Selección del mes

SELECCIÓN Nº. 306, NOVIEMBRE DE 2020
"VINOS BIO"

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Daniel Landi Las Uvas de la Ira Vino del Pueblo 2017
Planetes de Nin Vi Natural de Garnatxes en Àmfora 2018
Quinta Sardonia QS2 2017
Reyneke Cornerstone 2015
Trapet Bourgogne Pinot Noir 2018
Domaine de Pallus Messanges Rouge Chinon 2018

Precio especial socios de “El Club”: 109,95€

 

Este mes de noviembre El Club ofrece seis vinos de seis bodegas centradas en la viticultura ecológica y biodinámica.
Las Uvas de la Ira Vino del Pueblo 2017 es uno de los vinos más frescos y accesibles del proyecto personal de Daniel Gómez Jiménez-Landi en Méntrida, en la Sierra de Gredos. Una garnacha de altura de 65 años plantada sobre suelos graníticos.
Planetes de Nin Garnatxes en Àmfora 2018 es la última añada de uno de los singulares vinos de Ester Nin y Carles Ortiz en Priorat. Exclusivamente garnacha de la finca Planetes en Porrera, con poco rendimiento. Un tinto fresco, sabroso, complejo y muy elegante.
Quinta Sardonia QS2 2017 está elaborado con distintas variedades que proceden de viñedos también cultivados siguiendo los preceptos de la biodinámica en Valladolid.
Cornerstone 2015 está elaborado por Johan Reyneke, uno de los viticultores sudafricanos más apasionantes de la última década. Se trata de un ensamblaje con las mejores uvas de cabernet sauvignon, merlot y cabernet franc procedentes de una de las laderas de Stellenbosch.
Jean-Louis Trapet y su esposa Andrée trabajan en biodinámica tanto en Alsace como en Bourgogne. El Pinot Noir que forma parte de esta selección es puro, intenso y concentrado. Finalmente, cierra la selección una propuesta de Bertrand Sourdais desde Domaine de Pallus, su proyecto familiar en Chinon (Loire): Messanges Rouge Chinon 2018, un fragante cabernet franc con una buena capacidad de guarda.

Una selección valorada en 143,40€ y que ofrecemos a nuestros socios a un precio muy especial de 109,95€.

DANIEL LANDI. SIERRA DE GREDOS
Tras una infancia rodeada de viñedos en Méntrida, muy cerca de Gredos, en 2004 Daniel Landi refunda allí la bodega de su bisabuelo, Bodegas de Pedro Jiménez-Landi, cerrada desde los años ochenta. De filosofía borgoñona y con un profundo amor por la viña, comienza a buscar viñedos a lo largo de toda la Sierra de Gredos y a elaborar la garnacha siempre respetando el lugar y su paisaje. Con su amigo Fernando García fundan Comando G en 2008 y juntos intensifican la búsqueda descubriendo zonas olvidadas donde las viñas estaban casi abandonadas en las altas montañas de Ávila.
En la actualidad, Daniel trabaja en biodinámica 5 hectáreas sobre suelos de pizarra (Daniel Landi) que se suman al trabajo realizado en las 20 hectáreas sobre granitos (Comando G), ofreciendo así una foto completa de los distintos suelos y paisajes de Gredos.
Pionero y soñador, Daniel es considerado una de las principales voces del resurgir de Gredos y de la nueva generación de productores y vinos de España.
Agricultores, artesanos, pequeñas producciones, centrados en la viña y con precisas elaboraciones, así es como se puede definir el trabajo de Comando G y de sus miembros.

Daniel Landi Las Uvas de la Ira Vino del Pueblo 2017 está elaborado con garnacha del pueblo El Real de San Vicente, en un viñedo con clima mediterráneo y suelos de granito y arena que ocupa una extensión de 4 ha divididas en 5 parcelas diferentes. La edad de las viñas se encuentra entre los 60 y los 70 años a una altitud que oscila entre los 750 y los 800 metros. Siguiendo una viticultura ecológica y biodinámica, la vendimia tuvo lugar la primera quincena de septiembre. El vino fermentó en tinas de roble abiertas y maceró sin realizar remontados ni extracción agresiva, con el racimo entero y levaduras autóctonas. Se crio posteriormente durante 10 meses en foudres de roble francés de 1.500 y 3.000 litros. Producción de 11.597 botellas y 50 magnum.
La añada 2017 la denominan como “el año de los cuatro jinetes”. Helada en abril, calor extremo en julio, sequía desde la primavera y, granizadas a finales de julio y los últimos días de agosto. 2017 pasará a la historia como el más año complicado desde los inicios del bodeguero, con producciones mínimas de todos los vinos y un trabajo constante en los viñedos, además de adaptaciones en bodega para interpretar la añada. El trabajo en las viñas se multiplicó con infusiones de valeriana en abril, infusiones de milenrama en verano e infusiones de ortiga, principalmente, después de las granizas, además del minucioso trabajo que ya se hace anualmente. El resultado expresa la identidad y carácter del pueblo El Real de San Vicente con frutos rojos, cítricos frescura, mineralidad calcárea y fluidez.

