Selección del mes

header_novembre_club_es

SELECCIÓN Nº. 283, NOVIEMBRE DE 2018

“Rioja vs Ribera”

1 Sierra Cantabria Crianza 2015 (DOCa Rioja)
1 Ostatu Selección 2014 (DOCa Rioja)
1 Compañía de Vinos Telmo Rodríguez LZ 2017 (DOCa Rioja)
1 Compañía de Vinos Telmo Rodríguez Gazur 2017 (DO Ribera del Duero)
1 Finca Villacreces 2015 (DO Ribera del Duero)
1 Vizcarra 2015 (Magnum) (DO Ribera del Duero)

Precio especial socios de “El Club”: 88,95 €

La selección de este mes “enfrenta” a tres vinos de Rioja y tres vinos de Ribera del Duero, dos denominaciones de origen donde la uva tempranillo (también llamada tinto fino y tinta del país) es la variedad estrella. Con suelos arcillo-calcáreos, las diferencias entre ambas regiones radican en el clima y en que son dos ríos diferentes –el Ebro y el Duero– los que marcan el camino. Rioja se caracteriza por un clima continental templado con inviernos suaves y otoños no demasiado calurosos, lo que da vinos afrutados y con matices. Ribera del Duero es de clima continental más riguroso y semiárido, con inviernos y veranos extremos y largos, y con pocas precipitaciones, lo que resulta en vinos más concentrados y con más cuerpo. Seis botellas, una de ellas magnum, para brindar en otoño.

SIERRA CANTABRIA. DOCa RIOJA
La familia Eguren se dedica al cultivo del viñedo desde 1870, aunque fue en 1957 cuando Guillermo Eguren fundó la bodega Sierra Cantabria en San Vicente de la Sonsierra –entre el río Ebro y la sierra de la que toma el nombre– para dar el paso de viticultor a elaborador. Los hermanos Miguel, director de la bodega, y Marcos, enólogo, son la cuarta generación que lleva las riendas, junto a su padre Guillermo, y Eduardo Eguren, ya de la quinta generación.

El paisaje vinícola de Sierra Cantabria –con 100 ha entre San Vicente de la Sonsierra, Laguardia y Labastida– se extiende en terrazas que se despliegan desde la Sierra hasta el río Ebro, con una buena exposición solar sur-suroeste. Los suelos, de composición arcillo-calcárea, pobres en materia orgánica, nutrientes y sales minerales, son muy apropiados para el cultivo de la viña. Por otro lado, la abundancia de cantos rodados, restos de aluvión y grava, les proporcionan un drenaje óptimo del agua. En el subsuelo hay roca agrietada que facilita a las raíces la búsqueda de aportes complementarios.

Por su situación, los viñedos también disfrutan de un microclima único de carácter mediterráneo-continental cuyo intervalo térmico entre el día y la noche aumenta la síntesis de polifenoles (responsables en los tintos del color, de la astringencia, del cuerpo y de la estructura).

La principal variedad plantada en la finca es la tempranillo, junto con pequeñas cantidades de garnacha, viura, graciano, malvasía riojana y tempranillo peludo con edades comprendidas entre los 35 y los 70 años. Las densidades de plantación varían de 3.000 a 4.600 cepas/ha y los rendimientos van de los 22 a los 47 hl/ha. La bodega también se abastece de uvas de viticultores que asesora.

La familia Eguren aplica la viticultura biodinámica a sus viñedos. Se respetan los ritmos de la naturaleza y los ciclos lunares, se hace una gestión eficiente del viñedo con recursos propios, se potencia la vida del suelo manteniendo el manto vegetal y fomentando la presencia de microorganismos… Además, utilizan su propio compost (basado en estiércol de oveja) y siguen el protocolo nutricional Méthode Cousinie, de los franceses Jean Pierre y Brice Cousinie que visitan los viñedos en diferentes ciclos vegetativos cogiendo muestras de limbos, bayas y suelos para analizar la necesidad de nutrientes. De este modo, se preparan los tratamientos de fertilización del invierno para cada tipo de suelo y tratamientos foliares para un óptimo ciclo vegetativo.

