Raíz
Domaine François Lamarche es la bodega propietaria del mítico Grand Cru monopolo La Grande Rue –situado entre La Romanée-Conti y La Tâche–, y de la excepcional Cuvée 1959, elaborada con uvas que hasta 1959 se utilizaban para elaborar La Tâche y que se vinificó por separado por primera vez en 2014. Un gran vino tinto con una carga muy profunda de fruta y en perfecta armonía.
En junio del 2013, una trágica noticia sacudía al mundo del vino: François Lamarche moría en un accidente a los 69 años. Este apasionado vigneron, perteneciente a una familia que elaboraba vino en Bourgognedesde 1740, finalizaba su trayectoria vital conduciendo su tractor. Dejaba un reconocido legado familiar en las mejores manos: las de su hija Nicole y su sobrina Nathalie, que ya llevaban años trabajando con él.
En 1989, tras relevar a su padre Henri, François había logrado clasificar como Grand Cru su monopolo La Grande Rue, que venía a sumarse a los otros tres Grands Crus y cinco Premiers Crus trabajados por la familia durante años.
En 1959, el Domaine Lamarche y el Domaine de la Romanée-Conti decidieron intercambiarse parcelas, incluyendo viñedos en Les Gaudichots, La Grande Rue y Échézeaux. Como resultado, Lamarche añadió una superficie de 8,75 áreas de estas parcelas a su propiedad de La Grande Rue. Antes de esa fecha, la uva de estas parcelas se utilizaba para elaborar La Tâche. Por último, La Grande Rue tiene una extensión de 1,65 hectáreas, aunque estas parcelas añadidas en 1959 se elaboran por separado bajo el nombre de “La Grande Rue Cuvée 1959”.
Las aproximadamente 11 hectáreas del Domaine François Lamarche comprenden suelos de gran diversidad geológica: desde composiciones ferruginosas a otras donde predomina la arcilla, todas ellas combinadas con roca y arena caliza, emblemática de la región. Las cepas tienen entre 30 y 40 años, entre los que reina indiscutiblemente la variedad pinot noir, a pesar de una pequeña concesión al aligoté ya la chardonnay. La vendimia se realiza manualmente, y las uvas se trasladan a la bodega en pequeños capazos para evitar el aplastamiento de las bayas. Allí –según el caso– se despalillan total o parcialmente, maceran en frío y se prensan hidráulicamente.
Los vinos maduran en barricas de roble francés entre 14 y 20 meses, dependiendo de la parcela, las particularidades de la añada y la edad de la barrica (las nuevas nunca superan el 50%). Los vinos se embotellan sin filtrar ni clarifi car.