Selección del mes

SELECCIÓN Nº. 312, MAYO DE 2021
"Garnacha"

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Las Rocas de San Alejandro Garnacha Viñas Viejas 2018, DO Calatayud
Magaña Los Cascajos Garnacha 2019, DO Navarra
L’Equilibrista Garnatxa 2016, DO Catalunya
Palacios Remondo Finca La Montesa 2018, DOCa Rioja
Cérvoles Garnatxa 2018, DO Costers del Segre
Espelt Les Elies 2018, DO Empordà

Precio especial socios de “El Club”: 97,50€

 

Algunos de los vinos más deliciosos del mundo se elaboran con garnacha. Una de las variedades más plantadas en España y que está viviendo un auténtico renacimiento. Su cultivo se extiende desde Châteauneuf-du-Pape (Grenache) a South Africa, pasando por Priorat o el Montsant (Garnatxa), la Sierra de Gredos, La Rioja y Aragón, Cerdeña (Cannonau), California o el sur de Australia.
En esta selección os proponemos seis versiones de la garnacha peninsular,
pasando por Calatayud, Navarra, Catalunya, Rioja oriental, Costers del Segre y Empordà. Seis deliciosas garnachas que demuestran todas las facetas que puede llegar a tener esta excepcional variedad. Una selección valorada en 105,15 euros y que nuestros socios pueden adquirir al precio de 97,50 euros.

BODEGA SAN ALEJANDRO. DO CALATAYUD
Bodegas San Alejandro es un proyecto que comenzó con la ilusión y el esfuerzo de un grupo de inquietos viticultores que decidieron poner en valor sus tierras, sus viñas y su vino. Se fundó en el año 1962 dentro del municipio de Miedes de Aragón, a unos 90 km de Zaragoza y a 20 de Calatayud, y actualmente cuenta con 200 socios. Eric Solomon, importador americano que fue uno de los descubridores del Priorat y promotor de zonas históricas poco valoradas, también colabora con ellos en algunos proyectos.
La bodega cuenta con 1.000 hectáreas de viñas –300 ha de las cuales se han convertido al cultivo ecológico en 2020– entre Miedes y varios municipios de Calatayud y Daroca, plantadas entre los 750 y los 1.100 metros sobre el nivel del mar. Los suelos tienen un alto contenido en calcárea y están formados por materiales pedregosos y pizarras procedentes de las sierras próximas, acompañadas normalmente de arcillas rojas. Los viñedos, de bajo rendimiento, cuentan con cepas que llegan hasta los 100 años y se encuentran en laderas de difícil acceso al agua. El rigor del clima, la baja pluviometría del valle y las marcadas diferencias térmicas tanto entre el verano y el invierno como entre el día y la noche favorecen la obtención de uvas sanas, bajos rendimientos y una lenta maduración. La variedad mayoritaria es la garnacha tinta, aunque también cultivan tempranillo, syrah, garnacha blanca y viura. La bodega conserva las naves originales de los tiempos de su fundación, que han sido adaptadas y modernizadas. Asimismo, se han construido distintos espacios en los últimos años para experimentar, probar, descubrir y avanzar en el mundo del vino y, sobre todo, en el de la garnacha. 

Las Rocas de San Alejandro Garnacha Viñas Viejas 2018 está elaborado con viejas garnachas de dos subzonas de Calatayud (Sierra Vicort y Santa Cruz). Algunas de ellas plantadas hace más de 100 años y conducidas en vaso, tienen rendimientos de 1.500 kg/ha y se encuentran en altitudes de hasta 1.000 metros. Tras la vendimia y despalillado de la uva, fermentó a una temperatura controlada de 25ºC a 28ºC en depósitos de cemento. La vinificación se realiza a medida según las peculiaridades de cada lote de uva y su evolución. Se ha criado unos 15 meses en barricas de distintos orígenes y edades, así como en tinas de 5000 L.