Daniel Landi Las Uvas de la Ira Vino del Pueblo 2017 tiene un precioso color rojo teja, muy límpido y brillante. En nariz es seductor y fragante, con notas de frutas rojas de bosque que recuerdan las grosellas, las moras y las frambuesas, y que se combinan con intensas notas balsámicas que recuerdan el eucalipto, el laurel y una punta de pimienta rosa. En boca el vino llena el paladar con una textura sedosa y etérea, como un zumo de frutas y una frescura que lo hace vibrante y placentero. Notas intensas de arándanos y regaliz rojo persisten al final. Un vino tinto versátil y delicioso perfecto para acompañar una tabla de embutidos, platos de pasta, carnes ligeras, arroces de montaña y quesos de cabra o vaca. Recomendamos disfrutarlo desde ahora y durante los próximos 5 años, servido ligeramente fresco, entre 14 y 16ºC, en la copa Chianti de la serie Vinum de Riedel (6416/15) o la Old World Pinot Noir de la serie Veritas de Riedel (449/07).

"Las Uvas de la Ira Vino del Pueblo 2017 es luz, jugo, cítrico y tiza”, afirma Daniel Landi.

CELLER FAMÍLIA NIN ORTIZ. DOQ PRIORAT
Este proyecto nace de la unión de Ester Nin y Carles Ortiz. Ester Nin nació en 1972 en Pla de Manlleu (Alt Penedès) y después de estudiar biología y enología, así como profundizar en agricultura ecológica y biodinámica, llegó al Priorat en 2001, donde trabajó en diferentes proyectos como en la bodega Clos Erasmus de Daphne Glorian. En 2004 compró un viñedo plantado en un coster (directamente en la ladera) y empezó en solitario con su vino Nit de Nin, del que tan solo elaboró tres barricas de 225 litros (900 botellas) en esa primera añada.
Carles Ortiz, nacido en Barcelona en 1965, estudió delineación industrial y viticultura ecológica y biodinámica. Con su llegada al Priorat, en 1998, compró la Finca Les Planetes y, desde el principio, la cultivó siguiendo los parámetros de la agricultura ecológica, certificada por el CCPAE desde 2002.
La vida de ambos se cruzó en 2008, momento en el que unieron esfuerzos, fincas y vidas, creando su propia bodega. En sus inicios, elaboraban en Clos Erasmus, pero en 2012 empezaron a vinificar en su propia bodega en Porrera, instalada en los bajos de una casa que, en 2020, han sustituido por una nueva construcción en la misma zona que les permite doblar la producción.
Actualmente, cuentan con 14,5 hectáreas en Priorat y 2 ha en Pla de Manlleu (Alt Penedès). De la finca Planetes (7 ha) surgen tres vinos: Planetes de Nin, elaborado con vino de viñas jóvenes de garnacha en bancales y cariñena en costers; Planetes de Nin Carinyena Blanca, que se elabora con una parcela de garnacha que fue plantada hace más de 14 años y cuatro clones de cariñena vieja del Priorat de hace más de 7; y Planetes de Nin Garnatxes en Àmfora, que es el que forma parte de esta selección.
En el viñedo Mas d’en Caçador (3 ha), en Porrera, han retomado su Nit de Nin, elaborado con viejas viñas de garnacha y cariñena –algunas con más de 100 años–, al que se le suma Nit de Nin Coma d’en Romeu (de un viñedo de 1,5 ha), garnacha y cariñena de viñas de 70 años, y Nit de Nin La Rodeda, elaborado con garnacha peluda de 80 años que procede de una viña de 0,5 hectáreas. En Pla de Manlleu elaboran su también singular vino blanco Selma de Nin y su Terra Vermella de Nin con parellada montònega.
Tanto Ester como Carles centran todos sus esfuerzos en la viticultura, que es la parte más importante para entender sus vinos. Cuatro personas trabajan el viñedo todo el año y cuidan de los suelos, plantas y entorno, utilizando tan solo azufre mineral y tisanas de extractos de plantas para la prevención de hongos. El abono de los suelos se realiza exclusivamente con compost que elaboran ellos mismos con estiércol animal.
La vendimia, siempre manual, se realiza a primera hora de la mañana y la uva se deja en frío durante 48 horas. Ya en bodega, su filosofía continúa, realizando una segunda selección a nivel de racimo y grano, eliminando toda uva que no haya madurado correctamente. La fermentación de los mostos se realiza con levaduras autóctonas y evitando el uso de bombas mecánicas, realizando siempre los remontados manualmente.
La Familia Nin-Ortiz es uno de los pocos proyectos de España que forma parte de La Renaissance des Appellations, el grupo biodinámico liderado por Nicolas Joly (La Coulée de Serrant) y que establece estrictos criterios de trabajo en la viña.