Sierra Cantabria, Viñedos Sierra Cantabria, Señorío de San Vicente y Viñedos de Páganos constituyen sus proyectos en Rioja, en Toro cuentan con Teso La Monja. Actualmente, exportan a cerca de 50 países de los cinco continentes, con Estados Unidos, Japón, Alemania y Suiza como los principales mercados.

Añada 2015
El año empezó con un invierno luminoso y precipitaciones de nieve importantes superiores a la media, aunque con temperaturas acordes a la zona. A mediados de marzo hubo un ligero aumento de temperatura por lo que, entre finales de marzo y primeros de abril, tuvo lugar la brotación. A partir del 5 de abril empezó un periodo de temperaturas suaves y ligeras lluvias esporádicas que propiciaron una brotación rápida y un buen crecimiento. Mayo arrancó con una subida importante de temperaturas hasta alcanzar los 30-33ºC a mediados de mes. La ausencia de lluvias provocó un rápido crecimiento de la vegetación. Eso sí, a partir de mediados de mayo bajaron las temperaturas. Ese mes fue extremadamente seco y sobre el 28 y 29 aparecieron las primeras flores. Junio empezó con esas primeras flores en las zonas más tempranas y registró una subida de temperaturas que llegaron hasta los 23-26ºC de máxima. La segunda semana del mes, ya acabada la floración, apareció la lluvia con tormentas hasta recoger 80l/m2. El 13 de junio tuvo lugar una tormenta de granizo principalmente en la zona de El Bosque, en el Vizcarral, en la parte alta de La Concova, y en Trasugueras. El mes acabó con altas temperaturas (rondando los 40ºC). Julio llegó muy caluroso, aunque por las noches bajaron las temperaturas hasta los 14-16ºC con la excepción del 17 al 20, cuando las noches fueron más cálidas y las temperaturas no bajaron de los 20-22ºC. El 21 de julio se sucedieron diversas tormentas y cayeron unos 17 litros en San Vicente de la Sonsierra y 22 en Páganos. Agosto empezó también muy caluroso y seco hasta que el 12 de agosto hubo algunas tormentas que registraron 12 litros. El envero se inició con rapidez la primera semana de ese mes, caracterizado por las altas temperaturas y las mañanas frescas. El 30 y 31 de agosto se sucedieron varias tormentas hasta registrar 38 litros. El mes de septiembre empezó nublado, con temperaturas suaves y ausencia total de lluvias, acelerándose la maduración que fue prácticamente completa a mediados de septiembre, con un adelanto de entre tres semanas y un mes con respecto a un año normal. La vendimia tuvo lugar la última semana de septiembre con una uva muy sana, una graduación ligeramente superior a los años anteriores, un buen equilibrio de acidez y una buena madurez fenólica.    

Sierra Cantabria Crianza 2015 se elabora con tempranillo de viñedos propios situados en San Vicente de la Sonsierra y Labastida con un rendimiento de 35 hl/ha. La vendimia –del 15 al 25 de septiembre de 2015– fue manual con selección de los racimos en el viñedo y en la mesa de selección en bodega. Vinificación tradicional despalillando los racimos por completo. Fermentación controlada entre 26 y 28ºC con levaduras autóctonas seleccionadas también de viñedos propios. Maceración con los hollejos durante 15 días, con dos remontados diarios al principio y un remontado ligero durante los 10 últimos días. Crianza de 14 meses en barricas bordelesas de roble francés y americano con trasiegos regulares cada 6 meses.

Sierra Cantabria Crianza 2015 tiene un color rubí profundo y brillante. En nariz desprende un perfume de frutas rojas y negras frescas acompañado de una sutil nota de hierbas aromáticas y de especias como la pimienta rosa. En boca tiene una entrada franca con una textura sedosa que envuelve el paladar y una frescura que equilibra el conjunto. Es suculento y redondo con persistentes aromas al final del paladar que recuerdan un zumo de frambuesas y grosellas. Será el acompañante ideal de aves de caza, chuleta de cerdo con salsa y hasta un estofado de pescado como el marmitako. Para empezar a disfrutar desde ahora y en los próximos 4 años, servido entre 14 y 16ºC en la copa Cabernet/Merlot de la serie Vinum de Riedel (6416/0) o en la Syrah de la serie Vinum de Riedl (6416/30) entre 14 y 16ºC.

