
El proyecto más íntimo de Bertrand Sourdais se ha convertido en una bodega indispensable en Ribera del Duero.
Bertrand Sourdais llegó a la Ribera del Duero en 1999, después de haber trabajado en su bodega familiar Domaine de Pallus en Chinon (Loire). Durante más de 25 años, ha ido descubriendo y explorando terruños singulares y viejísimos viñedos en el Valle de Atauta que son la base de su proyecto personal, Dominio de Es, además de participar en Bodegas Antídoto, también en Ribera del Duero.
Allí las cepas, mayormente de tinto fino, despliegan una personalidad diferenciada respecto a otras zonas de la denominación de origen. De esa configuración singular, nacen vinificaciones muy reducidas, procedentes de las 4 hectáreas, fragmentadas en 25 pequeñísimas parcelas.
La añada 2025 marcó un punto de inflexión hacia la madurez del proyecto. Bertrand inauguró la nueva bodega para Dominio de Es con una forma distinta de trabajar.