Planetes de Nin Vi Natural de Garnatxes en Àmfora 2018 está elaborado exclusivamente con garnacha de la finca Planetes, situada en Porrera. Las uvas se vendimiaron el 19 de septiembre con un rendimiento de 15 hl por hectárea. Aunque fue un año con mildiu y botrytis entre otras enfermedades, desde la bodega consideran que ha sido una añada excepcional ya que, al tratarse de un proyecto de pequeñas dimensiones, han podido trabajar en el viñedo con gran precisión. La vendimia fue excepcional, con un bajo nivel de podredumbre y una perfección fenólica, además de un gran equilibrio entre alcohol y acidez. La fermentación se llevó a cabo durante 4 semanas con levaduras autóctonas en depósitos de acero inoxidable con una crianza de 7 meses en ánfora de 700 y 1000 L, sin añadir azufre en ningún momento. Se embotelló en junio de 2019 con una producción de 6.200 botellas de 75 cl y 200 magnums.

Planetes de Nin Vi Natural de Garnatxes en Àmfora 2018 tiene un seductor color granate muy límpido y brillante. En nariz tiene carretadas de fruta roja y negra en su punto justo de maduración, un punto floral de violetas y regaliz rojo, frutas cítricas y ligeros toques de bajo bosque mediterráneo como el romero y el tomillo y un leve toque leñoso. En boca es etéreo y suculento, como un zumo de grosellas recién exprimido, vibrante y placentero. Una textura sedosa envuelve el paladar y su imponente frescura te invita a tomar un segundo trago. Un vino expresivo y delicioso, compañero perfecto de embutidos, tablas de quesos, carnes de ave ligeras, arroces y setas. Para disfrutar desde ahora y durante los próximos 5 años, servido ligeramente fresco, entre 14 y 16ºC, en la copa Old World Pinot Noir de la serie Veritas de Riedel (449/07) o la copa Chianti de la serie Vinum de Riedel (6416/15).

Planetes de Nin Vi Natural de Garnatxes en Àmfora 2018 es un vino donde predomina la fruta de garnacha fresca, sin notas de crianza con madera porque nunca ha tenido contacto, con gran predominio de las notas de mineralidad y para dar más complejidad y redondear el vino: las notas de las ánforas que nos transportan a los recuerdos de los cántaros para beber agua fresca al sol. ¡Salud!”, lo define Carles Ortiz.