Sierra Cantabria Crianza 2015 es el clasicismo frutal de la tempranillo de la Sonsierra. Frutal y aromático, elegante y fresco, de tanino dulce, aterciopelado, que se muestra complejo y equilibrado”, afirma Marcos Eguren, enólogo y copropietario de Sierra Cantabria.

BODEGAS OSTATU. DOCa RIOJA
Durante generaciones, los miembros de la familia Sáenz de Samaniego se han dedicado a la viticultura. De hecho, hay evidencias de su relación con los viñedos desde el siglo XVI, cuando sus antepasados utilizaron una bodega ubicada en el barrio de Matarredo, con calados subterráneos excavados en la roca. A inicios de los 70 fueron Doroteo y María Asunción, los padres de la actual generación, quienes decidieron comercializar sus propios vinos. Para ello, construyeron una nueva bodega –la actual– anexa al edificio señorial datado del siglo XVIII como venta-posada (en euskera “Ostatu”) en el camino entre Laguardia y Vitoria, que hasta el año 2009 ejerció de casa familiar.

Sus vinos son el fiel reflejo de los viñedos, de la influencia del microclima de la Rioja Alavesa y de los suelos de la zona. El cuidar y formar parte del paisaje, poniendo en práctica una viticultura ecológica y sostenible es el hilo conductor de la bodega.

Desde hace varios años, Ostatu divide sus vinos en dos familias. La primera se llama “Vinos Sensatos” y aglutina a los vinos jóvenes (blanco, tinto y rosado), un Crianza, un Reserva y un Gran Reserva, que reflejan el carácter del viñedo de Samaniego. La segunda incluye los vinos denominados “Singulares” (Lore, Selección, Laderas y Gloria de Ostatu), que muestran la personalidad de las parcelas más especiales donde la particularidad de cada añada es la clave. Sus vinos de terruño.

Ostatu Selección 2014 es un ensamblaje de 95% tempranillo y 5% graciano de viñedos en la zona de Montecillo, a una altitud media de 580 metros y con viñedos de más de 50 años plantados con una densidad de 3.000 cepas/ha. Crecen sobre suelos arcillo-calcáreos y de cascajos con subsuelo de varias capas de roca blanca, pobres y en pendientes orientadas al sur. Se suma un clima mediterráneo con influencia atlántica y temperaturas medias de 12,7ºC. Vendimia manual en cajas de 15 kg entre el 15 y el 18 de octubre. En el viñedo se seleccionan los mejores racimos y en bodega pasan por un suave despalillado para no dañar el grano para después pasar por una ligera maceración prefermentativa en frío, y fermentación alcohólica en tina de roble de reducida capacidad durante 16 días a una temperatura máxima de 27º. Se hacen remontados suaves varias veces al día dependiendo de la evolución de la densidad de fermentación, así como bazuqueos puntuales. El 70% del vino ha hecho la fermentación maloláctica en barricas de roble francés nuevas. Crianza de 14 meses en barrica nueva y de un vino.

Ostatu Selección 2014 tiene un intenso color cereza picota con reflejos púrpura. En nariz es una sinfonía de aromas de frutas rojas y negra con un trasfondo de especias dulces y un toque balsámico. En boca entra como una ola de fruta intensa reforzada por una buena frescura que lo hace goloso y que incita a tomar una segunda copa. Vivo y expresivo, tiene un recuerdo final de frutas del bosque con una sutil nota de vainilla. El compañero ideal de carnes rojas a la brasa o estofadas y de cabrito al horno. Para disfrutar desde ahora y en los próximos 4 años, entre 16 y 18ºC, en la copa Cabernet/Merlot de la serie Vinum de Riedel (6416/0) o en la Syrah de la serie Vinum de Riedel (6416/30).

Ostatu Selección 2014 es fiel reflejo del carácter de Samaniego donde la influencia del clima atlántico se siente con mayor incidencia, dando un vino fresco, frutal y con una importante personalidad”, dice Iñigo Sáenz de Samaniego, enólogo y propietario de la bodega.