Las Rocas de San Alejandro Garnacha Viñas Viejas 2018 tiene un precioso color granate intenso y límpido. En nariz es fragante, con un perfume nítido de frutas rojas y negras que recuerdan a las grosellas, las moras y las frambuesas junto con notas de hierbas mediterráneas como el romero y el eucalipto, así como notas de caramelo tostado y de especias como el clavo y la vainilla. En boca es voluminoso con una textura sedosa de taninos pulidos que acarician la lengua a su paso. Una buena frescura lo equilibra y ensalza los aromas del final de boca de fruta fresca y pimienta negra. Un vino delicioso y versátil perfecto para acompañar todo tipo de embutidos, verduras a la brasa, carnes rojas y quesos curados de cabra. Para disfrutar desde ahora y en los próximos 5 años servido ligeramente frío entre 12 y 14 ºC, en la copa Cabernet/Merlot de la serie Veritas de Riedel (6416/0) o la Syrah de la serie Vinum de Riedel (6416/30).

Las Rocas de San Alejandro Garnacha Viñas Viejas 2018 es la auténtica expresión de una variedad, de una zona, de un clima y de un suelo. Del nuestro, de Calatayud. Un vino nacido de las rocas para ser uno de los iconos de esta variedad”, afirman desde la bodega.

DIEGO MAGAÑA. DO NAVARRA
Diego Magaña, procedente de una familia de viticultores, es un joven viñador con una gran proyección y experiencia en Burdeos, Borgoña, Argentina y Chile. Su proyecto personal empezó tras un viaje comercial a Estados Unidos durante el cual entabló amistad con Raúl Pérez, intrépido y admirado enólogo de El Bierzo y Galicia. Él fue quien lo convenció para elaborar un vino en El Bierzo dejándole su viñedo e instalaciones. Más tarde, decidió aventurarse en la Rioja Alavesa, una zona que siempre le había gustado y que, además, estaba muy cerca de su Navarra natal. Así que en 2015 buscó uva para elaborar un vino en la zona de Laguardia y Elvillar. Allí contó con la ayuda de David Sampedro (Bodegas Bhilar).
Por último y volviendo a Navarra, también elabora en la bodega familiar (Bodegas Viña Magaña), dando su propia visión de la garnacha y recuperando una variedad autóctona de la zona, relegada en pro de variedades francesas como la merlot o la cabernet sauvignon, que también se han adaptado a la zona y que la familia plantó en los años 70, cuando su padre apostó por ellas a pesar de ser raras avis en la región.
Durante los más de 30 años de su historia, Bodegas Viña Magaña ha logrado hacerse con más de 100 hectáreas de viñedos propios y un parque de entre 900 y 1000 barricas de roble francés. A esta nave de barricas se le suma una sala de elaboración con depósitos de acero inoxidable y otra de depósitos de hormigón. Situada en Barilla, la bodega es obra del arquitecto navarro Rafael Moneo.
Con su trabajo en Navarra, Magaña ha conseguido posicionarse con pequeñas producciones potenciando el carácter del lugar.
Tres proyectos, tres visiones particulares de las variedades mencía, tempranillo y garnacha que tienen en común de frescura, la fluidez y la jugosidad.

Magaña Los Cascajos Garnacha 2019 es la nueva añada de la última novedad de Magaña en la bodega familiar de Navarra. Forma parte de una nueva gama de vinos elaborados con variedades autóctonas de la denominación. El 75% de las uvas proviene del pueblo de Barillas, de cepas con edades comprendidas entre los 30 y los 40 años, con suelo calcáreo, limo y canto rodado, y el 25% restante de la localidad de Castejón. Se crio durante un año en tina de roble de 3.200 L y el resto en barricas de roble francés de 225 L.