QUINTA SARDONIA. VT CASTILLA Y LEÓN
Desde su primera añada en 2002, Quinta Sardonia ya destacó por ser una bodega que aportaba aire fresco a los múltiples proyectos vinícolas que afloran a orillas del río Duero. Quinta Sardonia se incorporó al grupo Terras Gauda a finales de 2010. Este grupo, de origen gallego, está formado por Bodegas Terras Gauda, Bodegas Pittacum, Conservas A Rosaleira, Bodegas Heraclio Alfaro y la propia Quinta Sardonia. Su objetivo es elaborar vinos a partir de variedades nobles vinificadas según la tradición de la zona. Actualmente, Christian Rei es el director técnico y elabora tres vinos: QS, QS2 y Sardón.
La bodega se sitúa a 400 metros del río Duero, a una altitud de 830 metros, y cuenta con 22 hectáreas de viñedo, además de monte y bosques de pino con suelos de origen calcáreo, margas y yeso. Una gran riqueza de suelos –hasta 11 tipos– en los que se pueden encontrar las variedades tinto fino, cabernet sauvignon, merlot, syrah, petit verdot, malbec y cabernet franc plantadas entre los años 1999 y 2000.
Siguiendo los principios de la biodinámica, con el objetivo de conseguir el equilibrio entre suelo, clima, cepa y entorno, abonan con el propio compost, manteniendo la cubierta vegetal en el suelo y tratan con plantas medicinales, respetando el ciclo de la luna y favoreciendo la biodiversidad de los microorganismos e insectos.
La bodega se encuentra en la entrada de la finca, en el municipio de Villabañez (Valladolid), y está formada por dos naves paralelas construidas con grandes bloques de hormigón. En la primera se localizan los equipos de frío, las oficinas, el laboratorio y la sala de vinificación. En esta última se trabaja con depósitos de acero inoxidable de 5.000 y 10.000 litros, bajos y muy anchos, cubiertos (casi totalmente) con camisas de refrigeración. La segunda nave se divide en tres salas independientes, dos de crianza –con barricas de 225 y 600 L además de foudres de 1.200 y 5.000 L, todo ello de roble francés, y huevos de hormigón– y un botellero. La crianza de los vinos se lleva a cabo con un 40-50% de barricas nuevas durante los 6 primeros meses, para después pasar a barricas de un vino dependiendo de la añada y del suelo del que proceda la uva, siendo el período de crianza de entre 14 y 20 meses.

Quinta Sardonia QS2 2017 es un ensamblaje de tinto fino (64%), petit verdot (17%), cabernet sauvignon (6%), syrah (6%), malbec (45%) y cabernet franc (2%) de viñedos propios situados en Villabañez y Sardón de Duero (Valladolid), a una altitud entre 760 y 830 metros sobre el nivel del mar. Los racimos se han seleccionado durante todo el verano hasta su entrada en bodega y, antes de fermentar, las variedades se han mezclado. Las uvas se encubaron con un 4-10% de racimos enteros (en función del suelo). La maloláctica se realizó parte en barricas y parte en depósito. La crianza de 18 meses se hizo un 70% en barricas de roble francés de uno y dos vinos, un 15% en barricas de un vino de 600 L y un 15% en foudres de 1.200 litros de roble francés. Se hizo una ligera filtración del vino antes de embotellar. La añada 2017 ha sido una de las más complicadas de los últimos años, dado que fue un invierno seco y anormalmente cálido con un mes de mayo frío que tuvo heladas el día 27. El resto de la primavera y el verano también fueron secos, lo que se tradujo en poca vegetación y un menor número de racimos. Todos estos hechos provocaron que se tuviese que hacer un esfuerzo extra en viticultura para mantener la humedad de los suelos. Con el adelanto del ciclo vegetativos, se vendimió más pronto de lo habitual para continuar con un vino equilibrado.

Quinta Sardonia QS2 2017 tiene un color granate profundo y brillante. En nariz es fragante e intenso, con aromas de frutas negras maduras que recuerdan a los arándanos y las moras, notas florales de violeta y notas de especias como la vainilla y la pimienta negra acompañados de un punto de eucalipto y el ahumado de la madera. En boca tiene una entrada amplia que invade todo el paladar con una textura fluida formada de taninos redondos y sedosos. El final de boca es largo y persistente, con una frescura que intensifica los aromas de grosellas, romero y regaliz. Un tinto bien estructurado perfecto para acompañar la gastronomía de otoño como platos de carne guisada, setas, arroces de montaña y quesos curados. Para disfrutar desde ahora y durante los próximos 4 años servido, entre 16 y 18ºC, en la copa Chianti de la serie Vinum de Riedel (6416/15) o la copa New World Syrah de la serie Veritas de Riedel (449/30).

Quinta Sardonia QS2 2017 es un vino pegado al terruño con una tremenda personalidad y singularidad”, explica el enólogo Christian Rei.

