junto con unos persistentes recuerdos de grosellas, regaliz negro y romero. Un tinto placentero y versátil perfecto para acompañar desde una tabla de embutidos, verduras o carnes rojas a la brasa hasta quesos curados de vaca y oveja. Para disfrutar desde ahora y en los próximos 4 años servido, entre 14 y 16ºC, en la copa Chianti de la serie Vinum de Riedel (6416/15) o en la copa Cabernet/Merlot de la serie Vinum de Riedel (6416/0).

Así lo describen en la bodega: “Ophiusa es la esencia de Formentera en cada sorbo”.

ARTÍFICE. DO YCODEN-DAUTE-ISORA
Artífice nace para homenajear a todos los agricultores que han hecho del campo su forma de vida y que han mantenido la tradición vitivinícola en las Islas Canarias. El objetivo de Borja Pérez es revalorizar la uva que forma parte de la DO Ycoden-Daute-Isora. Elabora vinos con variedades propias de algunas de las fincas con más personalidad de Santa Cruz de Tenerife, junto con algunas parcelas que él mismo trabaja. Con la idea de que el vino nace en el campo, en Artífice se lleva a cabo una viticultura razonable, con un trabajo de asesoramiento de los viticultores y la mínima intervención de los vinos en bodega (sin enzimas, ni levaduras comerciales, ni correcciones). Se busca potenciar el carácter de cada variedad y elaborar vinos honestos.
Además de Artífice, este joven y emprendedor viticultor también cuenta en la zona noroeste de la isla de Tenerife con su proyecto Ignios Orígenes, que nació con el objetivo de elaborar vinos monovarietales de parcela como marmajuelo, listán negro, vijariego negro y baboso negro.
Borja Pérez es uno de los bodegueros que más está trabajando para dar a conocer los grandes y desconocidos vinos canarios. Supervisa todos los procesos, desde el trabajo en el campo hasta la venta de la botella de vino, por lo que tiene una visión completa de lo que supone elaborar vinos en el archipiélago. Para él, la clave para elaborar vinos de calidad es priorizar los esfuerzos en el campo para extraer al máximo la personalidad de las variedades, sin maquillajes y sin intentar parecerse a los vinos de las zonas más prestigiosas. Todo esto no implica el rechazo total de la tecnología, sino más bien su uso cuando sea necesario, pero no de forma predominante, ni para modificar el estilo del vino. Un argumento que tiene una razón exponencial en Canarias, donde las cepas son supervivientes de la filoxera y se cuenta con variedades autóctonas, únicas, además de suelos y climas muy diferentes.
La Denominación de Origen Ycoden-Daute-Isora cuenta con casi 300 hectáreas de viñedo y una temperatura media de 19ºC. Su viticultura se beneficia de los vientos alisios y la cercanía del océano Atlántico. Los viñedos crecen sobre suelos de ceniza y roca volcánicas en parcelas que van de los 50 a los 1.400 metros de altitud.

Artífice Tinto 2017 está elaborado con listán negro de 9 parcelas diferentes, fermentadas parte en hormigón y parte en acero inoxidable y también criadas por separado. Un 20% se crio en hormigón y el resto en foudres de segundo y tercer año. A causa de la sequía en 2017, la uva en esta añada tuvo un tamaño menor al habitual, lo que se traduce en más concentración aún después de adelantar la vendimia tres semanas en todas las parcelas para evitar la sobremaduración. Se han elaborado 12.3000 botellas y 300 magnum.
La 2017 fue una de las añadas más secas de las últimas décadas con una pluviometría que registró 250 mm, cuando lo habitual está entre 600 y 700 mm. También hubo una masa de aire caliente que procedía del continente africano que afectó a los viñedos durante la segunda quincena de marzo. Esto provocó un despertar repentino en las cepas, que adelantó el ciclo de 15 a 20 días. Aunque fue un año muy seco, fue una añada con ausencia de enfermedades y un perfecto estado de la uva. La precocidad del ciclo, sin embargo, provocó un adelanto de la vendimia que en algunos casos rozó los 30 días. Se vendimió del 5 de agosto al 23 de septiembre.

Artífice Tinto 2017 tiene un delicado color rojo teja muy límpido y brillante. En nariz es elegante y perfumado con notas de frutas más rojas que negras que recuerdan a las frambuesas y las grosellas y que se conjugan con notas balsámicas de laurel e hinojo seco, así como sutiles notas de violeta y regaliz rojo. En boca es fresco e intenso, con una textura etérea y unos taninos que solo aparecen al final del paladar junto con una placentera nota amarga. El final de boca es largo con unas intensas notas de arándanos y moras de zarza, nuez moscada y una punta terrosa. Un vino tinto exótico, delicioso y muy seductor, perfecto para acompañar una tabla de embutidos ahumados, canelones de asado, aves a la brasa y todo tipo de quesos. Para disfrutar desde ahora y en los próximos 5 años servido entre 14 y 16ºC en la copa Old World Pinot Noir de la serie Veritas de Riedel (6449/07) o la copa Chianti de la serie Vinum de Riedel (6416/15).