CA N’ESTRUC. DO CATALUNYA
La finca de Ca N’Estruc está situada en la ladera de la montaña de Montserrat, en el término municipal de Esparreguera. Su historia se remonta al siglo XVI, aunque hasta el año 1960, la actividad de la finca se centraba en dos actividades tradicionales: la agricultura y la ganadería. Hasta los años 90, la producción de la finca se vendía en el mercado de Esparreguera, pero a partir de esa década, aparecieron las grandes superficies y cambiaron los sistemas de compra-venta tradicionales. Fue entonces cuando Siscu Martí, heredero de la finca y actual propietario, decidió reorientar las producciones de Ca N’Estruc y dedicarse exclusivamente al mundo de la viña y el vino. Ese momento fue un punto de inflexión en su vida. Le propuso a su padre un cambio importante en el sistema de elaboración. Se dejaron aconsejar por un enólogo de confianza y se dieron cuenta de que el problema estaba en la elaboración, así que acordaron que en la próxima vendimia elaborarían media cosecha siguiendo el sistema tradicional familiar y otra media según las pautas propuestas por un enólogo de confianza y apasionado con el proyecto. Una vez vistos los excelentes resultados de la parte asesorada se inició un proceso de reconversión de la viña y de nuevas plantaciones, y se seleccionaron los clones y las variedades que mejor se adaptaban a la zona.
Ca N’Estruc cuenta con 22 ha de viñedos en propiedad, situados a 165 m de altitud con un microclima específico. Montserrat resguarda las viñas de los vientos fríos del norte y brinda veranos frescos e inviernos cálidos, lo que supone una temperatura media anual de 14 ºC. Las viñas más viejas tienen una media de más de 40 años y se podan en espaldera buscando producciones más sostenibles, así como una maduración óptima de las bayas. Además, la finca trabaja con viticultores de la zona y controla 20 hectáreas más de viñedo de entre 40 y 60 años, la mayoría en vaso. Desde 2012, se practica una viticultura ecológica en todos los viñedos, y en 2019 se introdujeron métodos biodinámicos.
La bodega se encuentra en el centro de la finca para facilitar el transporte de la uva y su recepción. En las instalaciones hay depósitos de 2.500, 5.000, 10.000 y 20.000 litros de acero inoxidable con temperatura controlada que permiten separar los mostos de las diferentes viñas, clasificadas por edad y variedad. También dispone de barricas de roble francés de 225, 300, 500 y 2.500 litros de Dargaud & Jaegle, Boutes, Doreau, Saury, Mercurey, François Frères, Vicard y Seguin Moreau. Cada parcela se vinifica por separado con levaduras autóctonas, y los mostos fermentan espontáneamente a temperaturas bajas controladas. En 2011, una nueva renovación de las instalaciones permitió mejorar la calidad de todo el proceso de elaboración.
Junto al trabajo que se hace desde la bodega Ca N’Estruc, en 2014, con la incorporación de Anna, la hija mayor de Siscu, se ha empezado una nueva etapa con la elaboración de cantidades limitadas de vino totalmente naturales, elaborados y criados en ánfora, sin sulfuroso, sin aditivos y sin ninguna intervención mecánica.

L’Equilibrista Garnatxa 2016 está elaborado con garnachas de entre 18 y 40 años plantadas a una altitud de 165 metros sobre suelo aluvial. La vendimia manual se realizó el 5 de septiembre y la uva también se despalilló parcialmente a mano. Una parte fermentó en barricas abiertas de roble francés y la otra en depósitos de acero inoxidable, siempre a una temperatura controlada con suaves remontados. La crianza se llevó a cabo –durante 14 meses– en barricas de roble francés Allier de diferentes toneleros nuevos, de uno y dos vinos y con tostado medio. Se embotellaron 6.700 botellas y 100 magnum en julio de 2018.

L’Equilibrista Garnatxa 2016 tiene un bonito color granate brillante con ligeros reflejos rojo teja. En nariz es encantador con delicadas notas de frutas de baya frescas como las grosellas y las frambuesas que se combinan con una parte más balsámica de hierbas de bosque mediterráneo y un recuerdo de especias como el clavo con una nota de regaliz. La boca es deliciosa, con una textura sedosa y aérea que acaricia la lengua y una frescura intensa que equilibra el conjunto y lo hace muy placentero. Al final de boca persisten los aromas de arándanos y una punta de pimienta rosa. Un vino tinto muy seductor ideal para acompañar desde una tabla de embutidos, arroces de montaña, aves guisadas, carnes rojas con salsa o a la brasa hasta quesos curados de oveja o cabra. Para disfrutar desde ahora y en los próximos 6 años servido entre 12 y 14 ºC en la copa Old World Pinot Noir de la serie Veritas de Riedel (449/07) o en la copa Chianti de la serie Vinum de Riedel (6416/15).

