Selección del mes

SELECCIÓN Nº. 299, ABRIL DE 2020

"JÓVENES PROYECTOS"

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1 Muchada-Léclapart Univers 2017 (Sanlúcar de Barrameda)
1 Encontres #6 Oriol i Marc 2018 (Tarragona)
1 Bimbache Blanco 2018 (El Hierro)
1 Curii 2016 (Alicante)
1 Micrit Monastrell 2017 (Jumilla)
1 Dominio de Anza Selección de Parcelas 2017 (DO Bierzo)

Precio especial socios de “El Club”: 109,50

En esta selección de abril, y a punto de llegar a la selección número 300, presentamos seis jóvenes proyectos que, sin duda, darán que hablar en los próximos años. Seis vinos hechos por viticultores valientes que han decidido elaborar dejándose llevar por su arraigo a la tierra, su inspiración y su conocimiento. Vinos singulares, transgresores y de orígenes muy variados: del Bierzo a Sanlúcar de Barrameda, pasando por Tarragona, Jumilla o Alicante y llegando hasta la isla de El Hierro.
Alejandro Muchada, junto al champagnés David Léclapart, exploran en biodinámica nuevos caminos con la palomino y la moscatel en Andalucía.
Marc Lecha llega a la sexta edición de sus originales “encuentros/encontres/encontros” con viticultores de toda la península. En esta ocasión con Oriol Pérez de Tudela en Vilabella, Tarragona.
Bimbache Vinícola es un singular proyecto capitaneado por Rayco Fernández y Pablo Matallana en la isla más aislada de las Canarias. Bimbache es el nombre que reciben los primeros pobladores que habitaron El Hierro.
Violeta Gutiérrez de la Vega y Alberto Redrado están recuperando variedades y viñedos antiguos en la Marina Alta de Alicante con su proyecto Curii.
José Maria Vicente de Casa Castillo junto con Lala, Roberto, Alfonso y José de Envínate han decidido elaborar un fantástico monastrell en Jumilla de un viñedo en pie franco que iba a ser arrancado. Presentamos su primera añada.
Y, finalmente, Diego Magaña que dejó el amparo familiar en Navarra para iniciar su propio proyecto en el valle de Valtuille.  

MUCHADA-LÉCLAPART. SANLÚCAR DE BARRAMEDA
Muchada-Léclapart es el proyecto de Alejandro Muchada con David Léclapart (Champagne Léclapart) en Sanlúcar de Barrameda. Ambos exploran nuevos caminos de las variedades palomino fino y moscatel y elaboran blancos de parcela, sin crianza, bajo velo de flor y aplicando la biodinámica.
La historia del proyecto comenzó en 2011, cuando Alejandro Muchada viajaba como mochilero por Francia para aprender sobre agricultura ecológica. Por azar, coincidió con David Léclapart, primo de una amiga de una amiga, con quien hizo su primera vendimia. Se presentó en Trépail, el pueblo de Reims donde Léclapart, vigneron de culto, trabaja 3 hectáreas de viñas familiares desde 1998. Aquel verano fue un viaje iniciático hacia la biodinámica. En 2016, tras varias vendimias y momentos compartidos, decidieron iniciar este proyecto conjunto, en el que se une Sanlúcar y Champagne.
Actualmente, trabajan 3 hectáreas de viña plantadas con palomino fino y moscatel –en su mayoría de más de 50 años, de selección masal– siguiendo, por supuesto, los principios de la agricultura biodinámica. Las parcelas se encuentran en el Pago de Miraflores (Sanlúcar de Barrameda) y el Pago Abulagar (Chipiona). Se centran en el trabajo y la atención en la viña, con un laboreo superficial con tracción animal, cubierta vegetal y la búsqueda del equilibrio entre suelo y viñedo. En bodega, también se sigue la filosofía de la mínima intervención. Este tipo de trabajo resulta en una producción de 6.000-7.000 kg/ha, lejos de los normales 15.000-20.000 kg/ha que suelen alcanzarse en la zona. 

Muchada-Léclapart Univers 2017 tiene un precioso color amarillo intenso con reflejos ligeramente ámbar. En nariz te hundes en un mar salino y yodado, donde tras unos instantes aparecen recuerdos cítricos de piel de limón maduro, nísperos, heno fresco, ciertas notas tostadas y ligeros toques medicinales. En boca es amplio, untuoso, salino y muy largo. La salinidad lo alarga y la acidez lo marca. El conjunto es sápido y suculento. Un blanco singular, ideal con todo tipo de pescados, crustáceos e incluso salazones marinas. Para disfrutar ahora –entre 8 y 10ºC– en la copa Riesling de la serie Veritas de Riedel o en la copa Riesling de la serie Vinum de Veritas (6449/15 o 6416/15, respectivamente) y durante los próximos 5 años.