Artífice Tinto 2017 es la suma del listán negro de las diferentes zonas de la comarca trabajadas con el mismo objetivo. Un village que reúne las diferentes zonas, suelos y alturas, representadas en una variedad”, afirma Borja Pérez.

BARBEITO. MADEIRA D.O.P
Influenciada por el Atlántico, en Madeira se empezó a cultivar uva, concretamente malvasía, en el siglo XV de la mano del Príncipe Don Enrique El Navegante (o Enrique de Portugal). Tras esta primera variedad, se introdujeron la tinta negra, la sercial, la verdelho, la boal, la malvasía, la terrantez y la bastardo y, desde el siglo XVII, el vino se ha convertido en una de las principales industrias de la isla.
La bodega Barbeito fue fundada por Mário Barbeito en 1946 con la idea de elaborar grandes vinos de Madeira y embotellar algunas partidas excepcionales en cantidades muy limitadas, también como forma de diferenciarse de las tres exportadoras de vino que ya existían. Adquirió viñedos abandonados y apostó por almacenarlos con el presentimiento de que su envejecimiento solo los mejoraría. Su hija Manuela, en la década de 1970, comenzó a sacar al mercado estas antiguas y prestigiosas añadas de reliquia y, en 1985, tomó las riendas de la bodega.
En 1991, cuando ya la dirigía Ricardo Diogo Freitas, nieto del fundador y tercera generación familiar, la joint-venture entre Barbeito y la familia Kinoshita (distribuidores de su vino en Japón desde 1967) fue un paso importante para su innovación y crecimiento. En ese momento, se abandonó la venta de vino a granel y la bodega se centró en la producción embotellada. En el año 2000, Freitas también empezó a seleccionar algunos tintos fuera de lo común y, en 2008, ya se contaba con un moderno centro de vinificación, un lagar mecánico, un área de crianza y un sistema de embotellamiento, pasos que la situarían como una de las bodegas más importantes de la isla portuguesa.
El objetivo de Ricardo fue siempre la auténtica Madeira, elaborando vinos Canteiro –método tradicional que consiste en desarrollar una crianza oxidativa a temperaturas elevadas que se consiguen de forma natural– con períodos adicionales de envejecimiento, sin caramelo agregado ni desacidificación.
Barbeito adquiere la tinta negra de Estreito de Cãmara de Lobos, en la costa sur de la isla, y de São Vicente, en la costa norte. Las uvas de sercial proceden principalmente de Jardim da Serra y Sâo Jorge, mientras que la verdelho se compra en Prazares, Raposeira y Sâo Vicente. La variedad boal se cultiva en Prazeres, Estreito da Claheta, Campanário y São Vicente, mientras que la malvasía viene de São Jorge.
Al disponer de tres cavas diferentes, con sus diferencias climáticas y exposiciones al sol, Barbeito elabora una gran variedad de vinos envejecidos siguiendo el método Canteiro. Las cavas C y D están situadas en Cãmara de Lobos, pero la primera da vinos suaves con menos acidez y color y necesitan un tiempo de crianza más largo. En cambio, en la segunda, construida en los años 40, al tener un techo de zinc se incrementa el calor, sobre todo en verano, lo que origina grandes concentraciones en esa época del año que, con las bajas temperaturas del invierno, se equilibran. La cava E se encuentra en la misma bodega, construida en 2008. Se caracteriza por su gran espacio con diferentes temperaturas. En este caso, el techo es de zinc y cemento, con lo que se obtienen diferentes perfiles de vinos dependiendo de la situación y exposición de las barricas.
Tras todo el proceso de elaboración y reposo, Barbeito trabaja tres gamas de vino: los Single Harvest (monovarietales de añada, criados según el método Canteiro), Single Cask (de barricas seleccionadas por calidad) y Frasqueira (las grandes reliquias, cuya crianza supera los 20 años).

Barbeito 5 Years Malvasia Reserve (0,5 L) es una mezcla de vinos de malvasía, que procede de diversas viñas de Arco de Sâo Jorge. Las uvas se prensaron en prensa neumática cuya fermentación se interrumpió con la adición de alcohol vínico al 96%. Se crio en barricas de roble francés durante más de 5 años siguiendo el método Canteiro. Este método se utiliza para los Madeira de alta calidad y consiste en envejecer el vino sin utilizar calor artificial. El vino permaneció en barricas que se colocaron en estantes de madera llamados canteiros que se encuentran en los puntos más altos de la bodega, que es donde hace más calor. Para la mezcla se seleccionaron vinos de su bodega que han estado un año reposando a una temperatura estable. Este vino fue naturalmente criado en barricas, filtrado y embotellado en estado puro.