PALACIOS REMONDO. DOCa RIOJA
Palacios Remondo, fundada por José Palacios Remondo en 1945 y situada en el término municipal de Alfaro, es una de las bodegas de referencia en la Rioja Oriental. Sus cinco viñedos estrella, situados a una altitud de entre 400 y 640 metros, son el fiel reflejo de la belleza de los valles del Monte Yerga. En su falda, en los parajes de Valtomelloso, Valviejo y Valfrío se extienden los viñedos a partir de los cuales se elabora La Montesa, así como los otros parajes cercanos de Las Mulgas y Quiñón de Valmira, representantes de la viticultura más tradicional y antigua de la bodega. En Alfaro, los suelos se caracterizan por conglomerados de cantos de ofitas volcánicas, gres, arenisca y cuarzos, y carbonatos blancos, con una pluviometría escasa y una panorámica luminosa y mediterránea.
Álvaro Palacios, enólogo e hijo del fundador, cogió las riendas de la bodega tras el fallecimiento de su padre en el año 2000. Consciente de que una región con tanta tradición vitivinícola no se podía ceñir únicamente a la clásica tempranillo, apostó por la garnacha, afín con el entorno, la historia y la tradición de la región.
Gran conocedor de esta variedad por su trabajo en el Priorat, las características de la garnacha de la zona le llevaron a conseguir vinos con notas de fresas, grosellas, nectarinas, cerezas; de carácter carnoso y fluido, con un final de manzanilla y romero. En el sureste de la Rioja, además, el clima ayuda a que la garnacha –amante de la luz y el clima seco– tenga una calidad excepcional. En la bodega se lleva a cabo una viticultura sin tratamientos químicos y sin intervención de levaduras foráneas, en busca de una uva sin invasiones, que transmita la profundidad de la tierra y de los elementos que la rodean.

Palacios Remondo Finca La Montesa 2018 está elaborado casi exclusivamente con garnacha y un toque de otras variedades tradicionales procedentes de 100 hectáreas y rodeadas por la naturaleza agreste del Monte Yerga. Las uvas proceden del viñedo de La Montesa, cultivado de forma ecológica y situado a unos 550 m de altitud, con terrenos de la era cuaternaria, formados por sedimentación carbonatada en forma de aluviones con una procedencia muy variada, rellenados con coluvios carbonatados, arcillo-ferrosos, de limo y arena. Las cepas tienen una edad media de 33 años con una densidad de 3.000 cepas por hectárea, que se vendimiaron entre el 28 de septiembre y el 20 de octubre de 2018. La fermentación alcohólica se realizó de manera espontánea en tinos de acero inoxidable con remontados y la fermentación maloláctica en depósitos de acero inoxidable. La crianza en barrica se alargó durante un año. La añada 2018 tuvo una gran personalidad: un invierno frío, la primavera más lluviosa en mucho tiempo y un verano caluroso y de luz, lo que hizo que la garnacha tuviese una madurez armónica y el vino, una gracia natural.

Palacios Remondo Finca La Montesa 2018 tiene un precioso color rubí muy límpido y brillante. En nariz es seductor e intenso, con aromas florales y frutas de baya que se combinan con notas de hierbas aromáticas como el tomillo y el tabaco fresco con ligeros recuerdos finales especiados de pimienta rosa y cedro. En boca es como un bálsamo, como una ola de fruta con una textura voluminosa y muy sedosa que envuelve el paladar. Una buena frescura aporta un equilibrio y armonía perfectos. Intensos y placenteros recuerdos finales de grosellas, frambuesas y una punta de hinojo. Un tinto muy elegante perfecto para acompañar embutidos ibéricos, aves guisadas, carnes rojas con salsa o quesos poco curados de cabra y vaca. Para disfrutar desde ahora y en los próximos 4 años servido, entre 12 y 14 ºC, en la copa Chianti de la serie Vinum de Riedel (6416/15) o en la copa Old World Pinot Noir de la serie Veritas de Riedel (449/07).

En palabras de Álvaro Palacios: “¡La Montesa 2018 es el vino de Alfaro!”.