Univers es la entrada a nuestro Universo. Y, aunque es una entrada de gama, es un vino parcelario. Es nuestro único vino vinificado en depósito de acero macizo (9 meses). Lo vinificamos prácticamente sin intervención, sin corrección de ningún tipo, trabajo sobre lías, sin filtrar ni aclarar ni estabilizar en frío. Y, sin embargo, presenta limpieza y pureza con una alta salinidad y acidez, y señaladas notas aromáticas, procedentes de la concentración de la uva”, resume Alejandro Muchada.

MARC LECHA. TARRAGONA
Marc Lecha, quien se define como un profesional independiente del sector vinícola, selecciona cada año vinos de viticultores que conoció en su travesía en bicicleta por España en 2013. Ese viaje le brindó la oportunidad de conocer vinos, paisajes, elaboradores y, en cierto modo, de continuar con su viaje y convertir aquellos encuentros en vinos elaborados con amigos. Cada una de sus ediciones es limitada y única, en formato coleccionista, y procede de diferentes rincones de la España vitícola. Junto a Encontres #6, el proyecto de Encuentros se compone de Encuentros #1 Xurxo. 2013 (albariño de Cambados, Rías Baixas), Encontres #2 Fredi. 2014 (garnacha y cariñena de Torroja, Priorat), Encuentros #3 Bea. 2015 (verdejo de La Seca, Castilla y León), Encontres #4 Eloi. 2016 (mantonegro, callet y monastrell de Mallorca) y Encontros #5 Silice. 2017 (mencía y garnacha tintorera de Ribeira Sacra).

Encontres #6 Oriol i Marc 2018 es la última edición de sus vinos. Un blanco elaborado con Oriol Pérez de Tudela (Sine Qua Non y Camí de la Font) a partir de un viejo viñedo de macabeu plantado en vaso en 1950 en Vilabella (Alt Camp), a una altura de 240 metros y donde impera un clima mediterráneo. Se trata de una partida –la partida de dalt (la partida de arriba)– que crece sobre suelos arcillo-calcáreos. La viticultura que se practica es ecológica y de muy baja intervención. La vendimia fue el 28 de agosto de 2018 y, una vez en bodega, la uva se despalilló completamente dejándola macerar con sus pieles durante 96 horas, justo para buscar ese perfil de vino brisado, tan característico de algunos vinos tradicionales de Tarragona. Las levaduras son autóctonas (pie de cuba del mismo viñedo). Una vez prensado, el mosto terminó la fermentación en un depósito de acero inoxidable y se trasegó a continuación a dos barricas usadas de madera de castaño de 300 litros. El vino se filtró suavemente antes de su embotellado el 19 de junio de 2019. Exclusivas 700 botellas y 30 Magnum.

Encontres #6 Oriol i Marc 2018 tiene un seductor color dorado brillante y es ligeramente turbio. En nariz es embriagador, con intensas notas de flores blancas, piel de cítricos y manzana un poco oxidada. A medida que pasa el tiempo en la copa, va mostrando notas dulces de miel y un punto especiado de canela. En boca envuelve todo el paladar con una textura sedosa y untuosa vertebrada por un buen frescor que lo hace equilibrado y placentero, y que intensifica los aromas de fruta blanca de hueso y de limón. Deliciosos y persistentes recuerdos de regaliz con un toque amargo que te invita a tomar un segundo sorbo. Un blanco exquisito, perfumado e intenso, perfecto para acompañar ensaladas de pasta, una mesa de embutidos y quesos, arroces, escabeches ligeros, carnes blancas guisadas y carnes frías. Para descorchar desde ahora y durante los próximos 4 años, servido entre 8 y 10ºC en la copa Riesling de la serie Vinum de Riedel (6416/15) o en la Viognier/Chardonnay de la serie Veritas de Riedel (6449/05). 

Para Marc Lecha, Encontres #6 es “un macabeo de viñas viejas que homenajea la tradición de vinos brisados de Tarragona". 