REYNEKE WINES. SOUTH AFRICA
Reyneke Vineyards nació en 1998 cuando Johan Reyneke Jr sustituyó a su madre y tomó las riendas de la finca para elaborar vinos en la propiedad. “Uitzicht”, que en holandés significa “vistas”, consta de 40 ha orientadas a la histórica ciudad de Stellenbosch, las montañas y False Bay, muy próxima a Ciudad del Cabo. Cuando su familia empezó con Uitzicht en 1863, no había procesos químicos o avances tecnológicos. Únicamente tierra y naturaleza. Desde los inicios y basado en ese sólido principio, Johan fue transformando las prácticas agrícolas convencionales en orgánicas para, finalmente, elaborar sus vinos de acuerdo con principios biodinámicos. Actualmente, es uno de los productores biodinámicos de South Africa y está considerado un pionero al respecto. Cultiva una amplia gama de variedades de uva, incluyendo mourvèdre, pinotage, shiraz, cabernet sauvignon y cabernet franc, con chenin blanc y sauvignon blanc para los vinos blancos.
El objetivo de Johan Reyneke es siempre el de expresar la singular situación de la propiedad, la profundidad del subsuelo, dotado con numerosos restos prehistóricos, la edad de las cepas, algunas de 40 años y el aire fresco de la zona en la botella. En Reyneke creen que es imposible percibir el terruño si se modifica constantemente con productos químicos. De ahí que su intención sea la de interferir lo más mínimo posible para permitir a la naturaleza ser la auténtica creadora del vino.
La propiedad tiene laderas orientadas al norte, al este y al sur. La tierra más idónea está plantada con viñas y el resto son pastos, áreas de producción de compostaje y zonas salvajes. Buscando un equilibrio que enlaza con una tradición vinícola ancestral, Reyneke Wines es un proyecto holístico, una forma de entender la vida y los ciclos naturales. Johan entiende una propiedad biodinámica como una individualidad. Necesita ser sostenible y autosuficiente para así reducir el impacto ecológico y la dependencia del mercado.
Producen sus propios fertilizantes y las viñas están libres de herbicidas, pesticidas y fungicidas. Se utilizan plantas, animales y todo tipo de controles biológicos para conseguir un equilibrio completamente natural en el que el viñedo es saludable. Se potencia la vida en vez de querer limitarla.
Plantar, podar, vendimiar y el resto de las prácticas en el campo también siguen una cadencia natural. Trabajan con ciclos naturales y cósmicos, ritmos y fuerzas que regulan toda la vida en la tierra creando un conjunto armonioso. La no utilización de aditivos artificiales en las prácticas agrícolas continúa en la bodega. Siguiendo una filosofía de mínima intervención, solo se guía el proceso para mostrar en el vino la personalidad de la finca Uitzicht.
Ambientalmente, aplican prácticas orgánicas y biodinámicas, y social y culturalmente destinan los beneficios de Cornerstone, que forma parte de esta selección, a proyectos de mejora de la calidad de vida de los trabajadores de la finca.

Reyneke Cornerstone 2015 siempre ha sido un vino importante dentro de la gama de Reyneke por su lado filantrópico. Ensamblaje de 37% de cabernet sauvignon, 36% de merlot y 27%de cabernet franc. El intenso proceso de selección de racimos garantiza que se trabaje con la mejor fruta de los viñedos, todos ellos biodinámicos. La fermentación se realizó en varios depósitos de hormigón y el vino pasó 18 meses en barricas de roble francés, 30% nuevas y 70% de segundo y tercer uso. Posteriormente, se criaron durante 4 meses en depósito y se dejan madurar en botella antes de su lanzamiento.

Reyneke Cornerstone 2015 tiene un bonito color granate profundo y límpido, con ligeros reflejos rojo teja. En nariz es delicado y fragante, con aromas de frutas como las grosellas y los arándanos juntamente con ligeras notas de madera ligeramente tostada, especias como la nuez moscada y el regaliz roja, la hoja de laurel seca y un leve recuerdo terroso. En boca todo está en su lugar, tiene peso, volumen y una textura de taninos sedosos que sólo se hacen presentes al final de boca. Un vino profundo y elegante para acompañar carnes rojas o de ave estofadas, caza menor y quesos curados. Para disfrutar desde ahora y durante los próximos 4 años servido, entre 16 y 18ºC, en la copa Cabernet/Merlot de la serie Veritas de Riedel (6404/0) o en la copa New World Syrah de la serie Veritas de Riedel (449/30).

