
En 1991, Juan Carlos Vizcarra comenzó a elaborar sus propios vinos a partir de los viñedos que su padre, José Manuel Vizcarra, había plantado en los años ochenta en Mambrilla de Castrejón (Burgos), formando parte del movimiento pionero de recuperación de la vitivinicultura en la Ribera del Duero.
La bodega familiar hoy dispone de más de 55 hectáreas de viñedo propio repartido en diferentes pagos entre los pueblos de Mambrilla de Castrejón y Roa de Duero. Cultivan, principalmente, la variedad tinto
fino, pero también garnacha, merlot, graciano y la blanca albillo mayor.
Toda su producción se vendimia a mano y sus vinificaciones se llevan a cabo por gravedad y con el máximo cuidado, para obtener vinos
de excelencia.