BIMBACHE VINÍCOLA. EL HIERRO
Bimbache Vinícola, una pequeña y modesta bodega en el norte de El Hierro, es el apasionante proyecto de los jóvenes Rayco Fernández –propietario de una pequeña distribuidora de vinos de Las Palmas de Gran Canaria– y Pablo Matallana –originario de Tenerife que, después de estudiar con Louis-Antoine Luyt y trabajar con René Barbier, volvió a las islas para elaborar sus propios vinos–. Tras su primer vino Puro Rofe en Lanzarote, saltaron a la isla de El Hierro en 2018. El territorio es un auténtico paraíso vitivinícola, con una reserva de variedades autóctonas única y una rica diversidad de suelos y climas. Hasta el 40% de las variedades autóctonas de Canarias se encuentran exclusivamente en esta isla, lo que la convierte en un parque jurásico vinícola con un clima parecido al de Tenerife y viñedos que se encuentran entre los 200 y los 800 metros de altitud. Matallana y Fernández no conseguían encontrar todas estas características en ninguno de los vinos que habían probado hasta entonces. Buscaban carácter y tipicidad y solo lo encontraban en elaboraciones artesanales y caseras. Así que, para ambos, Bimbache Vinícola tenía que nacer por obligación, la obligación de dar a conocer y revalorizar las variedades y suelos de la isla más aislada y pequeña de Canarias con una tradición vinícola que se remonta al siglo XVI.
Trabajan viñedos propios en ecológico y con arrendados a otros pequeños viticultores que trabajan siguiendo sus indicaciones, y Matallana encabeza la enología. Sus premisas son cultivar variedades autóctonas, el trabajo responsable y sostenible en el viñedo, así como una intervención mínima en la bodega, entre otras. Para ellos, medidas lógicas en una isla que es Geoparque y Reserva de la Biosfera desde el año 2000. En esta primera añada, Bimbache Vinícola presenta tres vinos: Bimbache Blanco, Bimbache Tinto y Quintero, un viejísimo dulce.

Bimbache Blanco 2018 es un ensamblaje de verijadiego blanco y las variedades minoritarias listán blanco, baboso blanco, gual y pedro ximénez. Se somete a un prensado suave y la fermentación se llevó a cabo con sus propias levaduras en acero inoxidable y barricas de roble austríaco, donde reposó durante 12 meses. Se embotelló sin filtrar ni clarificar. Apenas 2.000 botellas.

Bimbache Blanco 2018 tiene un seductor color amarillo paja, muy límpido y brillante. En nariz es muy expresivo y singular, con intensos aromas cítricos que recuerdan a la piel de lima y las frutas de hueso maduras, con un punto de piña, un trasfondo de hierbas aromáticas secas como el hinojo y el laurel y un final ligeramente salino. En boca tiene una textura sedosa y densa vertebrada por una frescura intensa que lo hace ágil en el paladar. Intensos y placenteros aromas de limón y toques salinos que persisten al final de boca. Un blanco delicioso y que sorprende por su complejidad aromática y su frescura. Para disfrutar ahora y en los próximos 7 años, acompañando todo tipo de pescados, a la brasa o con salsa, marisco crudo, sushi y platos especiados con curri. Perfecto servido entre 8 y 10ºC en la copa Riesling de la serie Vinum de Riedel (6416/15) o en la Viognier/Chardonnay de la serie Veritas de Riedel (6449/05).  

CURII UVAS Y VINOS. ALICANTE
Curii es el proyecto de Violeta Gutiérrez de la Vega, hija de Felipe Gutiérrez de la Vega –a quien desde pequeña sus padres le inculcaron el valor y la pasión por el mundo de los vinos– y Alberto Redrado, sumiller del restaurante L’Escaleta, un reconocido establecimiento de Alicante con dos estrellas Michelin que fundaron su padre y su tío. Ella, además de vivir desde pequeña la pasión de su padre por los vinos y la viticultura tradicional, estudió enología en Burdeos y trabajó en Pauillac y Sauternes. Redrado fue galardonado con el Premio Nacional de Gastronomía al Mejor Sumiller en 2010 y posee un master en viticultura, enología y marketing del vino. Ambos se conocieron en 2008 e iniciaron este sencillo y pequeño proyecto en 2010. Entonces solo elaboraron 800 botellas que repartieron entre amigos y vinófilos. Actualmente, Curii cuenta con Una noche y un día, Curii Trepadell, Curii Giró, Curii Sr. Hyde y Curii Dra. Jekyll.
Alicante es una zona en la que se dan la mano una gran diversidad de terruños. Con montañas que se ciernen cerca del Mediterráneo, viejas cepas en suelos rocosos y calcáreos, y el sol siempre presente dando su energía. Curii quiere revalorizar el vino tinto de Marina Alta (Alicante), donde los viticultores siempre se habían centrado en la uva moscatel y sus diferentes usos, o en la venta de vino al por mayor. En la zona, el vino tinto siempre se ha elaborado en cantidades pequeñas y de viñas de montaña, hoy casi desaparecidas. Actualmente, este proyecto cuenta con 3 hectáreas de giró, repartidas en 5 parcelas de secano estricto, y las parcelas Dra. Jekyll (0,3 hectáreas) y Sr. Hyde (0,5 hectáreas). Para su vino blanco (Trepadell, antes llamado Curii Blanco) y para Una noche y un día compran uva siempre al mismo proveedor y de las mismas parcelas.