CÉRVOLES CELLER. DO COSTERS DEL SEGRE
Hace más de 30 vendimias que Tomàs Cusiné se inició como elaborador en Castell del Remei, la bodega familiar que ahora dirige y con la que buscó el terruño y los viñedos de montaña. En 1997 nacía Cérvoles Celler, una bodega pensada para elaborar vinos de finca y poner en marcha un proyecto pionero basado en la viticultura de montaña. En la misma zona, en 2003, decide emprender un proyecto personal que se convierte en la bodega que lleva su nombre (Tomàs Cusiné), en el pueblo de El Vilosell. Experto en la DO Costers del Segre, traspasa los límites de la demarcación creando en 2012 Cara Nord Celler, situado en la DO Conca de Barberà, donde los viñedos se encuentran entre 350 y 800 m de altitud.
El excelente trabajo desarrollado por Cérvoles Celler, desde la primera cosecha hasta hoy, se fundamenta en una selección estricta de los racimos y en una cuidadosa elaboración, pero, sobre todo, en una intensa búsqueda de fincas y microclimas idóneos para la plantación de nuevas viñas dentro de la denominación. Sus viñas, de cultivo orgánico, se encuentran en la vertiente norte del Montsant, entre 700 y 750 metros de altitud, en la comarca de Les Garrigues y limitando con el Priorat por la Serra de la Llena. Un total de 102 hectáreas, con 32 hectáreas de viñas plantadas sobre suelos de textura franco-arcillosa y franco-limosa con diferentes niveles de gravas que permiten un buen drenaje (dada una pluviometría de 450 mm de media anual). La orografía de la zona es más accidentada que en el interior de la denominación.
Las variedades plantadas son las blancas macabeu y chardonnay y las tintas cabernet sauvignon, merlot, garnacha y tempranillo, que se plantaron entre 1960 y 1989. La bodega cuenta con un gran parque de barricas, que llega hasta las 300. Todas ellas son de roble francés, principalmente Allier y en su gran mayoría nuevas, aunque también de primer y segundo año. Elaboran dos vinos blancos (Cérvoles Colors Blanc y Cérvoles Blanc) y cuatro tintos (Cérvoles Colors Negre, Cérvoles Garnatxa, Cérvoles Negre y Cérvoles Estrats). Además, Cérvoles forma parte del selecto grupo Grandes Pagos de España, asociación de fincas vitivinícolas de toda España que defienden y propagan la cultura del vino de terruño.

Cérvoles Garnatxa 2018 está elaborado con garnacha de viñas plantadas en los años 70 y 80. El clima es frío, seco, con contrastes térmicos, marinada y pocas lluvias. La vendimia fue manual y una parte se vinificó con raspón. Se realizó una maceración previa en frío y la fermentación a temperatura controlada en tanques de acero inoxidable. Una vez terminada la fermentación, una parte reposó en depósitos de acero inoxidable y la otra, más pequeña, pasó 4 meses en tinas de 4.000 L.

Cérvoles Garnatxa 2018 tiene un bonito color rubí poco profundo, límpido y brillante. En nariz es seductor con un amplio abanico de aromas de frutas como las grosellas y los arándanos junto con intensas notas balsámicas que recuerdan al eucalipto y al laurel fresco, y con un ligero recuerdo final de caramelo de feria y clavo. En boca envuelve el paladar con volumen y peso, tiene una textura sedosa formada por unos taninos carnosos y sin aristas que se funden con el conjunto. Muy fresco y elegante con delicados recuerdos de grosellas y de hierbas mediterráneas al final de boca. Un tinto perfecto para acompañar verduras a la brasa, setas, arroces de montaña, carnes rojas y quesos de cabra. Para disfrutar desde ahora y en los próximos 3 años servido ligeramente frío entre 12 y 14 ºC, en la copa Chianti de la serie Vinum de Riedel (6416/15) o la Syrah de la serie Vinum de Riedel (6416/30).

Cérvoles Garnatxa 2018 es un vino que busca la verticalidad y la pureza de nuestra garnacha”, afirma Tomàs Cusiné.