COMPAÑÍA DE VINOS TELMO RODRÍGUEZ. DOCa RIOJA y DO RIBERA DEL DUERO
En 1994, Pablo Eguzkiza y Telmo Rodríguez decidieron elaborar un vino de garnacha de viejas viñas en Navarra. Se llamaba Alma y fue el vino que marcó las líneas maestras del proyecto, que se han mantenido hasta ahora. Su filosofía se basa en la recuperación de viñedos olvidados y el trabajo con variedades autóctonas de zonas originales, cuando en ese momento, en 1994, la tendencia era trabajar con cabernet sauvignon y merlot. A lo largo de estos 24 años suman 355 pequeñas parcelas, unas 80 hectáreas y 43 variedades de uvas autóctonas.

En 1998, tras decidir elaborar un vino de pueblo, vuelven a Rioja, eligen Lanziego por su variedad de paisajes y su contraste de climas y allí crean la Bodega Lanzaga. En la actualidad cuentan con varios viñedos que suman un total de 15 hectáreas entre las parcelas Las Beatas, Tabuérniga, El Velado y La Estrada. También en 1998 elaboraron su primer vino en Ribera del Duero y se enamoraron de la tinto fino. Una de sus prioridades en la zona es la de reivindicar la diversidad de suelos, de ahí que hayan plantado viña en Sotillo de la Ribera, Rosa, Fuentelisendo, Fuentemolinos y Pardilla. Consolidaron su viñedo en 2016, tras 18 años trabajando y 20 hectáreas. Ese año también compraron una casa del año 1730 en Sotillo de la Ribera, para crear la que sería su bodega. Además de en Rioja y Ribera del Duero, Compañía de Vinos Telmo Rodríguez está presente en Alicante, Cigales, Málaga, Rueda, Toro y Valdeorras.

Telmo Rodríguez LZ 2017 se elabora con un ensamblaje de tempranillo, graciano y garnacha de viñedos situados en Lanciego de Álava, en la Rioja Alavesa. Se trata de uvas certificadas como ecológicas de viñedos conducidos en vaso, situados a una altura de entre 500 y 700 metros. Allí se encuentran dos tipos de suelos, ambos de origen continental de la era terciaria. Unos son llanos, pedregosos, calizos y de textura limosa, y otros se encuentran en laderas sobre margas y son poco pedregosos, calizos y de textura franca fina.

Telmo Rodríguez LZ 2017 tiene un color grana muy bonito con reflejos violáceos. En nariz revela intensas notas de fruta roja en el punto justo de maduración conjugadas con elegantes notas florales y una punta de nata. En boca es aéreo y voluminoso, invade el paladar con una morfología globosa compuesta de taninos redondos y pulidos que acarician la lengua. Final limpio, placentero y persistente que recuerda a las frutas de baya como las grosellas. Ideal para acompañar un arroz de montaña o, ahora que es otoño, un revuelto de setas como los rebozuelos, la trompeta amarilla o los níscalos. Para disfrutar desde ahora en su juventud o durante los próximos 3 años servido entre 14 y 16ºC en la copa Chianti de la serie Vinum de Riedel (6416/15) o en la Red Wine de la serie Degustazione de Riedel (489/0).

Para Telmo Rodríguez, “LZ 2017 es el reflejo de un pueblo a través de un vino que mantiene la esencia del pueblo de Lanciego”.

Telmo Rodríguez Gazur 2017 es un ensamblaje de tinto fino y pequeños porcentajes de navarro, valenciano y albillo mayor de 22 hectáreas de viñedos certificados como ecológicos, podados en vaso. Las viñas se encuentran en Sotillo de la Ribera, Roa, Fuentecén, Fuentemolinos y Pardilla, a una altitud de entre 800 y más de 900 metros, con suelos muy viejos y pedregosos por lo que representa una extensa mezcla de suelos, pueblos y latitudes.