DOMAINE JEAN TRAPET PÈRE ET FILS. BOURGOGNE
Dirigido actualmente por Jean-Louis Trapet y su esposa Andrée, el Domaine fue iniciado por un joven Louis Trapet a mediados del siglo XIX. Fue entonces cuando Louis Trapet dejó su pueblo natal para establecerse en Gevrey-Chambertin y comenzar su aventura como vigneron, aunque en realidad, el crecimiento de la bodega vino de la mano de su hijo Arthur Trapet, quien desde 1870 comenzó la compra de viñedos propios para el Domaine. Recién terminada la I Guerra Mundial, Arthur tuvo que vender su producción de uva a diversos négociants, situación que cambió durante la década de los 50 cuando comenzó a embotellar otra vez su propio vino. Entre los años 1970 y 1980 el negocio estuvo dirigido por Jean Trapet y su cuñado, Jacques Rossignol. Jean-Louis Trapet, hijo de Jean Trapet se incorporó en 1990 al terminar sus estudios de enología en la Universidad de Dijon y tras varias estancias en bodegas de Reims, California y Burdeos. Cuando sus primos Nicolas y David Rossignol entraron también a trabajar en la bodega familiar decidieron dividir en dos las propiedades familiares y empezar proyectos separados.
Desde el año 1995, Jean-Louis trabaja con su mujer Andrée –originaria de Alsacia– los viñedos siguiendo la filosofía biodinámica, de la que es un ferviente defensor y que aplica a las 18,5 ha de fincas que tiene en propiedad. Jean-Louis también mantiene parte de la propiedad de dos prestigiosos Premiers Crus situados en la Côte de Nuits. Los village de Gevrey-Chambertin son una especialidad de Trapet, que elabora con uvas procedentes de 8 parcelas distintas entre las que destacan los lieux-dits. En 1979 comenzaron la expansión desde Gevrey hacia Marsannay con la adquisición de Grasses Têtes y Grand Poirier hasta sumar 1,5 ha dedicadas al cultivo de la pinot noir. En 1993 adquirieron en este pueblo una pequeña parcela de tan solo 0,5 ha de chardonnay.
Los Bourgogne regionales de chardonnay se elaboran con uvas de 2 lieux-dits de Marsannay, Auvonne y Varangée, mientras que un pequeño viñedo situado en los límites de la denominación de Gevrey-Chambertin plantado con gamay y pinot noir sirve para elaborar un Passe-tout-grains, cuya uva procede íntegramente de Borgoña.
La vendimia se realiza manualmente con varias selecciones de los mejores racimos en las viñas y en la bodega. Jean-Louis es partidario de despalillar parcialmente los racimos para favorecer la presencia de oxígeno entre ellos. Practica una premaceración en frío durante 5 o 7 días y las fermentaciones alcohólicas arrancan lentamente gracias a la actividad de las levaduras indígenas mientras realiza maceraciones largas. Tal y como establece la biodinámica, al finalizar la fermentación alcohólica, el vino desciende por gravedad a la bodega de crianza, donde, dependiendo de la añada, se mantienen en barricas de roble durante 15 o 18 meses. La madera con la que se elaboran las barricas procede normalmente de los bosques de Alliers y Tronçais, con diferente porcentaje de madera nueva según la clasificación del vino. Un 1er Cru se ha cria con madera nueva en un 20%, mientras que en un vino Grand Cru puede usarse entre un 30% y un 75%. Finalizada la crianza, los vinos no se clarifican ni filtran.
En 2002 Andrée Trapet reprendió el Domaine familiar en Alsacia, gracias a la ayuda de Rémy Jung, un conocido elaborador de la zona. La bodega cuenta con 14 hectáreas de viñedo entre los que destacan sus 4 Grand Crus. Desde 2007 todos los viñedos cuentan con certificado biodinámico DEMETER.

Trapet Bourgogne Pinot Noir 2018 se elabora con pinot noir de varias parcelas de Bourgogne que se cultivan en biodinámica. Maceración en frío de entre 5 y 7 días, favoreciendo una mayor profundidad de color y aromas más intensos, sin extraer taninos demasiado ásperos.  La fermentación se realizó en cubas abiertas con levaduras naturales. Los vinos de la bodega tienen una crianza de 12 a 18 meses en barrica antes del embotellado.