ESPELT CELLER. DO EMPORDÀ
Las viñas de Espelt forman parte del paisaje que abarca desde Rabós hasta el Parque Natural de Cap de Creus, en el Empordà. Un anfiteatro sobre el Mediterráneo, resguardado por los Pirineos. Tres generaciones han consolidado la bodega, Lluís y Quimeta Espelt, ambos viticultores, la fundaron en el año 2000, recuperando el legado de sus antepasados. Damià, su hijo, tomó decisiones importantes que les permitieron avanzar y crecer, y Anna Espelt, hija de Damià y nieta de los fundadores, bióloga y enóloga, la dirige actualmente. Una parte de las viñas se plantaron entre los años 1998 y 2002 como proyecto de fin de carrera de Anna. La bodega actual, en cuya estructura predomina el hormigón y el cristal, se inauguró en el año 2000.
Sus 25 hectáreas de viñedos están repartidas entre llanos y montañas, en el Cap de Creus se encuentran las viñas de Mas Marés cerca de Roses, tocando al mar, y en Vilajuïga poseen viñedos en laderas y en llano, justo enfrente de la bodega. El rasgo climático más destacado de la zona es el poderoso viento de tramuntana, perfecto para secar el viñedo tras la lluvia y evitar así enfermedades en la uva, pero un pequeño enemigo cuando rompe racimos, hojas y brotes. Las viñas estan plantadas sobre dos tipos de suelo: el sauló y la pizarra. El primero es arenoso y brinda vinos frescos y elegantes, mientras que la pizarra es la responsable de vinos más maduros y tánicos.
Cultivan todos sus viñedos en ecológico (con certificación) con las variedades mediterráneas y ampurdanesas: garnachas (lledoner blanc, lledoner negre, lledoner gris, como se les llama localmente), cariñena, monastrell, syrah, macabeo (viura) y moscatel. Con ellas elaboran una amplia gama de vinos, blancos, rosados, tintos y dulces, que ponen en valor las singularidades de cada una de ellas.

Espelt Les Elies 2018 está elaborado con lledoner negre (garnacha tinta) de una viña trabajada en ecológico, con una cobertura vegetal sembrada y eliminada en el momento de la brotación para mejorar la microbiología y la estructura del suelo, así como para compensar el estrés hídrico. Se vendimió a mano con selección en el viñedo el 19 de septiembre en cajas de 15 kg. Realizó una maceración prefermentativa en frío durante 48 horas en depósitos de acero inoxidable y la fermentación empezó de manera espontánea con levaduras autóctonas. La maceración se alargó 12 días con remontados manuales para, después, pasar el vino del sangrado a un foudre de 22 hl, donde hizo la fermentación maloláctica de forma espontánea y se crio con sus lías durante 7 meses. Se embotelló sin filtrar. La añada 2018 estuvo marcada por la baja pluviometría (70 mm), muy por debajo de la media. Año, por tanto, caluroso sobre todo en los meses de verano y con un invierno poco frío. La primavera registró lluvias entre marzo y junio, pero no en verano. La tramuntana, por su parte, se manifestó principalmente en invierno y en primavera (sobre todo en marzo), con fuertes rachas de viento.

Espelt Les Elies 2018 tiene un bonito color granate muy límpido y brillante. En nariz aparecen evocadores aromas de flores y frutas rojas frescas como las frambuesas y las grosellas, junto con notas de hierbas de sotobosque mediterráneo como el hinojo y el romero y un recuerdo dulce de regaliz rojo y caramelo. En boca es como un zumo de grosellas que invade el paladar con una textura aérea y sedosa. Una buena frescura equilibra el conjunto y te invita a tomar un segundo trago. Un tinto delicioso y fresco perfecto para acompañar una tabla de embutidos, arroces, platos de pasta, pescados azules, carnes rojas a la brasa y quesos de vaca. Para disfrutar desde ahora y en los próximos 3 años servido entre 12 y 14 ºC, en la copa Old World Pinot Noir de la serie Veritas de Riedel (449/07) o la Syrah de la serie Vinum de Riedel (6416/30).

Les Elies es el nombre de la primera viña de mis abuelos, los orígenes de Espelt. Un homenaje a la lledoner negre, nuestra esencia. Un vino mediterráneo, franco, sin máscaras, que nos permite ser conscientes de quienes somos aquí y ahora”, afirma Anna Espelt.