Curii 2016 está elaborado con la variedad giró de viñedos de entre 30 y 70 años de edad, situados en la Sierra de Bernia (Alicante), a una altitud de 630 metros. Los suelos son poco profundos y de naturaleza calcárea con un alto contenido en hierro. La vendimia tuvo lugar la primera semana de septiembre y se procedió a un encubado de los racimos enteros en pequeños depósitos abiertos con bazuqueo diario. Se realizaron 30 días de maceración, sin prensar y dos años de crianza en barricas de roble de diferentes tamaños y orígenes, con trasiegas semestrales. Producción total de 2.540 botellas.
La añada 2016 terminó el ciclo seco que empezó en 2012, ya que se recuperó el régimen de lluvias habitual. La excelente floración y la cuajada preveía una buena cosecha, aunque por miedo al agotamiento de las viñas de montaña, se realizó una severa poda en verde con la intención de compensar dos años especialmente secos como fueron 2014 y 2015. Al final de la primavera, llegó el calor y el verano no dio tregua. Se registró una pequeña parada en agosto y, tras ella, las curvas de maduración llegaron lentamente a buen puerto con una vendimia muy calurosa, de hecho, las máximas temperaturas del verano se registraron en septiembre.

Curii 2016 tiene un delicado color granate de intensidad media. En nariz muestra una cierta dualidad entre frescura y madurez. Frutas rojas crocantes a la vez que maduras, cerezas, frambuesas y manzanas con un amplio abanico de hierbas mediterráneas como el romero y el tomillo, acompañadas de un seductor recuerdo terroso y de especias picantes. En boca es envolvente, voluminoso y con capas y capas de taninos que hacen de colchón. Al final, aparecen notas de frutas negras, casi en licor, y una nota terrosa y cárnica cada vez más presente. Un fantástico tinto mediterráneo ideal –servido ligeramente fresco– acompañando arroces de montaña, setas de primavera, carnes blancas y caza menor. Para disfrutar ahora y en los próximos 6 años en la copa Riesling de la serie Vinum de Veritas o en la copa Old World Pinot Noir de la serie Veritas de Riedel (6416/15 o 6449/07, respectivamente).

MICRIT. JUMILLA
Micrit es el reciente proyecto de José María Vicente de Casa Castillo –una finca familiar dedicada al cultivo de 200 hectáreas de viñedo desde 1991 en Jumilla– con Laura Ramos, Roberto Santana, Alfonso Torrente y José Ángel Martínez de Envínate –proyecto que combina la consultoría enológica con vinos propios que elaboran en las mismas zonas en las que asesoran–. Una viña vieja de casi 3 hectáreas en pie franco de monastrell en Jumilla, cuyo destino era el arranque, ha sido la excusa para esta nueva aventura. En 2015 la arrendaron y en 2017 elaboraron su primer vino, que vinificaron con raspón en lagares subterráneos y que criaron durante 18 meses en foudres usados.

Micrit supone, entonces, el reencuentro y colaboración de un grupo de amigos que se conocen desde 2006, año en el que Roberto y Alfonso realizaron prácticas en la bodega Casa Castillo.

Micrit Monastrell 2017 está elaborado con monastrell de Jumilla que procede de un viñedo de unos 80 años plantado sobre pie franco a tresbolillo (plantación en filas paralelas) y en secano. Los suelos son franco-arenosos y están cubiertos de grava. El encubado se hizo en lagares de piedra subterráneos con parte de racimos enteros. El afinado duró 17 meses en barricas neutras de roble francés de 500 litros y se embotelló en marzo de 2019 sin filtrar.
Micrit es el nombre que reciben las finas partículas formadas por la erosión de las rocas calizas carbonatadas. Estas rocas calizas proceden del desprendimiento de la roca madre que se encuentra en montañas que rodean el viñedo. Su erosión corresponde a efectos mecánicos (laboreo del suelo), atmosféricos (viento y lluvia) o físicos (por meteorización). Esa degradación de las piedras calizas forma el suelo donde se asienta este viñedo de la que nace Micrit 2017.