Telmo Rodríguez Gazur 2017 es de un precioso color púrpura. En nariz revela un perfume de frutas rojas frescas como las frambuesas, con un delicado punto floral y una sutil nota de chocolate blanco. En boca es una explosión de fruta roja fresca, con una textura sedosa formada por taninos muy refinados que envuelven el paladar. Joven y vibrante, deja un recuerdo final floral que recuerda a la rosa y las grosellas. El vino ideal para acompañar desde carnes frías como un carpaccio, hasta arroces cremosos o de mar y montaña y estofados de ave y quesos de cabra de pasta blanda. Para empezar a disfrutar desde ahora y hasta el 2021 servido ligeramente fresco, entre 12 y 14ºC en la copa Chianti de la serie Vinum de Riedel (6416/15) o la Syrah de la serie Vinum de Riedel (641/30).

Telmo Rodríguez Gazur 2017 “es el proyecto más fresco del tinto fino mezcla de cinco pueblos de Ribera del Duero” afirma Telmo Rodríguez.

BODEGAS FINCA VILLACRECES. DO RIBERA DEL DUERO
Los primeros datos bibliográficos sobre la existencia de Finca Villacreces se relacionan con su primer poblador, el fraile franciscano Pedro de Villacreces, de quien adopta el nombre. Él y un grupo de clérigos se establecieron en aquel páramo para dedicarse a la oración y al cultivo de la tierra. Contaban ya con un pequeño viñedo para consumo propio y el de los monasterios cercanos. Durante varios siglos, Villacreces fue centro de retiro para eremitas franciscanos. Con la llegada de la desamortización de Mendizábal, en 1836, las tierras pasaron a manos privadas, en concreto, al marquesado de Teodosio Alonso-Pesquera. El II Marqués de Alonso Pesquera fue quien las vendió a principios del siglo XX a la familia Cuadrado, quien la utilizó como zona de recreo y para alojar a invitados ilustres. Uno de ellos, Peter Sisseck utilizó la bodega y parte del viñedo para elaborar su Flor de Pingus.

En 2004, tras una larga búsqueda por toda la Ribera del Duero, Gonzalo y Lalo Antón, quienes ya contaban con bodega en Rioja (Izadi) y en Toro (Vetus), conocieron a la familia Cuadrado. Pedro Cuadrado les dejó entrever su interés por ir desvinculándose del negocio vinícola y buscar un relevo para la finca, oportunidad que aprovecharon para adquirir una de las fincas más espectaculares de Ribera del Duero. Tras la remodelación de la bodega y un meticuloso trabajo de recuperación del viñedo, Villacreces se volvió a inaugurar en 2007.

La finca ocupa 110 hectáreas, 64 de ellas de viñedo, asentadas sobre un meandro del Duero. Este viñedo se divide en 15 parcelas de las variedades tinto fino, cabernet sauvignon y merlot, que se entremezclan con un pinar centenario. Los suelos van de extremadamente arenosos cerca de los pinos, a muy pedregosos donde predominan los cantos procedentes de la deposición aluvial del Duero. La pobreza del terreno garantiza, de forma natural, bajos rendimientos que rondan los 4.000 kg/hectárea. Finca Villacreces se sitúa a 700 metros de altitud sobre el nivel del mar y tiene un clima extremo, con grandes oscilaciones térmicas, inviernos largos y veranos secos con baja pluviometría. Sin embargo, el bosque que envuelve la finca le brinda un microclima especial que protege al viñedo del clima más agresivo. El viñedo, cultivado según criterios de viticultura integrada, se autorregula hasta limitar la producción a menos de 2 kilos por cepa. La bodega está en el centro de la finca para preservar su entorno natural, a la vez que garantizar un control exhaustivo en el proceso de elaboración de los vinos, que comienza con la recepción de la uva en una mesa de doble selección. Primero en racimo, de forma manual y, posteriormente, por grano, con un sistema denominado Mistral que separa las bayas dependiendo de su calidad con un ventilador de aire. Cada parcela se elabora por separado, por lo que Villacreces dispone de diferentes tipos de depósito para su elaboración: desde tinas de roble francés a depósitos de acero inoxidable o de cemento.