Trapet Bourgogne Pinot Noir 2018 tiene un seductor color rubí muy límpido y brillante. En nariz es perfumado y embriagador, con deliciosas notas de frutas rojas y negras maduras, ligeros toques de hierbas aromáticas como el romero y de especias dulces como el regaliz y un punto de caramelo tostado. En boca tiene volumen y una textura aérea y sedosa con unos taninos pulidos que se deslizan sobre la lengua. Una buena frescura hace el conjunto armónico e intensifica los aromas de final de boca que recuerda a las frambuesas, las moras y un delicado recuerdo de hinojo. Un vino tinto joven y ligero perfecto para disfrutar con embutidos, carnes frías y quesos, aves guisadas y platos de caza menor. Para disfrutar desde ahora y en los próximos 4 años servido, entre 14 y 16ºC, en la copa Old World Pinot Noir de la serie Veritas de Riedel (449/07) o la copa Chianti de la serie Vinum de Riedel (6416/15).

“Este Bourgogne está elaborado con viñas de nuestros diferentes terruños, una parcela está ubicada en Gilly-lès-Cîteaux cerca del Clos de Vougeot en una colina de arcilla, dos viñas se encuentran en Gevrey y otras dos en Marsannay. Estamos muy contentos con esta añada 2018, muy fina, cincelada y muy afrutada”, explica la familia Trapet.

DOMAINE DE PALLUS. AOC CHINON
Bertrand Sourdais empezó a elaborar vino en la bodega familiar, situada en el valle del Loire, concretamente en la prestigiosa AOC Chinon, a los 29 años. El Domaine cuenta con 12 hectáreas en propiedad en Cravant-les-Côteaux, consideradas Grand Cru. Antes de volver a Chinon, Sourdais era más conocido por su trabajo en Dominio de Atauta (Ribera del Duero), donde empezó a trabajar después de sus estudios en la escuela de enología de Bordeaux. Fue en 2003 cuando decidió volver a Francia y trabajar con su amada cabernet franc en Pensées de Pallus. De hecho, Domaine de Pallus, en el centro de la zona, cuenta con algunos de los mejores viñedos de Chinon. Con cepas de más de 35 años, intenta extraer todo el potencial de la variedad, a la vez que trabaja con un viñedo biodinámico desde 2010. Un total de 2/3 de su propiedad está sobre suelos arcillo-calcáreos y el resto es aluvial y de grava, cerca del río. Dos terroirs que se ven reflejados en los vinos.

Domaine de Pallus Messanges Rouge Chinon 2018 está elaborado con cabernet franc del pueblo de Cravant-les-Côteaux, concretamente de la parcela Clos de Briançon, caracterizada por suelos arenosos con guijarros. Maceró durante 8 días en depósitos de hormigón con levaduras indígenas y la fermentación alcohólica se realizó a baja temperatura. Se ha criado durante 6 meses en barricas de 600 litros. El cabernet franc es una variedad que podría tener su origen en el País Vasco y que fue traída por los peregrinos a la vuelta de su camino de Santiago. Su huella se remonta al año 1151 y, de hecho, es una variedad que sabe interpretar los suelos y el clima de Chinon.

Domaine de Pallus Messanges Rouge Chinon 2018 tiene un bonito y profundo color granate, muy brillante. En nariz aparecen intensas notas de frutas rojas y negras como las grosellas y los arándanos, junto con aromas balsámicos de laurel seco, eucalipto y con un toque de nuez moscada y un sutil recuerdo de violetas. En boca tiene peso y volumen, con una textura formada de taninos pulidos y sedosos que se depositan sobre la lengua y que, combinados con una buena frescura, hacen el vino equilibrado y placentero. Persistentes recuerdos finales de grosellas, frambuesas y un punto de pimienta negra. Un vino intenso y fresco perfecto para acompañar arroces de montaña, verduras y carnes rojas a la brasa y quesos curados de vaca y oveja. Para disfrutar desde ahora y en los próximos 4 años servido, entre 16 y 18ºC, en la copa Cabernet / Merlot de la serie Vinum de Riedel (6416/0) o la copa Chianti de la serie Vinum de Riedel (6416/15).

Domaine de Pallus Messanges Rouge Chinon 2018 procede de Clos de Briançon de suelo arenoso con gravas. ¡De este terroir extraemos la espontaneidad y la agilidad de la cabernet franc de Loire!”, dice Bertrand Sourdais.