Micrit Monastrell 2017 tiene un intenso color granate muy brillante y profundo. En nariz aparecen potentes notas de frutas negras en el punto justo de maduración, que recuerdan a las grosellas, las cerezas y los arándanos, y que se combinan con aromas de hierbas mediterráneas y especias como el romero, el laurel seco o la pimienta negra y el clavo. En boca es voluminoso, con una textura sedosa que recorre el paladar y que está formada por unos taninos suaves y abundantes, que otorgan una buena estructura al conjunto, así como un buen potencial de guarda. Fresco y sabroso, tiene unas persistentes notas finales de regaliz negro, recuerdos de madera tostada y fruta negra jugosa. Un tinto equilibrado y corpulento, perfecto para acompañar grandes platos de carne roja, cordero al horno, caza menor o una tabla de quesos de oveja y vaca curados. Para disfrutar desde ahora y en los próximos 7 años servido entre 14 y 16ºC en la copa Cabernet/Merlot de la serie Vinum de Riedel (6416/0) o en la Syrah de la serie Vinum de Riedel (6416/30).

Micrit 2017 es una nueva visión de la monastrell”, afirma José María Vicente.

DOMINIO DE ANZA. DO BIERZO
Dominio de Anza es el proyecto de Diego Magaña Tejero, joven navarro de familia con tradición vitivinícola –Bodegas Viña Magaña–, con experiencia también en Burdeos, Borgoña, Argentina y Chile. Todo comenzó en un viaje comercial a Estados Unidos durante el que entabló amistad con Raúl Pérez, intrépido y admirado enólogo del Bierzo y Galicia, que ha asesorado y asesora en otros puntos de la península. Él fue quien lo convenció para elaborar un vino en el Bierzo dejándole sus propias instalaciones. Seducido por el paisaje y las viñas, en el año 2014 decidió elaborar sus dos primeros vinos en esta zona: Dominio de Anza Selección de Parcelas y Dominio de Anza El Rapolao.

Después de elaborar en el Bierzo, decidió aventurarse en la Rioja Alavesa, una zona que siempre le había gustado y que, además, estaba muy cerca de su Navarra natal. Así que en 2015 buscó uva para elaborar un vino en la zona de Laguardia y Elvillar. Allí contó con la ayuda de David Sampedro (Bodegas Bhilar), enólogo de contrastada experiencia en esa parte de la Rioja, y decidió comprar un viñedo prácticamente abandonado que estaba a punto de ser arrancado. La parte más alta de la viña está plantada con pie franco. Se trata de unos 1.500 m2 que se ara con caballo, imposible de mecanizar, orientada al este y, sobre todo, protegida de los vientos del norte. Así fue como en 2016 con su viñedo en propiedad y un poco de uva que compró al mismo viticultor de Laguardia, Elvillar y Kripan dio el primer paso para crear Anza en esa zona de la Rioja.

Dominio de Anza Selección de Parcelas 2017 es una selección de mencía (entre otras variedades minoritarias) de dos parcelas. Una está situada en el pueblo Valtuille de Abajo con suelos compuestos de arcilla y la otra en Otero, con suelos de pizarra que, gracias a su orientación norte, permite a las uvas preservar una buena frescura. El vino se crio durante 12 meses en barricas de roble francés usadas.

Dominio de Anza Selección de Parcelas 2017 tiene un bonito color granate intenso, brillante y límpido. En nariz es seductor, aparecen intensos aromas de frutos de baya frescos negros y rojos, notas de violeta y recuerdos balsámicos que recuerdan al romero, así como sutiles recuerdos de caramelo rojo, cacao y madera ligeramente tostada. En boca aparecen intensas notas de fruta fresca acompañada por una textura muy sedosa formada por unos taninos aterciopelados que resbalan por todo el paladar. La frescura crea un conjunto harmónico y placentero, con un final donde destacan los aromas de frambuesa, fresa y cereza picota. Un tinto fresco y seductor que acompañará desde una tabla de embutidos hasta carnes rojas a la brasa, caza menor y quesos ligeramente curados de vaca u oveja. Para disfrutar desde ahora y en los próximos 5 años servido, entre 14 y 16ºC, en la copa Cabernet/Merlot de la serie Vinum (6416/0) o en la copa Chianti de la serie Vinum de Riedel (6416/15).