Barbeito 5 Years Malvasia Reserve (0,5 L) tiene un bonito color cobrizo muy delicado y brillante. En nariz aparecen exquisitos aromas de albaricoque flameado, piel de naranja confitada, almendra blanca cruda y un toque de flores blancas y caramelo. En boca es seductor, con una dulzura que envuelve el paladar y le otorga una sensación untuosa y densa, equilibrada por una buena frescura. Al final de boca persisten intensos recuerdos de especias como la canela y el anís estrellado, un punto de naranja amarga y orejones de albaricoque. Un vino dulce muy armónico y placentero perfecto como copa de sobremesa o acompañando postres de frutos secos, chocolate o café, o para los más atrevidos, con quesos azules. Para disfrutar desde ahora y en los próximos 10 años servido entre 10 y 12ºC en la copa Riesling de la serie Vinum de Riedel (6416/15) o la copa Viognier/Chardonnay de la serie Veritas de Riedel (6449/05).

Malvasia Reserve es el equilibrio perfecto entre dulzor y acidez”, afirman desde Barbeito”.

TE MATA ESTATE. NEW ZEALAND
En Hawke’s Bay, en un magnífico paraje al noroeste de la isla norte, al lado del mar y con un clima mediterráneo, se encuentra Te Mata Estate, una de las bodegas familiares más antiguas de Nueva Zelanda. La primera viña fue plantada en 1892 por Bernard Chambers –perteneciente a una familia de inmigrantes irlandeses que se instalaron en la isla en 1854– y la bodega se estableció en 1896. Actualmente, cuenta con 150 hectáreas de viñedo propio en una extensión de 240 hectáreas. En la década de los 70, esas viejas viñas fueron adquiridas por las familias Buck y Borris, y la antigua bodega de Chambers fue ampliada y modernizada.
Hawkes Bay se caracteriza por un clima marítimo cálido y seco combinado con planicies de grava, pendientes y terrazas. Las viñas de Te Mata están separadas en tres localizaciones: Havelock Hills (los primeros viñedos protegidos legalmente en Nueva Zelanda), Triangle y Woodthorpe.
Los suelos al este son en su mayoría franco-arenosos sobre una base de arenisca y hacia el oeste, franco-arenosos sobre una fina capa de arcilla y de sílice. La forma distintiva de las colinas se debe a su relativa juventud, geológicamente hablando. En el punto de encuentro de dos placas tectónicas, la piedra arenisca ha ido hacia arriba y luego se ha desgastado relativamente rápido, dejando un paisaje de pendientes empinadas y suaves, y terrazas ideales para el cultivo de la vid.
Los edificios de la bodega son una prueba del compromiso con los materiales locales, la innovación y el estilo realizado en esta propiedad histórica durante los últimos dos siglos. Los establos –edificados en la década de 1870 y convertidos en bodega por la familia Chambers en la década de 1890– son hoy el centro de la vinificación de la bodega. Construido con ladrillos hechos a mano, excavados en arcilla local y madera autóctona, este edificio brinda un espacio fresco de almacenamiento, así como una sala de fermentación de vino blanco. En la década de 1930 se agregó una sala de barricas de primer año con techo Matai (pino negro). En 1980 se le pidió al arquitecto Ian Athfield que ampliara los edificios de la bodega existentes con el objetivo de crear un complejo vinícola moderno que reflejase el carácter del paisaje. Especializado en arquitectura de diseño modernista, Athfield Architects creó una serie de edificios para reflejar la herencia Art Déco de Hawke's Bay y la herencia Art Nouveau de la granja Chambers original.
En 1987 se agregaron instalaciones para el personal y el laboratorio enológico, así como nuevos espacios de oficinas y un centro de visitantes. En 1991, estos edificios se complementaron con una sala de fermentación de vino tinto y, en 1994, se construyó un almacén de embalaje y etiquetado.

Te Mata Sauvignon Blanc Estate Vineyards 2019 está elaborado con sauvignon blanc de viñedos propios que se vendimiaron entre el 8 y el 21 de marzo de 2019 en Bridge Pa Triangle y Havelock Hills. En bodega, la uva se enfrío, se prensó suavemente y el mosto reposó también en frío antes de la fermentación en depósitos de acero inoxidable.

Te Mata Sauvignon Blanc Estate Vineyards 2019 tiene un bonito color dorado muy pálido y brillante. En nariz aparecen notas cítricas como el limón y el pomelo que se combinan con el aroma de las frutas blancas maduras, toques de hierbas aromáticas como el hinojo fresco y un delicioso perfume de flores blancas. En boca tiene una entrada fresca y vivaz, con una textura sedosa equilibrada por una buena frescura. El final de boca está marcado por intensas notas de lima, menta y albaricoque. Un delicioso vino blanco para acompañar todo tipo de pescado y marisco crudo o a la brasa, arroces, carnes frías y quesos cremosos de cabra. Para disfrutar desde ahora y en los próximos 3 años servido entre 9 y 11ºC en la copa Riesling de la serie Veritas de Riedel (6449/15) o en la copa Riesling de la serie Vinum de Riedel (6416/15).