Finca Villacreces 2015 es un ensamblaje de 86% tempranillo, 10% cabernet sauvignon y 4% merlot procedentes de una selección de las parcelas con menor rendimiento de la finca de 64 hectáreas, ubicada en Quintanilla de Onésimo. Las viñas crecen en espaldera y cordón royat y están plantadas con una densidad de 2.200 plantas/ha sobre suelos de grava con arena y alguna zona arcillosa con orientación norte-sur. Los viñedos se sitúan a 710 metros sobre el nivel del mar y disfrutan de un clima continental con ligera influencia atlántica. Viticultura ecológica. La vendimia, que tuvo lugar la segunda y tercera semana de octubre, se hace manualmente en cajas de 15 kg con una doble selección en mesa (racimo y grano). Despalillado y fermentación alcohólica en depósito de acero inoxidable y fermentación maloláctica en tina de madera y barrica de roble francés. Crianza de 14 meses en barrica de roble francés de grano fino (Darnajou y Taransaud) nuevas.

Finca Villacreces 2015 es de un sugerente color granate profundo. En nariz se muestra delicado con notas de fruta negra madura que se combina con un recuerdo de caramelo de feria y de regaliz. En boca tiene una buena estructura, es sápido y suculento como un zumo de grosellas. Final persistente marcado por aromas más balsámicos como el eucalipto y un ligero punto ahumado. El vino ideal para acompañar carnes y pescados azules a la brasa, así como quesos de oveja suaves. Para disfrutar desde ahora y en los próximos 3 años entre 14 y 16ºC en la copa Chianti de la serie Vinum de Riedel (6416/15) o en la Red Wine de la serie Degustazione de Riedel (489/0).

Finca Villacreces 2015 es la máxima expresión de la Milla de Oro de Ribera del Duero, un vino que respeta la tipicidad de la zona y de la tinta fina, algo que se traduce en complejidad y elegancia”, afirman desde la bodega.

BODEGAS VIZCARRA. DO RIBERA DEL DUERO
En los años 80, José Manuel Vizcarra Aguado fue uno de los pioneros en realizar plantaciones de viña cuando nadie apostaba por la zona de Ribera del Duero. En 1991, su hijo, Juan Carlos Vizcarra, actual propietario y enólogo, siguió sus pasos y empezó a elaborar vinos jóvenes y, posteriormente, de guarda. Las 50 hectáreas de tinto fino de la bodega se encuentran en el corazón de Ribera del Duero, plantadas en formación de vaso y espaldera. Se le suman 1,5 ha de garnacha, 1 ha de merlot y algunas viñas de otras variedades. Actualmente, Juan Carlos Vizcarra está investigando microvinificaciones de uvas que proceden de viejas parcelas y fermentaciones en barricas abiertas para obtener vinos todavía mejores. Fue en 2007 cuando inauguraron las nuevas instalaciones en las que se lleva a cabo todo el proceso de elaboración y crianza (encubado, prensado, remontado y trasiegos) que se realizan por gravedad con la intención de evitar bombas y respetar al máximo el producto final.

Vizcarra 2015 (Magnum) se elabora con tinto fino de viñedos con más de 25 años que se vendimian manualmente en cajas de 15 kg. Selección en doble mesa (racimo y grano), despalillado antes de la fermentación (17 días) con tres remontados diarios a una temperatura de 28ºC. Fermentación maloláctica en barrica de roble americano y crianza de 15 meses en barricas de roble americano y francés.

Vizcarra 2015 (Magnum) tiene un color rubí profundo y límpido. En nariz revela contundentes aromas de frutas negras como las moras y los arándanos envueltos por un perfume ligeramente tostado que le otorga su paso por barrica. En boca recorre el paladar con una textura satinada de taninos, todavía jóvenes, que permitirán que envejezca positivamente en botella. Deliciosos recuerdos de frutas negras y especias dulces, como la canela, y un punto floral. Perfecto para acompañar una comida con carnes rojas como el magret de pato o el ossobuco, así como quesos de vaca curados. Para empezar a disfrutar a partir del año que viene y en los próximos 8 años. Servir entre 16 y 18ºC en la copa Red Wine de la serie Degustazione de Riedel (489/0) o a la Cabernet/Merlot de la serie Veritas de Riedel (449/0).

 “La estructura y elegancia de Vizcarra 2015 (Magnum) hacen de él un vino para beber ahora y para guardar”, comenta Juan Carlos Vizcarra, propietario y enólogo de Bodegas Vizcarra.